11 jun 2012

Plataforma/ Represión en Tinogasta


Defender el bien común, sin represión y con más democracia 

Plataforma 2012 repudia la criminalización del reclamo social y adhiere a la lucha de los pueblos que en diferentes provincias actúan en  defensa del patrimonio nacional y los bienes comunes.
En razón de ello, vemos con mucha preocupación que los episodios de represión en la localidad de Tinogasta se están convirtiendo en una costumbre. Así, una vez más, la amenaza de desalojo y represión se yergue en dicha localidad. Días pasados, la gobernadora de Catamarca Lucia Corpacci solicitó a la Corte de Justicia de la Provincia que interponga mecanismos para levantar el bloqueo de la ruta 60 que impide el paso de camiones que transportan sustancias peligrosas para abastecer a las megamineras transnacionales. Este bloqueo parcial se viene  realizando desde el 29 de enero de este año, en espera de un diálogo con las autoridades para dar solución al reclamo. Lejos de cualquier solución democrática e inclusiva, la presidenta de la Corte de Justicia provincial, Amelia Sesto de Leiva, respondió el 1 de junio en medios locales que “es inminente el desalojo de la ruta” y que “la cárcel es la solución para los ambientalistas.”
 Plataforma 2012 repudia de manera terminante la intervención de la policía en la represión de un pueblo que se opone al despojo impune de nuestras riquezas estratégicas, a la degradación irreversible de los ecosistemas y defiende los bienes comunes e integridad socioambiental de nuestro territorio.
En esa línea, queremos felicitar al pueblo de Loncopué, donde el domingo 3 de junio se realizó un referéndum de carácter vinculante, respecto de la megaminería. Pese a las reiteradas presiones políticas y presentaciones judiciales realizadas por representantes y punteros del partido gobernante de la provincia (Movimiento Popular Neuquino, aliado del FPV) que buscaron detener el acto eleccionario, en una votación masiva y contundente, con el 82,08%, la población de Loncopué -tal como lo hiciera Esquel en 2003- rechazó la megaminería y dio un verdadero ejemplo de democracia “desde abajo”.
Plataforma 2012 considera que no es con más criminalización y represión que los conflictos relativos a la megaminería pueden resolverse, sino por la doble vía de un genuino debate de sociedad sobre las consecuencias que acarrea el modelo de megaminería y de la democratización de las decisiones, tal como ha mostrado el referéndum de Loncopué, sentando un hito importante en la historia de las luchas sociales argentinas. 
Primeras firmas: Mirta Antonelli, Jonatan Baldiviezo, Héctor Bidonde, Jorge Brega, José Emilio Burucúa, Diana Dowek, Lucila Edelman, Mónica Galán, Mario Galvano, Roberto Gargarella, Adriana Genta, Diana Kordon, Gabriel Levinas, Darío Lagos, Javier Lindenboim, Rubén Lo Vuolo, Gabriela Massuh, José Miguel Onaindia, Mónica Scandizzo, Maristella Svampa, Enrique Viale, Nicolás Tauber Sanz, Osvaldo Tchercaski, Jaco Tieffenberg, Patricia Zangaro.

10 jun 2012

Las señales de la calle II

Pensaba en "Las señales de la calle" al leer, en estos días, las crónicas oficiales sobre los cacerolazos. Algunos optaron por el ocultamiento, pero la mayoría por la denigración: los que protestan son pocos, son bobos, y se mueven sólo porque sienten que le tocaron el bolsillito. Sin asumir que hoy la política pasa por estas reacciones de protesta contra el gobierno (la política pasa por todos lados), ni pensar, mucho menos, que la política se concentra en algunas acciones reactivas promovidas por la clase media-alta (los sectores más pobres se movilizan, políticamente, de modos diversos, todo el tiempo), sí quisiera reaccionar frente a la descalificación de la protesta que hoy se está haciendo.

Primero: rechazaría esta aproximación a la protesta, que descalifica a los protestantes porque tienen una motivación económica, del mismo modo en que rechazo la descalificación al kirchnerismo que dice que todos los kirchneristas defienden al gobierno porque son empleados del gobierno. Propongo, para estos casos, leer a su mejor luz ambos fenómenos: por qué es que hay gente que se manifiesta de estos modos, más allá de los muchos que lo puedan hacer de modo hipócrita o puramente interesado?

Segundo: Ninguna protesta que conozco se motiva plenamente por razones ajenas al interés personal. Y? Los revolucionarios franceses no se movilizaban por ideales abstractos, cantando en las calles "fraternidad, fraternidad", ni el movimiento anti-Wall Street o el de los "indignados" de hoy lo hacen por razones puramente altruistas. De modo similar, cuando la clase obrera hace un paro, lo hace porque busca, fundamentalmente, mejorar su situación económica. Y? Queda desautorizada la protesta si comprobamos que está íntimamente vinculada con situaciones personales de quienes protestan? Qué es lo que se pretende con esa crítica? Qué protesta resultaría entonces legítima, si se las examinara siempre con tales parámetros?

Tercero: La discusión pública se encuentra muy contaminada hoy por dos variables, que suelen socavar más que enriquecer nuestros análisis: el dominio de la escena por parte de un periodismo pésimamente formado; y la sobre presencia de encuestas que tienden a aplanar los debates políticos.  Por razones como las citadas, en nuestras discusiones tendemos a perder de vista las complejidades y ambigüedades de la vida política, aún en contextos polarizados como el nuestro. El punto es que, según creo, estas protestas señalan puntos de ruptura socialmente extendidos en los vínculos personales que cada uno establece con las autoridades públicas -vínculos que no son unidimensionales o planos, que son variados y múltiples. Y conviene prestar atención a las situaciones en que esos lazos comienzan a deshilacharse, aquí y allí: un día, luego de alguna crisis eventual, la sociedad explota y muchos se preguntan por qué, qué paso, de dónde salió tanto enojo, tanta disconformidad.




Las señales de la calle I

Hace unos tres años, acompañé al fallecido G.Cohen a visitar a su gran amigo, el sociólogo marxista Marshall Berman. Cuando Cohen estaba en los Estados Unidos, Marshall era una referencia indudable. El  sociólogo proveía a Cohen de calor y estimulante afecto -Marshall era alguien que cultivaba la amistad como pocos otros. Marshall cultivaba también otras cosas, menos inmateriales, todas siempre muy estimulantes. Ellas representaban para Cohen un alimento imprescindible, antes de sus clases: en los Estados Unidos, Marshall era quien proveía a Cohen de todo el afecto que necesitaba.

Marshall se hizo conocido, en nuestro país, por su extraordinario libro Todo lo sólido se disuelve en el aire, un ejemplar tratado de cómo pensar el marxismo en tiempos modernos. Un punto alto de su obra está en "Las señales de la calle," un texto en donde Marshall reacciona frente a la mirada pesimista, más bien trágica que ofrece otro sociólogo marxista, Perry Anderson, en su análisis desencantado de la vida moderna. Contra dicha mirada, examina la vida política, en la calle, de un modo más bien opuesto. Dice Marshall:

"Todo lo sólido se desvanece en el aire desarrolla una dialéctica de la modernización y del modernismo. Ser moderno, tal y como yo lo defino al comienzo y final del libro, es experimentar la vida personal y social como un torbellino, es encontrar al mundo de uno en perpetua desintegración y renovación; penas y angustias, ambigüedad y contradicción; es ser parte de un universo en el que todo lo que es sólido se evapora en el aire. Ser moderno es hacerse de alguna forma un lugar en este torbellino... captar y aceptar el mundo producido por la modernización y es obrar por hacerlo nuestro. El modernismo pretende dar a las mujeres y hombres modernos el poder de cambiar el mundo, que los está cambiando a ellos, y hacerlos además de objetos, sujetos de la modernización. Anderson está dispuesto a aceptar esto como una visión de la cultura y la política del siglo XIX, pero cree que es irrelevante para nuestro siglo, y no digamos nuestra propia época."

8 jun 2012

Encarcelamiento masivo y Jim Crow







http://www.amazon.com/The-New-Crow-Incarceration-Colorblindness/dp/1595581030



La frase “leyes de Jim Crow” refiere a las políticas de segregación racial aplicadas en los Estados Unidos entre, aproximadamente, 1876 y 1965 (La expresión proviene, aparentemente, de un espectáculo burlesco en donde un blanco actuaba de negro pintándose el rostro). Las leyes en cuestión fueron conocidas también por basarse en el principio “separados pero iguales”, a través del cual se disponían facilidades diferentes para blancos y negros. Ello implicaba, por ejemplo, que ambos tenían derecho a ir a la escuela o a usar el transporte público, pero a la vez que los negros no tenían el derecho de ir a las escuelas a las que iban los blancos, o a solicitar el uso de las mismas facilidades de transporte que usaban los blancos. En la práctica, el sistema consagraba, legalmente, la discriminación racial existente.

Un libro reciente recupera aquella idea (la existencia de un período “Jim Crow”) para pensar la cuestión de la raza y la aplicación masiva de la pena de privación de libertad. El libro –convertido en best seller- se llama The New Jim Crow: Mass Incarceration in the Age of Colorblindness, y su autora es Michelle Alexander. La idea básica del libro es que el sistema penal actual, en los Estados Unidos, con su sesgo racista, produce una suerte de “Nuevo Jim Crow”. El libro deja en claro el modo en que los afroamericanos más pobres y menos educados son encarcelados hoy en forma inédita, sobre todo bajo la excusa de una “Guerra contra las Drogas”. Según algún autor afín a esta idea, la política dominante en materia de estupefacientes “ha devenido en un sistema destinado a separar, subyugar, encarcelar y destruir una porción substancial de la población, en base al color de piel.” Conforme a la autora del libro, mientras tanto, “el encarcelamiento masivo en los Estados Unidos aparece ahora como un sistema abarcativo destinado a hacer posible un control social basado en la raza, de un modo asombrosamente similar al producido en la época Jim Crow”. Más específicamente, la idea sería que, “así como Jim Crow fue la respuesta que se dio, a finales del siglo 19, frente al período de la Reconstrucción y al movimiento populista que amenazó a las elites del sur, el encarcelamiento masivo que se da hoy aparece como respuesta al movimiento de derechos civiles que estallara en los años 60.”

Hago la reconstrucción del debate a partir de un texto de James Forman, profesor de la Clínica Jurídica en la Universidad de Yale, que el autor va a presentar en un seminario en el que estoy, por acá en México. El texto es rico e interesante (Racial Critiques of Mass Incarceration: Beyond the New Jim Crow), y tiene como principal objeto criticar, amablemente y desde una posición de “simpatía” al libro de Alexander. 
http://digitalcommons.law.yale.edu/fss_papers/3599/                            De todos modos, la crítica de Forman no me persuade. Por eso, lo que voy a hacer a continuación, entonces, va a ser exponer algunas de las afirmaciones más fuertes que se presentan en el texto, y mostrar el problema que le encuentro. Ahí va:

Afirmación: Al enfatizar el rol de los políticos que explotan los temores raciales, la analogía minimiza otros factores sociales, sobresimplificando los orígenes del encarcelamiento de masas.
Respuesta: La analogía no pretende explicar el origen del encarcelamiento de masas, sino sobre enfatizar la relación entre raza y el encarcelamiento de masas

Afirmación: La analogía tiene poco para decir sobre las actitudes de la comunidad negra hacia el crimen y el castigo, encubriendo la naturaleza y alcance del apoyo de los negros a las políticas criminales punitivas.
Respuesta: La aquiescencia de la pobreza, de la brutalidad policial, del punitivismo; la naturalización de la pobreza o la violencia, no deberían jugar un rol decisivo en estas discusiones. Son más un síntoma o consecuencia del problema que existe. Finalmente, que algunos grupos con los cuales el Estado sólo se relaciona con el  lenguaje de la violencia, adopten ocasionalmente el lenguaje de la violencia como propio, no es extraño sino natural.  Pero dicha situación no dice nada demasiado interesante sobre el valor de ese discurso.

Afirmación: El foco en la Guerra contra las Drogas distrae nuestra atención del problema del crimen violento, cuando hoy la mayoría de las condenas a prisión se deben a esto último.
Respuesta: Es al revés: el foco en el crimen violento no debería desviar nuestra atención sobre la existencia de un problema estructural, esto es, la relación entre determinados grupos específicos y el encarcelamiento masivo. Su punto sobre los crímenes violentos reafirma lo dicho, porque a esos crímenes, y no a otros cometidos por otros grupos raciales principalmente, se les responde con sentencias de privación de libertad y penas más largas.

Afirmación: La analogía distrae nuestra atención del modo en que el problema del encarcelamiento de masas afecta a otros grupos raciales, como el de los hispanos y aún el de los blancos.
Respuesta: Por el contrario, la analogía captura la atención sobre la existencia de un problema estructural, y ese hecho es compatible con la inclusión de hispanos o blancos pobres. Éste camino, el de la ampliación de los grupos de referencia, es el camino natural para mantener la analogía en el marco de sociedades más heterogéneas. 












7 jun 2012

Moneda y confianza


Del amigo Lo Vuolo:

El 25 de agosto de 2000 escribí un artículo en este diario donde señalaba que es un error del pensamiento económico convencional “creer que la moneda no es más que un medio que facilita los intercambios mercantiles” , porque “la historia de la moneda demuestra que es anterior a los mercados y que su función no es meramente instrumental: la moneda ha sido y es una de las formas en que se expresan los valores globales de una sociedad ”. La moneda nacional, decía entonces, “es un símbolo que representa y hace efectivo el acuerdo por el cual los ciudadanos delegan a la autoridad pública la potestad de constituir un sistema social para saldar los créditos y deudas recíprocos”.
La moneda emitida por un Estado representa una suerte de “deuda original” de ese Estado para con su población, así como el poder tributario es un “crédito original”.
Ambos nacen con la Constitución , cuando los ciudadanos le delegan la potestad de constituir una Nación políticamente organizada que necesita un sistema social de pagos para mantenerse integrada.
La confianza de la población en la política pública que determina el valor de la moneda es fundamental porque de lo contrario se buscan sustitutos y se puede hasta desconocer la legitimidad del crédito tributario que tiene el Estado. ¿Por qué pagar mi deuda tributaria con el Estado si sus políticas desvalorizan el crédito monetario que tengo? La moneda nacional se sostiene en la confianza sobre la política pública y su depreciación implica pérdida de autoridad pública.
En un tiempo no muy lejano, algunos aseguraban que con una Ley de Convertibilidad se iba a recuperar la confianza en la moneda nacional, y mientras tanto realizaban políticas inconsistentes para ello. Hoy otros creen que pueden imponer el uso de la moneda nacional cerrando el acceso a divisas de la población u ordenando la pesificación de las transacciones .
Pero, mientras tanto, se bajaron reservas del Banco Central para pagos del Tesoro; se dejó disparar la inflación adulterando las estadísticas oficiales para negarlo; se ignoró y hasta se negó la fuga de capitales; se erosionó el superávit fiscal apelando a fuentes de financiamiento no genuinas; se pagó una tasa de interés negativa a los ahorristas en los bancos; se dejó caer el superávit comercial encantados con el crecimiento económico sin preocuparse por el necesario cambio de la estructura productiva del país; se dejó atrasar el tipo de cambio en relación con muchas variables relevantes de la economía. Con estaspolíticas inconsistentes no es de extrañar la pérdida de confianza en la moneda nacional y la búsqueda de los agentes económicos deotras unidades de cuenta y otras reservas de valor.
Cualquier libro introductorio a la economía keynesiana enseña que la confianza en la moneda es clave para crear expectativas favorables entre los agentes inversores y que depende en gran medida de políticas que estabilicen el ciclo económico. Lo que se vino haciendo hasta aquí es todo lo contrario: funcionamiento cada vez más inestable del sistema social de pagos y horizontes de decisiones cada vez más cortos.
La prueba evidente es la modificación de rol del tipo de cambio en el régimen económico. Cuando el régimen macroeconómico de la posconvertibilidad era consistente, el valor elevado del tipo de cambio permitía crecer y mejorar la distribución de ingresos, gracias a que ese valor empujaba la demanda, hacía crecer reservas, protegía a la producción local y estimulaba las exportaciones.
Hoy, por el contrario, se busca denodadamente que no suba el tipo de cambio porque las políticas realizadas hasta aquí lo volvieron un elemento de especulación financiera de corto plazo con impacto inflacionario.
Esto explica en gran medida el actual freno económico y la incertidumbre con respecto a la marcha de la economía pese a que todavía existen márgenes de maniobra de las políticas monetaria y fiscal.
La pérdida de confianza en la moneda nacional siempre es una señal de pérdida de autoridad pública. Para recuperarla, y evitar el pluralismo monetario, se requieren cambios convincentes en la política económica. No se va a resolver el problema “profundizando el modelo” que, por otra parte, ya no se sabe bien cuál es.

6 jun 2012

Seminario protesta-Parte 2

http://procrastinando.podomatic.com/entry/2012-06-05T09_32_46-07_00
éste es el link para acceder a la parte 2 del curso de protesta que colgara el otro día (gracias Alfonso!)

Bolsa laboral ACIJ

Convocatoria laboral abogada/o full time/ACIJ. 
Programa “Igualdad Educativa” contratará un/a abogada/o con dedicación full time.

Requisitos para el  puesto:

- Haber finalizado los estudios de grado.

- Compromiso personal con la promoción de la igualdad social.

Preferencias:

- Conocimientos sobre derechos sociales.

- Conocimientos sobre políticas públicas.

- Experiencia de trabajo en organizaciones no gubernamentales.

- Experiencia en trabajo comunitario.

- Se valorará especialmente la experiencia en abogacía de interés público.

La dedicación es full time, de 40 horas semanales. Los/las  interesados/as podrán enviar su CV, sin foto, a dantunez@acij.org.ar, antes del 15 de Junio de 2012. El asunto del mail deberá incluir la siguiente  referencia: “Búsqueda Igualdad Educativa”

Debate/ Pisarello


Martes 19 de junio.
Aula 1 de extensión. PB
DEBATE CONSTITUCIONALISMO LATINOAMERICANO
PRESENTACIÓN DE DERECHO Y BARBARIE
16.00- 18.00 hs. Debate sobre constitucionalismo latinoamericano contemporáneo.  A propósito de “Un largo termidor”
Debaten: Roberto Gargarella (UBA-CONICET) y Gerardo Pisarello (U. de Barcelona)
Modera: Iñaki Anitua (UBA)
18.00- 19.30. Presentación de Derecho y Barbarie nro. 4
Debaten sobre inmigración y exclusión: Marta Monclús (Procuración penitenciaria), Diego Morales (Centro de Estudios Legales y Sociales) 
Actividad libre, gratuita y sin necesidad de inscripción. 

5 jun 2012

Garantismo desviado (pd: algunos primeros puntos de reacción)

Algunos amigos conocidos, y algún lector del blog por allá abajo, recomendaba discutir este texto de Diana Cohen Agrest, reconocida profesional que sufrió hace poco una fuerte desgracia personal (Ezequiel Agrest, de 26 años, fue asesinado de dos balazos al intentar defender a una amiga de un ladrón armado cuando se preparaba para filmar un corto con unos compañeros de la escuela de cine). En lo personal disiento mucho con el texto, pero por ahora simplemente lo cuelgo, luego lo discutimos:

Fue un fallo escrito con la tinta de la soberbia, que menosprecia la ley. Un condenado multirreincidente -en cuatro delitos, uno de ellos por portación de armas y explosivos y otro por intento de fuga con un guardiacárcel de rehén- reclamó que se le computara el tiempo que lleva detenido para poder acceder a la libertad condicional que se confiere una vez que se han cumplido los dos tercios de la condena.
Los jueces hicieron lugar a su pedido y el tribunal que lo condenó en primera instancia deberá hacer un nuevo cómputo del tiempo que lleva preso y, si corresponde, concederle la libertad condicional.
Tan audaz como sospechosa, la sentencia de la Cámara Nacional de Casación Penal que se conoció la semana pasada es una más de las tantas aberraciones legitimadas por un "poder impunitivo" que exonera arbitrariamente al victimario y victimiza legalmente a la víctima. "Poder impunitivo" que más que un neologismo es un oxímoron que demuestra lo absurdo de nuestra política penal. En la búsqueda de una presunta "armonía" -caballo de Troya pregonado en el alarmante proyecto actual de reforma del Código Penal-, dos de los tres jueces del tribunal alegaron que el artículo 14 del Código Penal -según el cual "la libertad condicional no se concederá a los reincidentes"- colisiona con el artículo 18 de la Constitución Nacional, que estipula que "ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso".
Con este tour de force discursivo, el fallo declaró la reincidencia una figura jurídica "inconstitucional por producir un agravamiento de la condena en violación del principio de culpabilidad y del ne bis in ídem". Traducido al lenguaje coloquial, los magistrados argumentaron que en la figura de la reincidencia el juez juzga no sólo el acto puntual cometido por el imputado sino que en su juicio valora los actos delictivos cometidos previamente y ya juzgados, de modo que se estaría violando el principio según el cual no se puede juzgar dos veces por el mismo delito. Sin embargo, esta ficción jurídica pasa por alto que cuando se reincide con un delito tras otro los agravantes se imponen por la comisión de esos distintos delitos. En el caso de marras, por la portación de armas y explosivos en uno y por el intento de fuga del penal con toma de rehén en el otro.
El fallo arriesga hasta el límite el ideario hegemónico de los últimos años en la Argentina que promueve exclusivamente el derecho penal de acto (que juzga cada delito y omite en sus consideraciones valorativas los antecedentes del imputado) y denuesta el derecho penal de autor (que juzga a la persona por su historia criminal). Sin embargo, falazmente, la misma distinción es validada, aunque invertida, cuando se aplica en la reducción de la pena, cometiéndose así una asimetría valorativa entre la instancia procesal y la instancia penal: durante el juicio, el imputado es juzgado por un derecho penal de acto, esto es, por lo que hizo y no por lo que es, por el delito cometido y no por su historia criminal. Pero de ser condenado, el mismo sujeto es justipreciado según un derecho penal de autor que valora su conducta en prisión. Aplicando este doble rasero, la historia de vida es silenciada en la instancia procesal (porque se juzga el acto y no lo que el delincuente es), pero es invocada y validada cuando se busca la reducción de la pena para el mismo delincuente.
Cierta deformación profesional banalizadora parece ignorar el núcleo vivencial que el pensamiento filosófico ha abordado con estremecedora profundidad: la condición humana no se reduce a una serie discreta de fotogramas. Constituye un complejo entramado existencial donde los actos se van encadenando y van confiriéndole un sentido narrativo a la historia de vida de cada cual. Ante esta vivencia consustancial con toda vida humana, sólo desde una completa alienación se puede suponer que un hecho puede ser juzgado "por el acto mismo" e independientemente de las características que ofrezca la historia, criminal o no, del autor. Según este absurdo, es lo mismo Jean Valjean, el héroe de Los miserables que robó un pan para aliviar el hambre de su familia, que un ladrón consuetudinario que roba camiones de transportes de caudales con chalecos antibalas, disfrazado de policía y FAL en sus mochilas. Aunque cuente en su haber con diez robos idénticos, piensan los defensores de semejante ideario, la reincidencia no tendría que incidir y se debería juzgar al imputado como si se tratase de un Jean Valjean del conurbano o como si jamás hubiese perpetrado un delito.
Pero dado que, en el caso sobre el que se pronunció el fallo, el intento de fuga con toma de rehén obstaculizó la posibilidad de alegar buena conducta en el penal, se recurrió a un artilugio procesal que, forzando la normativa y apelando a la retórica jurídica, compromete aún más la credibilidad misma del Poder Judicial. La Constitución Nacional contempla orgánicamente la figura de la reincidencia con un agravamiento de la pena equívocamente asociado con la libertad condicional. Pese a su aparente conexión causal, la diferencia estriba en que la libertad condicional es un beneficio que no debe concedérsele al reincidente que persiste en el delito. Cuando se le deniega a un delincuente la libertad condicional, no se trata de una sanción ni se le agrava pena alguna. Tan sólo se lo priva de un beneficio que en otras circunstancias podría llegar a obtener.
La soberbia no termina allí, pues el garantismo desviado plantea una presunta dicotomía, la de si se juzga a un imputado por lo que hizo o por su peligrosidad. Pero en el caso de un reincidente, esa dicotomía no es tal: se juzga al reincidente por lo que hizo pero, dado que ha vuelto a delinquir, por lo que puede llegar a hacer de allí en más. En ese futuro incierto, toda vez que se juegue con la vida o la integridad física de otro ser humano, debe imponerse la autoridad de los magistrados para cumplir con el deber indelegable que se les ha confiado, proteger a los ciudadanos.
Los jueces pseudogarantistas que premian al delincuente y desprecian a la víctima, en el mejor de los casos se encuentran alienados en un romanticismo paternalista estúpido, y en el peor, compiten en una carrera corporativa donde ganan aquellos más arrojados en el sostén de este ideario trasnochado. En este escenario perverso, la defensa de los presuntos oprimidos por el sistema parece desconocer que desde el nacimiento de las instituciones hasta hoy han pasado cuatro siglos de conquistas sociales y políticas -los derechos humanos entre ellas- y que en la Argentina donde convivimos lo que se juega no son los procesos judiciales ya encausados a los genocidas de nuestra dictadura funesta ni mucho menos a los de Sudáfrica o Ruanda, tal como pretende justificarse esta política criminal-criminal (y no es una errata). Lo que está en juego es el altísimo nivel de delincuencia, la cual no es una construcción mediática sino una realidad que nos golpea en el día a día y que, de más está decirlo, no se modifica exclusivamente implementando políticas criminales racionales, pero tampoco sin ellas.
Las consecuencias del fallo son previsibles. Aunque esta irresponsabilidad institucional no puede sentar un precedente (antijurídico en el derecho penal) sí puede ser citada para juzgar en los sucesivos casos de reincidencia -mediante lo cual una enorme cantidad de delincuentes serían puestos en libertad condicional-. En el ordenamiento jurídico, el fallo prueba que toda ley puede ser neutralizada con otra ley, en un ejercicio arbitrario del poder punitivo que presagia la orientación de la reforma en curso del Código Penal recientemente anunciada. Por añadidura, atenta contra la independencia de poderes que establece la Carta Magna, de acuerdo con el cual las decisiones de política criminal son responsabilidad del Poder Legislativo y deben ser objeto de debate en el Congreso Nacional.
A fin de cuentas, paradójicamente, no se puede explicar el delito sin analizar el aparato de poder que decide qué define y qué reprime como delito. Tan cierto como que el discurso dominante es aquel que le es funcional a cierto sector, que lo adopta y lo impulsa interpretando las normas por cierto espíritu corporativo abocado a una flexibilización irracional del sistema penal. Si de acuerdo con el ideario criminológico hegemónico se debe promover una criminología preventiva y cautelar, ¿acaso liberar a un condenado por cuatro delitos colabora en la prevención del delito?
La contracara de esta pregunta demencial es una ciudadanía hundida en un sainete siniestro que no encuentra respuestas a las preguntas que, una y otra vez, nos hacemos quienes convivimos en el marco de la ley: ¿por qué son vulneradas las garantías constitucionales de la ciudadanía y se legitima una igualdad de derechos y obligaciones entre el delincuente y la víctima? ¿Por qué un consenso jurídico discrecional traiciona el consenso social, protegiendo a quien delinque y desprotegiendo al resto de la sociedad? Encadenados, como estamos, a esta política criminal-criminal, ¿cómo defendernos de quienes nos deberían defender?
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PD: Algunas primeras reacciones

1) El dolor es así, en efecto. Pero la política penal no la tienen que marcar ni las víctimas ni los victimarios, es tarea colectiva. Es importante, allí, escuchar de modo especial a las víctimas, pero no pensar que ése es el mejor lugar desde donde elaborar una respuesta.
2) Es posible asegurar más protección a los grupos vulnerables, sin disminuir los derechos de nadie; como es deseable darle la mayor contención posible a las víctimas. El gobierno falla en los dos sentidos.
3) Como dice Garland, no hay que aceptar la idea de que hay algo así como un "suma cero" entre los derechos de las víctimas y los de los victimarios. Respetar los derechos de los victimarios no es reducir los derechos de las víctimas;  ni darles una atención especial a las víctimas, un modo de ofender al resto de la sociedad.
4) Si hay un factor "productor" de conductas reincidentes, ése es la cárcel: la cárcel convierte en delincuente a quien no lo era, socializa en la delincuencia, educa en la delincuencia. Luego, pensar que el remedio para la reincidencia es la cárcel pasa a ser parte del problema. El problema mayor es que al gobierno no le interesa lo que pasa dentro de las cárceles (lo cual agiganta el conflicto), y muchísimo menos lo que ocurre con los que salen de la cárcel.
5) El garantismo entendido como lo entendemos habitualmente es también parte del problema: Garantismo viene siendo sinónimo de inacción estatal, de retraimiento del aparato punitivo, solamente. Pero lo que se necesita es activismo estatal, para la recuperación de los delincuentes, y sobre todo para la reconstrucción de los lazos sociales rotos. Asustados por los efectos de las viejas políticas (proto-fascistas) re-socializadoras, sin embargo, muchos garantistas pasan a adherir a la inacción estatal como receta: "que pague, lo mínimo necesario, y que luego vuelva a girar la rueda (total, además, para los que están afuera tenemos la asignación universal por hijo)". Pero así no va.



4 jun 2012

Masivo referéndum contra la minería a cielo abierto


 http://www.lanoticia1.com/noticia/mineria-en-neuquen-masivo-referendum-en-contra-de-la-actividad-a-cielo-abierto-en-loncopue-30563.html

(Del total de electores que participaron de la consulta, más del 80% se manifestó a favor de la prohibición de la explotación a cielo abierto de minerales. Hubo festejos por la victoria, que consideran un mensaje directo a la gestión provincial que encabeza el Gobernador Jorge Sapag, quien había indicado que el referéndum era inconstitucional).

"Los ciudadanos de Loncopué rechazaron la explotación a cielo abierto de minerales de la primera categoría, el empleo de técnicas de lixiviación, actividades que afecten la intangibilidad de las tierras ocupadas por pueblos indígenas, el acopio y almacenamiento o transporte de cianuro, ácido sulfúrico, mercurio o cualquier otra sustancia tóxica, el transporte o almacenamiento de explosivos, la construcción de mineraloductos y cualquier tarea de exploración minera.
Lo hicieron en el día de ayer a través de un referéndum impulsado por el Municipio, del que participaron 2589 electores (más del 70% del padrón). El 82,08% respaldó la prohibición mientras que el 14,99% la rechazó. Además, hubo un 1,5% de votos en blanco y 1,4% impugnados. 
Los vecinos denunciaron que hubo intentos para desalentar la consulta, pero tras la victoria, salieron a festejar y las críticas se concentraron en torno al Gobernador Jorge Sapag.
El mandatario había dicho anteriormente que el referéndum era inconstitucional. "Este llamado que ha hecho el municipio a través de una ordenanza es absolutamente inconstitucional, con la característica que quisieron darle de obligatorio y vinculante. No es obligatorio, no es vinculante, y no es el tema minero al que me estoy refiriendo, me estoy refiriendo a temas de respetar la Constitución Provincial", sentenció Sapag."

2 jun 2012

Cárcel para los ambientalistas, ya!

La presidenta de la Corte Suprema de Justicia de Catamarca, Amelia Sesto de Leiva, dijo que "la cárcel es la única solución para los ambientalistas" de Tinogasta, y dejó en claro que el desalojo pedido por la gobernadora k, Lucía Corpacci, es inminente. 

Amnistía sobre Argentina

De doña Mariela Belski, de Amnistía, sobre el informe anual de Amnistía sobre Argentina
http://www.clarin.com/opinion/deudas-derechos-humanos_0_711528973.html

Injusticia penal y protesta social

Amigos mexicanos colgaron el audio de un seminario que di en la Carlos III de Madrid, sobre la cuestión de la protesta. Se lo escucha acá, luego de un tema de Soda Stéreo:
http://procrastinando.podomatic.com/player/web/2012-05-30T15_39_47-07_00
Gracias por el esfuerzo!

1 jun 2012

Los límites morales del mercado


Luego del éxito extraordinario de su libro “Justicia” (que por ejemplo lo llevó a ser reconocido como la figura internacional más influyente en China!), Michael Sandel acaba de publicar un nuevo trabajo, “What Money  Can´t Buy. The Moral Limits of Markets” (Farrar 2012), que es una versión muy expandida de unas famosas lecciones (las “Tanner Lectures”) que dictara años atrás.

Como siempre interesante, el libro se dirige a criticar la expansión de la influencia del mercado, y su paulatino ingreso en las más diversas esferas de la vida social –una transformación que Sandel describe como el pasaje de una sociedad-con-mercado, a una sociedad-mercado (es decir, el pasaje que va del mercado entendido como una herramienta o medio, al mercado visto como forma de vida).

El libro es, sobre todo (y hasta un extremo) una sucesión de ejemplos brillantes en torno a la comodificación de la sociedad. Sus casos principales se relacionan con el mercado ingresando en las escuelas, los hospitales y las prisiones. Sandel propone pensar cuáles son los límites morales del mercado, y sugiere que hay cosas que el dinero no debería ser autorizado a comprar.

Los argumentos que da, contra el mercado (o la extensión del mismo a todas las esferas) son fundamentalmente dos. El primero se relaciona con la desigualdad: “En una sociedad en donde todo está a la venta” –dice- “la vida resulta peor para aquellos con menores recursos. Cuanto más sea lo que el dinero puede comprar, más importa el ser rico.”

El segundo argumento contra la comodificación de la vida social se relaciona con la tendencia corrosiva de los mercados –la forma en que la presencia creciente del mercado corrompe la vida en común. Así, por ejemplo, subastar las vacantes en las escuelas, dejándoselas al mejor postor, puede ser una forma de financiar la educación en una época de crisis. Sin embargo, de ese modo se erosiona también la integridad de la escuela y el valor de recibir un diploma. De modo similar, pagarle a los niños para que lean puede ser una forma de fomentar la lectura, pero también una manera de privarlos de que reconozcan en la lectura una fuente de satisfacción intrínseca.

Su posición al respecto es la siguiente: “cuando decidimos que ciertos bienes pueden ser comprados o vendidos, decidimos también, al menos de modo implícito, que es apropiado tratar a esos objetos como mercancías, como instrumentos de ganancia y uso.” Sin embargo, agrega, no todos los bienes merecen ser valorados de ese modo. El caso más obvio es el de los seres humanos y la esclavitud: la esclavitud es inaceptable, entre otras razones, porque implica tratar a los seres humanos como mercancías. Del mismo modo, no permitimos que las personas vendan sus votos, por más que haya personas dispuestas a comprarlos. Por qué? “Porque creemos que ciertos deberes cívicos no deben ser tratados como propiedad privada, sino vistos como una responsabilidad pública”. Si no los vemos de ese modo, pasamos a valorar a esos bienes y obligaciones del modo equivocado.

En definitiva, concluye, ciertos bienes resultan degradados o corrompidos cuando son tratados como mercancías. Con este libro, Sandel reafirma su lugar en la filosofía política, como uno de los más lúcidos representantes del republicanismo de izquierda.