23 dic. 2008

Marcelo L./La gente no quiere saber de qué se trata?



Un informe de Nueva Mayoría (ver acá) cuenta que "cuatro de cada cinco legisladores que lograron sus bancas en las tres elecciones que prosiguieron a la crisis política, económica y social que marcó el final del gobierno de De la Rúa, venían de ocupar cargos políticos" (por caso, en el Senado, el 96 por ciento de los elegidos en ese lapso vino de la política tradicional).

Frente a semejante hecho, el lúcido colega Marcelo L., con quien solemos estar en desacuerdo, dijo "Tendemos a concentrar nuestra atención y nuestros votos en gente reconocida públicamente y con alguna trayectoria pública previa. Es obvio: no se fueron todos porque no quisimos que se fueran todos. E hicimos bien. Tomar decisiones políticas es una tarea muy compleja para la que solo la experiencia política nos prepara bien". La receta es, nos dice, "militar, ganar experiencia, ganar elecciones y gobernar mejor que los que se aspira a reemplazar."

TODO MAL MARCELO!!

1) Decime a quién abarca el "tendemos", el "no quisimos," el "hicimos bien," porque a mí no.
2) Descriptivamente, alguien podría decir que estás transformando el "no pudimos" en tu "no quisimos". Respaldame la idea de que, en verdad, "no quisimos," porque en los hecho hubo cientos de miles de personas, durante meses, en calles y plazas, protestando (y millones que no parecían estar en contra de esa protesta). Si luego no cambia nada porque, por ejemplo, la dirigencia estaba aferrada a su lugar con uñas y dientes, eso no significa en absoluto que "no quisimos." Esa expresión, frente a ese contexto, me pega un poco en el estómago. (Va en el mismo sentido el comentario de el criador, acá, diciendo que a la gente "no le interesa saber de qué se trata")
3) Normativamente, me decís "e hicimos bien" en no cambiarlos!!! Quién hizo bien? Y por qué hicimos bien???????? Si la justificación es que hicimos bien porque "tomar decisiones políticas es una tarea muy compleja," vamos muy mal. Por un lado, por la visión elitista de la política que está allí metida (decidir políticamente no es para cualquiera??), y segundo porque el tener una mayoría de "caras nuevas" (una renovación general de la clase política) es absolutamente compatible con mantener ciertas burocracias, un elenco administrativo que es el que decide en el día a día, planteles de profesionales en el Estado. Marcelo: desacuerdo radical!!! Los politólogos me están volviendo loco!!! Un socialista ahí!!

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimados,
Duele, duele mucho conocer la realidad que no nos satisface.
Cuando en el 2001 levantamos las voces contra los políticos que nos llevaron al peor destino, todos quisimos cambiar de caras.
Sin embargo, sólo algunas aparecieron (Macri, Maza, de Narvaez, etc.), la mayoría propulsadas por los viejos personajes que están enquistados (Duhalde, Menem, Alfonsín, de la Sota, etc.), incluso algunos no eran más que segundas o terceras líneas partidarias en ascenso (Kirchner); pero producto del verano de bonanza económica de los años subsiguientes, el pedido de cambio -que fue genuinio y hubiera sido glorioso obtenerlo tal cual fue reclamado- se diluyó cuando la gente tuvo que votar y no lo hizo por las nuevas propuestas que tanto desde la izquierda como la derecha se presentaban como oposición al aparato y los políticos conocidos (ver por caso las elecciones presidenciales del 2003).
Saludos.

Martin dijo...

Disculpen, pero como soy nuevo en esto nose quien es MArcelo L.

rg dijo...

como siempre, la cuestion no pasa por el nombre propio. pero en todo caso, lo tenes en el link de la nota a la que remite el post

Mauro B. dijo...

Roberto, estoy de acuerdo con las cr{iticas que hacés, igualmente me parece que lo limitado del cambio -si es que este existió- obedece a lo limitado del reclamo.
El "que se vayan todos" nunca tocó el nucleo duro del sistema de representación, sino que fue un reclamo asentado sobre éste. Es realmente muy curioso -y esto es una gran victoria hegemónica- que aun las asambleas populares más aceitadas (o incluso la interbarrial de Parque Centenario que se juntaba los domingos) a la vez que tomaba en sus manos tareas eminentemente políticas como conseguir medicamentos, simultáneamente, pedía un cambio de caras de representantes y no un cambio en el nucleo del sistema de representación, núcleo según el cual unos dictan normas, otros las obedecen (y casi por arte de magia) creen que tuvieron alguna participación en su sanción.
Creo que lo mismo sucedió en las protestas frente a la CSJN: La Asociación de Abogados Laboralistas se quejaba de cómo la Corte menemista había realizado el contrl de constitucionalidad de la las leyes laborales menemistas, pero nunca se puso en tela de juego el sistema de contrl de const.
En fin, estoy de acuerdo con tus críticas roberto, pero creo que muchas de las limitaciones estaban en cómo el reclamo fue codificado por los mismos actores que reclamaban.

rg dijo...

pero es que aun en la version limitada -"salimos y salimos a la calle, pidiendo que se vayan todos"- no cambio nada, ese era el punto. movilizacion y movilizacion a cambio de nada, rien, niente

Mauro B. dijo...

Bueno, justamente por eso, como el reclamo era limitado, la respuesta también fue limitada. Sobre todo porque el reclamo se articuló a modo de demanda-respuesta. La "sociedad" damandaba al "Estado" o a "los políticos" y estos respondieron.
El reclamo no sólo no puso en tela de juicio esta lógica de demanda- respuesta (fetiche de cierto funcionalismo norteamericano), sino que dentro de este juego, la demanda no se codificó de modo radical, ergo, la rta. tampoco fue radical.

Juan N dijo...

Mauro, discrepo en que el reclamo fuese limitado en sentio estricto, de hecho, el "que se vayan todos" encierra una potencia destructiva enorme y no creo que se asiente sobre la representación, en la medida de que la eliminación del "todos" del espacio de la representación debe -lógicamente- equivaler a la eliminación de la representación misma. Este entendimiento me permita explicar(me) la articulación entre la apatía electoral previa e inmediatamente posterior a las jornadas de diciembre de 2001 y el hecho de qaue no se adirtiera un crecimiento sustancial del caudal de votos de fuerzas políticas no tradicionales, como la izquierda ortodoxa, por ejemplo. A su vez -y admito esto quizás sea un poco exagerado- la crisis producida en la representación de manera intencio por un movimiento, hizo que justamente la salida pivoteara en la no-representación encarnada por un tipo como Duhalde que no se sabe muy bien quién lo eligió ni con qué fundamentos o legitimidad.
De esta manera, temo que en realidad el fracaso no está en este caso determinado por el alcance del reclamo sino por la eficacia de los mecanismo de construcción de relaciones alternativas de poder.

Saludos

Juan N dijo...

Mauro, discrepo en que el reclamo fuese limitado en sentio estricto, de hecho, el "que se vayan todos" encierra una potencia destructiva enorme y no creo que se asiente sobre la representación, en la medida de que la eliminación del "todos" del espacio de la representación debe -lógicamente- equivaler a la eliminación de la representación misma. Este entendimiento me permite explicar(me) la articulación entre la apatía electoral previa e inmediatamente posterior a las jornadas de diciembre de 2001 y el hecho de qaue no se advirtiera un crecimiento sustancial del caudal de votos de fuerzas políticas no tradicionales, como la izquierda ortodoxa, por ejemplo. A su vez -y admito esto quizás sea un poco exagerado- la crisis producida en la representación de manera intencional por un movimiento, hizo que justamente la salida pivoteara en la no-representación encarnada por un tipo como Duhalde, que no se sabe muy bien quién lo eligió ni con qué fundamentos o legitimidad.
De esta manera, temo que en realidad el fracaso no está en este caso determinado por el alcance del reclamo sino por la eficacia de los mecanismo de construcción de relaciones alternativas de poder.

Saludos

Mauro dijo...

El ejemplo de Duhalde muestra lo que yo estaba insinuando. Cuando lo eleigieron, el reclamo era "yo no lo voté" y "elecciones ya". El reclamo era sobre las reglas del juego, nunca éstas estuvieron en jaque. Quieron votar fue el reclamo!... Como cuando Rousseau se reía de los ingleses porque creían que eran libres votando.
Excepto el reclamo de sectores muy particulares, toda la protesta fue limuitada (otro ejemplo es el de los ahorristas, que acusaban de chorros a los bancos por el tema de la pesificación.... como si los bancos no afanasen a cada momento).


Saludos