9 ago. 2019

Natanson y la relación política-moral

Ayer, cuando publicaba el artículo que aparece en el post anterior, sobre la indebida moralización de la política, leí este texto de José Natanson, que apareció en La Agenda Buenos Aires, que critica también la relación moral-política, pero de un modo muy distinto al que propongo. Acá el link al texto de JN, y un párrafo de los más preocupantes:

https://laagenda.buenosaires.gob.ar/post/186845110020/elecciones-2019-la-pol%C3%ADtica-no-tiene?fbclid=IwAR1xVwrMDqMhSZHqWV0T02smqbN1SjzsDbDFG1oBNLzO_W-rv5Y2Xpvs2yY

"Para mí hay un recurso que se usa mucho que es la apelación moral como argumento político, que para mí es una cagada atómica lo use quien lo use. Porque vos no podés discutir la política desde el punto de vista de la moral y la ética. Vos podés decir: “bueno, hagamos un balance del kirchnerismo”. Entonces decís que el kirchnerismo hizo la AUH, renegoció la deuda, pero tuvo una mala política con el INDEC, una mala política con los pueblos originarios y no solucionó el déficit en la Argentina. Ahora, vos no podés decir: “me gustaron las jubilaciones, la AUH y no sé qué, pero no me gustó que se chorearan la obra pública”, porque eso cancela la discusión política. Cuando vos metés la dimensión ética en la discusión política, cancelás la discusión política. Por eso es antipolítica la apelación ética de Carrió, y por eso Carrió tiene que recurrir a apelaciones cada vez más fuertes para ir corriendo su barrera. En una época, el límite de Carrió era no sé, el radicalismo; en otra época, era el macrismo. Cuando ella va ampliando su límite posible de alianzas, va aumentando cada vez más el volumen y el tono de la acusación contra los que están afuera, que ahora ya son narcotraficantes, qué sé yo...
La política no tiene absolutamente nada que ver con la moral. Son dimensiones diferentes. La moral es una cuestión individual, de conductas individuales, lo cual no quiere decir que la corrupción no pueda ser sistémica, y eso ya es otra discusión. Pero como cuestión filosófica más general, más conceptual, la política es lucha por el poder y la lucha por el poder no tiene que ver ni con la verdad ni con la moral. ¿Vos qué preferís, tener verdad o tener votos? Menos los trotskistas, que tienen verdades, todos quieren votos. Discutimos mucho con amigos sobre el kirchnerismo intenso, el kirchnerismo sunita, el kirchnerismo Batasuna."

Mi crítica a la cuestión "moralizar la política" es por completo diferente. Me interesó criticar el hecho de que la comunidad científica volviera una y otra vez al discurso de "el amor" propio de ciertos candidatos frente al "odio" que atribuye a otros. Este tipo de apelaciones me parecen vergonzosas en un científico, y sobre todo falsas: no tenemos compitiendo a candidatos que quieren "dañar" a la Argentina, contra otros que quieren "salvarla"; y es insólito defender o descalificar a alguno por sus "intenciones perversas" o "malignas" frente a las pretensiones "salvadoras" de otros. Muchísimo menos si ese tipo de argumentos sirven como coartada para no hablar de cuestiones "materiales" en relación con las cuales los del "bando propio" tienen problemas de papeles (qué hace o hizo en materia de seguridad; cuánto redujo o aumentó la desigualdad; qué política tuvo en materia de estupefacientes; etc.). 

Lo de Natanson excede por mucho lo que yo digo, y de un modo con el que desacuerdo por completo. La primera es una diferencia definicional seria, porque -contra lo que dice JN- no entiendo (ni corresponde entender) a la moral en términos individualistas (una "cuestión individual") sino como "lo que nos debemos los unos a los otros", esto es, en términos relacionales y colectivos.

Segundo, tampoco coincido con la idea de que "la política no tiene absolutamente nada que ver con la moral". Este tipo de afirmaciones expresan la visión antitética de la que suscribo: la política tiene todo que ver con la moral! (gran libro de C.Nino: Derecho, moral y política). Cada decisión que toma o deja de tomar un político se funda en ideas morales, y CADA UNA DE SUS APELACIONES (las apelaciones que le dan sentido a la política, legitimidad a una política pública, y autoridad a un gobierno democrático) son apelaciones fundadas en concepciones morales: "no a la amnistía: debemos hacer una política de juicio y castigo"; "estos niveles de desigualdad no pueden aceptarse!"; "este gobierno está en falta porque no cumplió su principal promesa, la de bajar la pobreza"; "condenamos a este gobierno hambreador". Todas estas son apelaciones absolutamente morales, y en tal sentido completamente políticas!

Como broche de oro, la afirmación de que "como cuestión filosófica (sic-casi) más general, más conceptual, la política es lucha por el poder y la lucha por el poder no tiene que ver ni con la verdad ni con la moral" Cómo se puede decir esto? Esta afirmación peca, ante todo, por confundir los planos normativos y descriptivos, y además, desde una teoría normativa pobre, y una concepción descriptiva errada. Porque: para la enorme mayoría de las personas que ingresan en política, la política es muchísimo más que "luchar por el poder". Aún la mayoría de nuestros políticos podría decir, con razón, que ingresa en política para "transformar" la realidad, no para "tomar el poder," que es un medio para lograr su objetivo (moral). Si fuera sólo o sobre todo lucha por el poder, todos competirían dentro del principal partido con chances de ganar. Y eso no ocurre (y alguien puede entrar en política desde un partido muy pequeño, o hacer política sólo desde allí) porque la política tiene sobre todo que ver -en principio y en lo más importante- con una disputa  sobre cómo organizar la vida en común. Luego, ello puede degenerar en una mera lucha por ganar a cualquier costo. Pero esto es una degeneración de la política, y no la política -como el uso de la política "para robar." Por eso, la afirmación de "la política es lucha por el poder", en términos descriptivos, es tan falsa y tan reaccionaria como la idea de "la política es robar." No: ni es eso en términos descriptivos (genuinamente, la mayoría de los que participamos en política no describimos así lo que hacemos), ni es ese el modo en que se entiende y se justifica el hacer política. Quien dice: "entro en política para cambiar la realidad" dice algo comprensible para cualquiera, normalmente descriptivo de lo que vino a hacer, y perfectamente justificado. 

Lamentablemente, la idea de "la política es la lucha por el poder, independiente de la moral," es mucho más un invento de politólogos que pretenden "saber de qué va la realidad", que una descripción de esa realidad que quieren describir.


14 comentarios:

Anónimo dijo...

En el final de tu opinión se observa un punto insoslayable: el de que hay una realidad, que muchas veces se escapa a la discusión teórica. Cuánto de lo teórico se ve realmente reflejado en la realidad?
Por eso, discutir todas estas cosas no interesan a unos pocos; porque la realidad es tirana. La lucha genera cambios y avances, pero también hay retrocesos. Entonces, es la realidad misma la que se impone.
Si uno observa a los gobernantes del mundo, hay más tipos de los que no son proclives a los análisis rigurosos, pero sí a gobernar sobre la base de sus prejuicios (Trump, Bolsonaro, por ejemplo). Mientras tanto, está lleno de intelectuales que los cuestionan desde el mundo teórico. El tema es: existe la perfección? No. Entonces, ¿dejamos que tipos con mensajes similares a los peores dictadores del siglo XX nos gobiernen, en virtud de que no hay un tipo perfecto al que votar?

Anónimo dijo...

Es terrible lo que dice Natanson, en definitiva si es así y no se puede mezclar la moral con la política no podríamos criticar ni a Videla. Maquiavelismo puro. Me asombra mucho que este tipo diga semejante cosa. Se ve que no lo pensó con mucho detenimiento. ¿Estás de acuerdo RG?

Anónimo dijo...

Además, es contradictorio, cuando dice "hagamos un balance..., te puede gustar esto o lo otro", en términos de qué vas a decir que te gusto o no la AUH si no es en términos éticos. Toda medida política es moralmente correcta o moralmente incorrecta.

Anónimo dijo...

Es la treta argumental que utilizan aquellos que pretenden justificar las más degradadas prácticas al interior de los sistemas políticos. Si la dimensión ética desaparece, es preferible archivar la política como infecunda o cualunquista. Respeto a Natanson, pero su filo kirchnerismo lo lleva a él al cualunquismo. Qué pensarían los autores de la ilustración o los franceses decimonónicos sobre esas palabras de Natanson? Todo un esfuerzo por dotar de eticidad a la política tirado a la basura. No se si calificar a esa pretensión como premoderna o posmoderna

David dijo...

Sería interesante releer la profundización del feminismo que propone Rita Segato, el feminismo es política más que moral.

Rodrigo dijo...

Lo que dice Natanson no es que no importa la moral sino que pone en palabras descarnadas/provocativas ideas que ya son recontra transitadas: es "La política como vocación (Beruf, vocación/profesión)" de Max Weber. Lo que dice Weber es que la política es una esfera autónoma respecto de la moral, no dice que no tenga nada que ver. Por caso: en el tema de los "pañuelos celestes" alguien puede creer que el otro justifica un "asesinato". No hay "negociación" posible ahí.

martha casas dijo...

Uno de los fantásticos cuentos de Borges en Ficciones hablaba de una nación conjetural donde las personas hablaban sin utilizar adjetivos y otra, en la que se habían propuesto hablar sin adverbios ( si la memoria no me traiciona) ¿Hacer política sin hablar de moral no es mas o menos lo mismo? Podríamos incluso proponernos hablar si las aes o sin las íes y creo que ésto sería más fácil.
Nha,... es muy tramposo esto. Lo más curioso es la esencia contradictoria de la propuesta, hagamos un acuerdo...no hablemos de acuerdos. Y qué es sino la moral.
Qué se yo. Algunos deberían aclarar un poquito sus ideas.
Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Preocupan las denuncias que van llegando, informando que las fuerzas a cargo de los operativos impidieron, en algunos lugares, el uso de pañuelos verdes y tambien sacar fotos a las actas previo al scaneo. La transparencia del acto eleccionario es parte central de la vida en democracia.
Ojala sean hechos aislados...

Anónimo dijo...

Jsjajajsjsjajsjajsjajajajs. Jajajajajajaja. Vuelve Cris, gil

Anónimo dijo...

vuelve kerner, cagaste, otros cuatro/ocho anios en la clandestinidad. JEJEJEJ

Anónimo dijo...

qué lindos mensajes! linda gente que te manda a la clandestinidad...
serán años en donde este blog va a volver a ser una suerte de remanso entre tanto delirio. no aprendieron nada

ignatus dijo...

Lo que dice Natanson ya lo decía Hannah Arendt, cuando metes la moral en la política se termina la discusión política. Eso no quiere decir que una cosa este vinculada a la otra.

SDM dijo...

Rodrigo, me parece que estás leyendo lo que a vos te hubiera gustado que diga Natanson y no lo que efectivamente dijo. Lo que hace es más bien hablar de la política con el concepto de lo político schmittiano.

Anónimo dijo...

Cuánta erudición en lo comentarios! Me siento abrumado. Pero siempre recuerdo -y para no ser menos lo voy a hacer acá- que Sartre decía que la política y la moral mantenían una relación de "incompatibilidad trágica". Te felicito, Roberto, por el Blog. Es el mejor.