23/4/2014

Becas Fulbright-Consejo de la Magistratura-CABA para estudios en el exterior

CHARLA SOBRE BECAS FULBRIGHT-CONSEJO DE LA MAGISTRATURA DE CABA

La Fundacion Fulbright esta dando becas para abogados en el marco del convenio Fulbright-Consejo de la Magistratura de CABA. Estas becas están dirigidas a abogados y miembros del Poder Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que quieran cursar un LLM o hacer un proyecto de investigación en Estados Unidos. Para explicar en qué consisten  estas becas de capacitación vamos a dar una charla presencial el 30 de abril próximo a las 14.30. Es necesario registrarse previamente en http://fulbright.edu.ar/servicios/charlas-informativas/, pero la charla es gratuita.

Violencia en la vida cotidiana (Auyero/ Berti)

Javier Auyero (de quien hace un tiempo reprodujimos esta gran entrevista, aca la primera parte; y comentamos algo de su reciente libro, aca), escribe hoy, junto con M.F. Berti, sobre la violencia al interior del hogar, y del modo en que ella dialoga ásperamente con la violencia de afuera del hogar. El texto de hoy, aca

22/4/2014

Sacarle los planes sociales a los que corten la calle (PRO). Con pd.

A los salames kirchneristas que quieren definir como protesta legítima sólo la que los aplaude a ellos, se suma ahora algún salame del PRO, que propone quitarle los planes sociales a los que corten calles (acá), con lo que reafirma el criterio k de "si te pago, obedeceme y quedate callado." Tómense de la mano y váyanse todos de una vez. (Ya le volteamos el proyecto a los k, vamos ahora contra el proyecto PRO: qué plaga¡ no se acaban nunca¡)

Pd: suma esta pequeña gran nota del amigo Lo Vuolo, del domingo, acá: inclusión por control y represión social

No discutir el derecho penal en la esquina (Zaffaroni)

Ayer citaba el testimonio de Arslanián, diciendo que la reforma del Código debía consultarse con intelectuales y especialistas (el pueblo, lejos). Pense que podia tratarse de un error, o una imprecision (asi me lo hicieron saber desde el nucleo duro de la reforma). Pero hoy leo las declaraciones de Zaffaroni diciendo que

"No se puede pretender que el Código Penal salga de la voz del pueblo" ni que "pueda discutirse en la esquina o en los medios de comunicación"... Zaffaroni cuestionó de esa forma "el desprecio y la subestimación a los juristas" y enfatizó: "El derecho popular llevó a ser la máscara de la experiencia más aterradora del siglo pasado"

Más allá del River-Boca, del kirchnerismo-antikirchnerismo, la disputa en torno a la reforma del Código Penal es bien interesante, porque muestra de un modo asombrosamente de manual, de qué forma la pelea involucra a los extremos del elitismo y el populismo, mientras que ambas posturas ignoran o dejan fuera de juego a la discusión pública en torno al Código, la única opción aceptable, para mi gusto. Los elitistas/welfaristas, como es habitual, defienden una posición más "científica"(y a mi gusto mucho más sensata que la de los populistas), mientras que el populismo suele defender una posición "mano-durista". Pero mientras los primeros descartan que el pueblo participe en estas discusiones, "porque el pueblo no entiende", porque "el derecho popular" es sinónimo de "terror", el populismo realiza una apelación de superficie al pueblo ( invoca entonces lo que el pueblo "seguramente quiere", o acepta, efectivamente, sólo a la pregunta irreflexiva: "más penas o menos penas", sin abrir la puerta a la posibilidad cierta de discutir, contrastar argumentos, ver los matices, debatir entre todos, finalmente).  

Los elitistas dicen saber cuáles son los intereses del pueblo. Los populistas dicen saber cuál es la voluntad del pueblo. Pero en este punto son lo mismo: ninguno está dispuesto a abrir la discusión al pueblo. (Aclarando por milésima vez: discutir popularmente no es lo mismo que plebiscitar, que puede hacerse sin discutir en absoluto).

21/4/2014

A esto le llamamos elitismo penal (con pd massista)

Como varios hicimos críticas al proyectado Código Penal por el elitismo con que era concebido, hoy comienzan sesiones de discusión en torno al mismo. Bienvenido este paso adelante. Pero hay un pero importante (nunca nos conformaremos con nada). Lo venimos diciendo desde el minuto uno: Si el tipo de populismo penal (que defendió desde siempre el kirchnerismo, y) que hoy encarna el hijo descarriado del kirchenismo, Massa, es repudiable, también lo es y lo sigue siendo, el elitismo penal que, a pesar de la aparente apertura, desde el oficialismo se mantiene en torno al Código (y que Página celebra como lo que no es, acá). Lo que pedimos es: a) apertura de la discusión a la sociedad civil, y sobre todo a los más afectados por las políticas penales; y b) garantías de que no serán terapias de grupo, garantía de que  las discusiones se traducirán en cambios relevantes en la redacción del Código posterior. Ninguna de las dos cosas va a pasar. Te lo dice clarito Arslanián, que desde el oficialismo citan con orgullo (extraigo el testimonio de Página):


–¿Piensa que esto va a contrarrestar la campaña de Sergio Massa?

–Sí. Hay que escuchar a quienes tienen autoridad profesional e intelectual para dar opiniones válidas. Vivimos mucho tiempo bajo la fuerza de un Derecho penal puramente simbólico, sostenido sobre la base de la ilusión de la multiplicación de las penas, sin tener en consideración si eso tenía algún grado de eficacia o no. El Derecho penal simbólico tiene que abrirle paso a otro tipo de respuesta estatal.
Esto es: la discusión es nuestra, la de los profesionales e intelectuales. Que el resto, los ignorantes, no metan su sucia nariz.

Pd.: Para algun despistado que pregunta si mi critica es similar a la de Massa (habiendo escrito ya lo que escribi mil veces, y tambien en este post) aclaro: lo que propone el massismo es lo mismo que lo del kirchnerismo, es decir, elitismo en la practica, disfrazado de populismo. La decision siempre va a estar en manos de unos pocos, porque no le interesa la discusion publica, ni va a recurrir nunca a ella, aunque le interesen, como al kirchnerismo, las encuestas que, otra vez, no tienen nada que ver con la discusion publica, del mismo modo en que el mercado no tiene nada que ver con la democracia. 

19/4/2014

Linchamientos y un ejercicio de empatía

Publicado en La Nación, acá, en respuesta a algunas notas aparecidas en ese diario sobre el tema de los linchamientos.



En los últimos día se publicaron muchas notas en relación con los recientes casos de “justicia por mano propia” y linchamientos. Una de ellas planteaba “el dilema de los vecinos asustados”, a partir del cual se nos invitaba a responder a la situación siguiente: si un grupo de “nuestros vecinos, al sentirse amenazado”, participase de un linchamiento, ¿qué haríamos nosotros? ¿Participaríamos también? Se nos sugería entonces: “Si contestáramos que no, ¿no nos estaríamos engañando?”

El ejercicio al que se nos convocaba tenía una virtud muy importante: proponernos un esfuerzo de empatía frente a una situación trágica, que incluye opciones morales que en circunstancias normales repudiaríamos. La virtud de la propuesta es la siguiente: nos ayuda a ver que personas que cometen un acto que en otro contexto calificaríamos de “monstruoso” pueden no ser monstruosas ellas mismas. Más bien, se nos sugiere, esas personas pueden parecerse mucho a nosotros mismos. No nos apuremos, entonces, a condenarlas sin más, sin pensar en el contexto, en la situación que han vivido, en lo que han sufrido, en las tensiones a las que se han visto sujetas. No nos apresuremos, tampoco, a calificarlas con términos condenatorios grandilocuentes: somos, tal vez, demasiado parecidos a ellas. No exijamos, sin más, “que se pudran en la cárcel”, como tantas veces se dice.

Ahora bien, ese mismo ejercicio de empatía que se nos proponía en relación con “los linchadores” –nuestros “vecinos asustados”- ¿no debería extenderse hacia todos aquellos que por distintas circunstancias cometen un delito? Pensemos, por caso, en la situación de la persona linchada, aquella que supuestamente había cometido una falta previa, gravísima o no. Frente a muchos de estos casos (ya que el crimen, como vemos, recorre todas las clases sociales), se nos podía haber presentado “el dilema de los pobres que atraviesan situaciones desesperadas”. Podría corresponder entonces la pregunta: “¿saldríamos a robar nosotros también, en una situación de desesperación, o frente al cuadro de nuestros hijos hambrientos? Si contestáramos que no, ¿no nos estaríamos engañando?” Recién ahora, con esta pintura más completa, el ejercicio de empatía propuesto podría ganar su verdadero sentido.

Cada uno sabrá qué aprende de este cuadro completo, qué cambia de sí mismo (en el mejor de los casos) una vez hecho el esfuerzo de ponerse en el lugar de víctimas y victimarios (cada uno sabrá, también, a quién llama cómo). En mi opinión, lo primero que debemos dejar en claro es que “entender” la motivación de las faltas cometidas por el otro, no es lo mismo que “justificar” el mal causado. Entender al otro es obviamente muy importante, entre otras cosas porque nos ayuda a reconocer que, frente a situaciones extremas, uno también podría haber optado por respuestas que habitualmente condenamos, desde el podio moral en el que solemos situarnos. Sin embargo, explicar o entender mejor no es lo mismo que justificar: acciones como las de golpear en patota, robar o matar no se justifican en casi ningún caso, y merecen ser reprochadas siempre por el Estado.

De todos modos, aparece aquí una segunda precisión importante: contra lo que solemos pensar, no hay una sola forma posible del reproche. Reprochar no es lo mismo que castigar, y castigar no es lo mismo que encerrar a alguien. Lamentablemente, estamos demasiado acostumbrados, también, a pensar en esos términos: la inercia y la falta de reflexión nos llevan allí. Así, solemos asimilar a nuestros reclamos de “justicia” con reclamos por “cárcel,” para terminar pensando que se logra “más justicia” cuando aseguramos” “más años de cárcel” para un condenado (la condena perpetua sería entonces la justicia realizada: una locura). Pero ésta no es la idea. Mi sugerencia es que, frente a crímenes atroces (provocados ya sea por el linchador o por el linchado, sujetos a quienes comparo pero no equiparo moralmente) no permitamos nunca la impunidad (impunidad es lo contrario de justicia). La idea es que reclamemos una respuesta condenatoria fuerte, desde el Estado (y desde nosotros mismos) sabiendo que el Estado tiene muchas formas posibles de reprochar inconductas, y no una sola, y no necesariamente la peor de todas. Hay un debate que alguna vez deberemos dar, acerca de la diversidad de las formas posibles que puede asumir el reproche estatal. La presencia de estos casos trágicos, que incluyen tal vez a vecinos y conocidos nuestros (a quienes no consideramos asesinos, y que de repente vemos involucrados en acciones de violencia inesperada, extrema), puede ayudarnos a pensar en la tosquedad e impertinencia de la única respuesta que venimos reservando para quien comete una falta grave: la privación de la libertad. Por lo demás, estos casos trágicos (que tal vez culminan con nuestros “vecinos asustados” en la cárcel), pueden ayudarnos a enfrentar una verdad que conocemos pero que cotidianamente escondemos bajo la alfombra de nuestro sentido moral imperturbado: hace cientos de años que en nuestras cárceles se tortura y se veja, cada día, cada hora, a cada momento, y ése es un destino que no merece nadie; una afrenta imperdonable frente a cualquier sentido ético o religioso que preservemos íntimamente, dentro nuestro. No podemos seguir conviviendo con ello, ciegos frente a lo que allí ocurre, o mirando tales situaciones con un solo ojo, como solemos hacerlo.

Lamentablemente, sin embargo, la discusión pública sobre estas cuestiones se encuentra en estos días contaminada de la peor manera: hay jueces que confunden el respeto irrestricto por las garantías de todos, con la impunidad que promueven tranquilamente, desde sus cargos; hay jueces que revolean años de condena con una irresponsabilidad y falta de empatía simplemente inhumanas; hay un gobierno que no entiende la irritación social que causa la obscena impunidad que se garantiza a sí mismo, frente a la corrupción estructural que ha montado; hay opositores que juegan el juego del populismo penal, sin medir las consecuencias sociales trágicas del discurso violentista que promueven; hay medios privados que, respondiendo sólo a la lógica del dinero, lucran livianamente con el dolor irreparable de víctimas que han quedado con el alma desgarrada, para siempre; hay medios oficiales y para-oficiales que no entienden el daño que nos causan y se causan, con la mentira y el ocultamiento que practican a diario. Y sin embargo, por ello y a pesar de ello, necesitamos seguir pensando, necesitamos insistir en el valor de seguir discutiendo.

17/4/2014

Ocho bobadas en los fundamentos del proyecto sobre limitación a las manifestaciones (más p.d. Tauber)


El articulado es, como sabemos, reaccionario (hay que pedir permiso con 48hs de antelación; hace casi imposible protestar de modo legítimo; etc.): llega tan lejos en la limitación de las manifestaciones como no podría haber llegado nunca un partido abiertamente de derecha (entre otras cosas, por la oposición que recibiría de quienes hoy promueven este proyecto). Éste es, como ya lo dijera varias veces, el gran mérito del kirchnerismo: en nombre de la izquierda, hacer el trabajo sucio y limpiarle el camino a la derecha explícita que pueda llegar después que ellos. Pero ahora no me quiero ocupar del articulado (ya dije algo al respecto) sino de los fundamentos del proyecto. Menciono algunos problemas (ocho) de las apenas 4 paginitas de fundamentos (3 en realidad, porque una es de “bibliografía”) (acá se las ve).

1) Primera bobada: A este primer problema ya lo mencioné en otros post: tener como principales fuentes bibliográficas (3 de 4), al CELS, a Zaffaroni y a mí, tres opositores férreos a este tipo de regulaciones (el CELS y yo ya nos pronunciamos en contra sobre este proyecto).

2) Segunda bobada: volver sobre la idea de que hay “dos” derechos en pugna, el de manifestarse (y aledaños: peticionar, etc.) y el de circular por la ruta. Una tontería, ya que normalmente hay muchos más derechos en pugna, de distinto tipo, siendo los más importantes NO los relacionados con la “expresión,” sino los vinculados con los derechos sociales. (Las personas no reclaman por su derecho a expresarse, sino por su derecho a vivir bien, a comer, a trabajar).

3) Tercera bobada: luego de asumir que hay (sólo) dos tipos de derechos en juego (expresivos y de circulación), señalar que esos derechos son equivalentes (peor aún, aquí se dice que son “igualmente legítimos”, lo cual no tiene nada que ver). Sobre el punto particular, por lo demás, debe decirse que no, que no se trata de dos tipos de derechos equivalentes: son mucho más importantes los derechos expresivos que los de circulación, aunque esto no significa que, por tanto, el que se expresa tiene carta blanca para hacer cualquier cosa con los restantes derechos. Dicho esto, sin embargo, vuelvo sobre lo anterior: no se trata de derechos equivalentes (ni hablar de derechos “igualmente legítimos”), ya que uno es mucho más importante que el otro.

4) Cuarta bobada: volver con el cuento de que “no hay derechos absolutos.” Frase vacía, ya que lo que importa es qué tipo específico de limitación se establece, sobre quién, por cuánto, de qué modo, y por qué razones. Más todavía: una mayoría de las limitaciones imaginables son simplemente inaceptables. La frase vacía nos habla de un típico comodín que un cierto emisor enuncia para, inmediatamente luego de declarar que “los límites son posibles”, cercenar derechos de acuerdo a como le venga en gana. Este proyecto es un buen ejemplo de lo que digo.

5) Quinta bobada: usar párrafos enteros de esta escueta fundamentación para insistir con la melaza hacia Néstor y Cristina. Otra vez, la necesidad de embadurnarse de miel para que Cristina vea lo que uno dice o hace y piense “me gusta”. Da lástima que a esta altura de la vida democrática haya que seguir con este tipo de genuflexiones ante el poder (e increíble que en este auto-sometimiento caigan jóvenes y músicos “de avanzada”, pero sobre esto último hay que volver con más tiempo).

6) Sexta bobada: volver sobre la idea de que esta forma de limitar (escandalosamente) derechos representa, en verdad, un paso más en la dirección de “restituir derechos afectados”. Así como estas escasas 3 paginitas de fundamentos están llenas de elogios a los Kirchner, ellas aparecen infectadas, también, por el discurso (falso) según el cual el cercenamiento de derechos es en verdad una forma de…ampliar derechos. La escueta fundamentación vuelve una y otra vez sobre este enunciado. Se agrega entonces, por ejemplo, que, “contra otras soluciones que pretenden restringir derechos, recurriendo al Código Penal” (lo que, por caso, hizo el kirchnerismo con la ley antiterrorista) “nosotros proponemos garantizar y afianzar derechos.” Y, por si no fuera suficiente:
que “estamos orgullosos” de la posibilidad de más y mejores derechos; que hacemos esto “porque los derechos deben promoverse, no restringirse;” que éste es camino es “ampliar derechos, y no restringirlos”.

7) Séptima bobada: decir que el proyecto quiere “hacer más eficiente” (las tonterías que hay que leer¡) “la relación que se genera entre quienes buscan ser oídos y el gobierno”. Esto resulta gracioso: para hacer la relación “más eficiente”, ahora obligan a los manifestantes a avisar 48 horas antes; e ilegalizan casi todas las expresiones posible de su protesta. Que le pregunten a los que protestan qué piensan de este modo de mejorar la “eficiencia”.

8) Octava bobada: insistir con que el proyecto es una “clara continuación” de la política kirchnerista de no represión de la protesta social. Recordemos que esta “clara continuación” nos refiere a un gobierno que mató una veintena de personas en situaciones de protesta social, esto es decir, mató a muchas más personas que los gobiernos de Menem y Duhalde juntos (dos en cada gobierno), y multiplicado varias veces. Como sabemos, el proyecto legitima el uso de armas en la regulación de la protesta, aunque –eso sí- pidiéndole a las fuerzas armadas que hagan uso de la violencia “limitad(a) a su mínima expresión”!¡¡ (Es genial: podrían agregar, “y que disparen, pero bien suavecito”). Por supuesto: cómo se refiere el kirchnerismo a estas medidas, en su proyecto? No podía ser de otra manera: como una “oportunidad única de profundizar la política de no represión”. Excelente¡ 


P.D.: Reportaje sobre el proyecto al amigo Nico Tauber, de la cátedra y de Plataforma 2012, acá

Café londinense 1

Ya que estamos en Semana Santa, relajamos con un café. Lo primero a decir: Los cafés de Londres tienen ese no se qué...En realidad sí se qué: el agua que es mala. Y como el agua, normalmente, constituye el 98% del café, si el agua no está bien, uno ya tiene que el 98% del café está mal. La cuestión se agrava porque la leche tampoco es buena (en realidad, hoy no sé dónde califica como muy buena). Así que el café londinense está en problemas serios.

Dicho esto, habrá que agregar que, luego, toda la parafernalia está. El triste lado Starbucks del mundo se encuentra aquí bien a resguardo: los hay a montones, ya sea en su versión originaria, ya sea en su versión inglesa (las cadenas Costa y Nero que, más radicalmente que la madre norteamericana, explotan hasta el ridículo el costado italiano del café). La otra orilla del mundo, la orilla del mundo-barista, también lo tiene todo: Londres ha explotado en cientos de cafés con toda la tecnología de punta, y los cool-baristas preparan, pongamos, un "flat white" (el preferido de A.Ch. y los cafeteros de por acá) como si tallaran un diamante. Los baristas hacen la florcita, filtran el café, lo aeropressan, lo hacen descansar con una Chemex o, si no decís nada, lo preparan con la "one and only," "la" máquina infernal italiana La Marzocco. La Marzocco (acá) -no hay que olvidarlo- es un legado de los magos florentinos (acá entrevista a Piero Bambi, hijo del mítico fundador Don Bambi, algo así como el Enzo Ferrari de las máquinas de café) y se impone en los buenos cafés de Londres y del mundo (no así en Italia, ja¡).

La super-sofisticación del café (que no ha llegado a la Argentina, y es una pena), tiene costados muy negativos por acá, siendo uno el que se hace difícil tomar un café tranquilo, sin estar acosado por hordas de gente "inn", que terminan por impedir la experiencia plena del café sin más. En la Argentina, en cambio, el café es en general mucho peor, a pesar de que el agua y la leche son mejores. Fallamos, sin embargo, en todo el resto: casi no hay baristas, las máquinas son de cuarta, y los granos que se usan habitualmente son los más baratos posibles (pongamos, Cabrales), con lo cual estamos condenados. La experiencia del café (que no el gusto), suele ser, en cambio, mejor que la de Londres.

De todos modos, en Londres también suele haber refugios, independientes y aislados de la movida electrizante. Uno se encuentra, por ejemplo, con lugares como el Algerian Coffee Store (acá y en la foto que acompaña este post), que están hace decenas de años, que se especializan en lo que hacen, y que saben ganar, a fuerza de historia y buen trato, el cariño de uno. El local se dedica, sobre todo, a la venta de café en granos, pero igual uno puede tomarse un buen café. Allí fuimos hace unos días, con Ramiro AU, y por primera vez compré -y consumí luego- el famoso, carísimo y por cierto buen café Kopi Luwak (el café del mono, acá), que se vende en su versión "clean" y filtrada, pero también en su versión "unfiltered," que en nombre del buen gusto no podré describir aquí (impresionante).

El arte de citar: Piquetes (y pd)

El reaccionario proyecto de regulación de las manifestaciones públicas, que amenaza con dejarlas sin oxígeno (será complicado que una manifestación no califique como ilegítima; es difícil que una no entre en conflicto con el Código Penal; el requisito de avisar 48 horas antes es propio del ala derecha del macrismo), se funda en tres fuentes principales, que son citadas luego de las escuetas 4 páginas de fundamentos: los informes anuales del CELS, sobre derechos humanos; un texto de Zaffaroni en contra de la criminalización de la protesta; y un texto mío a favor de que el derecho proteja a los piquetes. 

Ninguna de las fuentes citadas respalda, en absoluto, ninguna de las tonterías ni alguno de los artículos inscriptos en el proyecto; mucho menos (en mi caso) la melaza boba de elogios a Néstor y Cristina (el CELS ya expresó su preocupación sobre el proyecto, en un comunicado, acá). Ya me había tocado sufrir la burla de citas judiciales criminalizando la protesta en base a textos míos que condenaban la criminalización, y ahora la derecha legislativa repite el artilugio. Me causaría gracia, si no fuera porque lo que está en juego es demasiado serio, y el kirchnerismo va por todo. Me quedo entonces con dos reflexiones. Una, sobre el cualunquismo de las citas en que incurren los poderes públicos: un vale todo irresponsable, que muestra que todo es posible, que nada importa. Y algo similar, derivado de quienes hoy firman un proyecto que antes repudiaban (cuando algún diputado sugería hacer algo semejante era condenado como fascista). El punto es el mismo: no hay ideología ni principios, cualquier cosa es posible. Conviene no olvidarlo, hoy que están hundidos en su propio fango; cuando hay quienes siguen vinculando al kirchnerismo con la expansión de derechos y se niegan a ver el monstruo que han construido. En todo caso, las noticias son malas: por dinero o por ceguera, ninguno de ellos aprende nada de la calamidad que han armado.

pd. Tratando de justificar el estropicio, Kunkel y co. han dicho que es para "evitar que sigan tirando discapacitados desde un puente." Buenísimo¡ Que bombardeen los puentes también, ya que estamos¡ 

16/4/2014

Santuario socialista

En Londres aparece un tríptico interesante para el recorrido socialista. El lugar de culto que se ha instalado entre los socialistas del mundo es el cementerio en donde está enterrado don Marx, el precioso Highgate Cemetery (acá). En mi propio trazado, siempre ranqueó primero la librería socialista, Bookmarks, un lugar amable y quedado en el tiempo, que todavía es visitado por obreros radicales buscando panfletos de extrema izquierda a precio accesible (acá). En estos días agregué otro espacio querible y viejo, la Marx Memorial Library, situada en Clerkenwell (acá). En esta biblioteca trabajaría mi vecino, Lenin, durante los dos años (1902-3) en que viviera exiliado en Londres. 

Todos tienen derecho a protestar, pero no cortando la calle (o, toleramos la protesta, salvo la que no toleramos)

El kirchnerismo se sacó hace rato la careta, y lo que se ve es cada vez más espantoso. Y éste es sólo el comienzo del final: Kunkel acaba de presentar proyecto para "regular" la protesta, y garantizarle así sus derechos a "todos los demás ciudadanos." Kunkel dice además que no quieren recurrir al Código Penal para hacerlo, pero le recordamos que ya recurrieron a él, al dictar la Ley Antiterrorista. Además de reaccionarios, mentirosos.
El proyecto determina que son protestas ilegítimas las que obstruyen por completo una calle, las que no chocan con el Código Penal (o sea, ninguna), las que no dieron notificación por adelantado (¡¡¡ brutal¡¡¡ se tratará del proyecto de Macri o del kirchnerismo???? )
(En el último Le Monde Diplomatique, artículos de Lucas y mío en crítica a este tipo de limitaciones).

Estudiar afuera

Si algo me ha dejado en claro estos meses fuera, es el desamparo en el que se encuentran la mayoría de los estudiantes argentinos que andan por fuera del país. Contra el discurso autocelebratorio oficial, el hecho es que uno se cruza todo el tiempo con estudiantes chilenos, brasileños, mexicanos o colombianos, que andan por el mundo con pleno apoyo de sus respectivos países, durante años, mientras que los estudiantes argentinos se desesperan por encontrar alguna beca internacional que les permita completar o extender su estadía fuera -beca internacional para la que siempre compiten desde la retaguardia. El apoyo que reciben los demás latinoamericanos varía, pero lo cierto es que las becas que dan los Estados o las Universidades de Chile, Brasil, México o Colombia permiten que circulen por el exterior miles de estudiantes, que viven en condiciones aceptables. Los argentinos se la vienen arreglando con becas "paternas", o apoyos mínimos de las Universidades que los reciben en el exterior. En el mejor de los casos, algunos encuentran un apoyo anual o temporario de fundaciones privadas instaladas en el país (Fulbright o el British Council). Puro humo en esta materia también. 

El gobierno argentino podría responder dos cosas: "estudiar fuera es un lujo que no podemos darnos," pero esta respuesta no sólo contrasta con lo que otros países de la región hacen sin ser más ricos que el nuestro, sino que además ignora el valor de contar con gente bien formada, y que los gobiernos brasileños, chilenos, etc., entienden bien (sus gobiernos pasan, y las políticas de apoyo permanecen). La otra respuesta sería "queremos dar prioridad a la educación interna," pero esta respuesta no sólo choca con la pobreza del sistema educativo local, sino también con el despilfarro y la cantidad de gastos millonarios injustificados, en propaganda y mentira oficial ("fútbol para todos", sin ir más lejos, que no se entiende por qué no puede ser financiado por capitales privados). Mi solidaridad con los argentinos que inventan cualquier cosa para seguir estudiando afuera.

Lars

Cuando, a la hora de presentar "Melancolía," en Cannes, Lars von Trier hizo su declaración "graciosa" a favor de Hitler, completó un acto personal que representa una buena metáfora del estado de su obra, y que las dos partes de su último film, "Ninfomanía", expresan bien. El talentoso director se convirtió en un niño caprichoso, que apela a los extremos (Hitler) para provocar y generar interés sobre un discurso que ha perdido gracia y sentido, pero que todavía pretende aparecer como profundo cuando es superficial, pretencioso y bobo. La historia -la suya- está lejos de haber terminado, pero su estado actual es penoso.

14/4/2014

Doctorado/a

Hoy se nos doctoró Silvina Ramírez, miembro ilustre de la cátedra, que viene trabajando como pocos, y desde siempre, sobre la cuestión indígena. Aplausos para Silvina¡

Linchamientos/fraternidad

De Gus Maurino, publicado el sábado pasado, acá

Reportaje a Binder

Gran reportaje a don Alberto B., acá, en donde vuelve sobre varios de los tópicos que presentáramos en los últimos días, afirmándolos con su gran conocimiento del campo:

La patética política oficial de autonomía policial (en el contexto de la megacorrupción policial)
El inexplicable silencio de la Ministra de Seguridad frente a los casos de linchamiento
Por qué el juez actuó mal en el caso del linchamiento ("No es cierto que no podés hacer nada, como dicen los zaffaronianos. Eso le hace mucho daño a la sociedad y beneficia al coyunturalismo berreta que atrae el sentido común").
Sus críticas al neopunitivismo massista
Sus fuertes diferencias con Zaffaroni, y su crítica al proyecto del Código Penal
Y este parrafito sobre cómo funciona hoy la Justicia Federal, cooptada por los servicios de inteligencia

"La Justicia federal no tiene remedio: es un sistema corrupto, cooptado por la SIDE, que juega su propio juego lleno de vagos e inútiles. ¿Está claro? Hace 25 años que estamos tratando de reformarla porque tiene los casos más graves y le hace un daño terrible al país. Y no se puede porque la dirigencia política o le tiene miedo o la manipula y además en estos 10 años ha sido cooptada y manipulada por los servicios de Inteligencia como nunca. La reorganización de la Justicia federal penal es imprescindible y tiene una influencia enorme. En los últimos 30 años, lo hicieron todos los países de América Latina y el 70 por ciento de nuestras provincias. Nadie tiene estos jueces de instrucción que tenemos en federal."

10/4/2014

Cuidado: El paro seria politico

Segun el gobierno, el duro paro nacional que sufre en su contra tendria motivaciones "politicas." Y que esperaban de un paro? Que tuviera motivaciones filatelicas? Fisico-quimicas?

Linchamientos: Cárcel o nada

Vuelvo a leer las declaraciones del juez que entendió en el famoso caso del joven linchado en Palermo (caso en cuya persecución policial primero, y protección después, intervino el actor GR), y me cuesta dar crédito a lo que leo. Dijo el juez que dejaba libre al linchado (acá), apenitas luego del hecho (la persona fue corrida y apresada cuando lo encontraron in fraganti cometiendo un acto de violencia): "No se presentan ninguno de los riesgos procesales previstos en la ley que hubieran permitido el dictado de la prisión preventiva, dado que el justiciable (sic) no posee antecedente condenatorio alguno, se constató que vive donde indicó, y no registra ningún pedido de captura dispuesta por otro Tribunal".

El caso (y esa forma de hablar tan robótica, tan esperpéntica) me resulta una gran metáfora del penoso modo de razonamiento de nuestros jueces y abogados, de la inercia, falta de estudio y carencia de compromiso moral con la tarea que llevan a cabo. Se trataba de un caso que pasará a la historia de la Argentina presente, un resumen del nivel de desgarro de los vínculos sociales, de la violencia fratricida en que vivimos, y el juez decide y piensa en dos líneas como un burócrata ponesellos. Su respuesta es la del autómata judicial: "acá encerramos o nada; en este caso no estaban dadas las condiciones para encerrar, entonces qué otra cosa vamos a hacer: nada." Y que a nadie se le ocurra cuestionarlo.

Hace casi 40 años Nils Christie escribió un hermoso, breve y bonito escrito sobre cómo pensar los conflictos de esta naturaleza, que nos hablan de lazos sociales rotos; sociedades quebradas; comunidades fragmentadas en miles de pedacitos irreconciliables. Imaginaba entonces unos tribunales actuando de modo diferente a los nuestros, preguntándose: "Qué puede hacerse por él, por el ofendido, tanto de parte del ofensor, antes que nada, como de la comunidad local, como del Estado? Podría compensarse el mal sufrido, podríamos hacer algo para que quede la ventana reparada, la cerradura reemplazada, la pared pintada, la pérdida de tiempo...compensada de algún modo, tal vez con trabajos hechos por el ofensor durante varios domingos seguidos?..Podría el sufrimiento físico producido resultar un poco menor con alguna acción llevada a cabo por el ofensor...? Y la comunidad, ha utilizado todos los recursos a su disposición para dar ayuda al ofendido?..." Y sigue. Y hay mil caminos alternativos posibles, no mencionados por el bueno de Nils.

Atajo la crítica boba: lo dicho por Christie vale para Noruega, no para la Argentina. Y sí, de este patetismo viven nuestros abogados, jueces y cientistas sociales: justificando su no hacer nada diciendo "no somos Noruega, no somos Suecia, somos distintos." Sigan pensando en que no hay términos medios, que su tarea es "cárcel o nada." Y como las condiciones no están para cárcel, entonces adelante con la nada¡ Es lo que mejor hacen¡

9/4/2014

Scanlon sobre Dworkin

"Ronnie tenia una gran confianza en lo que decia, lo cual era evidente...[E]sa confianza se manifestaba ante todo en su famosa elocuencia: El tenia la confianza de terminar cada frase de un modo triunfal, y no como lo hace uno, que empieza a dudar, a introducir cualificaciones a lo que dice, antes de completar su pensamiento."

(todo el homenaje al maestro, aca).

foto: En la imagen, los tres grandes, Ronnie, Nagel y Scanlon (los tres, conviene recordar, viajaron con Owen Fiss, a la Argentina, en tiempos del Nunca Mas, invitados por Nino. La version inglesa del Nunca Mas, como sabemos, esta prologada por Dworkin: impresionante prologo)

La locura/ Verón

Página 12 titula su ejemplar de hoy "algo de paz para Marita" (Marita Verón, y las condenas de entre 10 y veintipico de años para quienes secuestraron y mataron a su hija). Por dentro, el primer titular es "llegó el día de la justicia," y el segundo "la reivindicación de las víctimas." Como lo único que le interesa al diario es apoyar al gobierno, la sugerencia es que con este gobierno llega la justicia, y además con un toque de género. 




Todo es una locura: 
Una locura seguir equiparando "justicia" con años de cárcel, y por tanto más años de cárcel con "más justicia".
Una locura la postura contraria, de muchos jueces con el garantismo idiota de pensar que la respuesta alternativa al populismo penal es la impunidad. Este garantismo idiota es directo responsable del hiper-punitivismo que nace en la sociedad.
Es una locura pensar que la alternativa al hiper-punitivismo dominante (y promovido por la Presidenta desde siempre) es el no hacer nada, levantar los brazos del Estado opresor: ésta es la peor versión, la más ingenua, del liberalismo y el progresismo penales.
Son una locura los linchamientos, el entusiasmo de jugar a ser Batman frente al pobre pelagatos, en patota.
El derecho debe responder a las graves faltas, y reprochar, y condenar: nunca impunidad, nunca olvido. Locura es pensar que el único modo posible del reprochar una conducta es el castigo, y la única forma posible del castigo es la cárcel.
El resultado lo tienen a la vista: los jueces que le quieren hacer un favor a la Presidenta o a la prensa de derecha, se convierten en hiper-punitivistas; los jueces "de avanzada" liberan sin siquiera prestarle atención a lo que hacen; el diario "progre" llama justicia a la cárcel; la prensa opositora alienta al hiper-punitivismo en respuesta a su única ideología, que es el dinero; los medios oficiales siguen en su campaña de siempre: mentir y ocultar, mentir y ocultar; y cantidad de gente que percibe los abusos del poder y la impunidad que el poder garantiza para sí mismo, avala los linchamientos. Ninguno de estos resultados es sorprendente, dados los mecanismos que han puesto en marcha, que alimentan desde todos lados, cada día.

8/4/2014

Son culpables

Primero aprobaron unánimemente las leyes Blumberg, pero dijeron que no habían sido ellos.
Más tarde supieron que la campaña de su presidenta se había financiado con dinero narco, pero lo ocultaron y se callaron la boca.
Enseguida se enteraron de que varios miembros del gobierno estaban involucrados en operaciones de narcolavado, pero se sonrieron con el tema: eran denuncias de la oposición.
Después aprobaron la ley antiterrorista, y en lugar de criticarla la avalaron con argumentos progresistas.
Mientras tanto advirtieron que sus funcionarios estaban enterrados en la corrupción, pero decidieron encubrirlos diciendo que se trataba de una campaña mediática.
Ahí mismo tuvieron evidencias del modo en que las fuerzas coercitivas participaban en la trata de personas, pero prefirieron llamar apocalípticas o locas a quienes los criticaban.
Más tarde se enteraron de que en sólo 5 años habían aumentado en 10000 el número de presos (todos pobres sin educación), pero se llamaron a sí mismos garantistas.
Por entonces se enteraron de la veintena de muertos producidos en el contexto de protestas sociales (muchos mas que los muertos durante los gobiernos de Menem y Duhalde juntos), pero lo ignoraron y sacaron pecho diciendo que este gobierno no reprime.
En ese tiempo conocieron las vejaciones y muertes que su gobierno causaba sobre los qom, pero respondieron usando los medios para decir que el lider qom Felix Diaz no era realmente representativo.
Luego supieron que durante su gobierno se torturaba en las cárceles como nunca antes, pero optaron por no decir nada y hablaron de derechos humanos.
Ahora, en el marco de sus abusos y la impunidad que promovieron, se asombran de que el tejido social esté roto, de que haya odio social y violencia fratricida. Pero ya es demasiado tarde: prefirieron ser cómplices, antes que ponerse de pie y exigir justicia contra uno solo de los suyos. Son culpables. 

No hay devaluación, no hay inflación, no hay tarifazo

Buena nota de don R. Lo Vuolo, acá

7/4/2014

Lesa humanidad 2

Martín Sabbatella, presidente del AFSCA, quien en su momento se encargara de justificar la ley antiterrorista impulsada por el kirchnerismo (para peor, a través de argumentos "de izquierda"), impulsó la remoción de una de sus empleadas, en La Rioja, por acusar al general Milani por delitos de lesa humanidad (acá). Luego, inventó excusas inentendibles. Arrodillado ante los peores pedidos del poder: no lo olvidaremos nunca.

Juicios de lesa humanidad

El sábado hubo un encuentro sobre Teoría Crítica en la Argentina en el Birbeck College (el lugar en donde enseñaba Eric Hobsbawm). Participé, sobre todo, de una mesa en torno a los juicios de lesa humanidad en la Argentina. El ponente principal, un investigador argentino que trabaja en el BC (no importa el nombre, porque el punto no es polemizar con él), defendió el carácter "revolucionario" (su término) de los juicios, en una presentación de donde destaco tres puntos, que también fueron enfatizados por él mismo (por supuesto, no fueron los únicos):

1) El carácter de los juicios es "revolucionario" y tal vez "único en el mundo" (su sugerencia), dado el modo en que los mismos se extendieron a personajes hoy situados entre los más poderosos del país (principal ejemplo que dio: el proceso contra Ernestina H. de Noble por un caso de apropiación de menores).

2) Para avanzar en los juicios de lesa humanidad se rebajaron ciertas garantías procesales, por caso en materia de prueba, lo cual generó algunas controversias sobre la indebida politización de la justicia.

3) Para muchos abogados/juristas provenientes de una tradición lindante con el abolicionismo (era su caso, nos dice), los juicios presentaron una dificultad adicional, porque en este momento ellos dan un apoyo férreo a los juicios, asumiendo políticas punitivistas que antes repudiaban, y defendiendo medios (la cárcel, principalmente) frente a los que antes planteaban respuestas penales alternativas. La única justificación que ofreció el ponente, para este cambio de postura, fue que (reproduzco de memoria) "si se defiende un sistema penal punitivista para todos los demás casos, referidos a los pobres que selecciona el sistema, no es posible asumir una posición abolicionista/alternativa justo en relación con los peores criminales".

Dado que se trata de una posición muy común entre colegas cercanos, presento una breve respuesta a tales puntos (algunos los sostuve durante la reunión):

Sobre 2) diría que me parece obviamente preocupante el hecho. Entiendo que para casos especiales debemos estar abiertos a tratamientos especiales (i.e., rebajar los estándares de prueba frente a difícilmente comprobables casos de violencia contra la mujer: ello, porque a través de la experiencia hemos aprendido que las agresiones, sobre todo sicológicas, contra la mujer, son muy difíciles de demostrar en un estrado). Pero, primero, es importante reconocer la gravedad del paso que se asume, haciéndolo explícito; y segundo, es necesario ser, por ello mismo, extra-cuidadoso con el modo en que se procede en tales casos. Mi impresión es que ninguna de las dos cosas ocurre en el caso de los juicios de lesa humanidad.

Sobre 3) me resulta claro que se trata de una contradicción o discontinuidad o inconsistencia injustificable. El debate (que remite al que se diera entre Zaffaroni y Nino, años atrás) es insoslayable, y la manera en que se está tratando de justificar la inconsistencia del caso es inaceptable. Quienes mantenemos una posición filo-abolicionista "todo a lo largo", de modo consistente, nunca defenderíamos (por eso mismo) que se apliquen soluciones alternativas para el caso de los juicios de lesa humanidad, y no para los casos de justicia ordinaria, que afectan siempre a los más pobres. Más aún, diríamos que, a la hora (hoy todavía utópica) de empezar a concretar en la práctica nuestra teoría sobre estos casos (y así, de una vez por todas, terminar con las situaciones de tortura hoy toleradas, léase la cárcel), debería comenzarse por los casos de los "pobres pelagatos," y recién al final, en todo caso, llegar al caso de los juicios de lesa humanidad (si es que hubiese que avanzar en el cambio hacia formas no punitivistas, "lentamente y paso a paso"). Es decir, no justificamos, en ningún caso, la discontinuidad que hoy muchos han empezado a asumir, en su ciega carrera hacia el híper-punitivismo. Jamás pediríamos soluciones alternativas a los casos de lesa humanidad, mientras se mantiene la barbarie para los demás casos.

Sobre 1) creo que el ejemplo que se ofrece, el de EHN, es justamente uno muy problemático, si lo que se quiere es demostrar el carácter "revolucionario" de los juicios contra los "poderosos". En este caso, es imposible no recordar, primero, el pacto entre Néstor K y el grupo Clarín, que duró años, durante los cuales el gobierno no motorizó ninguna persecución penal hacia los dueños del grupo, en razón de  causas de lesa humanidad. Segundo, debe recordarse que la acusación de "crimen de lesa humanidad" avanzó justo (oh casualidad) al calor de la ruptura del pacto entre NK y el grupo. Tercero, debe recordarse que la justicia se expidió al respecto (bajo una situación que incluyó presiones políticas obvias) admitiendo que no había podido probar la apropiación indebida. Decir esto es compatible con sostener que los juicios a los civiles involucrados con la dictadura deben seguir. Sin embargo, lo dicho me permite señalar, al menos, que este particular juicio impulsado por el gobierno (y utilizado en su retórica política cotidianamente, durante años, afectando de modo imperdonable a los inocentes involucrados, de modo dramático) merece muchos calificativos, pero ciertamente no el de "revolucionario." Se trató de un "banal" caso de justicia contra el enemigo, impulsado desde el poder.

Para terminar, llamaría la atención sobre el saludable nivel de crítica y auto-crítica que hubo entre los panelistas y el público, muchos de ellos involucrados, de un modo u otro, en el avance o el estudio de los juicios: interesante ver de qué modo las jóvenes generaciones de investigadores empiezan a tematizar estas terribles cuestiones más libremente, menos prejuiciadamente, más atentos a principios y convicciones.

5/4/2014

Justicia Amnésica/ 10000 presos más con CFK

Me resulta simplemente asombroso el modo en que en la reunión de Justicia Legítima de ayer (acá) se pudo criticar a un sistema judicial atrapa-pobres y sesgado, sin hacer mención explícita a la tremenda responsabilidad del gobierno en la materia. Por el contrario: con elogios repetidos a él, y críticas a la oposición que, si algo no ha podido, es influir en el rediseño del sistema judicial. Hace más de diez años, en cambio, que el gobierno opera cotidiana y fuertemente sobre el sistema judicial: más de diez años de nombramientos en donde la oposición no pudo colocar a un juez cercano, mientras que el gobierno sí a todos propios; diez años de infinitas presiones sobre el poder judicial, que van desde diarios llamados telefónicos a -en los casos más importantes- presiones a través de los servicios de inteligencia. Pero no, parece que la justicia está direccionada por la oposición. El gobierno ha presionado permanentemente para favorecer a los propios, sobre todo en casos de corrupción, y no para favorecer a los pobres presos. Por el contrario, son más de diez años de maltratos innombrables a los pobres en las cárceles administradas por este gobierno.

Me asombra realmente que alguien pueda decir y callar lo que se dijo y calló ayer, de buena fe. Lo sé bien que no es el caso de muchos, pero: puede haber alguien que honestamente se atreva a criticar a este poder judicial y a elogiar a este gobierno en este campo? Hay gente así, y me cuesta creer que puedan hablar lo que hablan.

Los dichos y los silencios y los olvidos son similares a los que se advierten en tantas otras áreas: cómo denunciar el endurecimiento de las normas penales sin ver la directa responsabilidad del gobierno (leyes Blumberg, ley antiterrorista)? Y cómo alguien puede denunciar el maltrato en las cárceles (miembros del oficialismo enrojecidos, la voz en cuello), cuando las torturas son inigualables en democracia, con el kirchnerismo? O cómo denunciar la explotación laboral o el trabajo en negro sin ver la responsabilidad del gobierno en la materia? Deberé concluir que simplemente es que cuidan el propio salario pago por el gobierno, conscientemente o no? Deberé pensar que sólo se trata de posicionarse para estar cerca en el próximo nombramiento judicial? Quisiera no pensar que es así, pero no encuentro las razones en las que apoyarme.

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Y llega la noticia (datos oficiales) que dice que durante el tiempo de Cristina K en el poder, se sumaron 10000 presos a las cárceles (acá). La población total es de 60000 presos, o sea que el aumento es extraordinario. Más del 60 por ciento de los presos son pobres, sin estudios, y sin abogados: por lo tanto sin condena y sin chances reales de lograr una excarcelación. En ese contexto, Justicia Legítima habla de la injusticia penal y elogia al gobierno. No sólo el gobierno es culpable, sino que también lo son una mayoría de ellos, que trabajan en la justicia y han contribuido a lograr este resultado, violentamente insultante para cualquiera interesado en los derechos humanos, salvo ellos.