De Agencia R.Walsh, ante una nueva muerte evitable
http://www.agenciawalsh.org/aw/index.php?option=com_content&view=article&id=10680:el-qmodeloq-sigue-sin-llegar-a-la-comunidad-qom&catid=54:tobas&Itemid=84
19/05/2013
Auyero: Violencia/AUH
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rg
Acerca del nuevo libro del sociólogo Javier Auyero, sobre la nueva violencia en el conurbano.
http://tiempo.infonews.com/2013/05/19/sociedad-102181-la-violencia-define-la-vida-de-los-pobres.php
Allí, JA se refiere también al impacto efectivo de la AUH en los sectores marginales. En su opinión,
http://tiempo.infonews.com/2013/05/19/sociedad-102181-la-violencia-define-la-vida-de-los-pobres.php
Allí, JA se refiere también al impacto efectivo de la AUH en los sectores marginales. En su opinión,
–A veces me
resulta extraño cuando leo en los diarios la perspectiva del progresismo
hablando de la AUH. No sé si se han tomado el trabajo de ver qué lugar ocupa en
el presupuesto de una familia marginada. Es una ayuda, una asistencia. Pero
atribuirle efectos mágicos o empoderadores es, para hablar mal y pronto,
delirante: en el mejor de los tiempos, cubre una semana de los gastos de una
familia tipo. La AUH, para tener los efectos que se le atribuyen desde ciertas
posiciones políticas, se debería multiplicar por diez. Debería ser un ingreso
que cubra en serio las necesidades de los más pobres. Creo que es tan erróneo
decir que los pobres no van a trabajar porque reciben la asignación, como
atribuirle el efecto contrario: que es igualador, que empodera a los
signatarios, porque eso tampoco se basa en la experiencia de quien la recibe.
La gente que la cobra la valora mucho, es cierto. Es un programa que funciona,
eso no hay duda. Pero no hay que sobredimensionar la cosa… en el país de los
ciegos, el tuerto puede ser rey para la política, pero no para las Ciencias
Sociales que investigan de manera cuidadosa.
10 años/ Ley de Medios
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rg
Muy interesante el suplemento enfoques de La Nación de hoy, sobre los 10 años k, con notas de Nun, la amiga Vicky Murillo, Novaro, Palermo, y otros cientistas sociales amigos.
http://www.lanacion.com.ar/edicion-impresa/suplementos/enfoques
Martín Becerra, en su nota de balance sobre la política de comunicaciones dice:
"...El Gobierno contradice los fundamentos que invoca para su política de medios. Obtura el acceso a la información pública dispuesto por un decreto del propio Kirchner en 2003, resiste la plena integración del directorio de la autoridad de aplicación de la ley audiovisual (Afsca); otorga señales sin concurso en televisión digital y, sobre todo, se aleja de una de las principales razones por las que construyó legitimidad en su política de medios, que era la reserva del 33% de las frecuencias a actores sin fines de lucro. El Estado guía una nueva configuración de relaciones de fuerzas con grupos emergentes (Cristóbal López, Vila-Manzano), con los que es flexible..."
http://www.lanacion.com.ar/edicion-impresa/suplementos/enfoques
Martín Becerra, en su nota de balance sobre la política de comunicaciones dice:
"...El Gobierno contradice los fundamentos que invoca para su política de medios. Obtura el acceso a la información pública dispuesto por un decreto del propio Kirchner en 2003, resiste la plena integración del directorio de la autoridad de aplicación de la ley audiovisual (Afsca); otorga señales sin concurso en televisión digital y, sobre todo, se aleja de una de las principales razones por las que construyó legitimidad en su política de medios, que era la reserva del 33% de las frecuencias a actores sin fines de lucro. El Estado guía una nueva configuración de relaciones de fuerzas con grupos emergentes (Cristóbal López, Vila-Manzano), con los que es flexible..."
10 años de justicia k
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rg
http://www.lanacion.com.ar/1582944-justicia-cambios-de-rumbo-en-una-politica-que-fue-de-la-renovacion-al-sometimiento
Muchas personas
muestran un cambio significativo en la valoración de lo hecho por el
kirchnerismo en estos 10 años. Se trata, en una mayoría de casos, de un giro justificado,
en razón de los cambios que asumió el propio gobierno, dirigidos en dirección
contraria a donde orientara sus primeros
pasos. Contrástense, sino, las que fueran las principales declaraciones
y actos del ex Presidente Kirchner, apenas llegado al poder, con las
declaraciones y actos que luego siguieron. En sus primeros días de gobierno,
Kirchner promovió cambios a favor de la transversalidad política, los derechos
humanos, la transparencia, o el enfrentamiento con las “mafias” y los “barones
del conurbano”. Poco después, el mismo gobierno decidió simplemente echar por
la borda su propuesta inicial de transversalidad; pactar con las mafias del
conurbano que antes con energía denunciaba; dictar una ley antiterrorista; combatir
a los “pueblos ancestrales” opuestos a sus políticas de depredación minera y
sojera; o infiltrar y espiar impunemente a las organizaciones de derechos
humanos.
El propósito de
este texto, de todos modos, no es el de denunciar los cambios extremos que se
sucedieron en el discurso y la práctica del gobierno. Lo que se pretende es examinar
la trayectoria del gobierno en el ámbito de la justicia: aquí es donde las
referencias anteriores cobran más sentido.
En efecto, en
materia de justicia, el contraste entre el kirchnerismo inicial y el que vino
luego no puede ser más contundente. Compárense las medidas políticas centrales
de aquel instante fundante, resumidas en el “decreto 222”, destinado a renovar
la Corte Suprema, con la actual reforma judicial, destinada a “democratizarla”.
Aquella reforma, la del 222, tuvo enormes virtudes (no por nada el mismo kirchnerismo que mira con desprecio toda
referencia a lo “republicano” sigue reivindicando con orgullo actos tan modestamente
republicanos como la depuración de la Corte). La reforma del 222 ayudó a
restablecer los vínculos entre ciudadanos y el Poder Judicial, por entonces rotos,
asegurando en el máximo tribunal “la diversidad de género, especialidad y procedencia
regional en el marco de representación de un país federal.”
Notablemente, todo lo que siguió desde allí fue en dirección directamente
opuesta a la originalmente comprometida. Se viró entonces desde la diversidad
hacia la homogeneidad, desde la proclamada transparencia hacia la opacidad,
desde las manos atadas del gobierno ante la justicia hacia la situación
contraria, de sometimiento de la justicia frente al poder.
Los pasos que
dio el gobierno en la dirección que antes denostaba fueron sistemáticos,
algunos abiertos y otros disimulados. Ellos incluyeron, desde algunas medidas
repudiables, calladamente reconocidas por todos los miembros de la comunidad
jurídica (la operación de los servicios de inteligencia sobre los jueces
díscolos), hasta otras más abiertas, comunes en la historia reciente pero
radicalizadas en todos estos años (la manipulación de los concursos y los
jueces subrogantes, lo que le permite al poder contar con un control más
directo sobre quienes deben decidir casos sensibles).
Luego aparecen las
reformas formales, impulsadas de espaldas a la sociedad, desde el Congreso. Se
procedió entonces a reformar el Consejo de la Magistratura (Ley 26.080 del 2006),
reduciendo drásticamente sus miembros de 20 a 13, alegando la necesidad de
“mejorar la eficiencia” del organismo. Curiosamente, al poco tiempo se reformó otra
vez al Consejo, con el fin de “mejorar la eficiencia”, pero esta vez expandiendo
de 13 a 19 su número de miembros (¡). Curioso: la eficiencia que años atrás
necesitaba de un menor número requería ahora volver a aumentarlo. De manera
similar, el gobierno promovió la institución del “per saltum” y la reforma en
las medidas cautelares, alegando el valor de la celeridad sobre el de la
certeza: “los pleitos no pueden extenderse indefinidamente en el tiempo,” dijeron.
Llamativamente, en ese mismo acto, el gobierno promovió la creación de nuevas
Cámaras de Casación, privilegiando ahora la certeza sobre la celeridad. Curioso:
ya no parecía ser un problema que los procesos se extendieran indefinidamente
en el tiempo.
En materia
procedimental, mientras tanto, los cambios que se impulsaron no pudieron ser
más chocantes. En los inicios, y a través del decreto 222, el gobierno se había
comprometido a asegurar un procedimiento abierto, controlado por la sociedad
civil, y dirigido a favorecer la selección de jueces capaces de limitar los
excesos del propio gobierno. Notablemente, todo lo que vino luego –orientado a asegurar
un poder judicial sometido- se hizo a través de procedimientos oscuros, marcados
por la chapucería, la falta de discusión, el atolondramiento y el atropello.
Conviene no
perder de vista lo que significan estos cambios drásticos en el procedimiento. Se
trata de cambios que –por sus formas- amenazan la propia constitucionalidad de
los proyectos. Decir esto no implica asumir que las reiteradas exigencias
constitucionales de discusión y debate en el proceso legislativo se satisfacen
sólo con intercambios pulcros, prolijos y ordenados en el Congreso. El punto es
que tales demandas constitucionales no pueden ser interpretadas como si no
existieran, como si dichas cláusulas fueran vacuas, como si fueran compatibles
con cambios en las reglas básicas sancionados con desprecio a lo que diga la
oposición y a partir de una dogmática negación al diálogo legislativo.
Por supuesto,
las críticas a los decepcionantes cambios de la justicia que ha promovido el
gobierno no se reducen a objeciones de forma o procedimentales. Más relevante
aún es que, sustantivamente, sus iniciativas enfrentan problemas graves, de
todo tipo. Las reformas en las Cámaras de Casación y las cautelares pueden considerarse
antipopulares y antiobreras, por afectar en particular a jubilados (cuyas
demandas quedan heridas de muerte por la introducción de nuevas Cámaras); y a trabajadores
que heroicamente todavía litigan (trabajadores que con dichas Cámaras de
Casación quedan sometidos a procesos interminables, que sólo benefician a sus
patrones). Las reformas pueden considerarse conservadoras, por tomar como
blanco a piqueteros o grupos de víctimas que protestan –como los familiares de las
víctimas del Once -contra los que el Estado se reserva el derecho de solicitar
las mismas cautelares que para otros casos repudia. Las reformas pueden
considerarse como corporativas, por verticalizar, jerarquizar y burocratizar aún
más la justicia existente, con la creación de nuevas instancias. Las reformas
pueden considerarse antidemocráticas, por ir en contra de los mismos valores
democráticos que el gobierno alega para defenderlos (piénsese en los cambios en
el Consejo de la Magistratura -tales como el requerimiento de los 18 distritos-
que de modo caricaturesco se han diseñado para que ningún otro partido, salvo
el del gobierno, pueda satisfacerlos). Se trata, en definitiva, de la
diferencia entre lo que pudo hacerse, esto es, democratizar la justicia (a
través de la creación de tutelas, de la instauración del juicio por jurados, de
facilidades para las acciones colectivas y de clase, de audiencias públicas, de
un mejor acceso para los pobres) y lo que se hecho, es decir, someter la
justicia a los designios del partido dominante.
Sectores de la
justicia ligados al gobierno, y agrupados en un movimiento de creación
reciente, “Justicia Legítima”, suelen decir: “celebramos, al menos, la
discusión que inició el gobierno”. La sola existencia del grupo es una buena
noticia, y una ratificación del aserto. Sin embargo, lo dicho se enfrenta al
menos con tres aprietos. Primero, las reformas recientes se hicieron
clausurando (en lugar de abriendo) la discusión clave, la que debió darse en el
Congreso. Segundo, la mayoría de los cambios (cautelares, Casación, Consejo) no
implican “al menos un primer paso,” sino un paso atrás, y ahora habrá que luchar
para contrariarlos. Finalmente, el fuero penal -el que cuenta con más miembros
dentro de “Justicia Legítima”- arrastra injusticias y desigualdades atroces
(baste mirar qué grupo social puebla nuestras cárceles, y qué sector del poder
no llega nunca a ellas). Por alguna razón, luego de 10 años, y sin enfrentar ningún
obstáculo legal para ello, ni los operadores de la “justicia tradicional” ni
los de la “Justicia Legítima” hicieron algo para menguar las desigualdades del
caso (ellas, podría decirse, son hoy mucho más graves que antaño). Por supuesto,
demás está decirlo, ninguna de las reformas de la justicia se propone reducir
estas injusticias en algo.
17/05/2013
Encuentro Nacional de Estudiantes de Derecho
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rg
Mañana estaremos en dos mesas en el encuentro nacional de estudiantes de derecho que se organiza en Embalse, Córdoba. Van las dos mesas, y acá el link al anuncio del encuentro y el programa completo
http://larevueltabisagra.com.ar/?page_id=31
Democratización de la justicia: formas, modos, condiciones y propuestas. GUSTAVO ARBALLO(( Ab. y Especialista de la UN. La Plata, y Prof. de
Derecho (UN La Pampa, Derecho Público Provincial y Municipal.Redactor del
blog:saberderecho.com). ALBERTO BINDER(miembro del consejo asesor del Inecip.
Director del instituto latinoamericano sobre seguridad y democracia asesor del
Centro de Justicia de las Américas de la OEA). ROBERTO GARGARELLA
Tensión en la Democracia ¿Crisis o Profundización?. ROBERTO
GARGARELLA – DIEGO TATIAN
Toma de tierras y represión en Córdoba
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rg
En el marco de la serie de
tomas de tierras que se están produciendo en la provincia de Córdoba, como
consecuencia de la falta de políticas públicas por más de 15 años en lo
referente a la vivienda, la tierra y las demandas de derechos básicos de los
sectores populares, el gobierno de la provincia de Córdoba a cargo del Gob.
José Manuel de la Sota, responde con represión y persecución ya no sólo a los
sectores populares actores de esos procesos, sino también, en esta nueva fase
represiva, a las organizaciones, movimientos sociales y profesionales que
acompañan dichos procesos.
El Ministerio de Desarrollo
Social de la provincia de Córdoba, presentó el día jueves 9 de mayo de 2013, en
Tribunales Provinciales, una grave denuncia penal contra los abogados
defensores de los ocupantes y contra el Encuentro de Organizaciones. Este
hecho, teniendo en cuenta las numerosas represiones que se sucedieron en los
últimos días contra ocupantes de tierras a lo largo y ancho de la provincia, y
las permanentes irregularidades procesales que la Justicia de la Provincia de
Córdoba ha tenido frente a estos casos, constituye una clara violación de los
derechos más básicos propios de cualquier Estado de Derecho democrático,
dejando al descubierto el Estado Policial que rige en la provincia
mediterránea.
Estas medidas, claramente persecutorias y
represivas, no hacen más que profundizar los niveles de exclusión que provoca
la ausencia de políticas públicas destinadas hacia los sectores populares con
el objeto de disminuir las condiciones de desigualdad estructural que
caracteriza a la provincia de Córdoba, y los tornan más vulnerables en lo
referente al acceso a la justicia y a las vías institucionales para satisfacer
las demandas.
Encuentro de Organizaciones - EO (Agrupación El Eco, Biblioteca Popular Julio Cortázar, Colectivo Cienfuegos, Malaprendidxs, Movimiento de Base de Agronomía - MBA, Movimiento Lucha y Dignidad, Organización Barrial La Barranquita, Universidad Trashumante - Córdoba); Agrupación Mazamorra; AMMAR-CTA; A Pedal - Colectivo en Movimiento - Santa Fe; Asamblea Colectiva por los Derechos Socioambientales (conformada por la Red de Médicos de Pueblos Fumigados, Madres de Barrio Ituzaingó, Colectivo Paren de Fumigar, Córdoba Ciudad Despierta, Asamblea no a la Megaminería, Agrupación Causa Sur, estudiantes y autoconvocadxs); y siguen las firmas
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