14 nov 2010
Igualitaria: Presentamos el libro de y con Przeworski
Con Siglo xxi, este jueves presentamos la colección de libros "Derecho y Política" que impulsamos desde Igualitaria, en ocasión de la visita al país del amigo Adam Przeworski. La presentación es con él, la invitación, acá
Tratados Internacionales y Servicios Públicos: Taller
La División de Recursos Naturales e Infraestructura de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en cooperación con la Facultad de Derecho de la Universidad de Palermo, organizan el Taller "Tratados Internacionales de Protección a la Inversión y Regulación de Servicios Públicos".
El encuentro se llevará a cabo el viernes 19 de noviembre, de 9 a 19:30 hs., en el Auditorio-SUM, de la sede de Mario Bravo 1050.
Info, acá
El encuentro se llevará a cabo el viernes 19 de noviembre, de 9 a 19:30 hs., en el Auditorio-SUM, de la sede de Mario Bravo 1050.
Info, acá
MdP
En visita fugaz por el festival de cine de mardelplata, con dos puntos notables hasta ahora, la vital y libre Tournee, primera obra del gran y joven actor francés Mathieu Amalric, y la última de Sofía Coppola, insoportable pero al menos soporífera. Después expandimos, creo.
13 nov 2010
Una joya, otra joya, otra joya
Acaban de reeditar 12 discos grabados por Mercedes Sosa, entre 1966 y 1973, y vienen varios más. Pero estos primeros son extraordinardinarios, para mí los mejores: maravilla tras maravilla tras maravilla. Salieron varias notas comentando los mismos, que dan un panorama sobre lo que hay. Por ejemplo, acá.
12 nov 2010
Jornadas Cátedra (breve crónica)

Ayer organizamos las primeras Jornadas abiertas de la Cátedra, que tuvieron lugar en el Salón Rojo de la Facultad de Derecho, UBA.
Empezamos las jornadas con la exposición de Federico Orlando que presentó un trabajo crítico de la jurisprudencia de la Corte Suprema sobre categorías sospechosas y recibió los comentarios de Demián Zayat, Roberto Saba y Mauro Benente. El debate de comentaristas, autor y el público fue coordinado por Juan Nieto.

En la segunda ronda estuvieron Victoria Ricciardi y el gran Alejandro Sehtman, presentados por Inés Jaurigueberry, con su trabajo sobre la judicialización de políticas de villas en la Ciudad de Buenos Aires. Los comentarios estuvieron a cargo de Gustavo Maurino y Gabriela Delamata.

La tercera mesa, coordinada magistralmente por Walquiria Coisson Vergara, tuvo a Alan Iud -Abogado de Abuelas de Plaza de Mayo, además de docente de la cátedra- como expositor central. Alan presentó un trabajo donde analiza los puntos más frecuentes en discusión en el debate en torno a la extracción obligatoria de ADN y su constitucionalidad. Los comentaristas fueron Lisandro Pellegrini y Leonardo Filippini.
En la charla-debate que cerró la intensa serie de paneles de las jornadas, Alejandro Alagia y Roberto Gargarella discutieron sobre protesta social y derecho penal. Ambos, entre tantas cosas, criticaron -destacando sus esfuerzos y su obra- de diferentes formas a Luigi Ferrajoli y posteriormente conversaron sobre las distinciones con la obra de ER
Z, comentaron las deficiencias del derecho penal -raquitismo en las palabras de Alagia- en general, y en especial para tomar en consideración a la democracia y a los derechos de una forma alternativa, para superar la concepción liberal de los derechos, que los reducen a meras permisiones y prohibiciones -producto de la filosofía analítica según Alagia-, negando el hecho de que son conquistas contingentes al la estructura del poder de turno. Finalmente, los autores discutieron sobre los planes de acción frente al problema del castigo penal y la relación entre teoría y práctica en el ambito de la academia legal y de la práctica de los operadores del derecho.Gracias a todxs lxs que se acercaron y participaron!!! Salud!!
2001
De don Leonardo Filippini
Dos versiones sobre diciembre de 2001
El reciente sobreseimiento del ex presidente Fernando de la Rúa por parte de la Cámara Federal porteña por las muertes del 2001 deja un sabor amargo. Tal vez sea porque invita a una mirada en exceso indulgente respecto de los deberes de un funcionario en exceso poderoso. El presidente pudo dictar el estado de sitio, constatar cómo la gente tomó masivamente las calles en directa reacción a su anuncio por televisión, observar a la policía actuar sin mayor norte, no preguntar, no controlar, no consultar, y no tomar recaudo alguno. También pudo autografiar varios retratos para el recuerdo y rubricar un decreto despedida ordenando una treintena de detenciones antes del helicóptero final. Pero no será llevado a juicio por ninguna de las muertes ocurridas.
Para la mayoría de la sala, en efecto, ya no hay nada más que investigar. Ha quedado establecido “no sólo que Fernando de la Rúa obró con la diligencia requerida para el rol que venía desempeñando sino también que no tuvo injerencia en la implementación del operativo de seguridad desplegado en la ciudad de Buenos Aires durante el 20 de diciembre de 2001”. Actuó bien, en otras palabras. Y si algo salió mal es por responsabilidad de los miembros de su entorno, en quienes el presidente podía confiar dado que nada sugería que la represión se había salido de madres.
Para el juez disidente, en cambio, ocurrió otro diciembre, quizá más parecido al que percibimos otros y existen otros deberes y otras consecuencias. Por empezar, la investigación debe continuar. Por otro lado, todo demostraria que lejos de la diligencia debida, el acusado no cumplió con sus "... deberes de vigilancia, control o supervisión". Haber mantenido la orden de impedir las manifestaciones “a pesar de las consecuencias dañosas que, como era público y notorio, seguían produciéndose”, alcanza ya, dijo el juez, para responsabilizar al ex presidente por su conducta negligente “de no haber actuado para que cesaran los resultados lesivos, pese a que sus comportamientos precedentes así se lo exigían y que, obviamente, tenía amplias facultades para hacerlo.”
El fallo acá
http://www.cij.gov.ar/nota-5448-Confirman-el-sobreseimiento-de-Fernando-De-la-Rua-por-incidentes-del-20-de-diciembre-de-2001.html
Dos versiones sobre diciembre de 2001
El reciente sobreseimiento del ex presidente Fernando de la Rúa por parte de la Cámara Federal porteña por las muertes del 2001 deja un sabor amargo. Tal vez sea porque invita a una mirada en exceso indulgente respecto de los deberes de un funcionario en exceso poderoso. El presidente pudo dictar el estado de sitio, constatar cómo la gente tomó masivamente las calles en directa reacción a su anuncio por televisión, observar a la policía actuar sin mayor norte, no preguntar, no controlar, no consultar, y no tomar recaudo alguno. También pudo autografiar varios retratos para el recuerdo y rubricar un decreto despedida ordenando una treintena de detenciones antes del helicóptero final. Pero no será llevado a juicio por ninguna de las muertes ocurridas.
Para la mayoría de la sala, en efecto, ya no hay nada más que investigar. Ha quedado establecido “no sólo que Fernando de la Rúa obró con la diligencia requerida para el rol que venía desempeñando sino también que no tuvo injerencia en la implementación del operativo de seguridad desplegado en la ciudad de Buenos Aires durante el 20 de diciembre de 2001”. Actuó bien, en otras palabras. Y si algo salió mal es por responsabilidad de los miembros de su entorno, en quienes el presidente podía confiar dado que nada sugería que la represión se había salido de madres.
Para el juez disidente, en cambio, ocurrió otro diciembre, quizá más parecido al que percibimos otros y existen otros deberes y otras consecuencias. Por empezar, la investigación debe continuar. Por otro lado, todo demostraria que lejos de la diligencia debida, el acusado no cumplió con sus "... deberes de vigilancia, control o supervisión". Haber mantenido la orden de impedir las manifestaciones “a pesar de las consecuencias dañosas que, como era público y notorio, seguían produciéndose”, alcanza ya, dijo el juez, para responsabilizar al ex presidente por su conducta negligente “de no haber actuado para que cesaran los resultados lesivos, pese a que sus comportamientos precedentes así se lo exigían y que, obviamente, tenía amplias facultades para hacerlo.”
El fallo acá
http://www.cij.gov.ar/nota-5448-Confirman-el-sobreseimiento-de-Fernando-De-la-Rua-por-incidentes-del-20-de-diciembre-de-2001.html
Por Martino
A la Cámara Nacional de Casación Penal, Sala N° IV, por la causa Manuel Roberto Martino:
Los abajo firmantes queremos manifestar nuestra profunda preocupación por la privación de libertad que viene sufriendo Roberto Martino, histórico dirigente social que se encuentra acusado y detenido a partir de hechos surgidos por una situación de protesta social.
De acuerdo a lo que surge de la propia causa, Roberto Martino fue acusado de una gran cantidad de delitos de suma gravedad por parte del Dr. Bonadío, entre ellos el de “prepotencia ideológica”, queriéndose establecer la ilegalidad de la organización de la cual es referente. Además se lo acusó de violar la ley “antidiscriminatoria”, alegando que Martino y su organización sostenían públicamente posiciones antisemitas.
Sin embargo, en el marco del cuestionamiento a la gran cantidad de acusaciones contra él, el 15 de julio pasado la Sala I de la Cámara Federal tuvo que reconocer que la organización de la cual es dirigente no tiene como objetivo imponer sus ideas por la fuerza y que tampoco la organización ni Martino tienen posiciones antisemitas.
La causa en su contra sigue y no han caído todavía todas las acusaciones. En ese sentido, por una parte denunciamos que la situación que viene sufriendo está enmarcada en la criminalización de la protesta social. Por otra parte, exigimos que ante el cambio de carátula de la causa, se ordene la libertad de Roberto Martino ya que no existe motivo alguno para que continúe detenido.
Adolfo Pérez Esquivel, Osvaldo Bayer, Elia Espen (Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora), Norman Briski, Padre Farinello, Maristella Svampa, Carlos Aznarez, Gerardo Romano, Pablo Micheli (CTA), Roberto Gargarella, Pablo Bonavena, Luis Zamora (Autodeterminación y Libertad), Atilio A. Boron (Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales); Diego Cardias, Pablo Villalba y Andrés Padellaro (Comisión negociadora de la Asamblea de trabajadores tercerizados FFCC Roca “Mariano Ferreyra”)Néstor Kohan, Christian Castillo (PTS), Javier Hermosilla (Comisión Interna de Kraft), Marcelo Parrilli (Legislador de la Ciudad de Bs. As.), Myriam Bregman (CEPRODH), Arturo Blatezky (MEDH), Vilma Ripoll (Legisladora MC de la Ciudad de Bs. As.), Héctor Bidonde (Legislador MC de la Ciudad de Bs. As.), Dr. Roberto F. Cipriano García (Coordinador Comité Contra la Tortura Comisión Provincial por la Memoria, Provincia de Buenos Aires, Argentina), siguen las firmas
11 nov 2010
Duros debates por la aprobación del presupuesto
"A pesar de las ofertas recibidas, nunca venderé mi voto al oficialismo, y muchísimo menos a un precio tan bajo!" -sostuvo, fuera de sí, el legislador opositor.
10 nov 2010
Los 4 pilares de la inseguridad, ay!
Reafirmando que, en materia discursiva, de Narváez es kirchnerismo con power point, nos encontramos con este artículo sobre "las soluciones" al problema de la inseguridad, firmado por el coordinador de los equipos de gobierno de de Narváez, el ex director del CIPECC, ND. El artículo, acá.
Sobre la inseguridad, el discurso de Néstor (lo vimos, por ejemplo, acá), era más cárceles, condenas más largas y efectivas, más policía. En el texto denarváecista, se habla, de modo muy semejante, de "los cuatro pilares para combatir la inseguridad": policía, leyes, justicia y cárceles, en ese orden, ay.
El texto aclara, hacia el comienzo, que lo que sigue se afirma "sin olvidar que la base de una sociedad segura es la educación y el desarrollo, que posibiliten una mayor inclusión social." Ya acá tenemos algunos problemas: por un lado, puede haber educación y desarrollo, sin inclusión social; por otro lado, no se menciona la cuestión de la igualdad; finalmente, y, a pesar de lo anunciado, el texto avanza olvidándose al renglón siguiente de todo lo relativo a la inclusión social, para quedarse sólo en el aspecto represivo de la seguridad. Así tratada, la aclaración inicial parece más una patente de corso que un compromiso intelectual.
El tratamiento posterior de los cuatro pilares (ojo, pilares como sinónimo de "columnas," no del partido de Pilar) es, además, muy problemático. Primero, porque con niveles de pobreza y desigualdad como los que deja el kirchnerismo, los desafíos a la seguridad normalmente se entienden y en ocasiones se justifican. Para decirlo mejor, si el problema es social, la solución no es penal. La solución debe ser social.
Segundo, porque los estudios que todos tenemos nos dicen que la presencia policial desplaza geográficamente, y en el mejor caso comprime, al problema, en lugar de resolverlo.
Tercero, porque el "pilar" de las leyes, según se nos aclara en el texto, no es en verdad un problema -el problema al respecto, se nos dice, es ejecutivo y no legislativo, por lo cual no se entiende la mención al "pilar" de las leyes.
Cuarto, porque al tratarse el "pilar" de la Justicia, se habla de tecnología e independencia judicial, que es -lo digo con sincero respeto- lo más obvio, superficial e inútil que se puede decir al pensar en la relación justicia-inseguridad.
Quinto, porque la creación de "más plazas penitenciarias" ("plazas"??) es poner el problema cabeza abajo: cada país tiene el nivel de presos que quiere, y lo escoge en primer lugar definiendo el tipo de conductas que quiere criminalizar, y los niveles de responsabilidad a los que decide apuntar. Mientras la cárcel sea para los Favale y no para los Pedraza o Moyano, que son los que dan las órdenes, vamos a tener que seguir abriendo más y más plazas.
Dworkin sobre la derrota de Obama
Ronald Dworkin, sobre la reciente derrota obamesca (lo siento pero no tengo la traducción, así que va en versión original)
Americans Against Themselves
Ronald Dworkin
A sign put up by the Solano Tea Party Patriots, Solano County, CA
The results of Tuesday’s election are savagely depressing, wholly expected, yet deeply puzzling. Why do so many Americans insist on voting against their own best interests? Why do they shout hatred for a health care plan that gives them better protection against calamity than they have ever had? Or stimulus spending that has prevented a bad economic climate from being much worse for them? Or tax proposals that lower their own taxes by raising taxes on people much richer than they will ever be? Why do they vote in such numbers for the party favored by the bankers and traders who brought on the economic catastrophe?
Eight out of ten voters told exit pollsters that they are frightened by the economy; four out of ten report that their own families are still worse off than they once were. Columnists say that this explains why they turned on President Obama and deserted the Democrats. But that is not a solution to the puzzle; it is part of it. The economy is improving; private sector jobs are increasing. True, the improvement is slow—no doubt slower than everyone hoped and many people expected. But if someone has burned down your house you would not fire your new contractor because he has not rebuilt it overnight and then hire the arsonist to finish the job. Commentators say that Obama has failed to explain the value of what he and the Democratic leadership have accomplished. But he tried: he repeated his explanation all over the country. The people who voted against his policies—or simply stayed away from the polls—many of whom voted for him two years ago, must have had a reason for not listening to him now.
We must take seriously what so many of them actually say: that they feel they are losing their country, that they are desperate to take it back. What could they mean? There are two plausible answers, both of them frightening. They might mean, first, that their new government is not theirs because it is not remotely of their kind or culture; it is not representative of them. Most who think that would have in mind, of course, their president; they think him not one of them because he is so different. It seems likely that the most evident difference, for them, is his race—a race a great many Americans continue to think alien. They feel, viscerally, that a black man cannot speak for them.
Obama isn’t one of them in other ways as well: in the period since he was elected it’s become clearer that he is uncomfortable with the tastes, rhetoric, and reflexive religiosity they identify as at the heart of American political culture. He tries to find his way into that culture—he speaks of “folks” in every paragraph these days—but his articulate, rational style strikes the wrong note. Many of those who voted for him before don’t like what they got. They want to take their country back by taking its presidency back, by making its leader more like them.
There is a second, equally dismaying, understanding of what they mean. All their lives they have assumed that their country is the most powerful, most prosperous, most democratic, economically and culturally the most influential—altogether the most envied and wonderful country in the world. They are coming slowly and painfully to realize that that is no longer true; they are angry and they want someone to blame.
They read every day of our declining power and influence. Our dollar is weak, our deficit frightening, our trade balance alarming. The Chinese own more and more of our currency and our debt, they, not we, have built the world’s fastest computer, and they show no inclination whatever to heed our demands about revaluing their currency or helping to protect human rights in Africa or prevent nuclear weapons in Iran. Our requests and demands are more and more ignored in foreign capitals: in Jerusalem, for example, and in congresses on climate change. Our vaunted military power suddenly seems inept: we are unable to win any war anywhere. Iraq was a multiple disaster: we could not win peace in spite of a vast expenditure of blood and treasure. Afghanistan seems even worse: we are unable to win and morally unable to quit. The democracies of the world, who once thought us the model of the rule of law, now point to Guantánamo and Abu Ghraib and call us human rights criminals.
For many Americans losing America’s preeminence means losing the country they know. They want America to stand alone on top again; they want politicians to tell them that it can, that God has chosen us but false leaders have betrayed us. The heroes of the Tea Party made reclaiming American triumphalism the heart of their victory speeches on Tuesday night. Marco Rubio, elected senator from Florida, declared that, “The United States is simply the greatest nation in all of history. A place without equal in the history of all mankind. But we know that something doesn’t seem right.”
Rand Paul, the new senator from Kentucky, repeated the theme and tied America’s greatness to unregulated economic freedom:
Why is America great? Why are we the greatest, richest and freest country ever known to man? … America is exceptional because we embraced freedom, because we enshrined it in our documents and because we have lived and fought for the principles of freedom.
This is dangerous. History has left exceptionalism behind: the world has, fortunately, moved beyond the capacity of any single nation to dominate the rest. If Americans do not come soon to accept that, frustration will roil our politics for a long time to come.
We should fear two further consequences of the 2010 elections. A grotesque amount of money—up to $110 million—was spent on Congressional campaigns by sources kept secret. Spending by outside organizations has dwarfed spending by the Republican and Democratic party committees themselves, and we can expect exponentially more spending in the much higher-stakes presidential election to come. Those who claimed that the Supreme Court’s ruling in the Citizens United case would make little difference to our politics have been quickly and dramatically proved wrong.
The elections also, I fear, make the appointment of new Supreme Court justices who will be effective in reversing its right-wing adventures less likely. If another vacancy occurs in the next two years, a filibuster against any even moderately liberal nominee—or, indeed, an outright defeat of such a nominee—will be likely because Republicans, who vote as a bloc, now have nearly as many votes in the Senate as Democrats. Obama will be unlikely to nominate anyone with even a tinge of a public liberal record for fear of a politically damaging defeat.
November 5, 2010 11:40 a.m.
Americans Against Themselves
Ronald Dworkin
A sign put up by the Solano Tea Party Patriots, Solano County, CA
The results of Tuesday’s election are savagely depressing, wholly expected, yet deeply puzzling. Why do so many Americans insist on voting against their own best interests? Why do they shout hatred for a health care plan that gives them better protection against calamity than they have ever had? Or stimulus spending that has prevented a bad economic climate from being much worse for them? Or tax proposals that lower their own taxes by raising taxes on people much richer than they will ever be? Why do they vote in such numbers for the party favored by the bankers and traders who brought on the economic catastrophe?
Eight out of ten voters told exit pollsters that they are frightened by the economy; four out of ten report that their own families are still worse off than they once were. Columnists say that this explains why they turned on President Obama and deserted the Democrats. But that is not a solution to the puzzle; it is part of it. The economy is improving; private sector jobs are increasing. True, the improvement is slow—no doubt slower than everyone hoped and many people expected. But if someone has burned down your house you would not fire your new contractor because he has not rebuilt it overnight and then hire the arsonist to finish the job. Commentators say that Obama has failed to explain the value of what he and the Democratic leadership have accomplished. But he tried: he repeated his explanation all over the country. The people who voted against his policies—or simply stayed away from the polls—many of whom voted for him two years ago, must have had a reason for not listening to him now.
We must take seriously what so many of them actually say: that they feel they are losing their country, that they are desperate to take it back. What could they mean? There are two plausible answers, both of them frightening. They might mean, first, that their new government is not theirs because it is not remotely of their kind or culture; it is not representative of them. Most who think that would have in mind, of course, their president; they think him not one of them because he is so different. It seems likely that the most evident difference, for them, is his race—a race a great many Americans continue to think alien. They feel, viscerally, that a black man cannot speak for them.
Obama isn’t one of them in other ways as well: in the period since he was elected it’s become clearer that he is uncomfortable with the tastes, rhetoric, and reflexive religiosity they identify as at the heart of American political culture. He tries to find his way into that culture—he speaks of “folks” in every paragraph these days—but his articulate, rational style strikes the wrong note. Many of those who voted for him before don’t like what they got. They want to take their country back by taking its presidency back, by making its leader more like them.
There is a second, equally dismaying, understanding of what they mean. All their lives they have assumed that their country is the most powerful, most prosperous, most democratic, economically and culturally the most influential—altogether the most envied and wonderful country in the world. They are coming slowly and painfully to realize that that is no longer true; they are angry and they want someone to blame.
They read every day of our declining power and influence. Our dollar is weak, our deficit frightening, our trade balance alarming. The Chinese own more and more of our currency and our debt, they, not we, have built the world’s fastest computer, and they show no inclination whatever to heed our demands about revaluing their currency or helping to protect human rights in Africa or prevent nuclear weapons in Iran. Our requests and demands are more and more ignored in foreign capitals: in Jerusalem, for example, and in congresses on climate change. Our vaunted military power suddenly seems inept: we are unable to win any war anywhere. Iraq was a multiple disaster: we could not win peace in spite of a vast expenditure of blood and treasure. Afghanistan seems even worse: we are unable to win and morally unable to quit. The democracies of the world, who once thought us the model of the rule of law, now point to Guantánamo and Abu Ghraib and call us human rights criminals.
For many Americans losing America’s preeminence means losing the country they know. They want America to stand alone on top again; they want politicians to tell them that it can, that God has chosen us but false leaders have betrayed us. The heroes of the Tea Party made reclaiming American triumphalism the heart of their victory speeches on Tuesday night. Marco Rubio, elected senator from Florida, declared that, “The United States is simply the greatest nation in all of history. A place without equal in the history of all mankind. But we know that something doesn’t seem right.”
Rand Paul, the new senator from Kentucky, repeated the theme and tied America’s greatness to unregulated economic freedom:
Why is America great? Why are we the greatest, richest and freest country ever known to man? … America is exceptional because we embraced freedom, because we enshrined it in our documents and because we have lived and fought for the principles of freedom.
This is dangerous. History has left exceptionalism behind: the world has, fortunately, moved beyond the capacity of any single nation to dominate the rest. If Americans do not come soon to accept that, frustration will roil our politics for a long time to come.
We should fear two further consequences of the 2010 elections. A grotesque amount of money—up to $110 million—was spent on Congressional campaigns by sources kept secret. Spending by outside organizations has dwarfed spending by the Republican and Democratic party committees themselves, and we can expect exponentially more spending in the much higher-stakes presidential election to come. Those who claimed that the Supreme Court’s ruling in the Citizens United case would make little difference to our politics have been quickly and dramatically proved wrong.
The elections also, I fear, make the appointment of new Supreme Court justices who will be effective in reversing its right-wing adventures less likely. If another vacancy occurs in the next two years, a filibuster against any even moderately liberal nominee—or, indeed, an outright defeat of such a nominee—will be likely because Republicans, who vote as a bloc, now have nearly as many votes in the Senate as Democrats. Obama will be unlikely to nominate anyone with even a tinge of a public liberal record for fear of a politically damaging defeat.
November 5, 2010 11:40 a.m.
9 nov 2010
PO
Hoy, desde las 17, el PO marcha a Plaza de Mayo, contra los aprietes, contra la impunidad, contra la complicidad de un poder político que mientras le guiña un ojo a la izquierda y tira papelitos con ella, hace negocios con la derecha, a la que fortalece estructuralmente (creando empresas con ella; explotando a terciarizados; ilegalizando, persiguiendo, o impidiendo la organización sindical de organizaciones afines a la izquierda).
8 nov 2010
Jornadas abiertas de la cátedra
Seminario pampa
Seminario Pampa de Reflexión Política
información acá
Paso el texto principal de la invitación
Todos los años realizamos desde la revista Pampa una jornada de reflexión y debate bajo el objetivo de poner en discusión variables, contenidos, operaciones, sensibilidades que consideramos productivas para comprender nuevas –y viejas– lógicas y dinámicas sociales y resituar la relación entre el pensamiento y la acción política. Bajo el espíritu de auspiciar un debate profundo y honesto que acompaña no sólo a la revista sino a las distintas iniciativas que realizamos desde Pampa, las jornadas no sólo son de carácter abierto y gratuito, sino que todas las intervenciones allí producidas son luego publicadas en el número especial de la revista que editamos cada año.
En esta oportunidad, queremos poner el foco sobre ciertos nudos persistentes en los ocho números que llevamos editados de la revista: institucionalidad, dinámicas de producción de pensamiento, procesos colectivos de elaboración política. Para ello pensamos este Seminario de reflexión, en el que deseamos cotejar, compartir y debatir nuestras inquietudes con ciertos amigos políticos, algunos con quienes venimos hace tiempo transitando procesos y discusiones, otros más nuevos pero con quienes intuimos fructífera la posibilidad de establecer una conversación.
9 y 10 de Noviembre de 2010
Auditorio del Museo del Banco Provincia de Buenos Aires.
Sarmiento 362, Ciudad de Buenos Aires
http://seminario2010.pampa.org.ar
Primer día – Martes 9 de Noviembre
16 a 18 hs. Una crítica para el amparo de lo germinal
¿Cómo se provoca una disrupción en el orden de lo instituido, sin que el gesto quede bajo las lógicas de lo permitido, de lo soportado? ¿Sobre qué concepciones se desarrolla una crítica con capacidad de hacer saltar los posibles preconcebidos? Rediscutir los fundamentos sobre los que se sostienen las dinámicas, los dispositivos, la infraestructura institucional contemporánea implica, en principio, abrirse a diferentes enfoques y aportes. Habitar hoy felizmente una estrategia político-institucional, sortear la captura y reducción de lo político a un mero sistema formal que fagocite lo diferente que germina implica discutir a fondo hasta qué punto figuraciones que hoy se muestran casi fantasmáticas –“pueblo”, “trabajadores”, “movimientos sociales”, “campo popular”– siguen siendo de utilidad política o bien se han vuelto meros fetiches enunciativos, situados entre modulaciones espectaculares, mercantilistas y las dinámicas de despliegue de la vida en común.
Raúl Cerdeiras – Filósofo; Director de la revista Acontecimiento.
Martín Hourest – Economista; Legislador de la Ciudad de Buenos Aires.
Lucas Arrimada – Profesor de Derecho Constitucional; Investigador UBA-UP.
18 a 20 hs. La suspensión (o el pensamiento hecho práctica política)
¿Cómo producir un pensamiento que soporte la complejidad de lo social como punto de partida más que como problema a superar? ¿Cómo razonar acerca de las relaciones entre lo social, lo político, lo cultural sin establecer jerarquizaciones estáticas? ¿Cómo y con qué variables podemos pensar hoy formas de la política en términos instituyentes, tanto al interior como más allá de los espacios y dinámicas existentes? En contraste con ciertas perspectivas que sostienen categorías, experticias y mecanismos automatizados del conocimiento sobre lo social, ubicándose por fuera de la contingencia del pensar, es quizás necesario realizar operaciones de suspensión sobre los límites que produce lo “conocido”, lo “establecido”, lo “ya dicho” acerca de lo social y lo político. Suspender como ejercicio práctico del pensamiento, pensar por encima del miedo a pensar, arriesgarse a razonar y discutir acerca de la superposición que se verifica históricamente entre aperturas y límites a la libertad de creación política, entre apuestas emancipatorias y prácticas de cálculo privado: maneras de accionar sobre la opacidad de la época.
Alejandro Kaufman – Ensayista; docente UBA/UNQUI; miembro del consejo editorial de la revista Confines.
Luis Tapia – Licenciado en Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México y en Ciencia Política en la Universidad Autónoma Metropolitana –Iztapalapa; fundador, junto a Álvaro García Linera, Raúl Prada y otros, del Grupo Comuna; Profesor-Investigador del CIDES-UMSA e integrante del Comité directivo de CLACSO.
Segundo día – Miércoles 10 de Noviembre
16 a 18 hs. Ensayos de polítización
¿Cuáles son, hoy, los territorios de lo político, de la política en tanto producción colectiva de procesos de afirmación de la propia vida? ¿De qué gestos y figuras se nutre, que horizontes abre, qué riesgos enfrenta el politizar una existencia? Más que pensar la política como algo que “está ahí” y que debería funcionar más o menos virtuosamente, o como un espacio al que habría que eventualmente “entrar” para seguir o transformar sus reglas y dinámicas, nuestra inquietud se orienta a la política como invención de trayectorias y ámbitos de lo común, como ensayo de politización de las fuerzas y los límites personales y colectivos.
Cristian Ferrer – Sociólogo; ensayista; docente UBA/UNSM; miembro del grupo editor de la revista Artefacto.
Diego Sztulwark – integrante del colectivo Situaciones.
18 a 20 hs. Presentación de Pampa Nº6
Hugo “Cachorro” Godoy - Secretario General de ATE Provincia de Buenos Aires.
Horacio González - Sociólogo; ensayista; director de la Biblioteca Nacional.
ORGANIZA
Revista Pampa
AUSPICIAN
Universidad Nacional de La Plata
Asociación Trabajadores del Estado
información acá
Paso el texto principal de la invitación
Todos los años realizamos desde la revista Pampa una jornada de reflexión y debate bajo el objetivo de poner en discusión variables, contenidos, operaciones, sensibilidades que consideramos productivas para comprender nuevas –y viejas– lógicas y dinámicas sociales y resituar la relación entre el pensamiento y la acción política. Bajo el espíritu de auspiciar un debate profundo y honesto que acompaña no sólo a la revista sino a las distintas iniciativas que realizamos desde Pampa, las jornadas no sólo son de carácter abierto y gratuito, sino que todas las intervenciones allí producidas son luego publicadas en el número especial de la revista que editamos cada año.
En esta oportunidad, queremos poner el foco sobre ciertos nudos persistentes en los ocho números que llevamos editados de la revista: institucionalidad, dinámicas de producción de pensamiento, procesos colectivos de elaboración política. Para ello pensamos este Seminario de reflexión, en el que deseamos cotejar, compartir y debatir nuestras inquietudes con ciertos amigos políticos, algunos con quienes venimos hace tiempo transitando procesos y discusiones, otros más nuevos pero con quienes intuimos fructífera la posibilidad de establecer una conversación.
9 y 10 de Noviembre de 2010
Auditorio del Museo del Banco Provincia de Buenos Aires.
Sarmiento 362, Ciudad de Buenos Aires
http://seminario2010.pampa.org.ar
Primer día – Martes 9 de Noviembre
16 a 18 hs. Una crítica para el amparo de lo germinal
¿Cómo se provoca una disrupción en el orden de lo instituido, sin que el gesto quede bajo las lógicas de lo permitido, de lo soportado? ¿Sobre qué concepciones se desarrolla una crítica con capacidad de hacer saltar los posibles preconcebidos? Rediscutir los fundamentos sobre los que se sostienen las dinámicas, los dispositivos, la infraestructura institucional contemporánea implica, en principio, abrirse a diferentes enfoques y aportes. Habitar hoy felizmente una estrategia político-institucional, sortear la captura y reducción de lo político a un mero sistema formal que fagocite lo diferente que germina implica discutir a fondo hasta qué punto figuraciones que hoy se muestran casi fantasmáticas –“pueblo”, “trabajadores”, “movimientos sociales”, “campo popular”– siguen siendo de utilidad política o bien se han vuelto meros fetiches enunciativos, situados entre modulaciones espectaculares, mercantilistas y las dinámicas de despliegue de la vida en común.
Raúl Cerdeiras – Filósofo; Director de la revista Acontecimiento.
Martín Hourest – Economista; Legislador de la Ciudad de Buenos Aires.
Lucas Arrimada – Profesor de Derecho Constitucional; Investigador UBA-UP.
18 a 20 hs. La suspensión (o el pensamiento hecho práctica política)
¿Cómo producir un pensamiento que soporte la complejidad de lo social como punto de partida más que como problema a superar? ¿Cómo razonar acerca de las relaciones entre lo social, lo político, lo cultural sin establecer jerarquizaciones estáticas? ¿Cómo y con qué variables podemos pensar hoy formas de la política en términos instituyentes, tanto al interior como más allá de los espacios y dinámicas existentes? En contraste con ciertas perspectivas que sostienen categorías, experticias y mecanismos automatizados del conocimiento sobre lo social, ubicándose por fuera de la contingencia del pensar, es quizás necesario realizar operaciones de suspensión sobre los límites que produce lo “conocido”, lo “establecido”, lo “ya dicho” acerca de lo social y lo político. Suspender como ejercicio práctico del pensamiento, pensar por encima del miedo a pensar, arriesgarse a razonar y discutir acerca de la superposición que se verifica históricamente entre aperturas y límites a la libertad de creación política, entre apuestas emancipatorias y prácticas de cálculo privado: maneras de accionar sobre la opacidad de la época.
Alejandro Kaufman – Ensayista; docente UBA/UNQUI; miembro del consejo editorial de la revista Confines.
Luis Tapia – Licenciado en Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México y en Ciencia Política en la Universidad Autónoma Metropolitana –Iztapalapa; fundador, junto a Álvaro García Linera, Raúl Prada y otros, del Grupo Comuna; Profesor-Investigador del CIDES-UMSA e integrante del Comité directivo de CLACSO.
Segundo día – Miércoles 10 de Noviembre
16 a 18 hs. Ensayos de polítización
¿Cuáles son, hoy, los territorios de lo político, de la política en tanto producción colectiva de procesos de afirmación de la propia vida? ¿De qué gestos y figuras se nutre, que horizontes abre, qué riesgos enfrenta el politizar una existencia? Más que pensar la política como algo que “está ahí” y que debería funcionar más o menos virtuosamente, o como un espacio al que habría que eventualmente “entrar” para seguir o transformar sus reglas y dinámicas, nuestra inquietud se orienta a la política como invención de trayectorias y ámbitos de lo común, como ensayo de politización de las fuerzas y los límites personales y colectivos.
Cristian Ferrer – Sociólogo; ensayista; docente UBA/UNSM; miembro del grupo editor de la revista Artefacto.
Diego Sztulwark – integrante del colectivo Situaciones.
18 a 20 hs. Presentación de Pampa Nº6
Hugo “Cachorro” Godoy - Secretario General de ATE Provincia de Buenos Aires.
Horacio González - Sociólogo; ensayista; director de la Biblioteca Nacional.
ORGANIZA
Revista Pampa
AUSPICIAN
Universidad Nacional de La Plata
Asociación Trabajadores del Estado
7 nov 2010
Cine Tosco (izquierda y peronismo, otra vez)

El viernes estuve en el estreno (?) de una película cordobesa, sobre el extraordinario sindicalista Agustín Tosco. Marxista; dirigente de la Central General de los Trabajadores de Córdoba; uno de los líderes del levantamiento contra la dictadura de Onganía, producido en su ciudad, y conocido como El Cordobazo. Activista por un sindicalismo clasista, anti-patronal, anti-imperialista, Tosco supo enfrentarse también a la burocracia sindical dominada por los dirigentes que negociaban con la dictadura (traidores, digamos) Rucci, Vandor, Coria..
Hay decenas de preguntas que hacer, luego de la película, pero por ahora elijo fundamentalmente una, dada su tremenda actualidad.
Qué debe hacer la izquierda, políticamente, en relación con el peronismo? Más específicamente, qué debe hacer cuando advierte que el partido no da ni un paso en la dirección contraria a la consolidación del sector burocrático, corrupto, entregador, asesino, dentro del sindicalismo, al que toma como columna vertebral del movimiento? Qué debe hacer, en particular, cuando ve que el partido, por el contrario, convive con tales facciones y las alienta tanto como puede? Qué debe hacer cuando reconoce que el partido, por un lado, le hace un guiño a la izquierda, y por el otro, deja que la represión avance contra ella? Qué debe hacer la izquierda cuando toma en cuenta de que el poder político toma lado, en los hechos, por uno de los bandos en juego, construyendo y consolidando la fuerza del monstruo que terminará encargada de eliminarla?
Agustín Tosco eligió "pelear desde adentro." Fue aplastado brutalmente. Acorralado por el sindicalismo asesino, y obligado a pasar a la clandestinidad, en donde murió a los 45 años. Su aliado de siempre, Atilio López, vice del gobernador Obregón Cano, fue asesinado, como fueron muertos tantos de sus seguidores. Durante el gobierno de Isabel Perón, la fracción izquierdista del sindicalismo fue virtualmente "aniquilada," perseguida, reprimida, por el propio gobierno al que se quería cambiar desde dentro.
Hoy, cuánto ha cambiado desde entonces? Las diferencias son importantes, pero las continuidades notables. La pregunta citada sigue siendo la misma. Si aprendemos de la historia, la respuesta debe cambiar esta vez.
6 nov 2010
Cine bruto
Qué director José Campusano, qué personaje! Acaban de estrenar su segunda peli, Vikingo. No es una gran película, pero sí una bien interesante, y él uno de los directores más densos de la escena local: sabe lo que quiere, y lo que quiere tiene sentido. Lo llaman cine bruto -realismo heavy digamos. Una entrevista, acá , y otra sobre su primer film, acá (hay otra excelente, en el último número de El Amante). Un saludo a ese director!
Schuster, maestro de generaciones
Sorpresivo reportaje, hoy, a Félix Schuster, admirado epistemólogo, maestro de generaciones, acá. Un par de anécdotas personales, sobre él.
Ante todo, fue gracias a él que me entusiasmé con la sociología, y decidí seguir la carrera. Yo comenzaba derecho, a fines de la dictadura, y sociología recién reabría sus puertas (había estado prohibida hasta casi el final de la dictadura), en las "catacumbas" de la facultad de derecho. La primera clase a la que asistí fue a una magistral y masiva con él, que por ese carácter se daba en una de las aulas "grandes" de la facultad, y no en los subsuelos. Félix tuvo un gesto, natural en él, nada impostado, que me hizo ver que allí había algo distinto. En lugar de hacer lo que todos los profesores de derecho (sobre todo en esa época, sobre todo en clases masivas), es decir, dar clase desde la tarima, desde la silla imperial reservada para el profesor, Félix tomó una sillita de las comunes, y la colocó entre nosotros, lejos de la tarima. Ese pequeño gesto -simplemente, una utilización radicalmente distinta del espacio físico, una relación completamente diferente entre él, el lugar y nosotros- me terminó de enamorar con la carrera. Cursé con Schuster tres o cuatro materias, desde entonces, y por eso también escuché, varias veces, los mismos, geniales chistes e historias con que va hilando el dictado de sus clases.
La segunda anécdota es de cuando fui a hacer un post-doctorado en Oxford. Era sábado, había terminado de jugar al fútbol -picadito con latinos en los jardines de por allí- durante una mañana de lluvia. Estaba embarrado como pocas veces después de un partido: las manos, la cara. Voy caminando de regreso a mi cuarto, las zapatillas en la mano, y me encuentro con don Félix y su mujer, paseando por el lugar, plácidamente. Nos saludamos afectuosamente, sorprendidos los dos, él se rio un poco sobre mi estado barroso, y luego me animó a presentarme a unas becas de reingreso, que yo hasta entonces desconocía por completo, y que me permitirían terminar mi trabajo sobre Teorías de la Justicia. Encuentro fortuito (y embarrado) en un país lejano.
Schuster, un gran maestro. Generaciones de estudiantes de sociales le estamos agradecidos.
5 nov 2010
Movimiento nacional, popular, de izquierda, e hincha de Rácing
En esta nota (acá), el querido Sebastián E., seguramente conmovido por los hechos de público conocimiento, describe al kirchnerismo como "partero" de un "movimiento" "nacional-popular y de izquierda." Yo estaba tentado de escribir la continuidad del artículo, diciendo que en realidad había nacido un "movimiento" nacional, popular, de izquierda e hincha de Rácing, pero pensé que tal vez era un poco mucho. Tal vez implicaba poner junto todo lo que uno quisiera que estuviera junto, con independencia de lo que ocurriese allá afuera, en la realidad.
Por supuesto, la cuestión empieza mal si no hacemos el menor esfuerzo por definir un poquito los términos en cuestión, que se convierten, sino, en conceptos donde "pongo todo lo que me gusta, y saco todo lo que me hace problema." En el texto, la idea de izquierda aparece precisada con algunos ejemplos inasibles (Sabatella! Creo que es un puntero de Morón que en los comienzos no hacía trampas), o con ideas del tipo "(el kirchnersismo) "retoma temas clásicos del imaginario socialista y progresista." Bueno, eso mismo hicieron los movimientos nacionalsocialistas en la Europa de los 40, pero eso no los hacía de izquierda. (No, no trato de hacer un paralelismo entre kirchnerismo y nazismo, sino un ruego pidiendo que se definan un poquito mejor los términos en uso, para no hacer cualquiercosismo intelectual).
El problema definicional se agrava, para Sebas, cuando la presidente insiste, como su Ministro principal insiste, en decir: "Muchachos, no somos de izquierda, no somos progresistas, somos peronistas". Pero dejemos de lado, también, este hecho duro como una pared.
Si yo definiera a la izquierda a mi modo, diría que lo que define a una agrupación de izquierda son dos reclamos: democratización del poder político, democratización de la riqueza. En ambos términos, el kirchnerismo rankea pésimo, lo que me lleva a pensar al K como un grupo más de derecha que de izquierda (defendí esto en otro post con larguísimos comments, acá, así que no vuelvo sobre eso). Pero no necesito quedarme sólo con mi definición de la izquierda. El punto es sólo combatir la ligereza y el voluntarismo.
Ahora bien, si somos menos exigentes en materia de definiciones, y usamos los términos en una forma vaga que -esperamos, creemos, deseamos fervorosamente- reflejaría "la realidad argentina", también estamos en serios problemas para mantener juntos todos los conceptos que Sebas quiere mantener juntos. Éste ha sido un problema crucialísimo en la "izquierda peronista," y hoy tanto o más que nunca. Un caso test (fundamental para el propio Sebas, dado lo que escribe) es reciente, y tiene que ver con la tensión actual y de siempre entre la burocracia sindical y la izquierda realmente existentes. La izquierda está enfrentada directa y sistemáticamente con el moyanismo, el pedrazismo, el zanolismo, el lezcanismo, el cavallierismo. El enfrentamiento es de principios, por cuestiones estructurales, e irreductible. No se trata de un grupo que pide aumentos de salarios más altos de los que pide Moyano. Se trata de un enfrentamiento por el cual la burocracia sindical está dispuesta a tomar vidas. Por ello, si uno es de izquierda la opción es indiscutible: uno está contra la burocracia sindical, y en ningún caso trabajando con ella, defendiéndola a ella, alimentándola a ella. Sebastián, y el movimiento del cual el kirchnerismo es partero (...), ya nos han aclarado una y mil veces de que lado están -lo cual no está ni bien ni mal, en principio, pero es muy distinto de decir "somos la burocracia sindical y la izquierda," "somos todo." No, son una parte del todo, y en algunos pocos casos, como sucede con la burocracia sindical, la peor parte.
4 nov 2010
Trabajo, izquierda y dictadura sindical
Cuando hablamos de democratizar la sociedad, tenemos que hablar de gobierno, de empresas, de escuelas. También de sindicatos. En esta luminosa, ilustrada nota (acá), Horacio Meguira, abogado de la CTA (director de su departamento jurídico), da cuenta de la tremenda cantidad de trabas y aprietes que la burocracia sindical criminal establece sobre las listas opositoras -fundamentalmente de izquierda- en acción directa y permanentemente concertada con el Ministerio de Trabajo.
Entre las prácticas habituales que señala HM se encuentran las siguientes:
1) Demora de años en los trámites de inscripción de las agrupaciones opositoras. La espera se agrava especialmente desde los fallos "ATE" y "Rossi" de la Corte Suprema, que protege los derechos de las agrupaciones opositoras "simplemente inscriptas." Lo que se hace desde entonces es impedir aún la "simple inscripción".
2) No convocatoria de las elecciones de delegados (o convocatorias "sorpresa").
3) Despidos sin justa causa de los que son descubiertos en "actitud de activismo".
4) Boicot de los "sindicatos-empresa" hacia los ámbitos laborales en donde aparece activismo opositor (presión por cobro de deudas pendientes; paros sin causa reivindicativa; etc.).
5) Decisión de cualquier conflicto de modo simplemente parcial, por parte del Ministerio de Trabajo (autoridad de aplicación en los procesos electorales sindicales), en favor de las cúpulas de los "sindicatos-empresa". Como bien nos recuerda HM, el Ministro de Trabajo Tomada es "autoridad imparcial" de estos conflictos, a la vez que dirigente principal del PJ Capital.
6) Uso permamente de la Policía, en conjunto con "patotas para-patronales" o "para-gubernamentales"; emboscadas; amenazas (como ocurrió en estos días, como ocurrió en Santa Cruz, al mismo tiempo en que era enterrado NK, tal como nos recuerda HM).
No nos olvidemos de Mariano Ferreyra.
Glaciares
Publicado ayer por la amiga Norma
Deshonrar la Democracia
Norma Giarracca
Enrique Viale
Cuando el Congreso de la Nación aprobó la Ley de Presupuestos Mínimos de los Glaciares y del ambiente Periglaciar estábamos convencidos de que con voluntad política y ciudadana, con esfuerzo y trabajo, los argentinos podíamos expandir nuevos derechos como son los civiles, los de la información o los nuevos derechos que atañen a la naturaleza; los “derechos de la naturaleza” como dice la avanzada Constitución de Ecuador. Sentíamos que habíamos “honrado la democracia” entre todos, en forma transversal y que era el modo de avanzar. No obstante, desde algunas bancas se había advertido casi en tono de amenaza que de salir el proyecto de mayores recaudos (Bonasso-Filmus) no se podría aplicar porque “la llenarían de juicios”. También había lanzado esta advertencia premonitoria el Secretario de Ambiente de la Nación junto, claro está, al gobernador sanjuanino José Luis Gioja.
La estrategia judicial del lobby minero y sus gobernadores acerca de la Ley de Glaciares está clara y lleva a suponer que fue consensuada entre el mandatario sanjuanino y la empresa Barrick Gold. Así dispusieron que, primariamente, ataquen judicialmente la ley nacional los gremios, las empresas mineras y las cámaras empresariales acudiendo a Juzgados Federales peticionando “urgentes” medidas cautelares dentro de acciones declarativas de inconstitucionalidad. Decidieron que la acción no la realice directamente la provincia de San Juan, porque al demandar una provincia a la Nación debe hacerlo directamente ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación (competencia originaria). En este supuesto, la Corte podría tener meses -y hasta años- la causa en estudio, sin resolver la petición de la medida cautelar. Del modo en que lo hicieron, en un Juzgado Federal de San Juan la consiguieron en apenas veinte horas. Es conocido por quienes seguimos los juicios emanados de reclamos por tierra, agua, minería de la connivencia de la Justicia local, aunque sean juzgados federales con las corporaciones económicas que manejan presupuestos que a veces doblan el presupuesto provincial (véase “Cuando los ojos están demasiado vendados” Página 12, 2/11/10 )
Como si reeditaran “Patas para arriba” de Galeano, que alguna otra vez citamos en similar sentido en estas páginas (29/5/2009), el Juez Federal Miguel Ángel Gálvez, que dictó la medida cautelar que suspende la Ley de Glaciares en territorio sanjuanino, aplicó el Principio Precautorio al revés: ante la duda, primero los negocios. Así el fallo subvierte arbitrariamente el ordenamiento jurídico y desconoce los más elementales principios del Derecho Ambiental. De esta manera se desprotege abierta y manifiestamente a los glaciares hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo, desenmascarando lo que siempre sabíamos: quieren intervenir los glaciares, los cuales, ahora en San Juan, quedaron a merced de las transnacionales mineras. Así esta provincia se transforma en una especie de “zona liberada” para el saqueo y la contaminación.
Lo que puede leerse de este proceder como en muchos otros casos similares de expansión de derechos, es que mientras el Congreso Nacional protege a rajatabla intereses corporativos, se lo acepta e incluso los actores del “orden” aplauden y festejan; cuando limita la voracidad corporativa, buscan los dispositivos para imponerlos de cualquier modo. A nuestro juicio esto es “deshonrar la Democracia”. Muy mala señal para los hombres y mujeres que luchan por cuidar sus territorios con el cuerpo y muchos de ellos discutían y sostenían que frente al poder económico como Barrick Gold, no hay Congreso ni leyes que valgan. No se bajarán los brazos y se seguirá honrando la democracia.
*Socióloga. Instituto Gino Germani. UBA
**Presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA)
Deshonrar la Democracia
Norma Giarracca
Enrique Viale
Cuando el Congreso de la Nación aprobó la Ley de Presupuestos Mínimos de los Glaciares y del ambiente Periglaciar estábamos convencidos de que con voluntad política y ciudadana, con esfuerzo y trabajo, los argentinos podíamos expandir nuevos derechos como son los civiles, los de la información o los nuevos derechos que atañen a la naturaleza; los “derechos de la naturaleza” como dice la avanzada Constitución de Ecuador. Sentíamos que habíamos “honrado la democracia” entre todos, en forma transversal y que era el modo de avanzar. No obstante, desde algunas bancas se había advertido casi en tono de amenaza que de salir el proyecto de mayores recaudos (Bonasso-Filmus) no se podría aplicar porque “la llenarían de juicios”. También había lanzado esta advertencia premonitoria el Secretario de Ambiente de la Nación junto, claro está, al gobernador sanjuanino José Luis Gioja.
La estrategia judicial del lobby minero y sus gobernadores acerca de la Ley de Glaciares está clara y lleva a suponer que fue consensuada entre el mandatario sanjuanino y la empresa Barrick Gold. Así dispusieron que, primariamente, ataquen judicialmente la ley nacional los gremios, las empresas mineras y las cámaras empresariales acudiendo a Juzgados Federales peticionando “urgentes” medidas cautelares dentro de acciones declarativas de inconstitucionalidad. Decidieron que la acción no la realice directamente la provincia de San Juan, porque al demandar una provincia a la Nación debe hacerlo directamente ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación (competencia originaria). En este supuesto, la Corte podría tener meses -y hasta años- la causa en estudio, sin resolver la petición de la medida cautelar. Del modo en que lo hicieron, en un Juzgado Federal de San Juan la consiguieron en apenas veinte horas. Es conocido por quienes seguimos los juicios emanados de reclamos por tierra, agua, minería de la connivencia de la Justicia local, aunque sean juzgados federales con las corporaciones económicas que manejan presupuestos que a veces doblan el presupuesto provincial (véase “Cuando los ojos están demasiado vendados” Página 12, 2/11/10 )
Como si reeditaran “Patas para arriba” de Galeano, que alguna otra vez citamos en similar sentido en estas páginas (29/5/2009), el Juez Federal Miguel Ángel Gálvez, que dictó la medida cautelar que suspende la Ley de Glaciares en territorio sanjuanino, aplicó el Principio Precautorio al revés: ante la duda, primero los negocios. Así el fallo subvierte arbitrariamente el ordenamiento jurídico y desconoce los más elementales principios del Derecho Ambiental. De esta manera se desprotege abierta y manifiestamente a los glaciares hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo, desenmascarando lo que siempre sabíamos: quieren intervenir los glaciares, los cuales, ahora en San Juan, quedaron a merced de las transnacionales mineras. Así esta provincia se transforma en una especie de “zona liberada” para el saqueo y la contaminación.
Lo que puede leerse de este proceder como en muchos otros casos similares de expansión de derechos, es que mientras el Congreso Nacional protege a rajatabla intereses corporativos, se lo acepta e incluso los actores del “orden” aplauden y festejan; cuando limita la voracidad corporativa, buscan los dispositivos para imponerlos de cualquier modo. A nuestro juicio esto es “deshonrar la Democracia”. Muy mala señal para los hombres y mujeres que luchan por cuidar sus territorios con el cuerpo y muchos de ellos discutían y sostenían que frente al poder económico como Barrick Gold, no hay Congreso ni leyes que valgan. No se bajarán los brazos y se seguirá honrando la democracia.
*Socióloga. Instituto Gino Germani. UBA
**Presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA)
3 nov 2010
Presentación de libro
Mañana presento en la Di Tella (Miñones 2159, aula 301, 5 de la tarde), mi libro "Los fundamentos legales de la desigualdad." Es sobre los orígenes del constitucionalismo en América (me concentro especialmente en el "período fundacional" del constitucionalismo, y en los casos de la Argentina, Chile, Ecuador, los Estados Unidos, México, Perú, Uruguay, y Venezuela). Tan invitados. Comentan Juan Carlos Torre y Marcelo Alegre
Brasil-Boa
Respirar é possível - BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS
Para governos "desalinhados" do continente e para as classes sociais que os levaram ao poder, as eleições no Brasil foram um sinal de esperança
As eleições no Brasil tiveram uma importância internacional inusitada. As razões diferem consoante a perspectiva geopolítica que se adote. Vistas da Europa, as eleições tiveram significado especial para os partidos de esquerda. A Europa vive uma grave crise, que ameaça liquidar o núcleo duro da sua identidade: o modelo social europeu e a social-democracia. Apesar de estarmos diante de realidades sociológicas distintas, o Brasil ergueu nos últimos oito anos a bandeira da social-democracia e reduziu significativamente a pobreza. Fê-lo reivindicando a especificidade do seu modelo, mas fundando-o na mesma ideia básica de combinar aumentos de produtividade econômica com aumentos de proteção social. Para os partidos que, na Europa, lutam pela reforma do modelo social, mas não por seu abandono, as eleições no Brasil vieram trazer um pouco mais de ar para respirar. No continente americano, as eleições no Brasil tiveram uma relevância sem precedentes. Duas perspectivas opostas se confrontaram. Para o governo dos EUA, o Brasil de Lula foi um parceiro relutante, desconcertante e, em última análise, não fiável. Combinou uma política econômica aceitável (ainda que criticável por não ter continuado o processo das privatizações) com uma política externa hostil. Para os EUA, é hostil toda política externa que não se alinhe integralmente com as decisões de Washington. Tudo começou logo no início do primeiro mandato de Lula, quando este decidiu fornecer meio milhão de barris de petróleo à Venezuela de Hugo Chávez, que nesse momento enfrentava uma greve do setor petroleiro, depois de ter sobrevivido a um golpe em que os EUA estiveram envolvidos. Tal ato significou um tropeço enorme na política americana de isolar o governo Chávez. Os anos seguintes vieram confirmar a pulsão autonomista do governo Lula. O Brasil manifestou-se veementemente contra o bloqueio a Cuba; criou relações de confiança com governos eleitos, mas considerados hostis -Bolívia e Equador-, e defendeu-os de tentativas de golpes da direita, em 2008 e em 2010. O país também promoveu formas de integração regional, tanto no plano econômico como no político e militar, à revelia dos EUA, e, ousadia das ousadias, procurou relacionamento independente com o governo "terrorista" do Irã. Na década passada, a guerra no Oriente Médio fez com que os EUA "abandonassem" a América Latina. Estão hoje de volta, e as formas de intervenção são mais diversificadas do que antes. Dão mais importância ao financiamento de organizações sociais, ambientais e religiosas com agendas que as afastem dos governos hostis a derrotar, como acaba de ser documentado nos casos da Bolívia e do Equador. O objetivo é sempre o mesmo: promover governos totalmente alinhados. E as recompensas pelo alinhamento total são hoje maiores que antes. A obsessão de Serra com o narcotráfico na Bolívia (um ator secundaríssimo) era o sinal do desejo de alinhamento. A visita de Hillary Clinton e a confirmação, pouco antes das eleições, de um embaixador duro ("falcão"), Thomas Shannon, são sinais evidentes da estratégia americana: um Brasil alinhado com Washington provocaria, como efeito dominó, a queda dos outros governos não alinhados do subcontinente. O projeto se mantém, mas, por agora, ficou adiado. A outra perspectiva sobre as eleições foi o reverso da anterior. Para os governos "desalinhados" do continente e para as classes e movimentos sociais que os levaram democraticamente ao poder, as eleições brasileiras foram um sinal de esperança: há espaço para política regional com algum grau de autonomia e para um novo tipo de nacionalismo, que aposta em mais redistribuição da riqueza coletiva.
BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS, 69, sociólogo português, é professor catedrático da Faculdade de Economia da Universidade de Coimbra (Portugal). É autor, entre outros livros, de "Para uma Revolução Democrática da Justiça" (Cortez, 2007).
Para governos "desalinhados" do continente e para as classes sociais que os levaram ao poder, as eleições no Brasil foram um sinal de esperança
As eleições no Brasil tiveram uma importância internacional inusitada. As razões diferem consoante a perspectiva geopolítica que se adote. Vistas da Europa, as eleições tiveram significado especial para os partidos de esquerda. A Europa vive uma grave crise, que ameaça liquidar o núcleo duro da sua identidade: o modelo social europeu e a social-democracia. Apesar de estarmos diante de realidades sociológicas distintas, o Brasil ergueu nos últimos oito anos a bandeira da social-democracia e reduziu significativamente a pobreza. Fê-lo reivindicando a especificidade do seu modelo, mas fundando-o na mesma ideia básica de combinar aumentos de produtividade econômica com aumentos de proteção social. Para os partidos que, na Europa, lutam pela reforma do modelo social, mas não por seu abandono, as eleições no Brasil vieram trazer um pouco mais de ar para respirar. No continente americano, as eleições no Brasil tiveram uma relevância sem precedentes. Duas perspectivas opostas se confrontaram. Para o governo dos EUA, o Brasil de Lula foi um parceiro relutante, desconcertante e, em última análise, não fiável. Combinou uma política econômica aceitável (ainda que criticável por não ter continuado o processo das privatizações) com uma política externa hostil. Para os EUA, é hostil toda política externa que não se alinhe integralmente com as decisões de Washington. Tudo começou logo no início do primeiro mandato de Lula, quando este decidiu fornecer meio milhão de barris de petróleo à Venezuela de Hugo Chávez, que nesse momento enfrentava uma greve do setor petroleiro, depois de ter sobrevivido a um golpe em que os EUA estiveram envolvidos. Tal ato significou um tropeço enorme na política americana de isolar o governo Chávez. Os anos seguintes vieram confirmar a pulsão autonomista do governo Lula. O Brasil manifestou-se veementemente contra o bloqueio a Cuba; criou relações de confiança com governos eleitos, mas considerados hostis -Bolívia e Equador-, e defendeu-os de tentativas de golpes da direita, em 2008 e em 2010. O país também promoveu formas de integração regional, tanto no plano econômico como no político e militar, à revelia dos EUA, e, ousadia das ousadias, procurou relacionamento independente com o governo "terrorista" do Irã. Na década passada, a guerra no Oriente Médio fez com que os EUA "abandonassem" a América Latina. Estão hoje de volta, e as formas de intervenção são mais diversificadas do que antes. Dão mais importância ao financiamento de organizações sociais, ambientais e religiosas com agendas que as afastem dos governos hostis a derrotar, como acaba de ser documentado nos casos da Bolívia e do Equador. O objetivo é sempre o mesmo: promover governos totalmente alinhados. E as recompensas pelo alinhamento total são hoje maiores que antes. A obsessão de Serra com o narcotráfico na Bolívia (um ator secundaríssimo) era o sinal do desejo de alinhamento. A visita de Hillary Clinton e a confirmação, pouco antes das eleições, de um embaixador duro ("falcão"), Thomas Shannon, são sinais evidentes da estratégia americana: um Brasil alinhado com Washington provocaria, como efeito dominó, a queda dos outros governos não alinhados do subcontinente. O projeto se mantém, mas, por agora, ficou adiado. A outra perspectiva sobre as eleições foi o reverso da anterior. Para os governos "desalinhados" do continente e para as classes e movimentos sociais que os levaram democraticamente ao poder, as eleições brasileiras foram um sinal de esperança: há espaço para política regional com algum grau de autonomia e para um novo tipo de nacionalismo, que aposta em mais redistribuição da riqueza coletiva.
BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS, 69, sociólogo português, é professor catedrático da Faculdade de Economia da Universidade de Coimbra (Portugal). É autor, entre outros livros, de "Para uma Revolução Democrática da Justiça" (Cortez, 2007).
Será éste el fin?
Llego a mi casa tarde esta noche, repaso todos los diarios. Me entero de que
* El Checho Batista fue confirmado como técnico de la selección nacional
* Los republicanos tomaron el control de la Cámara Baja en los Estados Unidos
* El gobierno retoma sus peores pasos, y prorroga el vencido mandato de Hugo Yasky, en la Central de Trabajadores Argentinos, negando el lugar que le corresponde a la oposición que acaba de derrotarlo
* El Ministro Aníbal Fernández recupera su voz para dejar las cosas en claro: la columna vertebral del peronismo está y seguirá estando en manos de la burocracia sindical asesina (al mismo tiempo, el Ministerio de Trabajo denegó los derechos de los trabajadores terciarizados en el ferrocarril, es decir, vamos Pedraza!).
Será éste el fin? Hoy mismo?
* El Checho Batista fue confirmado como técnico de la selección nacional
* Los republicanos tomaron el control de la Cámara Baja en los Estados Unidos
* El gobierno retoma sus peores pasos, y prorroga el vencido mandato de Hugo Yasky, en la Central de Trabajadores Argentinos, negando el lugar que le corresponde a la oposición que acaba de derrotarlo
* El Ministro Aníbal Fernández recupera su voz para dejar las cosas en claro: la columna vertebral del peronismo está y seguirá estando en manos de la burocracia sindical asesina (al mismo tiempo, el Ministerio de Trabajo denegó los derechos de los trabajadores terciarizados en el ferrocarril, es decir, vamos Pedraza!).
Será éste el fin? Hoy mismo?
2 nov 2010
Momento cristinista
Me pidieron una breve opinión del discurso de CFK, ayer
El discurso, acá
La nota, acá.
Nota paralela, de Marcos N., acà
Sino, el texto original de mi nota fue éste:
Me han invitado a dar una opinión sobre el breve discurso de la Presidenta, y en lo personal, como académico y crítico de esta gestión, sólo quisiera agradecerle a ella el coraje, la orientación y el tono de su mensaje. Cuando muchos esperaban un discurso firme e impostado, destinado a reafirmar una autoridad que algunos veían socavada, ella eligió transitar otro camino, el mejor y a la vez el menos esperado: mostrarse tal como estaba, es decir, frágil, sensible, comprometida, humana. Cuando muchos esperaban un discurso formal y distante, capaz de dejar en claro la nítida línea que distingue lo personal de lo político, ella escogió el camino contrario, esto es, decidió abrirse para mostrar el lado personal de la política, en un mensaje marcado por la emoción, la cercanía y el afecto. Mejor todavía, la Presidenta eligió hacer un alto en su alocución para seleccionar a un grupo particular, de entre todos los que habían participado en los sentidos funerales de días atrás: se refirió entonces a las “decenas de miles de jóvenes” que concurrieron, espontáneamente, a la Plaza de Mayo. La elección también resultó, según entiendo, inmejorable: no hubo mensaje más importante, en estos días, que el que dieron los jóvenes que –paradójicamente- aprovecharon la dolorosa ocasión para afirmar y celebrar su ingreso en la política. Es lo que suele ocurrir, a contramano de lo que sugieren asesores políticos y mercaderes de la publicidad: la mejor comunicación es la más sentida, la que no se sujeta a tanto cálculo estratégico, la que no se piensa demasiado.
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