Las promesas de la Corte Suprema de introducir la cuestión del matrimonio homosexual en su agenda, acá, me hicieron recordar, hace bastante ya, estas dos poesías de Osvaldo Lamborghini de su Poesía (1969-1985) de editorial southamerican a cargo de César Aira.
Si usted se impresiona fácil y disfruta únicamente de los clásicos de la poesía nacional como Macedonio Fernández y/o Ezequiel Martínez Estrada, deje de leer este post inmediatamente. Lamborghini es uno de los poetas/escritores que han explorado con la palabra, tanto en poesía como en prosa, terrenos algo oscuros. Principalmente, estamos pensando en sus "Tadeys" pero también en el mismísimo "El niño proletario". Ahí van:
Creyentes.
Los putos lo esperamos todo de Dios
Somos creyentes
Hijos de María
Comunistas aunque cuando venga el comunismo
¡malos! nos encierren
en esos terribles
campos de concentración
Donde te vigilan y
!ni por casualidad!
podés emperifollarte
tranquila...
No sé, ponerte de vez en cuando
aunque más no sea
una enagua de cintura
un corpiño
o darte, ah,
eso sí que ¡hum! es muy mono
un toque de rouge
o depilarte a conciencia
la parte tierna del pezón
La más feliz.
Soy la más feliz
la más gloriosa de las maricas
Soy puto y me conseguí
(y nos casamos ante Dios)
un marido con falo ¡Con falo!
Con un falo todo
todo recubierto
de suaves plumitas blancas
Él me quiere y yo lo adoro
Él me trata dulcemente
y yo como a mi dueño
y lo amo
Ingenuidad
yo soy un poco ingenua
pero él lo es más y es gentil
y bueno como el pan
¡Con decirle!
él mismo se encarga
de lubricarme con vaselina la entrada de la cola
de esa cola que a mi me gusta
llamar "mi concha"
Suavidad de cisne
su bella poronga mi amor
lisura de ganso, sogan (oh, me salió un chiste...)
El cosquilleo de las plumitas
ese fru fru en mi vagina de encargo
es mi cielo
querido
es mi (perdón me ruborizo)
Por fin el oro y los querubes
haber llegado
por fin al Paraíso.
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Salud!