17 ene. 2016

Italianas VIII. Chiachierare


Chiachierare 1

Jubilados, pensionados, desempleados, primero, pero todo el resto inmediatamente después, se instalan en algún momento del día en la vereda, al borde de su calle, en la plaza o frente a un café. Empujados por un clima amable, los vecinos se agrupan sigilosos, para comentar el extraordinario espectáculo del día. No se trata de sentarse uno frente al otro, sino uno junto al de al lado. No se trata, tampoco, de contarse intimidades, ni de pensar en cómo se cambia el mundo, sino de dar cuenta del estado de ese mundo, que transcurre en instantáneas mágicas, exhibidas a la vista de todos. Como en un desfile popular, y de a uno en vez, los integrantes del pueblo pasan andando, y los demás, sentados o apoyados contra la pared, sobre la arrasadora función departen animados. Ahora pasa uno con unos pasteles en mano. Atrás lo sigue una señora que camina rengueando y que parece dirigirse hacia al almacén más grande de la vecindad.? Enseguida, se cruzan dos que parecen amigos, haciéndose bromas, mientras uno le convida cigarrillos al otro? Se vislumbra alguien más allá: está solo y riendo, como si fuera un loco. Este cortejo humano, pero sobre todo el discurso sobre ese cortejo (la conversación amable, extendida en el tiempo, que se desarrolla de a poco, inconexa, inacabable y siempre inconclusa, a los saltos a veces, entre risas otras, y que tiene por fin primero el mero gusto de seguir conversando, sentado uno junto al otro) es tal vez lo más maravilloso que quiere ofrecerme esta ciudad.





Chiachierare 2


Para el recién llegado, es todo un desafío acertar con el argumento preciso. Qué pasará realmente en cada una de las historias que se nos van contando? Serán novios estos dos que ahora cruzan? Cómo vivirá este africano, que pasa vendiendo anillos y vuelve y vuelve a pasar? Y éste, el de la moto, hacia dónde va tan apurado? Seguro se ha enterado de alguna cosa –recién lo llamaron-, pero de qué cosa? Y el hombre que fuma, allí apoyado en el banco, espera a alguien, o sólo está haciendo tiempo, mientras toma su tiempo para mirar a los demás? En el bar de al lado hay una pareja, que ahora me está mirando. Asumo que se están preguntando qué es lo que estoy haciendo yo acá.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Basta de "la sala de máquinas"! Libro de "Viajes" por favor!!!

verot dijo...

qué encanto cuando personas del camino nos dejan recuerdos intensos y podemos escribirlos... Buon viaggio!