18 mar. 2017

Ackerman: Declinación y caída del imperio americano

Las tradicionales diferencias que la literatura observó entre el sistema presidencial de los Estados Unidos y los hiper-presidencialismos latinoamericanos parecen en la actualidad menos evidentes que antes. Aun cuando todavía podemos reconocer diferencias importantes entre los dos sistemas (en particular, agregaría, como resultado del carácter más institucionalizado del sistema estadounidense de controles y equilibrios, frente a la fragilidad institucional que caracteriza a la mayoría de los países latinoamericanos), parece cierto que esas distinciones se muestran más débiles ya en las últimas décadas del siglo XX. A principios de los 70, Arthur Schlesinger Jr. hizo referencia al desarrollo de una "presidencia imperial", lo que significa que las potencias presidenciales se habían desarrollado de una manera mucho más allá de lo que los "Padres Fundadores" habían imaginado (Schlesinger 1973). 

Más recientemente, Bruce Ackerman escribió otro libro importante,  The Decline and Fall of the American Republic, persiguiendo un argumento similar. Para Ackerman, la combinación de "militarización" y "politización"; poderes de emergencia; Presidentes que afirman estar siguiendo los "mandatos directos del Pueblo"; y también la presencia de "anarquía burocrática" y un grupo de "super-leales" al Presidente, preparados para implementar la visión del Presidente a cualquier costo, introducen elementos de "extremismo", "irracionalidad" y "unilateralismo" sin precedentes en el derecho constitucional estadounidense

Un voto a favor de Ackerman, porque el libro precedió y en parte predijo la llegada e implicaciones de alguien como Trump. Y un voto adicional, por su postura crítica al respecto, frente a parte de la doctrina (nuestras bestias negras: Eric Posner, Adrian Vermeule) que ha venido avanzando una visión Schmittiana e imperial del presidencialismo, subida a la ola del populismo del norte.

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