6 abr. 2020

Libertad por seguridad

https://elpais.com/cultura/2020-04-05/geraldine-schwarz-la-espiral-de-panico-es-peligrosa.html

Esto es lo que nos demuestra la pandemia de una manera brutal... Yo no pensé que, en nuestra época, la gente dijera con tanta facilidad no a la libertad en nombre de la seguridad. Eso me asusta mucho. Estas leyes de confinamiento han sido aprobadas por casi el 100% de la población y en los medios apenas oigo críticos del confinamiento. Nadie lo pone en duda. Y, como en España, las reglas son muy estrictas, a veces del todo ridículas. No puedes nadar en el mar, aunque la playa esté desierta, no puedes ir sola al monte… Es ridículo. Pero la gente obedece de un día para otro. ¿Son reglas proporcionales a la amenaza?

9 comentarios:

PAC dijo...

Hola Roberto!
Creo que hay dos cuestiones distintas en tu planteo que conviene separar. La primera es la facilidad (o docilidad?) con la que las medidas fueron masivamente aceptadas. La otra tiene que ver con la pregunta que hacés al final, es decir, si las medidas son razonables. Una tercera, que agrego yo, tal vez sea sobre la manera más o menos draconiana en que el cumplimiento de la medida es controlado por las autoridades.
Con respecto a la segunda cuestión (que, creo, podría operar en parte como una explicación de la segunda), una diferencia importante entre esta situación y otra análoga pero en la que el riesgo fuera diferente (por ejemplo, se inmoviliza el país para evitar atentados terroristas) radica en que: i) no somos un riesgo consciente (porque la infección tarda dos semanas en manifestarse y porque, según parece, la cantidad de casos asintomáticos es enorme), ii) de modo tal que existe un riesgo concreto de que todos seamos transmisores del virus y, así, podamos afectar a directamente a otras personas (para el derecho eso ya es una razón: para explicar el acatamiento masivo quizás se agregue que esas otras personas pueden ser significativas para nosotros: padres, abuelos, hijos, amigos, etc). En el caso particular de la Argentina, se agregan ciertas dificultades que hacen que no podamos imitar soluciones de países con menordensidad de población, con sistemas de salud mejor preparados y con mayor infraestructura, con recursos para adquirir reactivos para tests de manera masiva e implementarlos también masivamente y con sistemas de transporte público más eficientes.
El tema de los testeos es el fundamental, creo: si pudiéramos hacerlos masivamente, sería más fácil levantar las medidas de aislamiento porque ahí vamos a tener información más concreta para responder a tu pregunta final.

PAC dijo...

Se me piantaron los saludos!
Pedro

Pablo Fernández Barrios dijo...

https://lavoragine.net/desobediencia-por-tu-culpa-voy-a-sobrevivir/ recomiendo su lectura MARIA GALINDO feminista boliviana

Silvina Alvarez Medina dijo...

Los términos del planteamiento me parecen excesivos y poco certeros. En primer lugar no se renuncia a la libertad, sin más; se renuncia a la libertad ambulatoria o de movimiento, con matices, no completamente, y seguimos disfrutando de muchas otras libertades, algunas tan fundamentales como la de expresión.

En segundo lugar el fundamento de la restricción ha estado siempre en los aportes de la epidemiología -cómo mantener ciertos niveles de salud o evitar la enfermedad en sociedad-, que parece tener bastante estudiada la cuestión: parar el contagio es un objetivo que se consigue si las personas no entran en contacto corporal unas con otras, es decir, en grandes poblaciones es mejor que cada uno esté en su casa.

En tercer lugar, "no nadar en la playa aunque la playa esté desierta"...la playa está desierta si todos menos uno -el listillo o free rider- se quedan en casa... si la mayoría de la población de Madrid se va a la costa valenciana para poder estar en la playa en lugar de estar en su piso de la ciudad... entonces la playa deja de estar desierta.

Me parece que comparar un confinamiento por razones sanitarias que, de momento, lleva pocas semanas, con el holocausto... resulta cuanto menos una burda comparación. Hay muchas críticas que se pueden hacer, de tipo político, de gestión sanitaria, económica, etc., pero en una sociedad como la española o la italiana u otras del entorno europeo, el confinamiento está lejos de poder ser criticado por cercenar la libertad so pretexto de conseguir seguridad: hay que refinar los términos (por ejemplo, se puede plantear la necesidad de atender a la población sin acceso a recursos informáticos, a internet, y por tanto, sin acceso a la atención educativa, a la comunicación con otras personas, etc.). En contrapartida el confinamiento ha suscitado la solidaridad de colectivos como el de los jóvenes, poco afectados por la amenaza del contagio y que, sin embargo, han mostrado un cumplimiento solidario sorprendente, y no creo que se trate de una renuncia "preocupante" a su libertad.

Creo que en otros contextos, como el latinoamericano, puedan hacerse críticas tal vez más encaminadas en el sentido que apunta el artículo, pero en la UE, me parece que las cosas no van por ahí.

Silvina Alvarez Medina

rg dijo...

Hola PAC/hola Silvina. Ante todo una aclaración: la cita del párrafo no es mía, sino de ella. Pensé que eso era claro.
Qué me interesa a mí de la declaración: sobre todo la parte que destaco, relacionada con la ligereza con que se acepta el intercambio de libertad por seguridad. Mi posición en el tema ya la hice explícita en otros casos, pero sobre todo tiene que ver con la contextualización/historicización/ "latinoamericanización" del argumento, justamente (valgan los neologismos). Ahí diría cosas como las que ya dije: i) la solución "manos lavadas y confinamiento" suena clasista e irrazonable, sino de cumplimiento imposible para millones en américa latina; ii) la concentración de poder, militarización de las calles, y restricción de derechos civiles, encuentra bases razonables de apoyo, pero en américa latina, la historia le juega en contra, porque la tentación del poder concentrado en el marco de una sociedad desigual, y con una historia de brutalidad policial hacia los sectores bajos, es demasiado riesgosa. implica eso no aceptar o rechazar el confinamiento? de ningún modo. implica, sí, una alerta roja con las alarmas sonando, porque ya vemos muchas de las consecuencias negativas de ese tipo de confinamiento. tiene que ser compatible el confinamiento con esa alerta roja, y la "aceptación" silenciosa o alegre de parte de la comunidad jurídica no ayuda a que funcione esa alerta, sino que resulta funcional al autoritarismo latente

Silvina Alvarez Medina dijo...

Hola Roberto. Sí, leí el artículo, sé que la cita viene de allí. Por eso digo que me parece fuera de lugar para el contexto Europeo occidental del que habla la autora. Entiendo la contextualización latinoamericana y los problemas de confinar a la gente sin recursos alternativos -además de la deriva autoritaria.
Silvina

Federico D dijo...

https://www.project-syndicate.org/commentary/covid19-will-mean-permanent-new-government-powers-by-jan-werner-mueller-2020-03/spanish

Pablo Fernández Barrios dijo...

Recomiendo el artículo de MARIA GALINDO ()https://lavoragine.net/desobediencia-por-tu-culpa-voy-a-sobrevivir/ recomiendo su lectura MARIA GALINDO feminista boliviana )sobre todo porque no naturaliza el aislamiento como “la opción”, y más aún porque, entiendo, implica no renunciar a la calle como el espacio dónde efectivamente ejercemos nuestra libertad. El hecho de que sea ahí, precisamente, dónde se concentra siempre la respuesta represiva revela la trascendencia que tiene, incluso, para el poder. Fíjense como la calle también se ha convertido, a diferencia de lo que creemos es natural, como el espacio de defensa frente a las agresiones a las mujeres, trans, travestis, sexualidades disidentes, como para que se haya decidido excluir de la limitación de circulación a quienes se vean sometidas a violencia de genero. Me parece que también con la pandemia nos jugamos eso, una idea de lo público y de las formas en que asumimos la política.

Pablo Fernández Barrios dijo...

de la mano de lo que se discute, en la Provincia del Chaco -una de las pobrezas más pobres del país y con más casos de COVID- la Policía ha dispuesto una suerte de "toque de alarma sanitaria" informando a la población que a partir de las 20.30 tocan las sirenas y a las 21 detendrán a quienes no puedan justificar su circulación. Es un dato más que preocupante.