9 nov 2019

Crónicas columbianas 20 (Y es el final!): Latinos de la Secta del Fénix





En un cuento brevísimo, La secta del Fénix, Borges habla de un grupo al que vincula y diferencia de los gitanos (a quienes describe como “chalanes, caldereros, herreros y decidores de la buenaventura”). Dice de aquellos que aparecen reunidos sólo por un Secreto. Los integrantes de la secta, agrega Borges, no comparten “un libro sagrado que los congregue como la Escritura a Israel,” carecen de “una memoria común,” y aparecen “desparramados por la faz de la tierra.” A todos ellos -concluye- “una sola cosa ­el Secreto­ los une y los unirá hasta el fin de sus días.”

Pensaba en ese cuento, pensando en los Latinos que estamos por aquí arriba, en los Estados Unidos. A diferencia de los sectarios del Fénix, nosotros sí compartimos el color de piel y algunos rasgos, y a todos nos reúne, ante todo, el Idioma: el lenguaje compartido sienta las bases morales de nuestro Secreto.

Al Secreto lo custodiamos entre todos, reforzándolo cada vez que nos vemos. Y mientras la vida se desliza suave por el piso de encima, por aquí abajo tramitamos el conflicto en las formas nuestras. En la zona gris en la que nos encontramos, sin guiñarnos el ojo, sin tocarnos para alguna seña, sin pasarnos por detrás de la espalda la clave, nos reconocemos: simplemente, todos nosotros lo sabemos. Me ocurrió ayer otra vez, en alguna tienda. Un patrono hosco y malhablado, cobrando de más a los cándidos parroquianos, y murmurando injurias a sus empleados. Me acerco a uno de los nuestros, poseedor del Secreto, nos miramos, nos decimos cuatro o cinco gracias en el Idioma común, nos reímos discretos, y de allí me vuelvo, yo con lo mío, él con su parte: nos entendemos. Hace unos días también, en el lugar de comidas, todos de prisa, retándose el uno al otro, en sus apuradas, y ahí nos vemos. Nos sonreímos por lo bajo, nos decimos no con la cabeza (no dábamos crédito a esos excesos), y resolvemos la cuestión por el costado izquierdo, sin decir otra cuestión que nada. O también, entonces: ella en la Caja, yo con la mercancía que se torna difícil, y de repente nos vemos, se enciende la luz, y la mercancía ingresa. Y nadie más ha sabido nada. El Secreto, en esos casos, no se habla ni entre los propios.

Los que saben el Secreto, y residen aquí, se han ubicado ya, estratégicamente, en cada posición ordenada, en cada recoveco. En el último vericueto de este mundo, por cada rincón, aún el más oculto: “desparramados.” Los poseedores del Secreto podrían considerarse, en los hechos, los dueños de todo, pero no les interesa pensar en ello, mucho menos anunciárselo al resto. Son los que manejan las palancas definitivas de la maquinaria de infierno. Entiéndase bien, si quisieran, si se pusieran de acuerdo, pudieran frenarla. Pero no lo hacen, pudiendo hacerlo. Sin que lo admitan, sin que lo hagan explícito, optan por mantener la rueda girando. A la vez la horadan, a la vez la giran. Ésa es la idea. No es la filosofía de la revolución, tampoco es la mía, pero una parte del Plan, la más conocida, es ésa. Preservar y minar. Conservar y socavar. Hasta que un día. Hasta que un día se revele o rebele el Secreto. La Historia con mayúsculas, en tanto, sigue por allí, como abstraída, distraída en sus pensamientos, tan ajena a todo. Entonces se dice: “mande Señor,” “como Usted diga” o -en el lenguaje de ellos- “yes Sir,” “come here please.” Mientras el protocolo avanza, mientras nos encontramos de perfil, y sin que nadie lo advierta, nos miramos. Calladamente asentimos, atisbándonos apenas, sin que se note sonriendo. Hasta que un día.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

James Scott diría que ese secreto está formado por un discurso oculto, o tácito si querés, que no sale a la luz. Un día todo estalla y nadie sabe de dónde viene la multitud, y dónde estaban. Ignorancia plural (yo se X, y el otro sabe X, pero yo no sé que él sabe X, y él no sabe que yo sé X). Un día una suba del boleto de metro precipita las preferencias ocultas y hace estallar en pedazos la ignorancia plural acerca del sufrimiento de los demás. sl

Anónimo dijo...

Soberbio tu texto rg
martha c.

Anónimo dijo...

https://www.laizquierdadiario.com/Bolivia-abajo-el-golpe-de-Estado-de-la-Policia-y-la-derecha-avalado-por-las-FF-AA