13 ene. 2016

Italianas III. Castañas iluminadas


Por la noche, las esquinas de Roma se alumbran en minúsculos puestos: una silla, un cuenco de hierro, una tibia hornalla y una o varias, bonitas luces, iluminando el cazo. A veces, una corona verde llena de castañas termina de hermosearlo todo. De tanto en tanto, el pote ardiente es invadido por castañas, y un indio, por regla, es el que las va quemando: 15 castañas por 7 euros, 9 por 5, 5 por 3. Esta mañana lo había sentido maldiciendo, en italiano, al de la esquina de casa (“gennaio di merda”, le había escuchado). Así que cuando vuelvo a buscar mis cosas, antes de tomar el tren a Napoli, le pido por la porción pequeña de los tres euros. Nos quedamos hablando con el indio, por apenas instantes, y en agradecimiento me regala, en vez de cinco, nueve castañas. No me queda claro, de todos modos, en agradecimiento de qué me las concede: ¿me retribuye por comprarle castañas en este “enero de mierda,” o por ser el primero en hablarle, en este día?

1 comentario:

Anónimo dijo...

muy bonitas postales !