26 ene. 2016

Italianas XX. (Finale, prestísimo). La habitación del hijo

(Termino aquí mis apuntes italianos -me queda sólo un brindis final).


En Cisternino verifiqué que la opción de los alberghi diffusi me interesa grandemente. La opción consiste en habitaciones que los dueños de casa alquilan a los ocasionales visitantes. A veces, se trata de parejas entradas en años que pasan a disponer, finalmente, de “la habitación del hijo”, que hace años ha quedado vacía. La alternativa me resulta magnífica, no sólo porque implica vivir en casas de familia, sino además porque, por regla general, resultan bastante más económicas que las de un hotel. De todos modos, si la propuesta de albergo que encontré hoy la tomé enseguida, ello fue, entre otras razones, porque la dueña de casa daba con el modelo justo de lo que eran mis tías. Quiero decir, mujeres preocupadas sobre todo por la salud alimentaria de uno.  

Aquí, un módico pero extraordinario evento ocurrió cuando negociamos a la baja el precio de la habitación, eliminando de modo completo el desayuno. Entonces, se produjo este minúsculo diálogo, que ahora busco reproducir con la mayor exactitud posible: 

16h 20m: “Bueno, quedamos entonces así, el precio de (X euros), sin desayuno”. “Perfecto” –respondo yo. Dicho esto, y con el gran conocimiento del campo de las tías que me caracteriza, advierto que se produce en el rostro de ella un movimiento casi imperceptible, una mueca súbita que delata incomodidad con lo acontecido. Lo notable es que –así lo advertí- el mohín no se originaba en una queja interior por el precio en baja: lo que le preocupaba a ella era que uno se quedara sin el desayuno apropiado. Esta eventualidad le resultaba impensable, insoportable. 
16h 20m 10s.: Agrega ella, sin que nadie le reclamara nada: “Igual, por cualquier cosa, yo la cafetera se la dejo preparada, y Ud. la puede usar sin problemas.” “Excelente” –le respondo yo. 
16h 20m 20s: Ella comienza a mostrarme la cocina en donde se desayuna: “Acá sobre la mesada, por cualquier cosa, yo le dejo un po di latte. Porque usted toma leche, no?” “Ah, claro que sí, me encanta” –respondo yo. 
16h 20m 25s: Ella otra vez, abriendo una pequeña heladera, todavía vacía: “Y acá adentro, por cualquier cosa, le dejo un par de botellas de agua, y un buen jugo de frutas”. “Eso me vendría bárbaro” –le digo. 

El acuerdo ya está cerrado, por lo que bajo las escaleras y voy a buscar mi valija. Cuando subo, vuelvo a encontrarme con ella en la cocina, para que me entregue la llave de la casa. Pero -oh sorpresa- con el rabillo del ojo alcanzo a reconocer que la escena alimentaria aparece ya algo cambiada. 

16h 25m: Dice ella, señalando la mesa donde se desayuna, que ya está armada: “Acá arriba de la mesa, por cualquier cosa, le estoy dejando una marmellattina que preparo yo, de manzanas, con manzanas de la casa, que son muy buenas. Va a ver que le va a gustar. Y también le dejo estas lindas tostadas, para la mermelada”. “Uh, pero esto es extraordinario,” le contesto. La despido contento, y parto raudo hacia mi cuarto. 


16h 30m: Salgo de mi habitación para darme una ducha. Antes de pasar por el baño, de todos modos, y movido por una sospecha –una certeza- casi absoluta, asomo mi cabeza por la puerta de la cocina. Estoy seguro de que ella todavía no quedó satisfecha con su propuesta, seguro de que ella sigue preocupada porque por la mañana yo no coma lo suficiente. Entreabro entonces la puerta y compruebo, con satisfacción plena, que en efecto la escena alimentaria ha cambiado otra vez. La mesa del desayuno ya incluye manteca, agua filtrada, una enorme campana de vidrio albergando abundantes galletas dulces, y una fuente rebosante en frutas de todo tipo. Ahora sí, ella se ha quedado tranquila. 

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué lindo que emules en el título a la bella película de Nani Moretti. Tuve la oportunidad de verla hace varios años (más de una década) arriba de un avión. Fue el viaje más lacrimógeno que recuerdo!

Anónimo dijo...

Interrumpo para pasar este link:

http://www.laizquierdadiario.com/Detienen-a-Rodolfo-Aguiar-secretario-general-ATE-Rio-Negro-en-protesta-por-despidos


saludos,

Miguel dijo...

Qué lindo Rober! Pagale el desayuno, pobre abuela. Un abrazo!

mxsica dijo...

decime que le dejaste unos ducados extras!!

Anónimo dijo...

qué lindo esto!!