Como cada vez en un lugar nuevo, llego a
la India con cierta disconformidad encima, y un bolso cargado de prejuicios.
Luego, inevitablemente, ocurre lo mismo de siempre: pongo un primer pie en
tierra y ya me voy desarmando. No es que las nubes de prejuicios se disipen.
Algunas nubes se van, otras se van nunca. Pero es cuestión de llegar y
reconocer lo impensado, enfrentar la novedad, lo imprevisto. Personas, objetos,
acciones, lugares, paisajes, hechos que no figuraban en el plan inicial trazado
–la ruptura de lo previsto. Entonces, India seguirá siendo un lugar
sobre-poblado, con mareas de pobres, división en castas, un sexismo extremo.
Pero la riqueza cultural –la vida en cada rincón de una tierra infinita, la
vida también sobre la muerte- es tan apabullante, que obliga a cerrar los ojos.
Quedo cegado por lo que veo, ciego de tanto por ver.
Debo confesar que fui con prejuicios, me quedé 40 días y volví con (casi) los mismos juicios.
ResponderBorrarPerdón la pregunta: qué hace ahí profesor?.
ResponderBorrary para Damián
cuáles son los prejuicios, luego juicios, con los que fuiste (y volviste)?
Antonio
La vida humana vale muy poco en la India. Estuve un tiempo trabajando, y la verdad es que sufría mucho todos los días saliendo a la calle.
ResponderBorrarY creo q es peor aún cuando sos extranjero porque ellos intentan mostrarte aún más el dolor para conseguir la limosna o que le compres la baratija q venden.
Es un país impresionante desde todos los ángulos, pero mi cabeza no soportó ver casos con tanta deshumanización.
India es increible, te va a encantar. Lo feo / triste / injusto no quita lo mágico.
ResponderBorrarfotos fotos!
ResponderBorrarantonio, que era un país absolutamene injusto, machista y con una religiosidad que ayuda a que esa situación se mantenga.
ResponderBorrarQue las diferencias sociales duelen en lo más profundo del alma a cada segundo que vas caminando por las calles.
que como dice ramiro es mágico, interesante y muy ajeno al conocimiento cotidiano que me rodea.
algo así, podría decir