2 jul. 2016

Los gobiernos son aquello en lo que devienen. La política del nuevo gobierno, en materia de derechos


(Publicado en revista Panamá, acá: http://panamarevista.com/politica-de-derechos-del-nuevo-gobierno/)

Qué podemos decir sobre la política de derechos del nuevo gobierno?


Convocado a escribir sobre la política de derechos del gobierno, a seis meses de haber asumido el mismo, quisiera ofrecer fundamentalmente tres reflexiones. La primera de ellas se refiere a la discontinuidad que suele haber, en la Argentina, entre los primeros meses de un gobierno, y los meses sucesivos. Esta reflexión no contradice la posibilidad de evaluar a un gobierno entrante, pero sí pretende dejar en claro la limitada capacidad predictiva de aquello que se destaca y describe. La segunda reflexión se refiere a las señales iniciales que ha ido mostrando el nuevo gobierno (más allá de las potenciales implicaciones de las mismas). Lo que se trata de hacer es, en todo caso, un reconocimiento (y una crítica) en torno a los “rasgos de personalidad” propios del mismo. La última reflexión, más directamente relacionada con la cuestión de los derechos, se vincula de modo especial al modo implausible en que hemos estado pensando sobre la cuestión. Se señalan, en todo caso, algunos rasgos problemáticos de las (nuevas o no) políticas en la materia.

La impotencia predictiva de los primeros meses. Hay algo equivocado en la idea de querer hacer un balance de un gobierno argentino, luego de apenas seis meses de asumido. Por supuesto, tenemos la posibilidad y el derecho de examinar el asunto político que queramos, cuando queramos. Pero también es cierto que tenemos la experiencia histórica, y que ella nos dice que siempre –pero muy en particular en países como el nuestro- los gobiernos no son sino aquello en lo que devienen. Y ellos  ganan formas más concretas y definidas sólo luego de unos cuantos meses, cuando reconocen cuál es el tipo de terreno sobre el que están parados, cuáles sus márgenes de acción, cuáles sus expectativas de alianzas, cuáles sus posibilidades efectivas de utilizar los recursos económicos y medios de fuerza disponibles, en el marco del contexto local e internacional en el que están quedado situados. Y aquello en lo que devienen –lo sabemos- no siempre (y agregaría, poco habitualmente) se parece a aquello que insinuaron en sus comienzos.

Sólo por citar algunos ejemplos compartidos: recuérdense el intento de Raúl Alfonsín de orientar la economía designando como Ministro en el área a Bernardo Grispun, y su opción posterior por Juan Vital Sorrouille (con quien su gobierno estabiliza su política económica); o el tránsito de Carlos Menem, desde Miguel Roig y Néstor Rapanelli, a Erman González; o el deslizamiento de De la Rúa desde José Luis Machinea a Domingo Cavallo. O piénsese en el primer año de gobierno de Néstor Kirchner, su defensa de la transversalidad política y su demoledora crítica hacia los “caudillos provinciales,” que vira en cuestión de meses a su abandono de la transversalidad, y su pacto con aquellos a los que repudiaba. Todos estos ejemplos sólo reafirman que hay algo apresurado en la pretensión de hacer balances cuando los gobiernos nuevos recién se están instalando en el poder: Alfonsín intentó un camino más social-demócrata en un comienzo, que devino en uno más afín al “ajuste estructural” al poco tiempo; y Kirchner insinuó un camino (que él mismo definió) como de desafío a las “mafias provinciales,” que devino en pacto con aquellas mafias al poco tiempo de haberlas denunciado. Necesitamos prestar atención, entonces, a aquello en lo que los gobiernos devienen, al poco tiempo de haber llegado. Y para ello, según diré, debemos estar atentos a las señales iniciales del gobierno; dispuestos a escrutar sus habituales reacciones; y abiertos también a leer (y a dejarse sorprender, bien o mal, por) los hechos que ocurren, antes que urgidos a confirmar los propios prejuicios.

El error de muchos analistas políticos, que no reconocen lo anterior, es el de abrir un juicio sobre lo que el gobierno es, y predecir lo que el mismo va a ser, a partir de la gestualidad de sus primeros días, que suele ser muy poco indicativa sobre aquello que el gobierno va a reconocer como su “camino posible” –poco indicativa sobre el lugar en que la administración entrante va a tender a estabilizarse. En los peores casos –demasiado habituales en nuestro país, en este tiempo- los analistas suplantan la información con la que no cuentan por sus juicios previos, descuidando todos aquellos aspectos de la realidad que contradicen los mismos, o leyendo cada acto del nuevo gobierno conforme a lo que son sus expectativas de lo que el gobierno va a hacer (un ejemplo particularmente horroroso de lo anterior fue el juicio de un ex Secretario de Comercio kirchnerista –uno de los más brutales funcionarios públicos que supimos conseguir en democracia- sosteniendo que el actual gobierno es peor que el de Jorge Videla, porque éste último hacía desaparecer gente pero al menos “no hambreaba al pueblo”).

La fuerza de la historia. En este punto, debe considerarse también aquello que podemos denominar “la fuerza de los acontecimientos,” que suele estar marcada por irrupciones violentas y no controladas –levantamientos populares; crisis en los países vecinos; caídas en la economía mundial; eventos inesperados (guerras, etc.) que determinan cambios en los precios de las manufacturas o productos primarios que el país exporta o importa; etc. En este sentido -concluiría por el momento- el carácter de nuestros gobiernos tiene mucho menos que ver con la personalidad y voluntad específicas del líder de turno, que con factores estructurales que están lejos de su control. Esto no quiere decir que los líderes del momento sean “títeres de la historia,” o sus meros instrumentos. Pero sí implica asumir que sus márgenes de acción son limitados: dentro de un contexto nacional o internacional de crisis, el gobernante de turno puede ser un mejor o mejor “piloto de tormentas;” puede demostrar –lo sabemos bien- probidad o criminal indecencia, pero otra cosa es asumir en ese líder el poder de las hadas que Alberdi asociaba con el Presidente, en sus Bases. De otro modo no se explica por qué, en tiempos de “ajuste estructural”, todos los gobiernos latinoamericanos tendieron a aplicar programas de privatización de empresas; o por qué, en los últimos años, muchos países latinoamericanos –asociados con la izquierda o la derecha, lo mismo da- gozaron de situaciones de superávit fiscal, y bajaron por tanto los índices de desempleo que se habían desatado luego de la crisis de aquellos programas “noventistas” de “ajuste estructural.”

Algunos (poco promisorios) “rasgos de personalidad” del nuevo gobierno. Ahora bien, decir que los primeros meses de un gobierno, en la Argentina, no dicen mucho sobre aquello que va a distinguir a ese mismo gobierno, en los años por venir, no significa afirmar que esos tiempos iniciales son poco reveladores, o que dicen poco. Por el contrario. Esos primeros momentos resultan naturalmente muy indicativos sobre aquello que el líder del gobierno y sus principales líneas quieren decir, mostrar y significar en público; sobre algunos de los que son sus rasgos íntimos: los “datos básicos de su personalidad.” Conviene leer, entonces, qué es lo que nos quiere decir el gobierno, a través de los Ministros que designa; qué es lo que elige mostrar al público; qué expresan el Presidente o sus Ministros en sus discursos (a veces, los más meditados, a veces, los más espontáneos). Tales “rasgos de personalidad” del nuevo gobierno no tienen mayor poder predictivo sobre aquello en lo que el gobierno va a transformarse, pero nos ofrecen datos de obvia importancia para saber con quién estamos lidiando (o sobre el modo en que el mismo va a lidiar con los acontecimientos con los que se enfrente).

Al gobierno actual y a su Presidente –como a muchos de los gobiernos anteriores- les interesa mucho –exageradamente- la comunicación política, e invierten ingentes recursos y esfuerzos en dicha materia. Por ello, y a pesar de ello, uno puede encontrar muchos indicios de interés –desde mi punto de vista inatractivos- en lo que, buscada o involuntariamente, expresan gobiernos como el actual. Ofrezco algunos ejemplos. La vocación del actual Presidente por rodearse de “CEOs”, o su disposición a designar en posiciones cercanas a personas “de su condición” –aquellas con las que ha socializado en Colegios o institutos privados- son expresivos de una forma de “mirar al mundo” elitista, y por tanto políticamente muy riesgosa, en países como el nuestro. La disposición presidencial a cruzar las líneas entre el Estado y la empresa privada despreocupadamente, o como si se tratase de la misma cosa, revela la educación práctica que el Presidente ha recibido, a partir de una familia acostumbrada a trabajar en esa “zona gris” del poder, y abre también la puerta a posibilidades políticas no por conocidas menos peligrosas. La “naturalidad” con que el Presidente puede viajar en aviones de empresarios privados o recibir de ellos beneficios cotidianos (compartiendo espacios de recreación o gozando de invitaciones para el descanso) dan cuenta sobre aquello que constituye su “mundo de referencia”, y genera ciertas alertas acerca del punto de vista desde el cual el Presidente “lee” o “decodifica” a la realidad circundante. Otra vez: no me resulta claro determinar cuál es el nivel predictivo de este tipo de rasgos, para comprender aquello que caracterizará a la Argentina en los próximos años. Entiendo que la sociedad altamente movilizada y conflictiva que es la Argentina va a tender a “acomodar a los empujones” al nuevo gobierno, como lo está haciendo. Dentro de ese marco, es mi impresión, el Presidente se muestra sensible a rectificar rumbos, y a modificar ciertas inercias (haciendo de la necesidad virtud). Mi impresión, en todo caso, es que todavía sabemos poco sobre aquello que va a ocurrir en los próximos tiempos –cuál es el punto de equilibrio en que va a tender a estabilizarse el gobierno. En todo caso, y como corazonada, diría que, prontamente, y en razón de las presiones recibidas y por venir, algunas de las principales líneas o figuras del gobierno van a comenzar a dejar sus puestos, o van a cambiar significativamente el rumbo que le imprimen o quieren imprimirle a sus acciones. 

Fracasos obstinados en la política de derechos: de ayer a hoy. Más allá de estas primeras designaciones, actitudes y gestualidades ¿qué podríamos decir sobre las primeras medidas concretas del gobierno, particularmente (en el área sobre la cual se me invita a escribir, esto es) en el área vinculada con los derechos de las personas? A la hora de escribir sobre el tema –y hechas ya las salvedades anteriores- quisiera dejar anotado, sobre todo, lo siguiente. Desde hace años, he venido insistiendo, en casi todo lo que he escrito (en particular, en dos libros recientes publicados en torno al constitucionalismo latinoamericano), que las políticas de derechos necesitan mucho menos de la incorporación legislativa de “nuevos derechos”, que de políticas que organicen el poder de un modo diverso. Dichas políticas, además, deben organizarse no de cualquier modo, sino de un particular modo diverso, esto es, expandiendo el poder de decisión y control de aquellos a los cuales se pretende beneficiar con la incorporación de “nuevos derechos.” Para decirlo en términos constitucionales: las reformas legales destinadas a “expandir derechos” requieren menos de nuevas reformas “dogmáticas” (esto es, reformas destinadas a extender la declaración de derechos ya incorporada en nuestra Constitución), que de reformas “orgánicas” -esto es, reformas destinadas a modificar la otra parte de nuestra Constitución, la relacionada con la organización del poder. Para ejemplificar lo dicho: si un gobierno “otorga” decenas de “nuevos derechos participativos”, pero preserva intocada la estructura del poder –típicamente, una estructura híper-presidencialista, verticalista, elitista- luego, es esperable que, en cada ocasión en que la ciudadanía quiera tonrar efectivo alguno de sus “nuevos derechos”, se vea impedida de hacerlo por alguna negativa administrativa o presidencial. Si –como ocurrió habitualmente en el llamado “nuevo constitucionalismo latinoamericano- un gobierno reforma la Constitución y reconoce, de modo espectacular, los “nuevos derechos de la naturaleza” (como lo ha hecho Ecuador, por tomar un caso) pero al mismo tiempo mantiene intocados los absolutos poderes presidenciales ya establecidos, es dable esperar que ocurra –como de hecho ocurrió- que esos “nuevos derechos de la naturaleza” se desconozcan en la práctica, por completo, si es que contradicen la voluntad presidencial (i.e., se permite –como lo permitió la Corte Ecuatoriana- el “fracking” y la explotación indiscriminada de los recursos naturales, como si fueran compatibles con la Constitución, a pesar de la “revolucionaria” idea –incorporada en la misma- acerca de la existencia de “derechos de la naturaleza”, y –en definitiva- con el único objeto de dar satisfacción a un pedido presidencial). En otros términos, si no se re-estructura la “sala de máquinas” de la Constitución (el modo en que el poder está organizado y distribuido), todo lo que se escriba y hable sobre los derechos tiene, luego, bastante poco sentido.

Ayer. Lo dicho hasta aquí ayuda a entender el error con que muchos analistas –normalmente, pero no exclusivamente, analistas sin formación jurídica- leyeron, en los últimos años, las “políticas de derechos” en curso. Para muchos de ellos nos encontrábamos frente a gobiernos que “expandían derechos,” porque se establecía normativas contra la “trata de personas,” y aunque fuera claro que el gobierno de turno no estaba dispuesto a cumplir esa normativa. O se asumía que se “expandían derechos” porque se escribían textos, también legales, hablando de la “democratización de la justicia,” que venían en realidad a reforzar los poderes de control presidenciales, antes que a facilitar el acceso y control populares sobre los órganos de justicia (i.e., en ese entonces, en lugar de favorecer y simplificar el acceso de los más pobres a los tribunales, se crearon nuevas instancias de control burocrático, que dificultaban aún más el acceso de los más vulnerables a la justicia). O se asumía que se “expandían derechos” porque se escribía una “Ley de Medios” que luego, de modo simplemente indignante se usaba como herramienta de castigo al enemigo y beneficio hacia los amigos propios. Otra vez: no se trató de errores, sino de decisiones. No se trató de un caso, sino de una política. No se trató de un abuso, sino de una práctica, basada en última instancia en la indisposición a favorecer la directa intervención y control de la sociedad civil, en la custodia e implementación de los “nuevos derechos” que desde el púlpito se pregonaban.

Hoy. Lo que ocurre hoy, en materia de derechos, y a pesar del poco tiempo transcurrido, no difiere mucho de lo que ocurriera ayer. El gobierno entrante tampoco se muestra dispuesto a democratizar el poder, facilitar la capacidad de control y decisión ciudadanas, y así permitir que los abundantes derechos constitucionales que nuestros textos legales consagran, ganen vida. Y es que, en efecto, tanto a nivel nacional como local, los habitantes de este país gozamos ya (en los papeles) de numerosísimos derechos, que luego vemos frustrados en la práctica por muchas razones, que incluyen de modo prominente nuestra situación de alienación frente al poder. Para tomar algunos casos emblemáticos: de qué sirve contar con el derecho de huelga, si la Corte Suprema se queda con el derecho de decir si los “grupos informales de trabajadores” pueden promover o no (y dijo que “no”) medidas de fuerza (una decisión del 29 de junio pasado)? Y de qué sirve contar con el derecho a movilizarse, manifestarse, y criticar al poder, si ese mismo poder es el que se arroga la capacidad de determinar los límites estrictos de nuestros derechos de protesta, en un (hasta hoy inaplicado) “Protocolo de Protesta”? Y de qué sirve el derecho a las “jubilaciones y pensiones móviles,” si luego los montos que se “movilizan” van a depender de la voluntad administrativa sobre la materia, y las políticas de austeridad que el gabinete económico considere apropiadas? En definitiva, me parece que seguimos pensando mal sobre la cuestión de los derechos, y -en parte a partir de ello- seguimos y seguiremos padeciendo limitaciones prácticas en contraste con la retórica oficial sobre esos mismos derechos.

Por todo lo dicho –y contra lo que dicen muchos oficialistas y opositores- no veo hoy progresos notables ni retrocesos dramáticos en materia de derechos: encuentro, en esta área como en otras, más continuidades que rupturas, y por tanto, más dificultades que atractivos. Mi predicción –dependiente casi exclusivamente de corazonadas, y de algunas lecturas de la historia- es que –otra vez, contra lo que dicen muchos oficialistas y opositores- en los próximos años, no vamos a tener tampoco progresos notables ni retrocesos dramáticos en materia de derechos.



15 comentarios:

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Un fino intento de sugerir que el kirchnerismo funcionó bien gracias al "viento de cola" y Mauri está empeorando todo por el "viento de frente". Pero igual muy interesante el artículo (?).

andresvas dijo...

Cierto que seis o siete meses pueden no ser definitorios para concluir cuál será el rumbo de este gobierno; pero en este caso hay además 8 años de manejo de la Ciudad de Buenos Aires (el segundo presupuesto nacional, el más rico) como para poder abrir juicio. Aquí un excelente libro de Gabriela Massuh sobre los manejos de esta banda.

(https://books.google.com.ar/books/about/El_robo_de_Buenos_Aires.html?id=lF2WBAAAQBAJ&redir_esc=y&hl=es)

rg dijo...

gabriela es una digna integrante de plataforma, digno grupo a su vez, que no agachó la cabeza como tantos

Anónimo dijo...

muy interesante RG, pero creo que algnos actos de gobierno son mucho más que "gestos" de una política de distribución de ingresos reaccionaria, y con instrumentos inconstitucionales en muchos casos; y sí muestran en breves seis meses la ejecución de una política de transferencia brutal de ingresos a las grandes empresas y los sectores sociales más ricos, va un listadito rápido: a) reducción de derechos de exportación a aceiteras y minería (con decretos delegados en ejercicio de facultades delegadas que, claramente, caducaron según la cl. transitoria 8va., CN); b) aumentar la coparticipación del distrito más rico (CABA) mediante otro decreto delegado -aunque el PEN lo disfrace de reglamentario- con delegación también caduca en detrimento del tesoro nacional; c) pagar 70 mil M de pesos por dólar futuro cuando su Mtro de Economía califica la causa de delictiva; d) aumentar el déficit cuasi fiscal con las Lebacs; e) luego, so color de disminuir el déficit fiscal disponer un aumento de tarifas brital en agua, luz y gas sin exhibir los costos en toda la cadena (desde el valor boca de pozo hasta la distribución final, incluyendo el componente tributario que va del 20 al 30% de las facturas), que es lo único que justifica un aumento, y sin audiencias públicas (viola el art. 42 CN); f) arreglo con holdouts pagando más de lo que el Mtro de Economía aceptaba como lícito hace pocos años cuando el segundo canje; g) venta de las acciones del fondo que administra anses y blanqueo con prohibición bajo sanción penal de informarse y debatir sobre los blanqueadores si no ejercés el periodismo. Alguien rápido con los números podría calcular de cuandos millones de dólares estamos hablando. Saludos.

tito

andresvas dijo...

Vale la pena su libro, desarrolla en detalle la ética y estética de saqueo de lo público de estos muchachos.

Anónimo dijo...

Plenamente de acuerdo con tu comentario Tito. El gobierno no devendrá, ya devino lo que es (lo fue desde antes aunque muchos no lo hayan querido ver). La gestualidad ha sido acompañada por una decidida política de redistribución de la riqueza, la pérdida de empleo y la venganza política. No creo que pueda, ni que le interese, volver de eso. Siendo este un inicio triste, el devenir que le espera a la sociedad argentina con este gobierno es muy sombrío.
En materia de derechos me parece que Roberto es excesivamente optimista al decir que no espera grandes avances ni grandes retrocesos. A diferencia del gobierno anterior la expansión de derechos no figura en la agenda PRO ni siquiera en calidad de discurso, pero si figura muy probablemente el recorte de algunos de ellos (en tanto, coincido con RG, no le reste demasiada base política) y sin dudas se ocupará de desmantelar las pocas estructuras orgánicas que pobremente tienden a garantizarlos, como ya se ve en varios casos.
Finalmente en lo que coincido con RG es en la necesidad de barajar y dar de nuevo en lo que el llama "sala de máquinas". Pero eso requiere una muy distinta correlación de fuerzas de la que hoy hay en juego.

Pepe

Anónimo dijo...

Estoy esperando la posicion de la corte sobre los amparos por el aumento de tarifas, a ver que dice sobre el per saltum que le solicita el gobierno.

Aceptar per saltum solo fundamentado en sentencias disparatadas de la corte será como cambiar un decreto del PEN por un decreto de la Corte. (El per saltum debe estar estrictamente regulado en la ley, tanto cuesta entender eso!!!!)

FEDERICO dijo...

En materia de derechos humanos en provincia de Buenos Aires Cambiemos está haciendo diez veces más que los camporetis ñocardos amparados por el Nada Daniel Naranja. Aún contra todo tipo de boicot de esos camporetis que denunciaron persecución política por exigirles que cumplan el horario de trabajo.-

andresvas dijo...

ya sabemos que para criticar a Mauri primero hay que aclarar que malos como los k no hay peores, ahora:¿alguien puede negar que esto (*) es insuperable? ¿Alguien puede decir que no sabía que iba a ser así?

(*)http://www.lanacion.com.ar/1916132-un-debate-sobre-costo-laboral-en-plena-calle

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

"Camporetis ñocardos". Un nivel de argumentación bárbaro el de Fede.

¿Cómo explicás esto Fede? Y tomo los datos de la UCA, donde estudió Mauri, entidad que no puede ser tildada de "camporeti" ni "k" ni "kuka":

http://www.ambito.com/833558-para-la-uca-la-pobreza-salto-a-345-en-el-primer-trimestre

"Según la UCA, la pobreza en 2015 alcanzó el 29% y saltó en el primer trimestre de este año a 34,5%. En abril, según el informe, bajaría a 32,6%. Sin embargo, el Gobierno anunció esta semana fuertes subas en las tarifas de los servicios públicos como gas, luz y transporte público, naftas y se espera la oficialización del agua para los próximos días.
Sin datos oficiales aún, el índice de pobreza que calcula la UCA se ubica en su nivel más alto en 7 años, agregando en estas últimas estimaciones a más de un millón de personas. A abril de 2016 la cantidad de pobres sería de casi 13 millones y 2,35 millones de indigentes.
Asimismo, la indigencia fue del 5,3% en 2015, una caída cercana a un punto con respecto al año anterior. Pero para marzo y abril se proyecta en 6,9% y 6,2%, respectivamente"

Guillermo dijo...

Como soy insistidor, vuelvo a postear mi comentario, que parece te molesta: la ideología del escriba es transparente en el párrafo: "…Juan Vital Sorrouille (con quien su gobierno estabiliza su política económica"). Pero, aun cuando lo vuelvas a censurar, me voy a explayar.
Ya se sabe: Juan Vital Sorruille fue el responsable del Plan Austral: “…congelamiento de precios al 12 de junio (de 1985), de las tarifas públicas (luego de haberlas ajustado fuertemente) y los salarios; reducción de las tasas de interés reguladas (de 28 y 30% para depósitos y préstamos al 4 y 6%, respectivamente) devaluación del 15% y posterior congelamiento del tipo de cambio, fijándolo en 0,80 centavos por dólar, compensado con un incremento de impuesto a las exportaciones, e implementación de una política monetaria y fiscal estricta, que comprendía una reducción significativa del déficit, del 11% del PBI de junio, a un 4% hacia fin de año.”(1)
Este plan tuvo un éxito inicial. Por ejemplo, el PBI creció 5,3% en 1985.Sigo con Rapoport: “Esta expansión se basó en la estructura de precios que había creado el plan económico: retroceso de los salarios, redistribución regresiva del ingreso e incremento del consumo de los sectores de mayores recursos, traslación de ingresos desde el agro, y financiamiento del déficit fiscal mediante el endeudamiento externo y luego interno”. Te queda claro, Robertito?.
Para no seguir con el plan Primavera, y como terminó el “estabilizador” Sorrouille, te transcribo un párrafo: “Visto el proceso con la perspectiva del tiempo transcurrido, parece innegable que, con la remoción del ministro, quedaban atrás las concepciones básicas del sector del radicalismo más cercanos a las reivindicaciones e intereses populares , que había accedido al control del partido del gobierno. De allí en más, no se registró una actualización de las concepciones y de las políticas necesarias para revertir las transformaciones estructurales introducidas por la dictadura militar sino que, a la inversa, desapareció de la agenda del partido del gobierno la problemática de la distribución regresiva del ingreso, convalidándose el reducido nivel instaurado por la dictadura militar. La nueva tónica fue una negociación “amigable” con los acreedores externos y una subordinación a los sectores dominantes internos. En otras palabras, comenzó un largo período en que el sistema político se adecuó, con sus más y sus menos, a las nuevas condiciones estructurales que presentaba la dominación en Argentina”.(2)
Es claro, Rapoport y Basualdo están lejos de la ideología de tus compañeros de Clarín, pero no debería ser así para alguien que se dice socialista. Bueno….socialista de Binner (oxímoron se dice?). Saludos RG.
.
(1) Mario Daniel Rapoport- Las Políticas económicas de la Argentina. Una breve historia. Ed. Planeta, bajo el sello Booket, 2010. Pag.345 y subsiguientes.
(2) Euardo Basualdo - Estudio de historia económica argentina: desde mediados del siglo XX a la actualidad. 2da. Edición.Siglo XXI editores, 2010, pág. 232

rg dijo...

guillermo, saqué tu comentario no por revelador sino por tonto.
la dictadura también estabilizó una política económica, en un momento, y qué corno tiene que ver eso con defender esa política??? menem estabilizó con cavallo, y qué tiene que ver con el contenido, que en este caso como en todos fue horrendo (en distintos niveles obviamente). pero vos, como tantos balurdos, están apresurados por encontrar fallas ideológicas en el otro, tal vez para tapar la cantidad de barbaridades defendidas durante años. aguántensela: defendieron criminales, que nos hundieron en el fango, y los criticamos desde la izquierda desde el minuto uno. duele, pero es así

Ged dijo...

Si Guillermo entendió de la lectura de este artículo, que RG apoyaba a Sourrouille y su politica económica, es que no entendió nada de que va el posteo

Guillermo dijo...

Ged, quizá no entendí nada de la nota. Lo que es seguro es que vos no entendiste nada de mi comentario: simplemente critico la frase sobre que JVS estabilizó la economía. (Lo cual me parece una enormidad). Y opino sobre la ideología de quien piensa que fue así. Es tan difícil de entender?. Y ya que estamos, voy a seguir con otras frases de la nota de RG.
Dice: “Otra vez: no me resulta claro determinar cuál es el nivel predictivo de este tipo de rasgos, para comprender aquello que caracterizará a la Argentina en los próximos años.”
Y al final: “Mi predicción –dependiente casi exclusivamente de corazonadas, y de algunas lecturas de la historia- es que –otra vez, contra lo que dicen muchos oficialistas y opositores- en los próximos años, no vamos a tener tampoco progresos notables ni retrocesos dramáticos en materia de derechos.”
Acá van algunos (pocos) “rasgos” del nuevo gobierno, con el único ánimo de:
1)Ayudar, humildemente, al nivel predictivo del escriba y
2)Colocar esos rasgos en la columna de retrocesos, esperando que ponga en la de progresos los suficientes para llegar a ese predicho supuesto empate. Digo, si es que la predicción se basa en algo más que corazonadas, del otro lado debe haber algunos que inviten a creer que el devenir no está definido por los siguientes, lamentables, rasgos:
• Intervención al AFSCA.
• Aumento de la regresividad impositiva. Ver estudio al respecto en www.centrocepa.com.ar.
• Endeudamiento de más de 20.000 millones de dólares, de los cuales 13.000 van para los buitres, 5.000 para financiar la fuga de capitales, 1.200 para Heidi, no se sabe cuánto para gastos corrientes y siguen las firmas. Para infraestructura o desarrollo?. Esa te la debo.
• Protocolo de seguridad. (“Si en 10 minutos no te vas, te sacamos”).
• Intento de meter por la ventana a jueces de la CS. (Jueces que no dijeron ni mu ante ese acto tan democrático, rasgo que también podría considerarse bastante predictivo, no?)
• Decreto sobre la ley de tierras, permitiendo su extranjerización casi sin límites.
• Decreto que modifica el de 1984 de Alfonsín, que delegaba facultades del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas al ministro de Defensa.
• Colocar en la UFI a los que hasta ayer estaban “del otro lado del mostrador”.
• Desactivación del programa Conectar Igualdad.
• Eliminación del Plan Fines.
• Aumento a los jubilados en un porcentaje que no se sabe de dónde salió.
• Desmantelamiento del programa Jóvenes y Memoria.
• Desmantelamiento del programa Educación y Prevención de Adicciones.
• Desmantelamiento del programa Comunidad y Convivencia Escolar.
• Desmantelamiento de las Orquestas Infantiles y Juveniles.
• Eliminación del Programa de Educación Sexual Integral.
• Eliminación de la distribución gratuita de libros para bibliotecas de todo el país.
• Desmantelamiento de la Dirección de Derechos Humanos del Banco Central. Especialmente el desmantelamiento de la Subgerencia de DH encargada de investigar la complicidad del sistema financiero y bancario con la última dictadura.
• Congelamiento de la financiación para la construcción nacional de radares 3D.
La lista es, lamentablemente, incompleta. Dejo de lado la ley de lavado y de pago a los jubilados, porque se haría interminable.
Claro que, como lo más difícil de prevenir es el futuro, quizá el gobierno macrista deviene en un gobierno progresista. Aunque sea progresista al modo Binner, que, reconozco, algo es algo.
De todas formas, ojalá que la tesis de RG sea verdadera. De ser así, solo puede mejorar. Porque si empeora, el único devenir del gobierno es, Dios no lo quiera, el helicóptero.
Por último: RG, no importa si pones mi comentario o no, porque mi respuesta es hacia vos, no hacia los demás. Digo, porque si me querés insultar, como ya lo hiciste, mi mail es alwigo@terra.com. A pesar de eso, y sin un gramo de ironía, mis cordiales saludos.

rg dijo...

guillermo, simplemente me parece que te ocurre lo que a muchos kirchneristas que se dieron cuenta que durante más deun a década, apoyaron a un grupo de criminales: ahora necesitan desesperadamente hundir al resto, a los que no incurrieron en el mismo error, y tratar de "pegarlos" con la defensa de otros horrores similares. es una linda pero demasiado usual forma de calmar la conciencia: "ustedes también apoyan a unos impresentables." lamentablemente, no es el caso. no me interesa el macrismo, ni lo valoro. los que apoyaron a los criminales son ustedes. háganse cargo.