10 dic. 2008

El gran GOD y el presidencialismo

El lúcido amigo Guillermo O Donnell (para empezar por algún lado, su libro sobre El Estado Burocrático ne resultó en su momento tan pero tan bueno) aparece hoy en una entrevista (acá) declarando que el presidencialismo puede sobrevivir perfectamente bien, y que, hasta que no se hayan disipado las tradiciones en las que se asienta, no deberíamos pensar en cambiarlo. Perché, perché?

16 comentarios:

sl dijo...

Con todo el respeto que me merece GOD, discrepo totalmente con su posición. Yo le diría, antes que nada, que vivimos en una democracia, y nadie nos preguntó qué tipo de régimen queremos, nunca tuvimos la opción de decidir eseta cuestión. Y además le preguntaría: ¿Por qué voy a tener que esperar a que cambien las tradiciones si estoy en desacuerdo con esas supuestas tradiciones? ¿Cuáles son las razones para mantener las tradiciones, suponiendo que éstas son las que GOD dice que son?
Una respuesta podría ser la de que las tradiciones contribuyen a estabilizar las expectativas de la ciudadanía, y por ello solucionan problemas de acción colectiva que, a falta de esas tradiciones, socavarían la establidad democrática (del régimen y del gobierno). Pero yo me pregunto, ¿el presidencialismo no genera o no contribuye a generar recurrentes problemas de acción colectiva? (léase interrupciones prematuras de mandato, traiciones electorales, medidas unilaterales de gobierno, etc.)

Martin dijo...

No tengo dudas de que despues de una tradicón presidencialista de casi 200 años, el sistema parlamentario no tendria cabida en nuestro regimen politico. Pero lo que si hay que cambiar es la participacion de las personas en el proceso de toma de decisiones, seguramente a niveles micro como municipios o aun todavia menor. Pero creo que esta es la base para mejorar tanto la transparencia de la administraión como el respeto a la Constitucion Nacional. Que el pueblo actue de una buena vez por toda como un controlador de los gobernantes. Pero para esto falta mucho tiempo tanto de Educacion Civica, como un compromiso de la clase politica.

rg dijo...

pero ademas 1) de donde sale que sobrevive bien? y 2) que hacemos con la tradicion machista, la tradicion autoritaria, la tradicion de resolver los problemas sindicales a los tiros, la tradicion de usar la funcion publica para el propio beneficio, la tradicion perfeccionista catolica? adelante hasta que un dia cambien?
Para poner en balance su posicion, dejo en claro, de todos modos, que en sus escritos sobre democracia y delegacion G se queja del hiper presidencialismo estilo argentino, y los modos que aun hoy lo distinguen

sl dijo...

Si, aunque he leído algun texto de O'Donnell en el que dice que prefiere no pronunciarse sobre el debate entre presidencialismo y parlamentarismo (PNUD, 2004). Yo creo que toda su argumentación crítica contra las democracias delegativas resulta incoherente con la supuesta defensa del presidencialismo en esa entrevista. Pero en fin, sería bueno que ODonnell nos aclarara su pensamiento

rg dijo...

bueno, yo creo que su postura esta bastante clara. el es critico (como muestra en la misma entrevista) del nivel de des-institucionalizacion del regimen de gobierno argentino, y de los agujeros (marrones?) y abusos que lo caracterizan. En los ultimos anios viene insistiendo como nunca antes en las bases del estado de derecho, en el valor de las garantias para todos, en la desigualdad que acepta y reproduce el sistema institucional. Pero eso lo ve compatible con la defensa del un presidencialismo "controlado" o marcado por reglas

sl dijo...

En relación con lo que decís, cuando O'Donnell habla del Estado de Derecho, suele basarse en la concepción de Raz, que es positivista, y además pone el acento en las reglas. Yo me quedo con la concepción no positivista de Nino, y con una concepción del derecho que incluye a los principios y a la teoría democrática en la adjudicación judicial.

rg dijo...

es cierto, lo hace un poco bajo la influencia del amigo Ernesto GV, pero yo creo que ahi esta solo explorando los primeros pasos de esa postura

sl dijo...

totalmente, humildemente creo que O'Donnell queda seducido por la concepción de Raz (lo cual es muy razonable) pero es incapaz de ver todas las implicaciones normativas de esa postura.
En verdad, creo que O'Donnell no toma posición sobre muchas cuestiones importantes, pero creo que es irrazonable pedirle que tenga una postura clara sobre todos los problemas más álgidos de la teoría democrática. Suficiente con sus enormes contribuciones. No te parece?

rg dijo...

si, todo bien, el ya dio muchisimo. el tema es, de todos modos, con las cuestiones de fondo, y en esto es que me inquieta un poco su insistencia con el presidencialismo. me deja un poco perplexo

sl dijo...

si, comparto tu opinión, y ya que contás tus perplejidades, yo también compartiré las mías. A mí me deja perplejo, por ejemplo, que diga, en el informe del PNUD, en dos líneas breves, que no tenemos evidencias ni razones para determinar qué modelo de justicia constitucional es preferible. Con esa frase borró de un plumazo toda la discusión sobre la autoridad final de un sistema político y la legitimidad del control judicial de las leyes. A mi no me parece un tema menor.
También me deja perplejo que no haya hablado ni un ápice de la cuestión de los derechos minoritarios diferenciados, que muchas comunidades indígenas reclaman en América Latina, un tema sobre el que hay ríos de tinta. Tampoco me parece un tema menor en América Latina.
También me deja perplejo su ambiguedad respecto de la tutela judicial de los derechos sociales, y sobre su constitucionalización.
Y ni qué hablar de la cuestión del régimen.
Pero en fin, reitero lo dicho, tampoco es GOD, y no tiene por qué tener una posición tajante y clara en todas estas cuestiones.

Anónimo dijo...

solo decir que es bien sabido que las tradiciones sostienen a las instituciones, pero también éstas últimas moldean las prácticas. no van a cambiar las tradiciones si este diseño es funcional a ellas. otra cosa es que sea imposible que quienes están en el gobierno decidan cambiar las instituciones para disminuir su poder.

laura

rg dijo...

es tan bien sabido que las tradiciones sostienen las instituciones, que lo ignoraba por completo

juan dijo...

estaba sintonizando una radio vecina (robert, ¡una discusión por vez, por favor!)

creo que hay muchísima tela para cortar, pero sólo un comentario chiquitito acá. (tengo que confesar -ay!- que no leí la entrevista, y que estoy reaccionando a partir de vuestros comentarios; debería darme vergüenza.)

llama la atención que alguien reivindique el presidencialismo para luego decir que ejemplos como el argentino son disfuncionales. uno, porque no hay sistemas que funcionan en abstracto. pero especialmente porque, como sabemos, el caso argentino no es excepcional sino mas bien paradigmático.

el sistema que parece (parece) no tener algunos de los rasgos disfuncionales que él puede observar en el caso argentino es el norteamericano (por razones que podemos discutir).

es extraño entonces afirmar una regla y luego abrir un conjunto de excepciones que cubren el 96% del universo de aplicación de la regla.

pero debería leer la entrevista antes de decir tonterías.

Anónimo dijo...

me expresé mal? quería acentuar que las instituciones también moldean las prácticas, y no solo al revés como dice o'donnell. no creo que sea claro cual es causa y cual efecto.

laura

mm dijo...

Recién leo este post,hola. Me parece interesante y lúcida la posición de O´Donell. primero en lo que respecta a la supervivencia del presidencialismo asociado al estilo movimientista y personalista en el estilo político de la sociedad argentina. No está mal insistir en el presidencialismo institucionalizado. Las instituciones deben espectrarse en la cultura y en este caso el plus es el respeto hacia lo legal –instituído. Del movimiento a la institución normativa . Aldo Isuani sintetiza un poco esta cuestión en un artículo muy interesante sobre “anomia social –anemia estatal en argentina”(carlos nino también, claro). Segundo, la necesidad de adecuar las propuestas a un programa político es otro desafío: aportaría racionalidad y transformaría el paso de la elección al gobierno en “gestión”- gestionar la propuesta política una vez asumido el gobierno y la posibilidad de control desde otros ámbitos sobre su efectividad es otra forma de adjudicar racionalidad y de atenuar el estilo personalista y de apropiación del gobierno. Tercero: me parece muy interesante comenzar a pensar también el “nunca mas” desde la violencia ejercida también a partir de los grupos que actuaron en la sociedad generando procesos violentos y asesinatos, esa impunidad desde mi punto de vista es una cuenta pendiente con nuestra responsabilidad como ciudadanos. La intolerancia por el otro ante el desacuerdo se manifiesta en las interacciones más nimias en la vida cotidiana. Y desde la memoria histórica las intolerancias políticas por el otro fueron justificadas por la violencia desatada desde el Estado, y sin embargo insisto, no encontraron todavía un ”nunca más” que las denuncie y las transforme también en testigo de lo que jamás debe volver a suceder. Como casos ejemplares de lo que no debe ser. “sanción ejemplificadora” diría durkheim.
Abrazo,

CAMINANTE dijo...

Estoy pensando en la concepcion de Alberto Binder de que los procesos de reforma judicial fallaron en alguna medida por la ceguera de los juristas transformadores en advertir que las reformas son procesos de luchas de practicas. Ante cada reforma lo que hay es una practica concreta (o un conjunto de ellas) que se pretende desplazar por otra. Encontrar el sentido normativo de una norma implica entonces no solo tener bien en claro cual es la practica que se propone implantar y cual es la practica que se quiere desplazar.
Desde la reforma del '94 (por humilde que sea) parece claro que habia cierta expectativa en cambiar el sentido normativo de la CN, lo cual implicaba desplazar ciertas practicas (vinculadas con el abuso del poder presidencial) por otras que aspiraban (al menos teoricamente) a implantar practicas deliberativas. Esto, claro, si es que vamos a dar credito a varios de los constituyentes que declaraban su intencion de seguir los dictamenes del Consejo para la Consolidacion de la Democracia.
Como se inserta la aspiracion de GOD de un 'presidencialismo institucionalizado' en una protesta general contra el hiperpresidencialismo y la democracia delegativa, sin advertir que las practicas establecidas son necesariamente similares, me resulta un poco misterioso: se trataria de conceder mucho poder a alguien que demasiado probablemente abusara de el? y luego esperar que sea caut@ y medid@?
Me parece que si se legitiman las practicas que tienden a concentrar poder, aquellas otras que pretenden limitarlo se convierten en una carta a papa noel -a tono con el espiritu de la epoca.
Si uno piensa que la endeble victoria cultural del garantismo penal es en gran medida un merito de las posiciones deslegitimantes mas radicales, entonces puede pasar que la posicion de GOD no solo que no evite sino que favorezca la concentracion de poder presidencial.
Bueh, me parece. Abrazos.

L