2 sept 2021

El libro en el que junto todos los hilos: El derecho como una conversación entre iguales (con prefacio)


Bueno, acabo de recibir la edición, recién salida, así que ahora sí lo presento yo. Me interesa hacerlo porque se trata del libro más importante que escribí, y el que más feliz me ha hecho: el libro en el que junto todos los hilos que fui tendiendo en estos 40 años de pensar sobre el constitucionalismo democrático: teorías de la democracia, desigualdad, "sala de máquinas," derecho de protesta, constitucionalismo dialógico, revisión judicial, objeción democrática a la justicia, teorías de la interpretación, controles populares y frenos y contrapesos, crisis de representación, presidencialismo, derechos sociales, conversación entre iguales. Está todo ahí, atado, y trato de mostrar de por qué todo forma parte del mismo paquete. Escribí la obra "en trance", como cuento en el prefacio (ver abajo), como si el libro ya estuviera escrito en mi cabeza, y yo sin otra tarea que la de seguir el dictado. Una obra hecha de un tirón, y un producto que creo que refleja la felicidad de escribirla. Abajo de la foto de tapa, incluyo el prefacio del libro.  



PREFACIO Y AGRADECIMIENTOS

Concebí este libro en una noche sin sueño, en abril de 2019, en un par de horas excitadas y extrañas. Tuve la certeza, al pensarlo, de que el libro estaba ya definido y su contenido cerrado. Sólo me quedaba por delante la tarea de redactarlo. Se trataba entonces de empezar a escribir un libro que, en los hechos, ya tenía terminado. Curioso, nunca me había pasado. En ese momento inhabitual, de lucidez inesperada, supe también que debía aislarme de mi contexto, salir del país, y dedicarme exclusivamente a esa tarea de la escritura -por lo menos un mes- para sentar las bases del libro, y en todo caso completarlo a mi regreso.

La idea era escribir sobre un tema que me angustiaba, relacionado con el deterioro de las democracias constitucionales de nuestro tiempo, y hacerlo mirando hacia atrás, a partir de todo lo aprendido luego de 30 años de pensar sobre los pilares del constitucionalismo: ideas como las de representación, “frenos y contrapesos,” control judicial, minorías, protección de derechos, motivaciones. Quería hacerlo, además, con el norte o el sur orientado hacia un ideal concreto: el derecho como una conversación entre iguales. Por lo demás, me interesaba avanzar estos criterios sometiendo a crítica a la doctrina actual que viene ocupándose sobre el tema. En mi opinión, dicha doctrina confunde los asuntos del constitucionalismo con los problemas de la democracia, y busca por tanto remediar las falencias de aquel (controles judiciales que no funcionan; “frenos y contrapesos” deteriorados), asumiendo que soluciona de este modo los déficits democráticos que padecemos. Pero ello, obviamente, no ocurre ni puede ocurrir: operando sobre el constitucionalismo dejamos intactos los graves daños que padece el sistema democrático. Y nuestro problema principal, en la actualidad, se relaciona con la democracia.

La buena noticia al respecto -y dentro de un panorama general oscuro y preocupante (insisto: el que explicaba al libro)- se relaciona con la cantidad de ejemplos recientes, que nos ayudan a reconocer la realidad de dicha conversación entre iguales: ya no se puede decir -como se pretendió decir siempre- que un ideal semejante nos refiere solo a una mera utopía -una abstracción o ilusión, válida exclusivamente para los fines de un seminario a puertas cerradas. Conocemos ahora (y los examinaremos luego) los casos de las asambleas deliberativas que han tomado lugar en tantos países de Occidente, pero también (y de forma todavía más relevante para mi estudio) debates públicos inclusivos y profundos, como los que se dado en diversos países (por caso, en torno al aborto, en países de tradición católica como Argentina o Irlanda). Tales ilustraciones nos permiten reconocer no sólo el valor, el sentido, y la importancia de dialogar democráticamente -aún en sociedades divididas en razón de sus creencias o convicciones políticas- sobre cuestiones relacionadas con derechos básicos (algo que la doctrina, tan habitualmente, había rechazado, exigiendo una separación entre cuestiones de derechos y debates democráticos), sino también la posibilidad real de llevar a cabo tales conversaciones. Se trata de ejemplos que muestran a la discusión ciudadana como un hecho posible, efectivo, incluso en el marco de sociedades numerosas e institucionalmente deficitarias.

A comienzos de octubre de ese mismo año, terminadas mis clases y obligaciones principales, partí hacia los Estados Unidos. Allí encontraría el respaldo de exprofesores y colegas con quienes hablar, en caso de ser necesario; y una serie de bibliotecas amables (tres en particular: la de la Universidad de Columbia, “arriba”; la de la Universidad de Nueva York, “abajo”; y la Biblioteca Pública, en el “centro” de la ciudad), que me asegurarían la austera e intensa felicidad de esos días.

Sorpresivamente, al poco tiempo de llegar, y luego de veinte exageradas jornadas de trabajo completo, terminaba la primera versión del manuscrito. De forma inesperada, mucho antes de lo imaginado, y como si nada. El libro había sido escrito como si alguien me lo hubiera dictado. Sin necesidad de pensarlo, sin necesidad de “pelear” por los argumentos (como me dijera Jon Elster, confesando que a él también, en ocasiones, le ocurría: escribiendo “cuesta abajo” -downhill- es decir, deslizándose tranquilamente, y dejando de hacerlo cuando el ejercicio se tornaba “cuesta arriba” -uphill- y uno se sentía escribiendo de modo esforzado). Como si alguien me dictara el libro, y yo tratando de alcanzarle. Una situación de trance completo.

Una última aclaración sobre el libro. Éste es un libro que busca discutir ideas, en el que presento argumentos que he ido madurando -con más o menos fortuna- durante décadas. Para facilitar mi escritura y su lectura, decidí no cargarlo de citas eruditas, referencias y notas al pie. Esta elección facilitó enormemente mi escritura, haciéndola más fluida y ligera. Espero que ayude igualmente a su lectura y compromiso con las discusiones que presento.

Llegados aquí, quisiera agradecer, y sólo eso, a Carlos Díaz y a Caty Galdeano, por el afectuoso apoyo que hizo este libro posible. A Martín Abregú y a Mirna Goransky, por alojarme sin nada a cambio. A Vicky Murillo y familia, por estar siempre. A los amigos y colegas de allá: Christian Courtis; Jorge Contesse; César Rodríguez Garavito; Sergio Chejfec; Roberto de Michele; Patricio Navia; David Sekiguchi, por la compañía. A Sebastián Guidi, Fernando Bracaccini, Patricio Kenny; Brad Hayes! A Emiliano Catán, por la ayuda. A los profesores con los que discutí y conversé durante mi estadía: Adam Przeworski; Jon Elster; Owen Fiss; Robert Post; Hélène Landemore; Lewis Kornhauser; Joseph Raz; Jeremy Waldron. A Leonardo Filippini, por incitarme a perseguir esta idea. A las amigas y amigos en la Argentina, por quienes todo cobra sentido. A Paula, por la curiosidad, y por la mirada. A mis padres y hermanos; a mi familia, a mi sobrino Juan. A todos gracias.


3 comentarios:

  1. Sencillamente espectacular. Felicitaciones,espero poder encontrarlo y comprarlo.

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  2. Felicitaciones por el libro!!!
    Dónde podría adquirirlo?

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  3. Ygor Muraro10:09 a.m.

    Saludos, profesor Gargarella. No sé si te vas a ler eso, pero tenía que arriesgarme. Mi nombre es Ygor, soy brasileno, estudiante de derecho, estoy terminando mi curso de grauduación y tratando de ingressar en un mestrado en derecho constitucional. Me encantan sus estudios sobre constitucionalismo dialógico y mi monografía se basó en su bibliografía. Ahora, estoy preparando un proyecto de mestrado y quería seguir estudiando su línea de razonamiento del constitucionalismo dialógico, la democracia deliberativa y la crítica al sistema de frenos y contrapesos, combinado con la teoría del constitucionalismo abusivo, la crisis democrática actual y la escalada de autoritarismo. Sin embargo, no estoy muy seguro, y no sé si es apropiado alinear estas ideas. ¿Usted me podría ayudar? Meu email es: ygormuraro@hotmail.com. Instagram: ygormuraro

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