16 may. 2018

Turbulencia económica argentina: ya estaba escrito

De Rubén Lo Vuolo, publicado acá


Hace un año, en un artículo publicado en este mismo diario, señalaba que la Argentina estaba repitiendo una nueva fase de las inconsistentes políticas del aperturismo de la ortodoxia neoliberal, que históricamente siguen a las crisis del expansionismo proteccionista (“populismo”). Los acontecimientos de estas semanas demuestran, una vez más, la inconsistencia de esta historia repetida.

Señalaba allí que los ciclos de apertura neoliberal se montan en la recesión heredada para justificar la apertura económica prometiendo que la entrada de capitales estimulada por la alta renta financiera garantizada el Estado, se traduciría en inversión que fomentará el crecimiento económico.

Al inicio: “la entrada de capitales es mayor que el déficit de cuenta corriente y se acumulan reservas. Pero con el tiempo crece el déficit de la balanza comercial y más tarde el de la cuenta corriente. Así se inicia la reversión del ciclo con erosión de liquidez, caída de precios de activos, pérdida de reservas, etc.” Característica de la fase neoliberal es la escalada del endeudamiento que se justifica en el déficit fiscal heredado, pero que en realidad ayuda a empujar a la economía y ganar elecciones. Pero, en un momento, los operadores financieros resuelven que las inconsistencias acumuladas son muchas y empiezan a irse.

Entonces, el Gobierno “intenta recortar el déficit público y eventualmente se devalúa”, iniciándose una fase contractiva que “se refuerza porque sube aún más el riesgo país y la tasa de interés, hasta que finalmente se profundiza la crisis financiera y del mercado de cambios con caída de reservas del Banco Central”.

Las causas son las políticas domésticas, pero “la intensidad de estos ajustes depende del circunstancial escenario internacional … Lo más dudoso es la duración de las fases históricas de este ciclo reiterado (que depende más de factores externos que internos)”.

Las turbulencias financieras en las últimas semanas corroboran este análisis. El gobierno de Cambiemos se creyó que el resultado positivo en la última elección le daba poder para rebajar la tasa de interés, ampliar las metas de inflación y seguir con cierto expansionismo fiscal con impacto electoral.

Llamativamente, algo parecido quiso hacer el gobierno “populista” de Dilma Rousseff en Brasil, cuando intentó bajar las tasas de interés y alterar los acuerdos que había mantenido el PT con la ortodoxia monetaria y financiera desde la asunción de Lula. Ambos intentos duraron poco: los operadores financieros les recordaron que en una economía abierta y endeudada los que mandan son los acreedores. Y que independientemente de la ideología del gobierno, ambos habían prometido abrazar la ortodoxia monetaria y garantizar renta financiera para que ellos vinieran a apoyarlos y generar “confianza”.

El intento fracasado de Cambiemos aceleró el fin del auge: la tasa de interés voló a niveles superiores a las que se necesitaron para salir del cepo cambiario heredado del gobierno anterior. Pero ya no puede seguirse echándole la culpa a la herencia. Los problemas son la combinación de creciente déficit externo con endeudamiento y déficit fiscal con política de metas de inflación que decidió abrazar este Gobierno.

Si además se hacen promesas de bajar impuestos (cuando sube el peso de los servicios de la deuda y la economía se frena), la proyección de déficit fiscal y atraso cambiario es explosiva.

En lugar de seguir criticando a la herencia populista, el gobierno de Cambiemos debería entender que el populismo logra apoyos gracias a las reiteradas y fracasadas políticas neoliberales (maquilladas o no). Y lo mismo es cierto para el populismo “progresista” cuyas inconsistentes políticas económicas crean las condiciones para el advenimiento del neoliberalismo.

El gobierno debería reflexionar sobre esto porque se terminó el breve auge y viene mayor recorte de gastos públicos (¿dónde?) y otro freno económico. Los impactos sociales serán más negativos que hasta aquí y la populista “pobreza cero” prometida por Cambiemos ya no servirá ni siquiera para el “relato” oficial.

Afirmar, como lo han hecho sus antecesores de igual prosapia, que se seguirá por el mismo camino -y con la tutela del FMI-, no ayuda a olvidar los fantasmas del pasado. Mejor sería que el Gobierno busque la forma de cambiar las políticas que generaron este escenario para no seguir repitiendo la historia. De lo contrario, es razonable pensar que estamos mal y no vamos bien.

Rubén Lo Vuolo es economista y director del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (Ciepp)

5 comentarios:

gustavo maurino dijo...

aquí fue donde
https://www.clarin.com/opinion/argentina-frente-mismo-ciclo-pendular_0_BJgAPaiJZ.html

Anónimo dijo...

Estimado Roberto, en realidad como dice el comment de un lectores dela nación el ciclo neoliberal no es necesariamente una respuesta populista sino que comienza de de la constitución misma de nuestra nación como una de las fuerzas en pugna: la centralista, la del puerto, la del 25 de mayo orientada a crear una economía abierta a europa, aunque más bien a Francia-Inglaterra. La que apuntaba a una nacion blanca y civilizada aunuqe sometida, tal como la soñaron Mitre SArmiento ALberdi quien fue quien gestó finalemente la constitución, quienes escribieron la historia.
Los otros, que soñaron la nación mestiza,integrada unificada con el resto de américa, fracasaron en el intento. Nada menos que San Martin Belgrano y Guemes. Muchos ven el gesto de SAn Martin de regalar el sable a Rosas como una expresión de su decadencia pero nada más lúcido y acorde con su ideario. Unos pocos años después Alberdi junto con otra panda de unitarios intentaría instigar un golpe contra rosas movilizando a Lavalle, héroe de la revolución a quien engatusó con sus lisonjas. Y semejante empresa militar financiada nada menos que por francia y con mucho dinero, que ponía como precio el establecimiento de un protectorado, francés claro, que abarcaba la mayor parte del hoy nucleo sojero. Hubieran partido en dos nuestra nacion de no haberse gastado los fondos que les giraron en una corrupción interna. No les hubiera importado nada como no les importa ahora pretender poner al país bajo la tutela del fondo. No les importaría poner el presidente bajo la tutela del fondo como intentaron alguna vez... alla por el 2001
De todos modos no pretendo que Lo vuolo que es un economista me exponga una vision antropológica del problema pero sí quisiera que me exponga una solución económica. Una que salga de los moldes y los cánones preconcebidos. Ya lo dijo Ruth Benedict en adolescencia en SAmoa en su capítulo final. Hay que animase a pensar en otras instituciones que las ya establecidas en nuestra cultura. El esquema de crédito manejado por un banco central es una manera establecida de manejar el crédito. Uno de orígenes oscuros basado en una cesión de poder del estado a un sector que a partir de ese momento, allá por la banca inglesa. consolidó su esquema de dominación de nuestra sociedad. Pero hay que pensar otras maneras de pensar nuestra economía y buscar soluciones innovadoras. Nosotros en estos momentos no tenemos moneda y por ende no tenemos crédito interno para financiar nuestra producción interna. Somos una semicolonia solo por ese motivo traer al Fondo es consolidar ese estado.
Tenemos que comenzar a pensar a tener una moneda real, que funcione y que sea nuestra. A partir de allí todo lo demás.


(*El peso seamos realistas es un shell una fachada, de momento que es todo el mundo alerta a la cotizacion del dolar para ver el ajuste de los precios)

Martha Casas

Anónimo dijo...

No hay que gastarse Martha: hace un par de posteos tenemos tu muy lúcida teoría de la creación del argento de plata, con respaldo en lingotes de plata, que son difíciles de mover por lo pesados, por lo que son difíciles de fugar. Ah sí, y además habría que bajar el déficit fiscal. Notable, como tu lectura de la historia de nuestro país.

Anónimo dijo...

Claro Anonimo 9:06. Supongo que para vos será más notable o lúcida la pretensión de bajar la inflación vendiendo lebacs al 40%. Y que la obviedad de que hay que bajar el déficit es una demasía por lo obvia. Supongo que tal vez pensarás que solo falta que se enteren een el gobierno que si no hacen las cosas bien es porque son inoperantes y no porque están efectuando una butal transferencia de ingresos de un clase social empobrecida a una que no hace mas que parasitar el pais y fugar capitales. Claro seguramente pensaras tambien que la exportacion de capitales es porque aqui no hay condiciones para invertir. Y que la historia es la que escribió Mitre.
Bueno nada. Es o nomas. Muchos saludos


Martha Casas

Anónimo dijo...

Claro Martha Casas.

https://www.lanacion.com.ar/1580257-el-equipo-economico-cristina-y-cinco-mas