13 feb. 2009

Dupla Alberdi/Jobson.

Leyendo durante el verano, recordé los textos de Alberdi sobre derecho de propiedad intelectual, sobre todo, defendiendo a los "trabajadores intelectuales" y atacando los fuertes desincentivos, aún existentes, para el trabajo no físico, no material. Lo recordé, también, porque hay justos reclamos laborales, y porqué no constitucionales, de investigadores precarizados y en otras áreas de la que se denomina la "sociedad" del conocimiento y la información (también recordando el análisis -una intuición contraria a la de Alberdi- de Marx, en no me acuerdo qué tomo de El Capital, en torno a la explotación de los trabajadores manuales por los trabajadores intelectuales que -denunciaba Marx- estaban claramente en la clase explotadora).

Textos como "La patria necesita imprentas", "¿Vive usted de las letras? ¡Ni Dios lo permita!" o "La importancia del trabajo intelectual" son representativos de ese Alberdi, que con sus cosas, -entre THDongui y JLRomero decían de Alberdi que su ideología era un "republicanismo autoritario" y un "autoritarismo progresista", no recuerdo qué decía cada cual, JMayer lo defendía un poco- a pesar de todos los contrapuntos que tengamos, alguna que otra alegría nos da.

Eso se puede ver en este pasaje (muy en la línea del Alberdi que RG encontró en el buen libro de O. Terán), de una nota que publicara en "El Nacional" y "El Iniciador" de Montevideo, en su exilio. Viene en forma literaria, lo que prologaría -seguramente- "El viaje de Luz del Día", la Novela escrita por Alberdi, de cierta calidad, con mucha ironía, ácida, liberal-conservadora pero con momentos lúcidos. Personalmente, me gustó, allá, hace tiempo. Ahí va la cita:

-Eh! yo soy como los operativistas y los pájaros: ando tras de las primaveras y las auroras.... Se acabó La Moda: a ese tiempo apareció El iniciador. Me parecieron todos gentes de humor, parecidos a mí. Sé, además, que en esto de letras el país promete tanto como Buenos Aires, y no me sorprende, porque sé de qué madre proceden ambos. Hijos de una misma España, tienen la misma locura por las letras.
- Pues qué, ¿Vive usted de las letras?
- Ni Dios lo permita: preferiría ser ladrón: sería menos despreciable. El robo al menos se ha visto consagrado en Esparta. Pero las letras, en américa ¿Cuándo? Nosotros no conocemos otra nobleza que la del trabajo: todo trabajo es noble entre nosotros, menos el de las letras porque ése no es trabajo, o a lo menos es un trabajo muy degradante. Aquí es un deshonor trabajar con la cabeza, es decir, como hombre; mientras que es una honra trabajar con los brazos y los pies, es decir, como bestia. Sólo el trabajo bestial goza de favor. Galopar, sudar, solearse, mojarse, estropearse; hacer guardia a las vacas, gobernar peónes..., golpearse con todo bicho, mentir a todo trapo para ganar un real en ventas de trapos, de cuernos, de cueros, de cerdas, esto sí es de gran gente, altamente honrosa y brillante: Constituye, entre nosotros la brillante "profesión mercantil".

El libro de cuentos que me hizo acordar de los textos de Alberdi era "El fideo más largo del mundo" escrito por Bernardo Jobson (que contiene un muy buen cuento homónimo y otro incluso mejor llamado "Una de las cuestiones..", en la colección dirigida por Abelardo Castillo). Al final, se puede leer una entrevista en la que le hacen a Jobson la siguiente pregunta: "¿Vive usted de la literatura? ¿Qué otras actividades realiza o ha realizado?

Jobson responde: "¿Quién sugirió la pregunta? , ¿Bradbury? En nuestro país, de la literatura viven las editoriales, las imprentas, los talleres de fotocomposición, las distribuidoras, las librerías, los kiosqueros, la ley 11.723, el corrector de pruebas, lo cual involucra ya tanta gente que hasta parece justo que el autor, no.

Hice todo, hago de todo: empleado bancario, de seguros, tío loco, redactor publicitario, periodista, marido incomprendido, fakir, traductor, pensionista en desgracia, pero nunca fui colectivero. Supongo que todo eso es (cómo me gustaría poder decir fue) aleatorio, ese tractor que nos engancha a la culata y nos lleva hacia la realidad, la cotidiana, del país más caro, más imprevisible, más conflictivo, más hermoso del mundo. Esa misma realidad que le hizo decir a Chesterton (quien se atreva imagínelo argentino) la siguiente sutileza: "El humor debe llevarse a cabo antes de que la realidad llegue a ser tan ridícula que ya no sea posible satirizarla".

4 comentarios:

sl dijo...

qué buena la frase de chesterton. la realidad llega a ser a veces tan ridícula, tan absurda, lo comparto. abrazo

Lucas A. dijo...

Síp, es muy buena y el libro de Jobson una joya recobrada! Abrazo, SL.
Sigamos, L.

Anónimo dijo...

Qué interesante la frase de Alberdi. Por supuesto, no la comparto. Yo defiendo el derecho a leer.
Extraño que A. reclamara el privilegio de la propiedad intelectual cuando en su tiempo apenas unos pocos podían leer: no es extraño que así se restrinja pensamiento -y nada menos que la filosofía política de nuestra primera constitución!
Saludos,
Cinderella

Lucas A. dijo...

Pero a ver, no es definitivo, fue una conexión, un link mental, nada obsta que lo critiquemos, todavía no están las razones para actuar después de leer esto. Falta más. De hecho, por eso la mención de Marx y su crítica.

Cuando comenté estas cuestiones, me citaron un paper que se titulaba "la propiedad intelectual es un robo" de Alfredo Bullard, de hecho, creo recordar.

Pero por otro lado, soy empático en la denuncia de Jobson y tantos otros escritores que vivieron penurias, viendo lucrar a terceros intermediarios (pero tal vez necesarios), con sus libros y obras, y ellos viviendo muy ajustados. Acaso, no sobran ejemplos, de esto último?