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Lamentablemente, está de moda (intentar) llevarlo al teatro, pero según hemos podido comprobar en carne propia (y en bolsillo propio), los resultados no son del todo buenos (ni recomendables, ni baratos). Más digno, me parece, el intento de Robert Altman con "Short cuts". Este documental todavía no pude verlo, pero mi recomendación es: a seguir leyéndolo!!!! Acá transcribimos dos poemas:
Miedo (acá en idioma original).

Miedo a ver un coche de la policía acercarse a mi puerta.
Miedo a dormirme por la noche.
Miedo a no dormirme.
Miedo al pasado resucitando.
Miedo al presente echando a volar.
Miedo al teléfono que suena en la quietud de la noche.
Miedo a las tormentas eléctricas.
¡Miedo a la señora que limpia por tener una mancha en la mejilla!
Miedo a los perros que me han dicho que no muerden.
Miedo a la ansiedad.
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo a quedarme sin dinero.
Miedo a tener demasiado, aunque la gente no creerá esto.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y miedo a llegar antes que nadie.
Miedo a la letra de mis hijos en los sobres.
Miedo a que mueran antes que yo y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre cuando ella sea vieja, y yo también.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día acabe con una nota infeliz.
Miedo a llegar y encontrarme con que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar lo suficiente.
Miedo de que lo que yo amo resulte letal para los que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado.
Miedo a la muerte.
Ya dije eso.
Dinero
Para ser capaz de vivir
en el lado correcto de la ley.
Para usar siempre mi verdadero nombre
y número de teléfono. Para prestarle algo
a un amigo y que no me
importe si mi amigo se va de la ciudad.
Esperar, de hecho, que lo haga.
Para darle algo
a su madre. Y a sus
hijos y sus madres.
No ahorrar. Quiero
disfrutarlo antes de que se acabe.
Comprar ropa.
Pagar el alquiler y los servicios.
Comprar comida y algo más.
Salir a cenar si me apetece.
¡Y estaría muy bien
pedir algo fuera del menú!
Comprar drogas cuando quiera.
Comprar un coche. Si se avería,
repararlo. O comprar
otro. ¿Ve ese
barco? Podría comprar uno
igual. Y doblar
el cabo de Hornos, buscando
compañía. Conocer a una chica
en Porto Alegre a la que me encantaría
ver a bordo
del barco, a toda vela,
entrar en el puerto a buscarla.
Un amigo que pueda permitirse
venir a verla
de esa forma. Sólo porque
le gusta el sonido
de su risa
y su manera de mover el pelo.
Salud!!

