2 oct. 2016

Dos o tres notas sobre el plebiscito en Colombia



* Ante todo, mi completa solidaridad y apoyo hacia quienes perdieron en el plebiscito, habiendo yo también apoyado el sí. Entiendo que tienen un dolor enorme, que comprendo y a la distancia comparto. Siento también, con ustedes, una enorme pena.

* Los plebiscitos se pueden ganar o perder. Por eso mismo, las declaraciones enfurecidas, elitistas y antidemocráticas que se escuchan hoy, resultan tan injustificables como inaceptables.1 

* Vuelve a oírse, también, la idea según la cual "las cuestiones de derechos humanos no pueden plebiscitarse." Por supuesto que puede debatirse democráticamente sobre temas centrales en materia de derechos humanos, y por supuesto que esas discusiones pueden seguirse y zanjarse con el recurso al voto. Cuál es, sino, la alternativa que tienen en mente: "sólo los que saben pueden ocuparse de los temas importantes" ("sólo nosotros podemos")?

* Como diría Jeremy Waldron, es arrogante asumir que una parte significativa del país no puede votar contra lo que uno piensa -como si no pudieran estar en DESACUERDO con lo que uno querría; como si fuera irracional desacordar. Contra lo que yo mismo hubiera pensado, entiendo que la mayoría del país quería paz, pero con otro tipo de acuerdo, ya que no acordaba con el tipo de impunidad que el acuerdo abría. Duele aceptarlo, pero puede ocurrir. Estamos en democracia, y tenemos que pensar en lo importante que los demás puedan querer decirnos (en lugar de tomar la peor versión de lo que podrían señalarnos, y quedarnos con esa caricatura para reconfortarnos).

* Otra cosa es la pertinencia de plebiscitar un acuerdo de 297 páginas a través de un sí o un no. Ahí, me parece, la democracia no se enaltece: se corre el riesgo de manipularla. Si se pretende la reflexión democrática de la ciudadanía, este camino no es interesante. 

* El centro de la crisis democrática moderna -el hecho del déficit democrático que corroe a nuestras instituciones- tiene que ver con que no hay oportunidades para debatir, intercambiar argumentos, colocar matices. Se nos da un voto (por ejemplo, en las elecciones nacionales o locales), y nuestro sufragio termina autorizando o dando legitimidad a miles de decisiones sobre las que ya no tenemos control. Algo así ha ocurrido con el plebiscito, formulado como se formuló en esta oportunidad. Queda claro que buena parte de la sociedad quería marcar algún matiz frente al acuerdo ("paz sí, pero no exactamente así") y no se le permitió hacerlo. 

1. Las quejas que se escuchan hoy me recuerdan a las aristocráticas manifestaciones que aparecieron en Colombia, luego de que los radicales de mediados del siglo xix consiguieran consagrar el sufragio universal, para perder luego las primeras elecciones en las que participaron. Entonces, la gran mayoría de los dirigentes nacionales dijeron que se habían equivocado, y que no había que extender el sufragio de ese modo, porque el voto de los pobres estaba dominado por los grandes propietarios. Casi todos reaccionaron así, salvo políticos excepcionales, como Murillo Toro, que sostuvieron que el problema no era el voto extendido, sino la propiedad restringida, que debía ser repartida. 


19 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenísimo, Roberto! Un abrazo desde Col. Miguel O.

Anónimo dijo...

Es inexplicable que la derecha más patibularia haya triunfado. El recurso al plescibicto me parece menor, casi un detalle sin importancia. La gravedad del resultado es aterradora.
Gustavo

Anónimo dijo...

Gracias porque podré ir a dormir esta noche con mayor aceptación de la jornada

Eduardo Llano Camacho dijo...

Excelente! Gracias!

Andrea dijo...

Brillante! el tema es cómo cómo CÓMO modificamos las fallas expuestas de un sistema, que nos cansamos de señarlar, sin encontrar remedios
Andrea

andresvas dijo...

Roberto, en relación al punto que señalás como centro de la crisis democrática moderna ("...-el hecho del déficit democrático que corroe a nuestras instituciones- tiene que ver con que no hay oportunidades para debatir, intercambiar argumentos, colocar matices...)". ¿No te parece que un problema que agrava ese déficit que señalás es el modo en que los medios entorpecen el debate público según la posición que más les interese? No tengo idea de cómo jugaron en Colombia pero sigo de cerca lo que pasa en España con la crisis de gobierno y es escandaloso como extorsionan al PSOE para que habilite al PP a formar gobierno.

rg dijo...

si andresvas, pero gente como vos (lo digo de buena leche) deberia tomar nota de lo que significa "la influencia mediatica y la presion internacional" para cambiar una eleccion. porque aca estuvo toda la influencia mediatica y la presion internacional imaginable, y el resultado fue en contra. asi que a poner las barbas en remojo una vez mas

andresvas dijo...

Sí claro, no vivo en un cliché, a pesar de las comillas, influencia es una cosa determinación otra, lo sabemos, ponele desde los veintipico. Igual tomo nota porque no conozco cómo se dió el debate en Colombia.

Pablo M dijo...

Un tema no menor es que votó solo el 37% de los posibles votantes. Como se interpreta el silencio del 63%? Seguramente no es una respuesta única, pero también es un llamado de atención más que suma al resultado del plesbicito. Evidentemente gran parte del electorado no se sintió involucrado en el tema y no lo vinculó a sus temas cotidianos. Deficit de deliberación (más alla que esos no votantes podrían votar por SI o por NO)

Anónimo dijo...

Hola Pablo M. yo creo no. Que no es así. Colombia lleva 50 años de conflicto interno las FARCS en su enfrentamiento con el gobierno ha tenido ya varios muchos crímenes de lesa humanidad. Son crímenes atroces de los que no está ajeno el gobierno pero particularmente los de las FARC son atroces, su involucración con el narcotráfico ha vuelto a este conflicto un tema demasiado serio para el país. El país tenía mucho que ganar fijate: los rebeldes se habían comprometido a desmontar los cultivos de droga y reemplazarlos. A desminar, a entregar las armas a cesar hostilidades. El fin de la guerra significaba el fin de todo ese horror como reclutamiento de niños, matanza de inocentes secuestro y violacion sistemática de mujeres, son crimenes de guerra, no es algo para olvidarse porque tenés que ir a la peluquería o al gimnasio.
Para la derecha hubiese significado el arribo de capitales a un país hermoso y ahora pacificado. Los colombianos que se abstuvieron, poco mas de la mitad, no rechazaron la paz como nadie en su sano juicio podría hacerlo, pero tampoco convalidaron el acuerdo.
Eso no te dice algo?
martha

Anónimo dijo...

Incluso en un pueblo de demonios diria nuestro gran amigo Felix...
Ariel
desde Mendoza.

Pablo M dijo...

martha, justamente por eso. Estando tanto en juego no se entiende porque tanto nivel de abstención (aunque la no participación en general es alta en Colombia en todas las elecciones). Por eso digo, evidentemente faltó comunicar algo a los que no estuvieron/están mas afectados directamente por el conflicto (es sintomático que cuanto mayor la lejanía de la zona afectada, menor fue la participación, al punto que en un pueblo casi en límite de con Brasil y Venezuela, la abstención fue 100%). No llegaron a relacionar los grandes beneficios que mencionás con su vida cotidiana. Por lo demás, no podemos inferir que significa la abstención en términos de posición frente al acuerdo. Porque la repuesta no será unívoca, habrá una pluralidad de razones para no votar, incluida tal vez, ir a la peluquería o al gimnasio.

Anónimo dijo...

Hola Pablo nuevamente, me devolvés la pregunta, eso en mi pueblo es trampa. No importa, vos mismo respondés "quizás fallo comunicar". Pero yo te insisto que no, que comunicaron perfectamente los beneficios del acuerdo. Hasta el hartazgo. Te digo más, creo que cualquier colombiano podría dar cátedra por horas del problema con la insurgencia de las FARCs y de las posibles soluciones.
Sí, Colombia tiene altas tasas de abstencionismo pero el de esta elección ha sido histórico. Más aún, los índices de abstención en las zonas costeras han sido más altos que la media nacional (Que unidos podrían haber torcido el resultado) Tampoco la relación ha sido directa, hay departamentos del interior (urbano) que votaron por el sí y secciones o departamentos costeros que votaron al no. Datos que cuestionan seriamente tu afirmación de que los colombianos no hayan logrado relacionar los beneficios del acuerdo....
Yo creo que los colombianos tenían perfecta y clara conciencia de lo que hacían y de lo que decidían con su omisión o con su voto ....es un tema oscuro, más que oscuro, pero incluso si uno mira dentro de la oscuridad, luego de un rato comienza a divisar dentro de la penumbra lo que hay.
Saludos.
martha

Pablo M dijo...

Martha: puede que tengas razón. Ni siquiera conozco Colombia. Sólo sería mas cauteloso atribuir un sentido estricto a la abstención. Vos decía "Los colombianos que se abstuvieron, poco mas de la mitad, no rechazaron la paz como nadie en su sano juicio podría hacerlo, pero tampoco convalidaron el acuerdo." Si no convalidoron el acuerdo porque no votaron NO y no se arriesgaban a que gane el SI? Existen muchos motivos por los cuales algunos pueden rechazar la paz, especialmente si no los incomoda e ellos. Tampoco necesariamente el que votó NO, rechaza el acuerdo, alguno habrán votado NO porque no les cae bien Santos, otros porque simpatizan con Uribe. Para mi (personalmente) interpretar el silencio de muchos es una tarea ardua que raramente lleve a una sola respuesta (y mas arduo es que sea la correcta). Saludos

Anónimo dijo...

Hola Pablo nuevamente, es cierto, no podemos asignar un significado único a la decisión del no o del ni, pero afirmar que cada uno tiene sus razones nos puede hacer caer en la falacia de la diversidad por el cual no hay confluencia posible entre las distintas voluntades de un pueblo.
No creo que sea asi y te digo porqwue:
Podes perfectamente hacer una encuesta post electoral y explorar con focus groups las razones del no y del ni. No se hizo al menos yo no tengo conocimiento de alguna. Desagregas las razones y veras una dispersión alrededor de un tema central que abarca a una mayoría. Yo creo adivinar cuales son esos dos temas centrales:
Uno de ellos es la percepción de impunidad, ya lo digo rg el autor de esta nota. La otra no menor creo yo es la percepción de inutilidad y peligro en firmar el acuerdo. El mismo, de acuerdo a esta percepción, no terminaría el problema del narcotráfico, de hecho les confirmaría el control del mismo a las FARCs que ahora, ya en conocimiento del terreno, los contactos los territorios y todo lo necesario tendrían el camino libre para financiar su política con el narcotrafico, ahora dentro del sistema.
No quiero dejar de señalar por otra parte que gran parte de la desmovilizacion del pueblo colombiano a las elecciones responde a los atentados terroristas sobre elecciones pasadas de las mismas FARCS, vos lo exponés como un desinterés burgués y egoísta y me parece que no es del todo justo con el pueblo colombiano.
Bueno eso, saludos.

Pablo M dijo...

Puede que tengas razon y no quiero seguirla ad-infinitum. No quiero hablar demasiado de una realidad que no conozco y de un acuerdo que no lei. Pero dejame que no entienda porqué si el 67% (o para el caso una gran proporción) tenía objeciones tan fuertes como las que mencionás se arriesgaron a que gane el SI, y no fueron y votaron por NO? No obstante, lo del narcotráfico me parece improbable. Lo único que podían ofrecer las FARC al narcotrafico es proteccion militar/territorial. Una vez desmovilizados, no veo para que financiaría el narco a un grupo que tiene voz y no voto, en vez de corromper como hace en todos lados a jueces, militares, etc. Y para nada juzgo al pueblo colombiano, me parece más un deficit dirigencial y de liderazgo (de Santos y los partidarios del SI por no comunicar mejor, o entonces no captar esas objeciones de gran parte de la población, y de Uribe y los suyos por oportunistas). Igual, fijate que aqui el Plesbicito por el Beagle también tuvo un nivel de abstención del 46% a pesar del involucramiento directo de Alfonsín, en ese momento en su pico de popularidad. Igual, gracias por tu comentarios.

Anónimo dijo...

Hola Pablo, yo tampoco quiero seguir ad infinitum creeme. Te dejo con tu interrogante, no hay ningún problema. Pero sería bueno que lo respondas.
Apelar a la falta de liderazgo nos pone de nuevo en el punto de partida del laberinto.
El ser humano, mal que les pese a muchos no opera bajo el principio de racionalidad perfecto como una computadora que hace previsiones de escenarios y toma una decisión basada en el cálculo. El ser humano es básicamente emocional y está atravesado por la ambivalencia. Y en esa ambivalencia están las ganas de que termine el conflicto la muerte y la irracionalidad.
Y no me preguntes que si quería que termine la muerte porque no voto por el si.

martha

Andres Diaz Del Castillo dijo...

Los jueces que van a decidir las solicitudes de anulación del plebiscito en Colombia (y también en UK) tendrían que hacer serias consideraciones sobre los contornos de sus propias competencias para controlar el resultado de procesos de decisión ciudadana ya surtidos, y también de los elementos normativos que tomarían en cuenta para decidir.
Aceptar que los jueces pueden realizar controles amplios en este campo sería un precedente por lo menos inquietante para quien tenga sensibilidades democráticas. Sin embargo, tampoco se puede descartar toda clase de control, sobre todo si se considera que estos procesos podría tener graves falencias en clave de inclusión, deliberación o igualdad de oportunidades, que afecten su carácter democrático.
En todo caso creo que esas competencias deben ser restringidas, y su ejercicio minimalista debería tender a mejorar el proceso democrático, y no a sustituir a los ciudadanos en la decisión. Nuestras diferencias no están mejor en manos de los jueces. La democracia implica gestionar la diferencia en clave de inclusión, y no resolverla autoritativamente con retórica forense.

Andres Diaz Del Castillo dijo...
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