14 nov 2010

Tratados Internacionales y Servicios Públicos: Taller

La División de Recursos Naturales e Infraestructura de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en cooperación con la Facultad de Derecho de la Universidad de Palermo, organizan el Taller "Tratados Internacionales de Protección a la Inversión y Regulación de Servicios Públicos".

El encuentro se llevará a cabo el viernes 19 de noviembre, de 9 a 19:30 hs., en el Auditorio-SUM, de la sede de Mario Bravo 1050.



Info, acá

MdP

En visita fugaz por el festival de cine de mardelplata, con dos puntos notables hasta ahora, la vital y libre Tournee, primera obra del gran y joven actor francés Mathieu Amalric, y la última de Sofía Coppola, insoportable pero al menos soporífera. Después expandimos, creo.

13 nov 2010

Una joya, otra joya, otra joya

Acaban de reeditar 12 discos grabados por Mercedes Sosa, entre 1966 y 1973, y vienen varios más. Pero estos primeros son extraordinardinarios, para mí los mejores: maravilla tras maravilla tras maravilla. Salieron varias notas comentando los mismos, que dan un panorama sobre lo que hay. Por ejemplo, acá.

12 nov 2010

Jornadas Cátedra (breve crónica)



Ayer organizamos las primeras Jornadas abiertas de la Cátedra, que tuvieron lugar en el Salón Rojo de la Facultad de Derecho, UBA.

Empezamos las jornadas con la exposición de Federico Orlando que presentó un trabajo crítico de la jurisprudencia de la Corte Suprema sobre categorías sospechosas y recibió los comentarios de Demián Zayat, Roberto Saba y Mauro Benente. El debate de comentaristas, autor y el público fue coordinado por Juan Nieto.



En la segunda ronda estuvieron Victoria Ricciardi y el gran Alejandro Sehtman, presentados por Inés Jaurigueberry, con su trabajo sobre la judicialización de políticas de villas en la Ciudad de Buenos Aires. Los comentarios estuvieron a cargo de Gustavo Maurino y Gabriela Delamata.








La tercera mesa, coordinada magistralmente por Walquiria Coisson Vergara, tuvo a Alan Iud -Abogado de Abuelas de Plaza de Mayo, además de docente de la cátedra- como expositor central. Alan presentó un trabajo donde analiza los puntos más frecuentes en discusión en el debate en torno a la extracción obligatoria de ADN y su constitucionalidad. Los comentaristas fueron Lisandro Pellegrini y Leonardo Filippini.






En la charla-debate que cerró la intensa serie de paneles de las jornadas, Alejandro Alagia y Roberto Gargarella discutieron sobre protesta social y derecho penal. Ambos, entre tantas cosas, criticaron -destacando sus esfuerzos y su obra- de diferentes formas a Luigi Ferrajoli y posteriormente conversaron sobre las distinciones con la obra de ERZ, comentaron las deficiencias del derecho penal -raquitismo en las palabras de Alagia- en general, y en especial para tomar en consideración a la democracia y a los derechos de una forma alternativa, para superar la concepción liberal de los derechos, que los reducen a meras permisiones y prohibiciones -producto de la filosofía analítica según Alagia-, negando el hecho de que son conquistas contingentes al la estructura del poder de turno. Finalmente, los autores discutieron sobre los planes de acción frente al problema del castigo penal y la relación entre teoría y práctica en el ambito de la academia legal y de la práctica de los operadores del derecho.

Gracias a todxs lxs que se acercaron y participaron!!! Salud!!

2001

De don Leonardo Filippini

Dos versiones sobre diciembre de 2001



El reciente sobreseimiento del ex presidente Fernando de la Rúa por parte de la Cámara Federal porteña por las muertes del 2001 deja un sabor amargo. Tal vez sea porque invita a una mirada en exceso indulgente respecto de los deberes de un funcionario en exceso poderoso. El presidente pudo dictar el estado de sitio, constatar cómo la gente tomó masivamente las calles en directa reacción a su anuncio por televisión, observar a la policía actuar sin mayor norte, no preguntar, no controlar, no consultar, y no tomar recaudo alguno. También pudo autografiar varios retratos para el recuerdo y rubricar un decreto despedida ordenando una treintena de detenciones antes del helicóptero final. Pero no será llevado a juicio por ninguna de las muertes ocurridas.

Para la mayoría de la sala, en efecto, ya no hay nada más que investigar. Ha quedado establecido “no sólo que Fernando de la Rúa obró con la diligencia requerida para el rol que venía desempeñando sino también que no tuvo injerencia en la implementación del operativo de seguridad desplegado en la ciudad de Buenos Aires durante el 20 de diciembre de 2001”. Actuó bien, en otras palabras. Y si algo salió mal es por responsabilidad de los miembros de su entorno, en quienes el presidente podía confiar dado que nada sugería que la represión se había salido de madres.

Para el juez disidente, en cambio, ocurrió otro diciembre, quizá más parecido al que percibimos otros y existen otros deberes y otras consecuencias. Por empezar, la investigación debe continuar. Por otro lado, todo demostraria que lejos de la diligencia debida, el acusado no cumplió con sus "... deberes de vigilancia, control o supervisión". Haber mantenido la orden de impedir las manifestaciones “a pesar de las consecuencias dañosas que, como era público y notorio, seguían produciéndose”, alcanza ya, dijo el juez, para responsabilizar al ex presidente por su conducta negligente “de no haber actuado para que cesaran los resultados lesivos, pese a que sus comportamientos precedentes así se lo exigían y que, obviamente, tenía amplias facultades para hacerlo.”





El fallo acá
http://www.cij.gov.ar/nota-5448-Confirman-el-sobreseimiento-de-Fernando-De-la-Rua-por-incidentes-del-20-de-diciembre-de-2001.html

Por Martino


A la Cámara Nacional de Casación Penal, Sala N° IV, por la causa Manuel Roberto Martino:



Los abajo firmantes queremos manifestar nuestra profunda preocupación por la privación de libertad que viene sufriendo Roberto Martino, histórico dirigente social que se encuentra acusado y detenido a partir de hechos surgidos por una situación de protesta social.

De acuerdo a lo que surge de la propia causa, Roberto Martino fue acusado de una gran cantidad de delitos de suma gravedad por parte del Dr. Bonadío, entre ellos el de “prepotencia ideológica”, queriéndose establecer la ilegalidad de la organización de la cual es referente. Además se lo acusó de violar la ley “antidiscriminatoria”, alegando que Martino y su organización sostenían públicamente posiciones antisemitas.

Sin embargo, en el marco del cuestionamiento a la gran cantidad de acusaciones contra él, el 15 de julio pasado la Sala I de la Cámara Federal tuvo que reconocer que la organización de la cual es dirigente no tiene como objetivo imponer sus ideas por la fuerza y que tampoco la organización ni Martino tienen posiciones antisemitas.

La causa en su contra sigue y no han caído todavía todas las acusaciones. En ese sentido, por una parte denunciamos que la situación que viene sufriendo está enmarcada en la criminalización de la protesta social. Por otra parte, exigimos que ante el cambio de carátula de la causa, se ordene la libertad de Roberto Martino ya que no existe motivo alguno para que continúe detenido.

Adolfo Pérez Esquivel, Osvaldo Bayer, Elia Espen (Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora), Norman Briski, Padre Farinello, Maristella Svampa, Carlos Aznarez, Gerardo Romano, Pablo Micheli (CTA), Roberto Gargarella, Pablo Bonavena, Luis Zamora (Autodeterminación y Libertad), Atilio A. Boron (Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales); Diego Cardias, Pablo Villalba y Andrés Padellaro (Comisión negociadora de la Asamblea de trabajadores tercerizados FFCC Roca “Mariano Ferreyra”)Néstor Kohan, Christian Castillo (PTS), Javier Hermosilla (Comisión Interna de Kraft), Marcelo Parrilli (Legislador de la Ciudad de Bs. As.), Myriam Bregman (CEPRODH), Arturo Blatezky (MEDH), Vilma Ripoll (Legisladora MC de la Ciudad de Bs. As.), Héctor Bidonde (Legislador MC de la Ciudad de Bs. As.), Dr. Roberto F. Cipriano García (Coordinador Comité Contra la Tortura Comisión Provincial por la Memoria, Provincia de Buenos Aires, Argentina), siguen las firmas

11 nov 2010

Duros debates por la aprobación del presupuesto

"A pesar de las ofertas recibidas, nunca venderé mi voto al oficialismo, y muchísimo menos a un precio tan bajo!" -sostuvo, fuera de sí, el legislador opositor.

10 nov 2010

Los 4 pilares de la inseguridad, ay!



Reafirmando que, en materia discursiva, de Narváez es kirchnerismo con power point, nos encontramos con este artículo sobre "las soluciones" al problema de la inseguridad, firmado por el coordinador de los equipos de gobierno de de Narváez, el ex director del CIPECC, ND. El artículo, acá.

Sobre la inseguridad, el discurso de Néstor (lo vimos, por ejemplo, acá), era más cárceles, condenas más largas y efectivas, más policía. En el texto denarváecista, se habla, de modo muy semejante, de "los cuatro pilares para combatir la inseguridad": policía, leyes, justicia y cárceles, en ese orden, ay.

El texto aclara, hacia el comienzo, que lo que sigue se afirma "sin olvidar que la base de una sociedad segura es la educación y el desarrollo, que posibiliten una mayor inclusión social." Ya acá tenemos algunos problemas: por un lado, puede haber educación y desarrollo, sin inclusión social; por otro lado, no se menciona la cuestión de la igualdad; finalmente, y, a pesar de lo anunciado, el texto avanza olvidándose al renglón siguiente de todo lo relativo a la inclusión social, para quedarse sólo en el aspecto represivo de la seguridad. Así tratada, la aclaración inicial parece más una patente de corso que un compromiso intelectual.

El tratamiento posterior de los cuatro pilares (ojo, pilares como sinónimo de "columnas," no del partido de Pilar) es, además, muy problemático. Primero, porque con niveles de pobreza y desigualdad como los que deja el kirchnerismo, los desafíos a la seguridad normalmente se entienden y en ocasiones se justifican. Para decirlo mejor, si el problema es social, la solución no es penal. La solución debe ser social.

Segundo, porque los estudios que todos tenemos nos dicen que la presencia policial desplaza geográficamente, y en el mejor caso comprime, al problema, en lugar de resolverlo.

Tercero, porque el "pilar" de las leyes, según se nos aclara en el texto, no es en verdad un problema -el problema al respecto, se nos dice, es ejecutivo y no legislativo, por lo cual no se entiende la mención al "pilar" de las leyes.

Cuarto, porque al tratarse el "pilar" de la Justicia, se habla de tecnología e independencia judicial, que es -lo digo con sincero respeto- lo más obvio, superficial e inútil que se puede decir al pensar en la relación justicia-inseguridad.

Quinto, porque la creación de "más plazas penitenciarias" ("plazas"??) es poner el problema cabeza abajo: cada país tiene el nivel de presos que quiere, y lo escoge en primer lugar definiendo el tipo de conductas que quiere criminalizar, y los niveles de responsabilidad a los que decide apuntar. Mientras la cárcel sea para los Favale y no para los Pedraza o Moyano, que son los que dan las órdenes, vamos a tener que seguir abriendo más y más plazas.

Mañana, recordar, las jornadas abiertas de la cátedra

Dworkin sobre la derrota de Obama

Ronald Dworkin, sobre la reciente derrota obamesca (lo siento pero no tengo la traducción, así que va en versión original)

Americans Against Themselves
Ronald Dworkin

A sign put up by the Solano Tea Party Patriots, Solano County, CA
The results of Tuesday’s election are savagely depressing, wholly expected, yet deeply puzzling. Why do so many Americans insist on voting against their own best interests? Why do they shout hatred for a health care plan that gives them better protection against calamity than they have ever had? Or stimulus spending that has prevented a bad economic climate from being much worse for them? Or tax proposals that lower their own taxes by raising taxes on people much richer than they will ever be? Why do they vote in such numbers for the party favored by the bankers and traders who brought on the economic catastrophe?
Eight out of ten voters told exit pollsters that they are frightened by the economy; four out of ten report that their own families are still worse off than they once were. Columnists say that this explains why they turned on President Obama and deserted the Democrats. But that is not a solution to the puzzle; it is part of it. The economy is improving; private sector jobs are increasing. True, the improvement is slow—no doubt slower than everyone hoped and many people expected. But if someone has burned down your house you would not fire your new contractor because he has not rebuilt it overnight and then hire the arsonist to finish the job. Commentators say that Obama has failed to explain the value of what he and the Democratic leadership have accomplished. But he tried: he repeated his explanation all over the country. The people who voted against his policies—or simply stayed away from the polls—many of whom voted for him two years ago, must have had a reason for not listening to him now.
We must take seriously what so many of them actually say: that they feel they are losing their country, that they are desperate to take it back. What could they mean? There are two plausible answers, both of them frightening. They might mean, first, that their new government is not theirs because it is not remotely of their kind or culture; it is not representative of them. Most who think that would have in mind, of course, their president; they think him not one of them because he is so different. It seems likely that the most evident difference, for them, is his race—a race a great many Americans continue to think alien. They feel, viscerally, that a black man cannot speak for them.
Obama isn’t one of them in other ways as well: in the period since he was elected it’s become clearer that he is uncomfortable with the tastes, rhetoric, and reflexive religiosity they identify as at the heart of American political culture. He tries to find his way into that culture—he speaks of “folks” in every paragraph these days—but his articulate, rational style strikes the wrong note. Many of those who voted for him before don’t like what they got. They want to take their country back by taking its presidency back, by making its leader more like them.
There is a second, equally dismaying, understanding of what they mean. All their lives they have assumed that their country is the most powerful, most prosperous, most democratic, economically and culturally the most influential—altogether the most envied and wonderful country in the world. They are coming slowly and painfully to realize that that is no longer true; they are angry and they want someone to blame.
They read every day of our declining power and influence. Our dollar is weak, our deficit frightening, our trade balance alarming. The Chinese own more and more of our currency and our debt, they, not we, have built the world’s fastest computer, and they show no inclination whatever to heed our demands about revaluing their currency or helping to protect human rights in Africa or prevent nuclear weapons in Iran. Our requests and demands are more and more ignored in foreign capitals: in Jerusalem, for example, and in congresses on climate change. Our vaunted military power suddenly seems inept: we are unable to win any war anywhere. Iraq was a multiple disaster: we could not win peace in spite of a vast expenditure of blood and treasure. Afghanistan seems even worse: we are unable to win and morally unable to quit. The democracies of the world, who once thought us the model of the rule of law, now point to Guantánamo and Abu Ghraib and call us human rights criminals.
For many Americans losing America’s preeminence means losing the country they know. They want America to stand alone on top again; they want politicians to tell them that it can, that God has chosen us but false leaders have betrayed us. The heroes of the Tea Party made reclaiming American triumphalism the heart of their victory speeches on Tuesday night. Marco Rubio, elected senator from Florida, declared that, “The United States is simply the greatest nation in all of history. A place without equal in the history of all mankind. But we know that something doesn’t seem right.”
Rand Paul, the new senator from Kentucky, repeated the theme and tied America’s greatness to unregulated economic freedom:

Why is America great? Why are we the greatest, richest and freest country ever known to man? … America is exceptional because we embraced freedom, because we enshrined it in our documents and because we have lived and fought for the principles of freedom.

This is dangerous. History has left exceptionalism behind: the world has, fortunately, moved beyond the capacity of any single nation to dominate the rest. If Americans do not come soon to accept that, frustration will roil our politics for a long time to come.
We should fear two further consequences of the 2010 elections. A grotesque amount of money—up to $110 million—was spent on Congressional campaigns by sources kept secret. Spending by outside organizations has dwarfed spending by the Republican and Democratic party committees themselves, and we can expect exponentially more spending in the much higher-stakes presidential election to come. Those who claimed that the Supreme Court’s ruling in the Citizens United case would make little difference to our politics have been quickly and dramatically proved wrong.
The elections also, I fear, make the appointment of new Supreme Court justices who will be effective in reversing its right-wing adventures less likely. If another vacancy occurs in the next two years, a filibuster against any even moderately liberal nominee—or, indeed, an outright defeat of such a nominee—will be likely because Republicans, who vote as a bloc, now have nearly as many votes in the Senate as Democrats. Obama will be unlikely to nominate anyone with even a tinge of a public liberal record for fear of a politically damaging defeat.
November 5, 2010 11:40 a.m.

9 nov 2010

PO

Hoy, desde las 17, el PO marcha a Plaza de Mayo, contra los aprietes, contra la impunidad, contra la complicidad de un poder político que mientras le guiña un ojo a la izquierda y tira papelitos con ella, hace negocios con la derecha, a la que fortalece estructuralmente (creando empresas con ella; explotando a terciarizados; ilegalizando, persiguiendo, o impidiendo la organización sindical de organizaciones afines a la izquierda).

8 nov 2010

Jornadas abiertas de la cátedra


Organizadas por la cátedra (gracias especiales a Lucas Arrimada!), se vienen las jornadas abiertas. Las puertas están abiertas! Los esperamos este jueves

Seminario pampa

Seminario Pampa de Reflexión Política
información acá

Paso el texto principal de la invitación

Todos los años realizamos desde la revista Pampa una jornada de reflexión y debate bajo el objetivo de poner en discusión variables, contenidos, operaciones, sensibilidades que consideramos productivas para comprender nuevas –y viejas– lógicas y dinámicas sociales y resituar la relación entre el pensamiento y la acción política. Bajo el espíritu de auspiciar un debate profundo y honesto que acompaña no sólo a la revista sino a las distintas iniciativas que realizamos desde Pampa, las jornadas no sólo son de carácter abierto y gratuito, sino que todas las intervenciones allí producidas son luego publicadas en el número especial de la revista que editamos cada año.

En esta oportunidad, queremos poner el foco sobre ciertos nudos persistentes en los ocho números que llevamos editados de la revista: institucionalidad, dinámicas de producción de pensamiento, procesos colectivos de elaboración política. Para ello pensamos este Seminario de reflexión, en el que deseamos cotejar, compartir y debatir nuestras inquietudes con ciertos amigos políticos, algunos con quienes venimos hace tiempo transitando procesos y discusiones, otros más nuevos pero con quienes intuimos fructífera la posibilidad de establecer una conversación.
9 y 10 de Noviembre de 2010
Auditorio del Museo del Banco Provincia de Buenos Aires.
Sarmiento 362, Ciudad de Buenos Aires
http://seminario2010.pampa.org.ar


Primer día – Martes 9 de Noviembre

16 a 18 hs. Una crítica para el amparo de lo germinal

¿Cómo se provoca una disrupción en el orden de lo instituido, sin que el gesto quede bajo las lógicas de lo permitido, de lo soportado? ¿Sobre qué concepciones se desarrolla una crítica con capacidad de hacer saltar los posibles preconcebidos? Rediscutir los fundamentos sobre los que se sostienen las dinámicas, los dispositivos, la infraestructura institucional contemporánea implica, en principio, abrirse a diferentes enfoques y aportes. Habitar hoy felizmente una estrategia político-institucional, sortear la captura y reducción de lo político a un mero sistema formal que fagocite lo diferente que germina implica discutir a fondo hasta qué punto figuraciones que hoy se muestran casi fantasmáticas –“pueblo”, “trabajadores”, “movimientos sociales”, “campo popular”– siguen siendo de utilidad política o bien se han vuelto meros fetiches enunciativos, situados entre modulaciones espectaculares, mercantilistas y las dinámicas de despliegue de la vida en común.

Raúl Cerdeiras – Filósofo; Director de la revista Acontecimiento.
Martín Hourest – Economista; Legislador de la Ciudad de Buenos Aires.
Lucas Arrimada – Profesor de Derecho Constitucional; Investigador UBA-UP.

18 a 20 hs. La suspensión (o el pensamiento hecho práctica política)

¿Cómo producir un pensamiento que soporte la complejidad de lo social como punto de partida más que como problema a superar? ¿Cómo razonar acerca de las relaciones entre lo social, lo político, lo cultural sin establecer jerarquizaciones estáticas? ¿Cómo y con qué variables podemos pensar hoy formas de la política en términos instituyentes, tanto al interior como más allá de los espacios y dinámicas existentes? En contraste con ciertas perspectivas que sostienen categorías, experticias y mecanismos automatizados del conocimiento sobre lo social, ubicándose por fuera de la contingencia del pensar, es quizás necesario realizar operaciones de suspensión sobre los límites que produce lo “conocido”, lo “establecido”, lo “ya dicho” acerca de lo social y lo político. Suspender como ejercicio práctico del pensamiento, pensar por encima del miedo a pensar, arriesgarse a razonar y discutir acerca de la superposición que se verifica históricamente entre aperturas y límites a la libertad de creación política, entre apuestas emancipatorias y prácticas de cálculo privado: maneras de accionar sobre la opacidad de la época.

Alejandro Kaufman – Ensayista; docente UBA/UNQUI; miembro del consejo editorial de la revista Confines.
Luis Tapia – Licenciado en Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México y en Ciencia Política en la Universidad Autónoma Metropolitana –Iztapalapa; fundador, junto a Álvaro García Linera, Raúl Prada y otros, del Grupo Comuna; Profesor-Investigador del CIDES-UMSA e integrante del Comité directivo de CLACSO.


Segundo día – Miércoles 10 de Noviembre

16 a 18 hs. Ensayos de polítización

¿Cuáles son, hoy, los territorios de lo político, de la política en tanto producción colectiva de procesos de afirmación de la propia vida? ¿De qué gestos y figuras se nutre, que horizontes abre, qué riesgos enfrenta el politizar una existencia? Más que pensar la política como algo que “está ahí” y que debería funcionar más o menos virtuosamente, o como un espacio al que habría que eventualmente “entrar” para seguir o transformar sus reglas y dinámicas, nuestra inquietud se orienta a la política como invención de trayectorias y ámbitos de lo común, como ensayo de politización de las fuerzas y los límites personales y colectivos.

Cristian Ferrer – Sociólogo; ensayista; docente UBA/UNSM; miembro del grupo editor de la revista Artefacto.
Diego Sztulwark – integrante del colectivo Situaciones.

18 a 20 hs. Presentación de Pampa Nº6

Hugo “Cachorro” Godoy - Secretario General de ATE Provincia de Buenos Aires.
Horacio González - Sociólogo; ensayista; director de la Biblioteca Nacional.

ORGANIZA
Revista Pampa

AUSPICIAN
Universidad Nacional de La Plata
Asociación Trabajadores del Estado

7 nov 2010

Cine Tosco (izquierda y peronismo, otra vez)


El viernes estuve en el estreno (?) de una película cordobesa, sobre el extraordinario sindicalista Agustín Tosco. Marxista; dirigente de la Central General de los Trabajadores de Córdoba; uno de los líderes del levantamiento contra la dictadura de Onganía, producido en su ciudad, y conocido como El Cordobazo. Activista por un sindicalismo clasista, anti-patronal, anti-imperialista, Tosco supo enfrentarse también a la burocracia sindical dominada por los dirigentes que negociaban con la dictadura (traidores, digamos) Rucci, Vandor, Coria..

Hay decenas de preguntas que hacer, luego de la película, pero por ahora elijo fundamentalmente una, dada su tremenda actualidad.

Qué debe hacer la izquierda, políticamente, en relación con el peronismo? Más específicamente, qué debe hacer cuando advierte que el partido no da ni un paso en la dirección contraria a la consolidación del sector burocrático, corrupto, entregador, asesino, dentro del sindicalismo, al que toma como columna vertebral del movimiento? Qué debe hacer, en particular, cuando ve que el partido, por el contrario, convive con tales facciones y las alienta tanto como puede? Qué debe hacer cuando reconoce que el partido, por un lado, le hace un guiño a la izquierda, y por el otro, deja que la represión avance contra ella? Qué debe hacer la izquierda cuando toma en cuenta de que el poder político toma lado, en los hechos, por uno de los bandos en juego, construyendo y consolidando la fuerza del monstruo que terminará encargada de eliminarla?

Agustín Tosco eligió "pelear desde adentro." Fue aplastado brutalmente. Acorralado por el sindicalismo asesino, y obligado a pasar a la clandestinidad, en donde murió a los 45 años. Su aliado de siempre, Atilio López, vice del gobernador Obregón Cano, fue asesinado, como fueron muertos tantos de sus seguidores. Durante el gobierno de Isabel Perón, la fracción izquierdista del sindicalismo fue virtualmente "aniquilada," perseguida, reprimida, por el propio gobierno al que se quería cambiar desde dentro.

Hoy, cuánto ha cambiado desde entonces? Las diferencias son importantes, pero las continuidades notables. La pregunta citada sigue siendo la misma. Si aprendemos de la historia, la respuesta debe cambiar esta vez.

6 nov 2010

Cine bruto

Qué director José Campusano, qué personaje! Acaban de estrenar su segunda peli, Vikingo. No es una gran película, pero sí una bien interesante, y él uno de los directores más densos de la escena local: sabe lo que quiere, y lo que quiere tiene sentido. Lo llaman cine bruto -realismo heavy digamos. Una entrevista, acá , y otra sobre su primer film, acá (hay otra excelente, en el último número de El Amante). Un saludo a ese director!

Schuster, maestro de generaciones


Sorpresivo reportaje, hoy, a Félix Schuster, admirado epistemólogo, maestro de generaciones, acá. Un par de anécdotas personales, sobre él.

Ante todo, fue gracias a él que me entusiasmé con la sociología, y decidí seguir la carrera. Yo comenzaba derecho, a fines de la dictadura, y sociología recién reabría sus puertas (había estado prohibida hasta casi el final de la dictadura), en las "catacumbas" de la facultad de derecho. La primera clase a la que asistí fue a una magistral y masiva con él, que por ese carácter se daba en una de las aulas "grandes" de la facultad, y no en los subsuelos. Félix tuvo un gesto, natural en él, nada impostado, que me hizo ver que allí había algo distinto. En lugar de hacer lo que todos los profesores de derecho (sobre todo en esa época, sobre todo en clases masivas), es decir, dar clase desde la tarima, desde la silla imperial reservada para el profesor, Félix tomó una sillita de las comunes, y la colocó entre nosotros, lejos de la tarima. Ese pequeño gesto -simplemente, una utilización radicalmente distinta del espacio físico, una relación completamente diferente entre él, el lugar y nosotros- me terminó de enamorar con la carrera. Cursé con Schuster tres o cuatro materias, desde entonces, y por eso también escuché, varias veces, los mismos, geniales chistes e historias con que va hilando el dictado de sus clases.

La segunda anécdota es de cuando fui a hacer un post-doctorado en Oxford. Era sábado, había terminado de jugar al fútbol -picadito con latinos en los jardines de por allí- durante una mañana de lluvia. Estaba embarrado como pocas veces después de un partido: las manos, la cara. Voy caminando de regreso a mi cuarto, las zapatillas en la mano, y me encuentro con don Félix y su mujer, paseando por el lugar, plácidamente. Nos saludamos afectuosamente, sorprendidos los dos, él se rio un poco sobre mi estado barroso, y luego me animó a presentarme a unas becas de reingreso, que yo hasta entonces desconocía por completo, y que me permitirían terminar mi trabajo sobre Teorías de la Justicia. Encuentro fortuito (y embarrado) en un país lejano.

Schuster, un gran maestro. Generaciones de estudiantes de sociales le estamos agradecidos.

5 nov 2010

Movimiento nacional, popular, de izquierda, e hincha de Rácing


En esta nota (acá), el querido Sebastián E., seguramente conmovido por los hechos de público conocimiento, describe al kirchnerismo como "partero" de un "movimiento" "nacional-popular y de izquierda." Yo estaba tentado de escribir la continuidad del artículo, diciendo que en realidad había nacido un "movimiento" nacional, popular, de izquierda e hincha de Rácing, pero pensé que tal vez era un poco mucho. Tal vez implicaba poner junto todo lo que uno quisiera que estuviera junto, con independencia de lo que ocurriese allá afuera, en la realidad.
Por supuesto, la cuestión empieza mal si no hacemos el menor esfuerzo por definir un poquito los términos en cuestión, que se convierten, sino, en conceptos donde "pongo todo lo que me gusta, y saco todo lo que me hace problema." En el texto, la idea de izquierda aparece precisada con algunos ejemplos inasibles (Sabatella! Creo que es un puntero de Morón que en los comienzos no hacía trampas), o con ideas del tipo "(el kirchnersismo) "retoma temas clásicos del imaginario socialista y progresista." Bueno, eso mismo hicieron los movimientos nacionalsocialistas en la Europa de los 40, pero eso no los hacía de izquierda. (No, no trato de hacer un paralelismo entre kirchnerismo y nazismo, sino un ruego pidiendo que se definan un poquito mejor los términos en uso, para no hacer cualquiercosismo intelectual).

El problema definicional se agrava, para Sebas, cuando la presidente insiste, como su Ministro principal insiste, en decir: "Muchachos, no somos de izquierda, no somos progresistas, somos peronistas". Pero dejemos de lado, también, este hecho duro como una pared.

Si yo definiera a la izquierda a mi modo, diría que lo que define a una agrupación de izquierda son dos reclamos: democratización del poder político, democratización de la riqueza. En ambos términos, el kirchnerismo rankea pésimo, lo que me lleva a pensar al K como un grupo más de derecha que de izquierda (defendí esto en otro post con larguísimos comments, acá, así que no vuelvo sobre eso). Pero no necesito quedarme sólo con mi definición de la izquierda. El punto es sólo combatir la ligereza y el voluntarismo.

Ahora bien, si somos menos exigentes en materia de definiciones, y usamos los términos en una forma vaga que -esperamos, creemos, deseamos fervorosamente- reflejaría "la realidad argentina", también estamos en serios problemas para mantener juntos todos los conceptos que Sebas quiere mantener juntos. Éste ha sido un problema crucialísimo en la "izquierda peronista," y hoy tanto o más que nunca. Un caso test (fundamental para el propio Sebas, dado lo que escribe) es reciente, y tiene que ver con la tensión actual y de siempre entre la burocracia sindical y la izquierda realmente existentes. La izquierda está enfrentada directa y sistemáticamente con el moyanismo, el pedrazismo, el zanolismo, el lezcanismo, el cavallierismo. El enfrentamiento es de principios, por cuestiones estructurales, e irreductible. No se trata de un grupo que pide aumentos de salarios más altos de los que pide Moyano. Se trata de un enfrentamiento por el cual la burocracia sindical está dispuesta a tomar vidas. Por ello, si uno es de izquierda la opción es indiscutible: uno está contra la burocracia sindical, y en ningún caso trabajando con ella, defendiéndola a ella, alimentándola a ella. Sebastián, y el movimiento del cual el kirchnerismo es partero (...), ya nos han aclarado una y mil veces de que lado están -lo cual no está ni bien ni mal, en principio, pero es muy distinto de decir "somos la burocracia sindical y la izquierda," "somos todo." No, son una parte del todo, y en algunos pocos casos, como sucede con la burocracia sindical, la peor parte.

4 nov 2010

Trabajo, izquierda y dictadura sindical


Cuando hablamos de democratizar la sociedad, tenemos que hablar de gobierno, de empresas, de escuelas. También de sindicatos. En esta luminosa, ilustrada nota (acá), Horacio Meguira, abogado de la CTA (director de su departamento jurídico), da cuenta de la tremenda cantidad de trabas y aprietes que la burocracia sindical criminal establece sobre las listas opositoras -fundamentalmente de izquierda- en acción directa y permanentemente concertada con el Ministerio de Trabajo.

Entre las prácticas habituales que señala HM se encuentran las siguientes:

1) Demora de años en los trámites de inscripción de las agrupaciones opositoras. La espera se agrava especialmente desde los fallos "ATE" y "Rossi" de la Corte Suprema, que protege los derechos de las agrupaciones opositoras "simplemente inscriptas." Lo que se hace desde entonces es impedir aún la "simple inscripción".
2) No convocatoria de las elecciones de delegados (o convocatorias "sorpresa").
3) Despidos sin justa causa de los que son descubiertos en "actitud de activismo".
4) Boicot de los "sindicatos-empresa" hacia los ámbitos laborales en donde aparece activismo opositor (presión por cobro de deudas pendientes; paros sin causa reivindicativa; etc.).
5) Decisión de cualquier conflicto de modo simplemente parcial, por parte del Ministerio de Trabajo (autoridad de aplicación en los procesos electorales sindicales), en favor de las cúpulas de los "sindicatos-empresa". Como bien nos recuerda HM, el Ministro de Trabajo Tomada es "autoridad imparcial" de estos conflictos, a la vez que dirigente principal del PJ Capital.
6) Uso permamente de la Policía, en conjunto con "patotas para-patronales" o "para-gubernamentales"; emboscadas; amenazas (como ocurrió en estos días, como ocurrió en Santa Cruz, al mismo tiempo en que era enterrado NK, tal como nos recuerda HM).

No nos olvidemos de Mariano Ferreyra.

Glaciares

Publicado ayer por la amiga Norma

Deshonrar la Democracia
Norma Giarracca
Enrique Viale

Cuando el Congreso de la Nación aprobó la Ley de Presupuestos Mínimos de los Glaciares y del ambiente Periglaciar estábamos convencidos de que con voluntad política y ciudadana, con esfuerzo y trabajo, los argentinos podíamos expandir nuevos derechos como son los civiles, los de la información o los nuevos derechos que atañen a la naturaleza; los “derechos de la naturaleza” como dice la avanzada Constitución de Ecuador. Sentíamos que habíamos “honrado la democracia” entre todos, en forma transversal y que era el modo de avanzar. No obstante, desde algunas bancas se había advertido casi en tono de amenaza que de salir el proyecto de mayores recaudos (Bonasso-Filmus) no se podría aplicar porque “la llenarían de juicios”. También había lanzado esta advertencia premonitoria el Secretario de Ambiente de la Nación junto, claro está, al gobernador sanjuanino José Luis Gioja.
La estrategia judicial del lobby minero y sus gobernadores acerca de la Ley de Glaciares está clara y lleva a suponer que fue consensuada entre el mandatario sanjuanino y la empresa Barrick Gold. Así dispusieron que, primariamente, ataquen judicialmente la ley nacional los gremios, las empresas mineras y las cámaras empresariales acudiendo a Juzgados Federales peticionando “urgentes” medidas cautelares dentro de acciones declarativas de inconstitucionalidad. Decidieron que la acción no la realice directamente la provincia de San Juan, porque al demandar una provincia a la Nación debe hacerlo directamente ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación (competencia originaria). En este supuesto, la Corte podría tener meses -y hasta años- la causa en estudio, sin resolver la petición de la medida cautelar. Del modo en que lo hicieron, en un Juzgado Federal de San Juan la consiguieron en apenas veinte horas. Es conocido por quienes seguimos los juicios emanados de reclamos por tierra, agua, minería de la connivencia de la Justicia local, aunque sean juzgados federales con las corporaciones económicas que manejan presupuestos que a veces doblan el presupuesto provincial (véase “Cuando los ojos están demasiado vendados” Página 12, 2/11/10 )
Como si reeditaran “Patas para arriba” de Galeano, que alguna otra vez citamos en similar sentido en estas páginas (29/5/2009), el Juez Federal Miguel Ángel Gálvez, que dictó la medida cautelar que suspende la Ley de Glaciares en territorio sanjuanino, aplicó el Principio Precautorio al revés: ante la duda, primero los negocios. Así el fallo subvierte arbitrariamente el ordenamiento jurídico y desconoce los más elementales principios del Derecho Ambiental. De esta manera se desprotege abierta y manifiestamente a los glaciares hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo, desenmascarando lo que siempre sabíamos: quieren intervenir los glaciares, los cuales, ahora en San Juan, quedaron a merced de las transnacionales mineras. Así esta provincia se transforma en una especie de “zona liberada” para el saqueo y la contaminación.
Lo que puede leerse de este proceder como en muchos otros casos similares de expansión de derechos, es que mientras el Congreso Nacional protege a rajatabla intereses corporativos, se lo acepta e incluso los actores del “orden” aplauden y festejan; cuando limita la voracidad corporativa, buscan los dispositivos para imponerlos de cualquier modo. A nuestro juicio esto es “deshonrar la Democracia”. Muy mala señal para los hombres y mujeres que luchan por cuidar sus territorios con el cuerpo y muchos de ellos discutían y sostenían que frente al poder económico como Barrick Gold, no hay Congreso ni leyes que valgan. No se bajarán los brazos y se seguirá honrando la democracia.

*Socióloga. Instituto Gino Germani. UBA
**Presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA)

3 nov 2010

Presentación de libro

Mañana presento en la Di Tella (Miñones 2159, aula 301, 5 de la tarde), mi libro "Los fundamentos legales de la desigualdad." Es sobre los orígenes del constitucionalismo en América (me concentro especialmente en el "período fundacional" del constitucionalismo, y en los casos de la Argentina, Chile, Ecuador, los Estados Unidos, México, Perú, Uruguay, y Venezuela). Tan invitados. Comentan Juan Carlos Torre y Marcelo Alegre

Brasil-Boa

Respirar é possível - BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS
Para governos "desalinhados" do continente e para as classes sociais que os levaram ao poder, as eleições no Brasil foram um sinal de esperança


As eleições no Brasil tiveram uma importância internacional inusitada. As razões diferem consoante a perspectiva geopolítica que se adote. Vistas da Europa, as eleições tiveram significado especial para os partidos de esquerda. A Europa vive uma grave crise, que ameaça liquidar o núcleo duro da sua identidade: o modelo social europeu e a social-democracia. Apesar de estarmos diante de realidades sociológicas distintas, o Brasil ergueu nos últimos oito anos a bandeira da social-democracia e reduziu significativamente a pobreza. Fê-lo reivindicando a especificidade do seu modelo, mas fundando-o na mesma ideia básica de combinar aumentos de produtividade econômica com aumentos de proteção social. Para os partidos que, na Europa, lutam pela reforma do modelo social, mas não por seu abandono, as eleições no Brasil vieram trazer um pouco mais de ar para respirar. No continente americano, as eleições no Brasil tiveram uma relevância sem precedentes. Duas perspectivas opostas se confrontaram. Para o governo dos EUA, o Brasil de Lula foi um parceiro relutante, desconcertante e, em última análise, não fiável. Combinou uma política econômica aceitável (ainda que criticável por não ter continuado o processo das privatizações) com uma política externa hostil. Para os EUA, é hostil toda política externa que não se alinhe integralmente com as decisões de Washington. Tudo começou logo no início do primeiro mandato de Lula, quando este decidiu fornecer meio milhão de barris de petróleo à Venezuela de Hugo Chávez, que nesse momento enfrentava uma greve do setor petroleiro, depois de ter sobrevivido a um golpe em que os EUA estiveram envolvidos. Tal ato significou um tropeço enorme na política americana de isolar o governo Chávez. Os anos seguintes vieram confirmar a pulsão autonomista do governo Lula. O Brasil manifestou-se veementemente contra o bloqueio a Cuba; criou relações de confiança com governos eleitos, mas considerados hostis -Bolívia e Equador-, e defendeu-os de tentativas de golpes da direita, em 2008 e em 2010. O país também promoveu formas de integração regional, tanto no plano econômico como no político e militar, à revelia dos EUA, e, ousadia das ousadias, procurou relacionamento independente com o governo "terrorista" do Irã. Na década passada, a guerra no Oriente Médio fez com que os EUA "abandonassem" a América Latina. Estão hoje de volta, e as formas de intervenção são mais diversificadas do que antes. Dão mais importância ao financiamento de organizações sociais, ambientais e religiosas com agendas que as afastem dos governos hostis a derrotar, como acaba de ser documentado nos casos da Bolívia e do Equador. O objetivo é sempre o mesmo: promover governos totalmente alinhados. E as recompensas pelo alinhamento total são hoje maiores que antes. A obsessão de Serra com o narcotráfico na Bolívia (um ator secundaríssimo) era o sinal do desejo de alinhamento. A visita de Hillary Clinton e a confirmação, pouco antes das eleições, de um embaixador duro ("falcão"), Thomas Shannon, são sinais evidentes da estratégia americana: um Brasil alinhado com Washington provocaria, como efeito dominó, a queda dos outros governos não alinhados do subcontinente. O projeto se mantém, mas, por agora, ficou adiado. A outra perspectiva sobre as eleições foi o reverso da anterior. Para os governos "desalinhados" do continente e para as classes e movimentos sociais que os levaram democraticamente ao poder, as eleições brasileiras foram um sinal de esperança: há espaço para política regional com algum grau de autonomia e para um novo tipo de nacionalismo, que aposta em mais redistribuição da riqueza coletiva.

BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS, 69, sociólogo português, é professor catedrático da Faculdade de Economia da Universidade de Coimbra (Portugal). É autor, entre outros livros, de "Para uma Revolução Democrática da Justiça" (Cortez, 2007).

Será éste el fin?

Llego a mi casa tarde esta noche, repaso todos los diarios. Me entero de que

* El Checho Batista fue confirmado como técnico de la selección nacional
* Los republicanos tomaron el control de la Cámara Baja en los Estados Unidos
* El gobierno retoma sus peores pasos, y prorroga el vencido mandato de Hugo Yasky, en la Central de Trabajadores Argentinos, negando el lugar que le corresponde a la oposición que acaba de derrotarlo
* El Ministro Aníbal Fernández recupera su voz para dejar las cosas en claro: la columna vertebral del peronismo está y seguirá estando en manos de la burocracia sindical asesina (al mismo tiempo, el Ministerio de Trabajo denegó los derechos de los trabajadores terciarizados en el ferrocarril, es decir, vamos Pedraza!).

Será éste el fin? Hoy mismo?

2 nov 2010

Igualitaria: Símbolos religiosos en edificios públicos

Momento cristinista



Me pidieron una breve opinión del discurso de CFK, ayer
El discurso, acá
La nota, acá.
Nota paralela, de Marcos N., acà

Sino, el texto original de mi nota fue éste:
Me han invitado a dar una opinión sobre el breve discurso de la Presidenta, y en lo personal, como académico y crítico de esta gestión, sólo quisiera agradecerle a ella el coraje, la orientación y el tono de su mensaje. Cuando muchos esperaban un discurso firme e impostado, destinado a reafirmar una autoridad que algunos veían socavada, ella eligió transitar otro camino, el mejor y a la vez el menos esperado: mostrarse tal como estaba, es decir, frágil, sensible, comprometida, humana. Cuando muchos esperaban un discurso formal y distante, capaz de dejar en claro la nítida línea que distingue lo personal de lo político, ella escogió el camino contrario, esto es, decidió abrirse para mostrar el lado personal de la política, en un mensaje marcado por la emoción, la cercanía y el afecto. Mejor todavía, la Presidenta eligió hacer un alto en su alocución para seleccionar a un grupo particular, de entre todos los que habían participado en los sentidos funerales de días atrás: se refirió entonces a las “decenas de miles de jóvenes” que concurrieron, espontáneamente, a la Plaza de Mayo. La elección también resultó, según entiendo, inmejorable: no hubo mensaje más importante, en estos días, que el que dieron los jóvenes que –paradójicamente- aprovecharon la dolorosa ocasión para afirmar y celebrar su ingreso en la política. Es lo que suele ocurrir, a contramano de lo que sugieren asesores políticos y mercaderes de la publicidad: la mejor comunicación es la más sentida, la que no se sujeta a tanto cálculo estratégico, la que no se piensa demasiado.

1 nov 2010

Desigualdad y pobreza en Brasil








El amigo y corresponsal en Brasil, Miguel G., nos envía esta excelente entrevista al notable sociólogo brasileño Jessé Souza. Muy saludable



A ralé brasileira: Entrevista Jessé Souza
Entrevista realizada pelo jornalista Uirá Machado, da Folha de S. Paulo, cedida na integra ao sempre excelente sitio Gramsci e o Brasil. Jessé Souza é coordenador do Centro de Pesquisa sobre Desigualdade Social da Universidade Federal de Juiz de Fora e, com André Grillo e outros, lançou recentemente o livro A ralé brasileira: quem é e como vive (Belo Horizonte: Ed. UFMG), em que estuda as características dessa “parcela da população que vive como subgente”.



Diversos estudos mostram que a proporção de brasileiros vivendo abaixo da linha de miséria caiu 43% desde 2003. Em seu último livro, o senhor diz ser falsa a tese de que a desigualdade brasileira está desaparecendo. Por quê?

Em primeiro lugar há que se dizer que esses números são expressivos e refletem tanto o efeito do recente crescimento da economia brasileira, quanto, também, o sucesso inegável de diversas políticas sociais do atual governo. Os índices que demonstram recuo na miséria ou pobreza a partir de um patamar absoluto de renda, dizem, no entanto, apenas que a pobreza absoluta diminuiu. A desigualdade é um conceito relacional e diz respeito à distância — no nosso caso o abismo — entre as diversas classes sociais que disputam recursos escassos em uma sociedade dada. Existe aqui, portanto, o risco de que o “fetiche do número” encubra o principal.

O principal é que o Brasil é uma das sociedades complexas mais desiguais do planeta, porque entre 30% a 40% de sua população têm inserção precária tanto no mercado quanto na esfera pública. Existe toda uma “classe social”, nunca percebida enquanto tal no debate público — a não ser fragmentariamente enquanto temas soltos e sem relação entre si como “violência”, “desqualificação da mão de obra”, “insegurança pública”, “repetência escolar”, “criminalidade”, “transporte público”, “saúde pública”, etc. — que tende a reproduzir sua precariedade indefinidamente. Imaginam-se 500 problemas para não se ver o único problema efetivo que é a raiz e o núcleo de todos os outros. Fragmenta-se indevidamente a realidade e confundem-se as hierarquias das questões para não se ver o óbvio: que somos uma sociedade altamente conservadora e perversa que aceita conviver com uma porção significativa da sua população vivendo como “subgente”, com empregos precários e sem articulação política de seus interesses.

É esse fato, e não nenhum outro, o que verdadeiramente nos separa das sociedades política e moralmente mais avançadas do chamado “primeiro mundo”. Essa classe social, que chamamos provocativamente de “ralé”, num pais que eufemiza, nega e jamais discute seus conflitos de frente, é a mão de obra barata a serviço das classes média e alta que podem — contando com o exército de empregadas, faxineiras, moto-boys, porteiros, zeladores, carregadores, babás e prostitutas, para o serviço pesado e desvalorizado — se dedicar às ocupações rentáveis e com alto retorno em prestígio e reconhecimento. É isso que chamo de “desigualdade abissal” como nosso problema central. Os outros são “nuvens de fumaça” para que não se perceba o que é importante e o que hierarquicamente deveria vir primeiro.


O Bolsa Família é frequentemente apontado como um dos grandes trunfos do governo Lula. Qual sua avaliação sobre esse programa?

O bolsa família tem extraordinário impacto social, econômico e político, com investimento público relativamente muito baixo. É incrível que não se tenha pensado nisso antes. Mais incrível ainda que exista gente que é contra. Boa parte da dinamização do mercado interno brasileiro tem relação direta com o bolsa família, como tivemos ocasião de ver empiricamente em nossa última pesquisa, já no prelo, acerca da “nova classe média”, denominação, aliás, muito infeliz e que criticamos na pesquisa.

Por outro lado, o bolsa família não tem condições, sozinho, de reverter o quadro de desigualdade e “incluir” e “redimir” a “ralé” enquanto classe social precarizada em todas as dimensões. Esse é um desafio que tem que ser de toda a sociedade brasileira, que envolve processos de conscientização em todos os níveis. Muda-se uma sociedade quando esta “aprende coletivamente” e ascende a novos patamares de consciência moral e política, por exemplo, “se responsabilizando”, sem procurar bodes expiatórios fáceis, pelas mazelas sociais que produziu historicamente. Botar a culpa no Estado é fácil. Mas não existe ação estatal realmente efetiva sem conscientização social também efetiva e real.


Em A ralé brasileira, o senhor critica a visão da educação como panaceia para os males do país. Mas é justamente nessa área que o setor empresarial armou uma de suas mais fortes bandeiras, o “Todos pela Educação”. Trata-se de um equívoco de quem se engajou nessa campanha?

É claro que a educação é um fator fundamental para o progresso social em todas as dimensões. O problema é que a competição social não começa na escola. Ela começa em casa, no berço, na imitação e na identificação afetiva das crianças com quem elas amam. Se os pais ou figuras de referência são indivíduos de classe média ou alta, ou seja, indivíduos que aprenderam a ser disciplinados, autocontrolados e a verem o futuro como mais importante que o presente, vamos ter também certas virtudes de classe, como a que permite a “capacidade de concentração”, algo determinante no sucesso escolar e depois no mercado de trabalho.

A capacidade de se “concentrar”, vimos isso repetidas vezes na nossa pesquisa, não é “natural”. É um aprendizado de “classe”, de certas classes privilegiadas, privilégio este transmitido de modo afetivo e “invisível”. É um “privilégio de sangue”, na verdade, e não produto de qualquer “mérito individual”. De acordo com a própria justificação moral tanto do mercado quanto da sociedade modernas, fundada na pressuposição da “igualdade de oportunidades”, o que temos é toda uma classe social esquecida, abandonada e construída para servir, a baixo custo, com trabalho sujo e pesado, às necessidades das classes média e alta brasileiras que possuem privilégios sem igual na Europa e nos EUA. Sem que se considere que as crianças de classes sociais diversas chegam a escola como vencedoras ou como perdedoras já aos 5 ou 6 anos de idade, então o que iremos ter é a uma escola que só vai corroborar e oficializar o engodo do “mérito caído do céu” de uns e legitimar, com a autoridade do Estado e a anuência de toda a sociedade, o “estigma” dos outros.

É precisamente desse modo, que o abandono de uma sociedade perversa, que nunca se responsabilizou — nem quer se responsabilizar — pela miséria que ajudou a criar e a reproduzir, se transforma em “culpa individual” da própria vítima do abandono. É o pobre, que não teve a oportunidade de incorporar os pressupostos emocionais e sociais de qualquer processo de aprendizado, que se torna o “burro”, o “preguiçoso”, o “tolo”, em suma: o culpado do próprio destino. Existe melhor legitimação para a reprodução infinita de todos os privilégios?

A eleição presidencial deste ano está polarizada entre dois candidatos com um discurso gerencial. Para muitos, isso indica uma certa maturidade do país, que conseguiu consolidar suas instituições e agora precisa administrar sua economia. O senhor, contudo, critica duramente o discurso economicista. Por quê?

A pergunta enseja que nos perguntemos, em primeiro lugar, o que é “maturidade”. Maturidade, seja na dimensão individual ou coletiva, é a capacidade de perceber e de lidar com os inevitáveis conflitos e contradições da vida. Uma sociedade é madura quando ela olha de frente e sem medo para seus conflitos e contradições principais e aceita o desafio de resolvê-los. Reduzir e amesquinhar os conflitos sociais às questões técnicas de administração econômica é o contrário de maturidade.

Minha crítica ao que chamo de “discurso economicista” não é também uma negação da extraordinária importância da economia, nem muito menos uma crítica pessoal aos profissionais da economia. Minha crítica é à extraordinária pobreza de um debate público que reduz, distorce e amesquinha todas as questões e conflitos sociais aos imperativos da reprodução da economia. A inversão é patológica e reflete uma sociedade doente: ao invés do mercado ser pensado como servindo à sociedade, é a sociedade que é percebida como “insumo” do mercado. A penetração desse modo de pensar se dá de maneira, ao mesmo tempo, imperceptível e virulenta: terminamos por nos avaliar sempre pelo tamanho de nosso PIB e não pela forma que nos tratamos uns aos outros em sociedade.

O senhor afirma que o “mito da cordialidade brasileira”, de Gilberto Freyre, resulta numa “aversão a toda forma de explicitação de conflito e de crítica”. Lula foi um presidente que buscou evitar conflitos a todo custo, bem ao gosto de sua tradição sindicalista conciliadora, montando inclusive um governo de coalizão. Ele contribuiu para empobrecer o debate acadêmico e político?

Qualquer político tem de conciliar interesses contraditórios. Não existe fórmula prévia que possa definir de que modo e em que medida deve-se conciliar ou quando se deve partir para o enfrentamento. Apenas os resultados práticos que se alcançam pode nos dizer se, no caso, tratou-se de uma “boa conciliação”, que permitiu avanços sociais importantes, por exemplo, ou uma “má conciliação” que produziu resultados pífios.

Quando falei de “aversão ao conflito e a crítica” sequer pensei também numa crítica a Gilberto Freyre, que afinal criou um “conto de fadas para adultos” convincente — que é o que todo mito nacional na realidade é —, além de muito eficiente e com ampla penetração nacional. Não existe nada de mau nisso. Toda sociedade precisa de mitos que evoquem sentimentos de solidariedade e pertencimento coletivo.

Problemático é o que a inteligência nacional fez com esse mito. Nossa ciência social dominante — que influencia todo o debate público, dado que apenas a ciência possui a legitimidade para falar com autoridade sobre qualquer assunto de interesse público — se apropriou do mito “positivo” de Freyre e inverteu o sinal. Tudo o que era motivo de elogio para Freyre passa a ser negativo. Sérgio Buarque é o pioneiro dessa inversão especular de Freyre e, depois dele, praticamente todos os grandes intérpretes brasileiros desde então. Uma “cultura” emotiva e sentimental, antes elogiada, passa a ser percebida como índice de pré-modernidade. Ainda que os “homens cordiais” de Sérgio Buarque, indignos de confiança e “amigo dos próprios interesses”, sejam todos os brasileiros, pouco a pouco apenas o Estado será percebido como a “casa da cordialidade” que confunde o público e o privado. Por algum milagre, que ninguém explica, o mercado fica a salvo da “cordialidade” e de seus males. A “brasilidade cordial”, definida como emotiva e sentimental por oposição à racionalidade e ao cálculo, torna-se o problema maior do Brasil e passa a habitar apenas o Estado ineficiente, politiqueiro e corrupto, definindo o conceito mais importante das ciências sociais e do debate público brasileiro até hoje: o conceito de “patrimonialismo”.

O conceito de patrimonialismo distorce e simplifica a realidade de várias maneiras, mas, sempre, na mesma direção: o mercado é percebido como a esfera idealizada de todas as virtudes e o Estado como a esfera que encerra todo o mal e toda a corrupção. Na verdade é um absurdo separar mercado e Estado, que são realidades interdependentes e um não existe sem o outro, e mais absurdo ainda imaginar que não exista corrupção também no mercado — e isso no mundo inteiro — não existindo qualquer privilégio “patrimonialista” brasileiro nessa questão. A última crise financeira e as sucessivas crises provocadas por balanços “maquiados” de empresas e de países inteiros — como no caso recente da Grécia — apenas deixam essa questão clara como a luz do sol. Como sempre o pior cego é aquele que não quer ver.

A verdadeira função deste “conceito” é dramatizar um falso conflito — entre mercado e Estado —, de modo a esconder todos os reais conflitos que nunca chegam sequer a atingir o patamar de tema digno de ser discutido, como precisamente no caso da reprodução indefinida de uma “ralé” de indivíduos precarizados por abandono e descuido. Os falsos conflitos estão sempre no lugar de conflitos reais. A dramatização de um conflito superficial e falso serve para que os conflitos que cindem a sociedade brasileira de fio a pavio sequer sejam percebidos como problema. É assim que se constrói uma sociedade perversa e conservadora que ainda se imagina “crítica” e “moralmente indignada”.

O senhor tem argumentado que o conceito de classes sociais não pode se limitar à questão da renda e que apenas uma nova compreensão das classes sociais poderia levar o país a combater de fato a desigualdade. Como isso se daria?

A redução das classes sociais ao seu substrato apenas econômico, seja à renda ou ao lugar na produção, erro comum tanto ao liberalismo dominante quanto ao marxismo enrijecido dominado, implica “falar” de classes sociais sem que nada se compreenda de sua importância. Percebem-se apenas os aspectos “materiais” como dinheiro ou transmissão de propriedade, e se “esquece” da transmissão de “valores imateriais”, como as formas específicas de agir e reagir no mundo, os quais, esses sim, constituem os indivíduos como indivíduos de classe.

São os valores e as disposições para o comportamento individual incutidos desde a mais tenra infância na socialização familiar típica de cada classe que criam os privilégios positivos de um lado e negativos de outro. Como regra, as virtudes são todas do “espírito”, como a inteligência, o cálculo, a razão distanciada, ou até o “expressivismo blasé”; já os vícios, por outro lado, são todos ligados ao “corpo”, como a sexualidade sem controle, os afetos, a emotividade, a força muscular, etc. As classes superiores “in-corporam” — literalmente tornam “corpo”, automático, como quem anda ou respira — as virtudes espirituais como a capacidade de concentração, por exemplo, decisiva no sucesso escolar. As classes inferiores “in-corporam” as virtudes ambíguas do corpo, assim como todos os outros dominados como as mulheres — por oposição ao homem — e o negro — por oposição ao branco.

Em todas as dimensões da competição social por recursos escassos de todo tipo, no entanto, são as virtudes do espírito aquelas que recebem bons salários, prestígio e reconhecimento social. As classes do “corpo” tendem a ser literalmente “animalizadas”, podendo ser usadas e instrumentalizadas e até mortas por policiais sem que ninguém se comova com isso. O fato é que existem sociedades — que aprenderam a enfrentar seus desafios de frente — que reduziram o percentual de classes excluídas e animalizadas a um mínimo. Penso aqui nas principais democracias europeias. Nós escolhemos nos indignar moralmente com falsos conflitos e negar patologicamente qualquer responsabilidade social pela miséria econômica, existencial e política de parte considerável de nossa população.

A “meritocracia” está em larga medida consolidada nas sociedades contemporâneas, mas o senhor diz ser falsa a ideia de que o desempenho é o fator diferencial entre os indivíduos. Por quê? E qual a alternativa?

O problema não é com a idéia do “desempenho diferencial” como fundamento do mérito individual. O problema é o “esquecimento” de que todo “mérito individual” é socialmente construído. Isso tem a ver com o “esquecimento” também das heranças imateriais, emotiva e afetivamente transmitidas, que compõem as diversas classes sociais. A sociedade constrói — pelo “privilégio de sangue”, ou seja, pela sorte de se nascer na “família certa” — indivíduos destinados ao sucesso e ao “mérito”, que são os indivíduos aos quais são transmitidos os pressupostos emotivos, afetivos e morais que garantem o sucesso na escola e depois no mercado capitalista, e outros indivíduos destinados ao fracasso e ao não-mérito, ou seja, ao “estigma”, por não terem tido a mesma chance e por terem nascido na “família errada”, ou seja, por exemplo, numa família da “ralé”.

Qual a “justiça” que há nisso? Esse argumento atinge o coração da legitimação social de qualquer sociedade moderna, posto que as sociedades modernas nasceram e se legitimaram, em oposição a todas as formas pré-modernas de sociabilidade, precisamente pela idéia da superação de todo “privilégio de sangue”, ou seja, pela pressuposição da superação de todo privilegio de origem familiar. A reprodução da legitimidade no tempo de toda sociedade moderna depende também da manutenção dessa ilusão. Transferir a culpa social para o próprio indivíduo, como acontece com os membros de nossa “ralé”, que se imaginam efetivamente “burros” e incapazes de aprender, é parte fundamental dessa estratégia de distorcer a realidade para a manutenção indefinida de privilégios nada meritocráticos.


O governo Lula contribuiu em alguma medida para reduzir essa desigualdade abissal a que o senhor se refere? E o governo FHC?

As sociedades que conseguiram superar efetivamente, em medida significativa pelo menos, a separação entre gente e subgente e entre cidadão e subcidadão o fizeram como esforço de toda a sociedade e não apenas do Estado. O Estado não é um ente todo poderoso que possa atuar, com sucesso, contra consensos sociais arraigados. Houve avanços inegáveis nas últimas décadas como o ganho de racionalidade econômica no período FHC e a tentativa bem sucedida, ainda que incompleta, de repor a questão social como a questão central brasileira no período Lula. Mas o futuro pode ser mais audacioso. O crescimento econômico continuado e a descoberta de novas riquezas podem ser mecanismos importantes para redefinir e transformar o padrão excludente de sociedade que tem sido o único que conhecemos. Mas a mudança social é muito mais do que condições econômicas favoráveis. Elas exigem pensar o Brasil de modo novo. Um Brasil que encare seus conflitos de frente sem muletas fáceis do tipo “Estado patrimonial”.

O senhor diria que os dois principais candidatos empobrecem a discussão ao reproduzir um discurso gerencial de viés economicista?

Existe um aspecto “gerencial” que é perfeitamente legítimo e como tal ele enriquece o debate político. Há que se usar bem os recursos disponíveis e esse tipo de “racionalidade técnica” é indispensável. Mas a racionalidade técnica é um “meio” não é um “fim”. A questão relevante é sempre para que ou para quem serve a racionalidade técnica? Quando se fala da racionalidade técnica como um fim em si é porque não se pode nomear para quem ou para que ela serve.

Quando o senhor diz que ainda existem privilégios de sangue, parece que a Queda da Bastilha não ressoou por aqui. É isso mesmo? Nossa sociedade é medieval desse ponto de vista?

Os privilégios de sangue são, na realidade, privilégios de classe já que a reprodução emotiva e sentimental das classes se dá no seio das famílias que são, por sua vez, formatadas de acordo com uma herança de classe muito específica. Todas as sociedades modernas procuram esconder o pertencimento de classe posto que só ele pode esclarecer a origem de todos os privilégios que se reproduzem no tempo. As sociedades modernas, todas elas, têm que se apresentar como “sociedades de indivíduos”, se possível sem passado e sem vínculos sociais e comunitários. A imensa maioria dos filmes, novelas, livros de grande venda e propagandas de todo tipo reforçam essa ilusão. O “esquecimento” do vínculo que liga os indivíduos a classes sociais determinadas é, em qualquer sociedade moderna, o maior segredo da dominação social porque permite que os privilégios sejam percebidos como “mérito individual” e, sejam, portanto, justificados.

Mas as sociedades não são iguais. Existem sociedades politicamente e moralmente mais avançadas do que a nossa porque foram sociedades que aprenderam a conviver e a institucionalizar o conflito social ao invés de negá-lo patologicamente como fazemos. Nessas sociedades existem também canais alternativos para idéias e concepções alternativas. Mas nós também podemos aprender. O que foi feito pelo homem pode ser refeito por ele. Perceber o mundo como contingente e possível de ser modificado — e não como “natural” e como o único possível — é sempre o melhor começo.