6 oct. 2016

Debatiendo con Usina de Justicia

Luego de tantas ocasiones en que los diarios me hicieran debatir "columna frente a columna" con la fundadora de Usina de Justicia, Diana Cohen A., hoy nos encontramos "cara a cara," en la radio, con D.Roggero, miembro de la misma institución, para discutir sobre la justicia, el crimen y el castigo penal (entiendo que el programa saldrá en Radio Ciudad este domingo o el próximo, a las 5 de la tarde). 

Conversamos amigablemente, y tuvimos fundamentales puntos de acuerdo: sobre el modo en que el derecho penal viene escribiéndose entre elites penales de izquierda o derecha, pero siempre elites; sobre el vaciamiento democrático del derecho, y el derecho penal en particular; sobre el valor de que la víctima tenga un papel más relevante en el proceso penal; sobre lo vetusto de nuestro sistema representativo, y el socavamiento de los ámbitos de la discusión pública; sobre la cárcel como un remanente del pasado -un instrumento creado para otros fines, bajo otro paradigma (más relacionado con la reflexión religiosa del sujeto aislado), y que hoy queda, por ello, desfasado de nuestra historia.

Disentimos, en todo caso, sobre unos pocos puntos. Yo sostuve -contra DR- que la comunidad, más que la víctima, debía pasar a ocupar un papel central en el proceso penal; rechacé la normalización del castigo, más allá de la historia y estudios que lo preceden ("está en nuestra naturaleza," decía DR); y mantuve (luego de nuestro común reconocimiento del carácter vetusto y ominoso de la cárcel) que la privación de la libertad, en el contexto de la práctica efectiva que lo caracteriza hoy, resultaba injustificable. Agregué, en todo caso, que reconocer el problema o lo obvio, esto es, el carácter de tortura o cuasi-tortura de las condiciones de la privación de la libertad actuales, y por tanto reconocer su falta de justificación en la actualidad, no implicaba de ningún modo suscribir una postura de impunidad, ni mucho menos de no-reproche frente a las faltas graves que se cometen en nuestra sociedad.

En todo caso, una conversación con sus complicaciones, pero que valió la pena. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que pena no haberlo visto. Y qué bueno que puedan reunirse, cada uno de sus posiciones bastante radicalizadas. Es un excelente comienzo
SAludos