19 ago. 2017

Cuchi

Viejo documental sobre el Cuchi, personaje genial, inolvidable

https://www.youtube.com/watch?v=ChX6ZZ7p3Uo

17 ago. 2017

Pensar luego de las elecciones

Un poco de aire fresco (aunque la pifie en sus referencias a Rawls y a Sen)
https://www.pagina12.com.ar/56997-el-macrismo-no-es-un-golpe-de-suerte

16 ago. 2017

Prisión domiciliaria para M.Sala

https://www.clarin.com/politica/piden-acelerar-prision-domiciliaria-milagro-sala_0_rkeqz6-OZ.html

En todo caso corresponde seguir revisando si es que le corresponde prisión (por esta causa). Como ya fundamenté, mi posición es enfáticamente negativa.

14 ago. 2017

El 30 en la Corte: Educación religiosa en las escuelas públicas de Salta

Junto con el amigo M. Alegre, el día 30 de este mes estaremos en la Corte Suprema, para defender nuestro Amicus Curiae, en la causa sobre la educación religiosa en escuelas públicas de Salta, "Castillo, Carina Viviana y otros c/ Provincia de Salta Ministerio de Educación de la Prov. de Salta s/ amparo”.

El conteo de votos (con addenda)

La victoria general del gobierno, en las elecciones, resulta indudable, y un motivo de reflexión para todos los que lo presentaban como "dictadura" o "gobierno hambreador": tal vez habría que replantear esa penosa estrategia de crítica ciega e hipócrita, que llegó hasta el extremo de lo inaceptable, una y otra vez (i.e. llorar por la desaparición de Santiago M., pero ignorar las de J. López o L. Arruga).1 Nada de eso justifica las maniobras del oficialismo en el conteo de votos, propias de la "vieja política" a la que también él representa en la práctica (demoras injustificadas, festejos anticipados, ocultamiento de información que tal vez lo muestre derrotado en donde se presentó como victorioso).

1. Se trata de casos que analizara en otro post y otros lugares como "la ruptura del Pacto del Nunca Más" (http://www.lanacion.com.ar/2040424-el-contrato-del-nunca-mas-ya-no-rige-nuestra-vida-politica): en su momento, la muerte nos unificaba, no importaba de donde viniera (M. Ferreyra, Kosteki y Santillán, etc.), pero con la polarización política, pasó a depender de "la conveniencia" de la facción de cada uno (entonces, Nisman no importó si preocuparse por él perjudicaba a Cristina; ni las muertes del Once, ni hoy Maldonado: las muertes sólo importan si sirven para fortalecer a la causa política de cada uno. Si no es así, la muerte no interesa, sino hay que directamente matar al muerto).

11 ago. 2017

SAAP/ C.Hilb


Qué bueno que en el último Congreso de la SAAP (Sociedad Argentina de Análisis Político) se reservó el discurso inaugural para Claudia Hilb. Felicitaciones a ellos, un gran acierto, un merecido reconocimiento! CH como siempre, provocativa, molesta, a contra-mano del pensamiento políticamente correcto, en un tema urticante, crucial y actual. Retomo un par de párrafos de su ponencia, que espero empiece a circular pronto:

Claudia hizo una presentación que giró en torno a los derechos humanos (desde el kirchnerismo a la actualidad), a través del examen de tres casos/ejemplos principales: "el primero, el discurso leído en nombre de los organismos de derechos humanos en la Plaza de Mayo, el 24 de marzo pasado. El segundo, la decisión de la Corte Suprema de Justicia de fallar a favor del pedido de aplicación de la ley del 2x1 en el caso Muiña. El tercero, la ley votada en la provincia de Bs.As. según la cual todos los documentos oficiales deberán preceder la mención a los desaparecidos de la cifra de 30 mil, y referirse a la dictadura como dictadura cívico-militar."

Cito, por ahora, sólo sus conclusiones: 

"como lo he dicho repetidamente, que las condiciones para el debate público sobre el pasado reciente y nuestro modo de tratarlo deben sostenerse sobre la escena compartida del Nunca más, fundadora de nuestra recuperación democrática –más allá de todos los problemas de nuestra democracia, que son muchos. Entiendo que quienes tenemos por profesión la actividad de reflexionar sobre los asuntos políticos tenemos en esto una responsabilidad particular, que se condensa en los tres puntos que he recorrido: nuestra responsabilidad por contribuir a una escena pública de debate y por sustraerla a su apropiación partisana. Nuestra responsabilidad por exhibir, en ella, las preguntas incómodas que la apropiación interesada prefiere dejar ocultas. Y por fin, nuestra responsabilidad de pensar con libertad, con rigor, con honestidad intelectual, sin dejarnos amedrentar por la estigmatización de quienes prefieren callar, –y vuelvo al principio de mi intervención- sin subsumir el esfuerzo de pensar bajo nuestras convicciones in-interrogadas o nuestros intereses facciosos, manteniéndonos abiertos al acontecimiento. 

Entonces, para concluir, si bien puede parecer más cómodo no exponernos a quedar catalogados como antisemitas, como Butler, o como agentes voluntarios o involuntarios de la dictadura criminal que sufrimos entre 1976 y 1983; si bien es, como también lo dije, bastante más difícil intentar mantener el espacio abierto para objetar la versión progresista políticamente correcta de nuestro pasado cuando nos hallamos en presencia de un gobierno, como este, del cual podemos sospechar que si algún interés tiene en la crítica de aquella versión, este no coincide probablemente con el nuestro; si bien, observando el estado actual de empobrecimiento del debate público sobre el pasado reciente, pero no solo sobre él, tal vez las condiciones no sean las mejores, quiero cerrar de todos modos mi exposición invitándonos, a todos y todas, a que durante este encuentro seamos merecedores, en nuestras intervenciones, en nuestra escucha, en nuestros comentarios, como sin duda lo seremos, del legado de aquellas pensadoras y pensadores que han hecho, por convicción y por coraje, de la práctica de pensamiento un ejercicio de responsabilidad permanente, con el convencimiento de que, cuando de pensar se trata, la ética de la convicción es inseparablemente una ética de la responsabilidad."

9 ago. 2017

8 ago. 2017

3 ago. 2017

Volver sobre (contra) el híper-presidencialismo

El constitucionalismo latinoamericano no siempre sirvió a los mejores o más dignos propósitos. Sabemos, por ejemplo, que muchas veces se cambió la Constitución sólo o fundamentalmente para permitir una reelección presidencial: todo lo demás no importaba, o era moneda de cambio. Contra dicha visión, en su momento, Juan Bautista Alberdi propuso pensar el constitucionalismo de otro modo; esto es, en respuesta a los principales problemas o “dramas” de la época. Por eso, elogió a las primeras Constituciones de la región (que muchos de sus colegas repudiaban) aduciendo que habían contribuido a la lucha por la independencia. Luego, ya en su época, él propuso dedicarlas a confrontar otros grandes males: el atraso económico y la despoblación (“el desierto”).

En años recientes –pienso en los años ‘80- el argentino Carlos Nino, el español Juan Linz, el norteamericano Alfred Stepan, entre tantos otros, hicieron su propia gran contribución a la línea de pensamiento abierta por Alberdi. Ellos también se plantearon las dos preguntas fundamentales alberdianas: 1)¿Cuál es el gran “drama” institucional de nuestra época?, 2) ¿Hay algo que la Constitución pueda hacer, para ayudar a remediarlo?

Los juristas y cientistas políticos de la época, reunidos en un inusual consenso, contestaron lo siguiente. Frente al primer interrogante, respondieron que, sin duda alguna, el gran mal institucional (o “drama”) del siglo XX lo constituían los sangrientos golpes de estado que venían azolando sistemáticamente a la región. A la segunda pregunta la respondieron por la afirmativa, para sostener que la Constitución era en parte responsable de dicho problema, al crear un “hiper-presidencialismo”, que llevaba a todos los partidos a pelear centralmente por ese cargo, desatando una peligrosa dinámica de no-cooperación o de “suma cero”, para colmo sin “válvulas de escape” (como las que podía ofrecer un primer ministro). Los golpes de estado –concluyeron, de la mano de numerosos estudios empíricos- eran co-responsables de la inestabilidad democrática regional (que antes se manifestaba en golpes de estado, y hoy con mandatos interrumpidos antes de tiempo).

A pesar del enorme aporte hecho por aquellas teorías en todos estos años, lo cierto es que, con el paso del tiempo, el excepcional acuerdo anti-presidencialista de los ‘80, terminó por disolverse. Algunas de las críticas que aparecieron desde entonces resultaron entendibles, y permitieron enriquecer el debate. Menciono dos. Primero: las causas institucionales de la inestabilidad latinoamericana son más complejas (el híper-presidencialismo sigue siendo parte de aquella historia, pero no el único gran protagonista en dicha tragedia). Segundo: la crítica al (híper) presidencialismo no debe llevarnos necesariamente (como llevara a Nino, Linz y cía.) a defender sistemas parlamentarios: finalmente, el mundo institucional no se divide en sólo esos dos campos (presidencialismo-parlamentarismo). En tiempos más recientes, aparecieron otras críticas –muy reiteradas pero mucho menos interesantes- contra el híper-presidencialismo.

Autores como Andrés Malamud vienen insistiendo con que el concepto citado es “vacío” o retórico; y que datos como la persecución o pérdida de libertad de tantos líderes regionales (de Fujimori a Humala o Lula) confirman que los “híper-presidentes” no lo eran tanto. Sobre tales críticas, diré simplemente tres cosas como respuesta. Primero, el concepto de “híper-presidencialismo”, que acuñara Carlos Nino en su momento, no pretendía adjetivar, sino describir un hecho: el hecho de que las Constituciones latinoamericanas delegaban a sus presidentes, poderes y capacidades que no se encontraban en la Constitución norteamericana, que era el que les había servido de modelo.

Típicamente, se encontraban en las Constituciones de la región poderes tales como el de “intervención provincial” (que hubiera horrorizado al pensamiento federalista norteamericano), o el de declarar el “estado de sitio,” que servía para expandir aún más los poderes presidenciales, y limitar de los peores modos los derechos de los ciudadanos. A esas facultades formales se les agregaron otras (poderes legislativos; poderes en el manejo del presupuesto; influencia crucial en la distribución de los recursos hacia las provincias, entre tantas), que la práctica sólo ayudó a radicalizar (a través de la capacidad de presión económica y el uso de la violencia a disposición del primer mandatario). Así, el “sistema de frenos y contrapesos” inicial terminaba convirtiéndose en otro “desbalanceado y con pocos frenos”; y la estabilidad democrática quedaba directamente bajo amenaza. Quien no quiera ver de qué modo medidas como las citadas influyeron sobre la historia latinoamericana, afectando al sistema democrático y favoreciendo la masiva violación de derechos, haría bien en leer algún libro de historia regional, aunque sea un poco largo.

Segundo, de modo realmente notable, críticas como las citadas sólo refuerzan las predicciones de los viejos críticos del híper-presidencialismo: ellos no dijeron que los híper-presidentes no enfrentarían problemas gravísimos, sino exactamente lo contrario. El juego de “suma cero” que denunciaban era repudiado justamente por ello: por generar una dinámica destructiva, que terminaba por arrojar por la borda al presidente de turno, poniendo en riesgo de quiebre al mismo sistema de gobierno.

Finalmente, y sólo para cerrar, diría que aquellos “viejos críticos” no entraron al debate intelectual como a una tienda de vanidades, para mostrar sus mejores galas o hacer pito catalán contra el adversario. Entraron motivados por las recurrentes crisis democráticas latinoamericanas, hartos de ver muertos en las esquinas, y convencidos de que los cambios constitucionales podían ayudar (aunque sea de forma modesta) a evitarlos. Propondría que retomemos el debate pensando menos en nosotros y más en ellos.

Roberto Gargarella es profesor de Derecho Constitucional y Filosofía (UBA-UTDT)

2 ago. 2017

Hoy a las 11, debate con A. Rosler sobre el 2 x 1, en el Congreso de la SAAP


XIII Congreso Nacional de Ciencia Política organizado por SAAP en la Universidad Di Tella

Av. Pres. Figueroa Alcorta 7350


Miércoles 2 de Agosto

11:00 - 12:50 | SUM

A propósito del 2x1: dos lecturas por un fallo.

Mesa organizada por la Maestría en Ciencia Política y Sociología de FLACSO

Coordinador/a: Strasser, Carlos (FLACSO)
Gargarella, Roberto
Rosler, Andrés 

El Secretario General de la OEA sobre la fraudulenta Constituyente en Venezuela & Comunicado del CELS sobre las violaciones de derechos humanos en el marco de la Constituyente