14 ene. 2016

Italianas IV. Primer tren a Napoli


El tren regional a Napoli va repleto, entre marginales, inmigrantes y visitantes sin euros. De casualidad consigo sentarme, en el último vagón, en un asiento que por alguna razón no había visto nadie. El tren lentamente arranca, y enérgico, pero no sin dificultades, avanza. El viaje a mi alrededor es puro ruido, ironías por lo bajo, mucha humedad, y en cada estación algo más de gente. Para completar la cosa, ahora le suena el teléfono al orondo, grueso varón que se sienta a mi lado. Nadie lo conoce, pero antes de atender, y para que ninguno se inquiete, nos anuncia a todos: “è mamma”.

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