29 de ene. de 2015

Carlés y el elitismo penal

Conozco un poco a R.Carlés, nominado por el kirchnerismo para la Corte (hecho que ya de por sí tiene una carga de significado enorme, y que en buena medida promete decidir la cuestión). Discutí ocasionalmente con él, en torno a la propuesta de reforma para el Código Penal en la que estuvo protagónicamente involucrado. Le manifesté sobre todo dos grandes desacuerdos, respecto de los que quisiera extenderme, dejando antes en claro que las críticas que voy a hacer las presento a partir de una base de acuerdos relevante, en lo que hace estrictamente a la cuestión penal -acuerdos relacionados, para decirlo con los grandes términos, con el respeto de las garantías individuales. 

Los dos desacuerdos que le manifestara ya, fueron los siguientes: Primero, la propuesta de reforma me pareció -contra lo que dijo buena parte de la oposición, y contra la práctica k en la materia- "poco" garantista, y no "demasiado" garantista. El lenguaje con el que habla la propuesta de reforma del Código sigue siendo el del castigo, la pena bruta, los años de prisión; dentro de un esquema aún marcado por el clasismo oficial. Segundo -y nos peleamos bastante por esto- critiqué a la reforma por la manera elitista en la que ella fue gestada y pensada. Acá, sus respuestas fueron significativas, y -para mi gusto- revelaron problemas importantes en su acercamiento al tema (sustantivo y personal). Decir(me) que "no es así," que en verdad mandaron "muchas cartas," que la realidad es que fueron a "debatir en muchas universidades," es poner excusas y escapar al problema de fondo. La cuestión es que, lamentablemente, el derecho penal sigue siendo pensado, escrito, aplicado e interpretado por una elite, que ni siquiera concibe la posibilidad de abrirse a una discusión "con el pueblo" (con todas las precisiones que esta idea requiera). 

Su mentor Zaffaroni, por caso (y mal que le pese a tantos de sus enceguecidos seguidores), dejó en claro que de ningún modo abriría la discusión del tema penal a la ciudadanía, del mismo modo en que repudió toda forma de control judicial "abierta al pueblo," y rechazó de cuajo cualquier experimento de juicio por jurados. En definitiva, creo yo, ése es el punto: quien más quien menos, con una retórica u otra, con mejores o peores excusas, nuestra elite penal no concibe al derecho penal sino como un producto de una elite. La derecha tanto como la izquierda.

La "derecha penal" defiende su aproximación salvaje a la cuestión con argumentos normalmente horrendos, y bajo una retórica también de espanto (los ciudadanos como incapaces, la democracia como amenaza, las garantías como afrentas). Contra ellos militamos. Lamentablemente, sin embargo, algo no muy diferente ocurre con nuestra "izquierda penal". Bajo una retórica "de avanzada" y argumentaciones "rojas", defienden un mundo de garantías también montado sobre un principio de rechazo y desconfianza democráticas: cacarean valores compartidos, pero en los hechos le temen a la democracia (la democracia, otra vez, como amenaza; la incomprobada e injustificada certeza de que "abrir las puertas a la democracia es correr hacia el populismo penal" -una bobada sólo dependiente de una concepción paupérrima de la democracia).

Entiendo que en ese punto aparecen los dos principales problemas que tengo con el propio Carlés. Primero, una cuestión sustantiva, sobre cómo nos acercamos -más allá de los importantes acuerdos- al derecho penal. Y segundo, cómo nos situamos frente a tales diferencias: el rosario -valga el término, frente al Papista- de excusas y rebusques presentados para sostener el carácter "democrático" de la reforma, decía algo -y no era bueno- sobre el valor de sus respuestas, y el modo en que (es mi opinión) RC tiende a "jugar el juego". Ello, otra vez, más allá de que lo considere, en principio (dado que lo conozco poco), como una persona decente y bien formada (compáreselo, por caso, con el Ministro que lo nomina!). Por otro lado, su juventud (disculpas por mencionar siquiera el tema, lamentablemente recurrente en estos días en que se discute sobre su nominación) me parece un dato a favor de su candidatura, y no un dato en contra, y ni siquiera un dato insignificante o "neutral", como han dicho otros (de modo similar, otras cuestiones -género, clase social, proveniencia- le juegan en contra).

Finalmente, hay otro tema crucial, que creo que es el más lapidario en su contra. Más allá de su (entiendo yo lamentable) adicción a los tweets (finalmente, un mal de época, que afecta a demasiados amigos), lo importante es lo que aprendemos a través de los mismos: ellos lo revelan como alguien demasiado parcial -con riesgos de oportunismo- en su defensa del poder de turno (dos ejemplos: siendo un jurista, bregar por la re-re-reelección presidencial; o acercarse al Papa cuando resultó conveniente, luego de haberlo criticado con dureza). El seguidismo al poder de turno en temas cruciales (que no es, por suerte, un seguidismo ciego), lo coloca en un lugar -para mí- muy poco atractivo, teniendo en cuenta que el Poder Judicial es el encargado -ante todo, nos guste o no- de servir de "contrapeso" y control frente al poder gobernante. Es así, le disguste a quien le disguste: ahí reside una misión esencialísima de la función judicial. Ello, muy en particular, cuando contextualizamos, historicizamos y latinoamericanizamos nuestro enfoque: uno de los grandes dramas de la vida pública latinoamericana reside hoy (no sólo pero decisivamente) en los abusos de quienes controlan el poder político (lo que no implica desconocer las violaciones de quienes controlan el poder económico -dos elites normalmente muy cercanas) -abusos vinculados tristemente con masivas violaciones de derechos. Qué podríamos esperar de RC frente a tales abusos? (un sólo ejemplo, frente al cual su primera respuesta ya dejó que desear: cómo pensar los servicios de inteligencia de los que este gobierno ha abusado de modo criminal?). Así está la cosa.

28 de ene. de 2015

La lenta construcción de un aparato de terror



Acostumbrados como estamos a pensar al país a partir del contratiempo o la tragedia ocurridas en el último minuto, solemos perder perspectiva sobre sucesos que, como en este caso, resultan en realidad de procesos de construcción lentos, colectivos, y respecto de cuya factura no todos somos igualmente responsables. Por lo dicho, la pesadilla que rodea a la muerte del fiscal Nisman merece ser deconstruida de otro modo, y a tales fines propongo una “mirada más larga” sobre los siguientes tres eventos.

La fortaleza de la denuncia de Nisman. A comienzos del gobierno de Néstor Kirchner, Alberto Nisman -quien trabajaba desde 1997 en la causa AMIA y no se había destacado especialmente en la investigación del caso- fue designado al frente de la Unidad Fiscal Especial para la causa AMIA, por el ex Presidente. Al mismo tiempo Kirchner, fiel a su estilo, conminó a Nisman a proseguir su investigación de la mano de un “agente especial” de inteligencia, hoy públicamente denostado (el ex Presidente se especializó en vincular, indebida e innecesariamente, a la política con los servicios de inteligencia). Pasaron más de diez años desde entonces, y a pesar de los cuantiosos recursos económicos invertidos, el personal injustificadamente incorporado, y las redes de espionaje tendidas (o tal vez justamente por ello), la investigación en la causa sigue bloqueada. Se trata de un fracaso estrepitoso construido lentamente por el gobierno –una muestra más de la chapucería, improvisación, mentiras y oscuridades propias de una gestión, que muestra resultados igualmente nefastos en casi todas las áreas de gobierno (en la política exterior, en el manejo de la inflación, en la medición de la pobreza, etc.). Pero resulta ahora que los “juristas amigos” del gobierno vienen a decirnos que la denuncia de Nisman “no prueba delito”, y la claque oficial aplaude y reproduce el asunto con orgullo. El hecho, propio de una mala película, cómica o de espías, debiera generar tristeza y desencanto colectivos: el gobierno saliendo a demostrar que la investigación que él mismo promovió, frente al peor atentado sufrido por el país en su historia, “no prueba nada”, luego de diez años de inversiones cuantiosas. Peor aún, se pretende que procesemos este fracaso impactante como un triunfo del gobierno (“lo demostramos: la investigación no prueba nada¡”). Frente a la claque oficial, corresponde señalar que si la investigación de Nisman resultó apresurada, chapucera, y enredada o sucia por la intervención de los servicios de inteligencia, ello representa el exacto resultado de lo construido por el kirchnerismo en diez años: un cabal producto más, no de su éxito, sino de su rotundo fracaso.

El pacto con Irán. La limitada “denuncia” del fiscal Nisman –“incapaz de probar un delito”- resulta muy relevante entre otras razones por su verosimilitud: ella permite reordenar las piezas de un rompecabezas que, de otro modo, resultaría difícil de explicar, entender y armar. En este sentido, el aporte que realiza el trabajo de Nisman vale, por un lado, como puntapié inicial para una investigación que se torna urgente, en torno a las acciones y complicidades del poder actual, frente al atentado a la AMIA; y por otro lado, permite dar cuenta del virulento y de otro modo inexplicable giro de la política exterior argentina, frente al caso AMIA, y que culminara en el año 2013 con la firma del “Memorando de Entendimiento” con Irán. Otra vez, nos encontramos aquí con un hecho –la impunidad después de más de 20 años- que, más allá del escándalo,  es el resultado, entre otros factores, de una política errática, oportunista y carente de principios, que lleva ya diez años marcada por el sello del kirchnerismo. La práctica absurda desde el gobierno promovida terminó con la firma de un acuerdo inmoral, ofensivo para la comunidad judía, jurídicamente inconstitucional, y políticamente fallido: las consecuencias están a la vista. Se trata de un acuerdo despreciable, que la denuncia de Nisman permite entender, y por el cual un gobierno antisemita, negador del Holocausto y acusado de complicidad directa en el atentado a la AMIA, terminó participando como par en la investigación relativa a la presunta responsabilidad criminal de sus propios funcionarios –un despropósito jurídico tan comprensible y decente como lo hubiera sido invitar a Hitler o a Al Capone a participar en la comisión de verdad sobre los crímenes de los que se los acusaba, dado que “la investigación no avanzaba”, u “otra salida no había”.


Los servicios de inteligencia. Finalmente, la obsecuencia oficialista pretende hoy que aplaudamos la “disolución de los servicios de inteligencia,” ocultando las únicas dos cuestiones realmente importantes en dicho respecto. Primero, la disolución de la Secretaría de Inteligencia viene de la mano de la re-construcción de la Secretaría de Inteligencia. Segundo, y lo que es más relevante aún, la (una vez más) improvisada medida sigue a diez años de construcción de un aparato de terror y persecución sobre jueces y activistas opositores, blindado a la transparencia y al control popular. El cuento oficial nos dice hoy que se trataba de un área en la que “todavía estaba pendiente” una reforma. Como es habitual con el discurso kirchnerista, la verdad no es ésa sino la contraria a la enunciada: no se trata de un área “todavía abandonada,” sino de una sobre-trabajada, y cuya construcción demandó una década, implicando millonarios recursos, cientos de funcionarios incompetentes, y un sofisticadísimo y caro aparataje destinado ilegalmente al espionaje interno (que se suma, por cierto, al espionaje realizado desde las fuerzas armadas, y a cargo de un general acusado por crímenes de lesa humanidad –otra “área pendiente”). De ese pozo del delito surgen luego los crímenes, de todo tipo (escuchas ilegales, “carpetazos”, persecuciones de opositores) que hoy nos agobian, y que el kirchnerismo deja como principal herencia de su década en el poder: una política infestada por la corrupción oficial, y sostenida a partir de voces compradas y silencios provocados por la intervención de los servicios de inteligencia –brazo sostén y ejecutor, oculto detrás de todas las políticas de este gobierno.

26 de ene. de 2015

Muere de hambre otro niño, en el norte argentino

Un niño de la comunidad Wichi, en Salta, muere de hambre (acá).

Nisman: lo importante ya ocurrió, lo ocurrido ya es suficiente (con pre-data)


(pre-data: el post fue escrito antes del discurso presidencial, y veo ahora que incluyó alguna acertada predicción sobre lo que venía en ese discurso)

El aparato de confusión oficial ha actuado, en este caso más que en otros, con una intensidad extraordinaria y, en apariencia -a juzgar por los resultados- ha servido para ensuciar la discusión más que en ocasiones anteriores. La claque oficialista, agradecida, ya que sus miembros enfrentan una situación complicadísima, que deja al gobierno muy comprometido. En tal sentido, reafirmaría lo dicho: lo importante ya ocurrió (el atentado, el desastre investigativo, la muerte de Nisman), y lo ocurrido ya es suficiente para posicionarse en el tema, objetar a lo actuado por el kirchnerismo en más de una década, y enfrentar al ciego coro de aplaudidores oficiales. Menciono unos primeros puntos, destinados a replicar a la corriente de confusión y "embarre" oficial

1) Sobre la obsesión del kirchnerismo con la "consistencia" de la denuncia de Nisman, y su capacidad para probar un delito: Nisman fue un fiscal cuestionable, que realizó un trabajo muy dudoso, en una causa híper-sensible, y con cuantiosísimos recursos (de todo tipo) de su lado. El fiscal fue puesto al frente de la Unidad Especial en la causa AMIA por Néstor Kirchner, quien le ordenó trabajar codo a codo con un temerario agente de la Secretaría de Inteligencia, en una causa frente a la cual el gobierno actuó (des)controlado por presiones contradictorias, intereses espúreos, y su habitual atolondramiento. Que, luego de más de diez años, el resultado de la investigación sea malo, chapucero, basado en escuchas promovidas por los Servicios de Inteligencia, y que no tenga capacidad para probar un delito, es un defecto imputable al kirchnerismo, y no a sus críticos. La maquinaria propagandística oficial se ensaña hoy contra la fuerza (o debilidad) jurídica de la "denuncia" de Nisman, como si no se tratara de un fracaso imputable pura y exclusivamente al kirchnerismo, con resultados predeciblemente pésimos, a la luz de lo que -desde Néstor Kirchner en adelante- esa fuerza política construyó. Esperablemente, de un equipo caracterizado por la oscuridad, la chapucería, y la improvisación, surgió un informe...oscuro, chapucero e improvisado. El kirchnerismo nos viene a decir hoy que dicha denuncia que "no prueba nada", y frente a ello lo que debe respondéseles es lo obvio: "Vuestro fracaso, una vez más. Diez años y no fueron capaces de avanzar en nada." Más precisamente: un nuevo fracaso kirchnerista, exacto producto de lo que construyeron en estos años.

2) Sobre el inconstitucional "Memorando de Entendimiento" pactado con el presidente antisemita de Irán, Mahmud Ahmadineyad. Frente al oscuro, chapucero e improvisado informe de Nisman (apurado, por lo demás, por las presiones de una Procuración General incapaz de indignarse siquiera por la muerte de un fiscal de la nación, que se muestra dispuesta a movilizar a su personal por las razones más absurdas, pero no por la muerte de alguien a quien no consideró en estos últimos días como "propio"), cabe señalar que el mismo es -con independencia de su fortaleza o debilidad jurídica- verosímil, y permite entender y acomodar las piezas en un rompecabezas de otro modo inentendible, inexplicable. Me refiero al impresionante, injustificado y, como es habitual, improvisado giro de 180 grados de la posición argentina frente a la AMIA, y el consiguiente "Memorando de Entendimiento" firmado con una dirigencia negadora del Holocausto, y que llevó a que el gobierno le ofreciera, a los mismos acusados del peor atentado antisemita en la historia argentina, supervisar el desarrollo de la investigación sobre...los acusados del peor atentado antisemita en la historia argentina. La denuncia de Nisman, entonces, nos permite dar sentido a este pacto incomprensible, inmoral, injustificable, finalmente inconstitucional y radicalmente ineficaz.  Entonces, otra vez, algo muy importante ya ocurrió: ahora entendemos mejor la inmoralidad cometida por el kirchnerismo, que la justicia condenó como inconstitucional, y la política mostró como absurda. Se trata de una falta de respeto absoluta sobre la comunidad judía, y sobre todos nosotros, que los condenará (a los kirchneristas, y a todos los que de algún modo avalaron el pacto) para toda la historia.

3) Sobre la construcción de una Inteligencia criminal. Finalmente, lo ocurrido con la muerte de Nisman -otra muerte más en los años del kirchnerismo en el poder, y otra que por tanto quedará impune - sirve también para terminar de entender otro tema gravísimo, producto de estos años: el aparato criminal, ilegal e inconstitucional que el poder montó desde la Secretaría de Inteligencia. Se trata, otra vez, de una afrenta que comenzó desde los tiempos de Néstor Kirchner, acostumbrado desde sus años en Santa Cruz a utilizar a fuerzas y personajes oscuras, para el "apriete" de opositores (recuérdese, para no ir más lejos, las "tareas" realizadas entonces por Berni, en la provincia). Como resultado de esa nueva construcción, hoy contamos con una SI compuesta por el peor personal, recursos millonarios, y un infernal aparataje destinado a ilegales tareas de espionaje interno, y a la persecución y "apriete" de funcionarios judiciales, activistas y opositores. Hoy, nuevamente, lo ocurrido nos deja más en claro algo demasiado importante. En este caso, la política del terror montada desde el poder por el kirchnerismo. Desde la maquinaria propagandística oficial se nos habla de "tareas pendientes" en el área de Inteligencia, y se nos prepara para contemplar como revolucionarios los cambios improvisados que vaya a impulsar ahora, el kirchnerismo, en la materia. Frente a ello, lo que corresponde responder es lo obvio: "no se trata de una tarea pendiente, sino de una construcción que lleva diez años, y millones de dólares: usaron más de una década, e incontables recursos, para montar una maquinaria de terror de la que deben hacerse cargo, y por la que ya merecen la peor condena." Lo mismo que frente a la masacre del Once con los ferrocarriles: Nada de lo que hagan -y hasta ahora, han hecho mucho, sólo en la dirección de fortalecer a un aparato criminal, oscuro e ilegal- reparará el daño ya hecho, que es el que importa, el que nos asfixia, el que causó muertes, y el que socavó como nunca antes a nuestra institucionalidad democrática.

23 de ene. de 2015

Qué hermoso Lemebel¡

Qué increíble el "Manifiesto" que le escribió Lemebel a sus ex compañeros comunistas (del blog del recién fallecido Lemebel, acá)



LUNES, NOVIEMBRE 21, 2005

Manifiesto (Hablo por mi diferencia)

No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como en el barco del general Ibáñez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
no recuerda
Por eso compañero le pregunto
¿Existe aún el tren siberiano
de la propaganda reaccionaria?
Ese tren que pasa por sus pupilas
Cuando mi voz se pone demasiado dulce
¿Y usted?
¿Qué hará con ese recuerdo de niños
Pajeándonos y otras cosas
En las vacaciones de Cartagena?
¿El futuro será en blanco y negro?
¿El tiempo en noche y día laboral
sin ambigüedades?
¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
¿Van a dejarnos bordar de pájaros
las banderas de la patria libre?
El fusil se lo dejo a usted
Que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
En los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
Si le hablo de estas cosas
Y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted
que solos en la sierra
algo se nos iba a ocurrir?
Aunque después me odie
Por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
Y que al primer parrillazo de la CNI
Lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
Nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseñó la noche
Detrás de un poste
Esa hombría de la que usted se jacta
Se la metieron en el regimiento
Un milico asesino
De esos que aún están en el poder
Mi hombría no la recibí del partido
Porque me rechazaron con risitas
Muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
Gritando: Y va a caer, y va a caer
Y aunque usted grita como hombre
No ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
Como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y ésa es mi venganza
Mi hombría espera paciente
Que los machos se hagan viejos
Porque a esta altura del partido
La izquierda tranza su culo lacio
En el parlamento
Mi hombría fue difícil
Por eso a este tren no me subo
Sin saber dónde va
Yo no voy a cambiar por el marxismo
Que me rechazó tantas veces
No necesito cambiar
Soy más subversivo que usted
No voy a cambiar solamente
Porque los pobres y los ricos
A otro perro con ese hueso
Tampoco porque el capitalismo es injusto
En Nueva York los maricas se besan en la calle
Pero esa parte se la dejo a usted
Que tanto le interesa
Que la revolución no se pudra del todo
A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alíta rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
Les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar.
NOTA:
Este texto fue leído como intervención en un acto político de la izquierda en septiembre de 1986, en Santiago de Chile.

Pronunciamiento de Plataforma 2012 frente a la muerte del fiscal Nisman



22 de enero de 2015

Plataforma 2012 expresa su preocupación y alarma frente a las confusas circunstancias de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Este doloroso hecho confirma el profundo deterioro institucional de  la Argentina, que se expresa, entre otras cosas, en la ausencia de un Poder Judicial autónomo del Poder Ejecutivo, en la manipulación de los servicios de inteligencia para fines políticos, en el aval por parte del Poder Legislativo de pactos cuyos contenidos no son conocidos por la ciudadanía y que en muchos casos comprometen la propia soberanía del país; en una Presidenta que en pos de sus objetivos de control absoluto  al margen de la ciudadanía designa como Jefe del Ejército al General Milani, acusado por violación a los derechos humanos durante la última dictadura militar, que desde el Servicio de Inteligencia del Ejército ha estado  involucrado en el Proyecto X, destinado a espiar a organizaciones sociales y activistas. Una Presidenta que promueve la descalificación y la denigración de cualquier denunciante que cuestione a los integrantes del Poder Ejecutivo.

Salvo muy contadas excepciones, la irresponsabilidad e inoperancia de los políticos de los distintos grupos hegemónicos se ha puesto de manifiesto en este trágico episodio. Gobierno y una gran parte de la oposición se comportan como comentaristas de la realidad, desde afuera, como si fuesen columnistas de los medios de comunicación, sin asumir las responsabilidades que les caben según sus funciones. Asimismo, jamás entró en funcionamiento la Comisión  Bicameral  del Congreso de  la Nación  que debiera controlar los Servicios de Inteligencia (Comisión Bicameral Permanente de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia del Congreso Nacional)

La muerte del fiscal Nisman es un retroceso más en la búsqueda de verdad y justicia en uno de los más trágicos atentados perpetrados en el país, y que continúa impune. Es por ello que como colectivo nos sumamos a todas aquellas iniciativas ciudadanas que están exigiendo justicia y transparencia a los poderes del Estado, con el objeto de garantizar  la independencia y la celeridad del proceso investigativo y judicial. Asimismo, promovemos que se aparte sin demoras de sus cargos públicos a los responsables de la manipulación de los hechos y del escenario del crimen, y que se asegure la inviolabilidad de las pruebas y la estabilidad y seguridad de los fiscales. 

En definitiva: que se avance en el esclarecimiento del atentado a  la AMIA  y  la Embajada  de Israel, como así también en las desapariciones sin esclarecer de luchadores sociales y testigos de causas ocurridos durante este gobierno.  Por último, exigimos el desmantelamiento inmediato de la Secretaría de Inteligencia y exhortamos a que se convoque, de manera urgente, a sesiones extraordinarias al Congreso Nacional con el objeto de promover la apertura de un debate público, participativo y abierto a la ciudadanía respecto de cuáles deberían ser los objetivos, el funcionamiento y debidos controles de los organismos de inteligencia del Estado para el fortalecimiento de la vapuleada democracia en el país. 

Grupo Promotor: Osvaldo Acerbo, Mirta Antonelli, Jonatan Baldiviezo, Héctor Bidonde, Jorge Brega, José Emilio Burucúa, Diana Dowek,  Lucila Edelman, Roberto Gargarella, Adriana Genta, Diana Kordon, Darío Lagos, Alicia Lissidini, Rubén Lo Vuolo, Gabriela Massuh, Marcelo Plana, Daniel Rodríguez, Ana Sarchione, Maristella Svampa, Nicolás Tauber Sanz, Osvaldo Tcherkaski, Jaco Tieffenberg, Enrique Viale, Patricia Zangaro.




22 de ene. de 2015

Ojalá incompetentes

Luego de una muerte trágica, el oficialismo salió a descalificar a la oposición que quiso encontrar en el deceso un "asesinato" o muerte por encargo. Insultó y agredió hasta el hartazgo hasta que...la propia Presidenta afirmó sin prueba ninguna que no se trató de un suicidio (luego de su primer mensaje "facebook" al respecto, en donde sugirió que sí). Con lo cual, no sólo se contradijo de un día al otro; sino que fue en contra de lo que la cantera de kirchneristas bobos había hablado y desmentido en estos días; contradijo a todos los "expertos" que había enviado a "reflexionar" sobre el tema; dejó fuera de juego a los inútiles a los que había encomendado "investigar" lo ocurrido (quienes gritaron "suicidio" al segundo de ocurrido, y ahora luego de escucharla dicen "pero tal vez no"); y demostró (si sus dichos son ciertos) que la guardia de "10 custodios" que había puesto para la seguridad del fiscal, fracasó de modo simplemente increíble en su tarea. Esto es: por los que hablaron; por los que "investigaron"; por los que "custodiaron"; por sus propios dichos (de una irresponsabilidad absoluta); resulta claro que estamos en manos de una banda de atropellados chambones. Torpes, atolondrados, inútiles. Pero ojalá fuera eso¡ Por el modo en que han administrado, alimentado, enriquecido y llenado de "herramientas" para el espionaje interno a la Secretaría de Inteligencia; por el tipo de personal con que han poblado a la SI; por las tareas que le han asignado a sus miembros; resulta claro que no se trata de una mera pandilla de chambones: se trata de que son culpables de lo ocurrido, cómplices de los crímenes que hoy nos atraviesan. 

21 de ene. de 2015

Párrafos que me interesan

De Enrique P., acá

A diferencia de la política de Estado emprendida por Raúl Alfonsín, que suponía confrontar con un factor del poder como lo eran en ese momento las Fuerzas Armadas, la política de derechos humanos del kirchnerismo simplemente hizo leña del árbol caído, juzgando a personajes que, por más siniestros que fueran, no representaban ya un factor de poder relevante, como sí lo son los servicios de inteligencia, los sectores corruptos dentro de las fuerzas de seguridad o las diversas mafias que lentamente están colonizando importantes sectores del Estado argentino.

De Maristella S., acá

Hace unos días me preguntaba cómo recordaremos en el futuro, nosotros los argentinos, estos doce años de gobierno kirchnerista. No es un ensayo anticipado o imprudente de balance histórico-sociológico sino más bien un intento de palpar el “sentimiento colectivo”. Tiendo a pensar que este gobierno no será recordado por sus aciertos (los juicios a los genocidas de los ´70; ciertos elementos de inclusión social), tampoco por la nefasta política extractivista que produce tanto daño en los territorios (y que traerá tantas consecuencias negativas en los años que vendrán); sino más bien por el aumento de los casos de corrupción y prebendarismo y, sobre todo, por el afán desmedido por expulsar todo tipo de control interno, en función de acumular poder, más poder, como si tuviera por delante cincuenta años más de gobierno. La muerte de Nisman también está vinculada a esta estrategia de construcción de poder absoluto.

De Martín B., acá

Toda muerte violenta conmociona porque nos amenaza con su repetición como venganza o como entusiasmo criminal. Algunas comunidades han aceptado una forma de detener esa amenaza. El mecanismo es la aceptación colectiva de que el Estado asuma el monopolio de la fuerza pública para defender los derechos de todos. Esa entrega de poder se hace a través de un mecanismo muy simple: las palabras. Una persona se convierte en "casada" sólo después de que alguien dice "los declaro casados". Esas declaraciones hacen lo que dicen y dicen lo que hacen (no hay otra forma de condenar que diciendo "condeno" ni de prometer que diciendo "prometo") y se llaman "oraciones operativas" o "performativas"...La muerte del fiscal Nisman evidenció la falta de acuerdos sociales que complica crear instituciones sociales en nuestro país. Nadie cree nada: ni en la definición del hecho que da nadie, ni en los procesos para determinar lo que fue, ni en las instituciones encargadas de implementar esos procesos.
Las autoridades legítimas ningunean el esfuerzo que conlleva ganarse el acuerdo colectivo que esa creación supone, el esfuerzo de convencer a los otros, de hablarle al que necesariamente va a perder, de incluir al que ocasionalmente resulte excluido. Los procesos son despreciados a favor de los resultados, y el resultado no puede ser sino la desobediencia, o el fracaso de construir performativos exitosos.
De Alejandro K., acá

Mucho se ha escrito en contra de la resolución de conflictos de naturaleza política en la esfera jurídica, eso que se ha dado en llamar "judicialización de la política". El domingo pasado, Horacio Verbitsky condenó la denuncia que realizó el fiscal a propósito del acuerdo con Irán como parte de "los desbarres de un poder contramayoritario que intenta confinar la política dentro de los límites de un expediente tribunalicio, alimentado como en un chiquero judicial con basura de los servicios de informaciones". Pero el problema, a pesar de discursos que, como ése, quieren absolver a un gobierno que carece ya de todo argumento en su favor, no consiste en que se lleva la política a los tribunales: la política no se ha convertido en un asunto jurídico, sino policíaco.

La chapucería como práctica

Publico hoy, acá

Quisiera mencionar al menos dos de entre los muchos y dolorosísimos comentarios que me generan la muerte del fiscal Nisman. En primer lugar, el fallecido fiscal fue puesto al frente de la Unidad Fiscal Especial para la causa AMIA (dentro de la órbita de la Procuración General de la Nación, entonces a cargo del dr. Esteban Righi) por el ex Presidente Néstor Kirchner, en el 2005. Fiel a su estilo, el ex Presidente encomendó al fiscal, además, que trabajara de la mano de un oscuro agente de inteligencia (Antonio Stiusso) en la investigación del caso. A 10 años de aquellas designaciones –una vez más- venimos a enterarnos en estos últimos días, por boca del propio oficialismo –y ante los primeros signos de “deslealtad” del fiscal y el agente de inteligencia citados- que en realidad se trataba de funcionarios oficiales deshonestos, que servían a intereses espurios, traicionando a quien los había designado y a la causa a la que debían su trabajo. Es decir, las mismas personas designadas y protegidas por el oficialismo frente a las generales dudas que generaban sus comportamientos, pasaban –mágica y súbitamente- a ser responsables de los peores comportamientos, en el mismo momento en que decidían darle la espalda al gobierno. En el caso particular del fiscal, el oficialismo había extremado hasta límites imposibles su actitud en estos últimos días (un diario para-oficial tuvo el desatino de titular una de sus columnas, apenas horas antes del crimen, “el oficialismo se prepara para disparar sobre el fiscal;” y algunos de los representantes del kirchnerismo en el Congreso habían anunciado que irían a la audiencia con el fiscal preparados para golpearlo “con los tapones de punta”). No es la primera vez que el oficialismo convierte en demonio y ataca con toda la tremenda fuerza de su aparato coercitivo, comunicacional y de inteligencia, a alguna figura que, hasta ayer nomás, defendía de modo incondicional. Los devotos del credo oficial deberían repensar un poco, a la luz de estas contradicciones, los inexcusables comportamientos que en estos tiempos han venido justificando –primero de un lado, e inmediatamente luego, del lado contrario.
En segundo lugar, quisiera llamar la atención sobre el hecho de que el fiscal Nisman acelerara la presentación de su apresurada, turbia, pero completamente verosímil denuncia sobre la Presidencia, a partir de la convicción de que iba a ser removido de su cargo por la actual Procuradora General. Se trata de la misma funcionaria que proclamó orgullosa que los dos principales ejes de su gestión estarían vinculados con el combate contra el lavado de dinero, y con la investigación penal en materia de derechos humanos –dos misiones, sin lugar a dudas, de absoluta importancia. En todo este tiempo, la Procuración dedicó sus principales energías a desviar la atención sobre las acusaciones de lavado de dinero que empañan todavía a la Presidencia; y a encubrir las acusaciones dirigidas contra el general Milani, por violaciones de derechos humanos (todo ello cuando sólo los reconocidos vínculos comerciales entre el gobierno y el principal contratista de obra pública, sumados a los giros comprobados de dinero al exterior, generan una obvia y descomunal presunción de lavado de dinero). El ejemplo resulta relevante por varias razones. En primer lugar, porque da muestra del nivel de atolondramiento y brutalidad con que el kirchnerismo viene tratando las causas legalmente más delicadas: la chapucería resulta hoy un factor explicativo determinante para la mayor parte de los casos graves en que está enredado el gobierno. En segundo lugar, destaco el hecho porque ofrece una nueva muestra del modo en que el gobierno se ciega frente al perjuicio que se está causando, y nos está causando a todos, en su sistemático trabajo de encubrimiento: todos advertimos la humanidad del rey o la reina desnudos, y lo consideramos una desgracia que no festejamos, sino padecemos: a todos nos hace mal. Y ello así, no porque creamos que los culpables de nuestros males estén de un solo lado, sino porque todos, desde hace mucho tiempo, estamos demasiado hartos de impunidad. Resulta un tremendo problema para el país -más allá de partidos, encuestas, elecciones o resultados- que la dirigencia no advierta la dimensión del daño que está causando.