23 ago. 2008

Emilio de Ipola (sociólogo), cantor de tango



Recién vuelvo de un rápido pasaje por la casa de dos amigables colegas, Emilio de Ipola y Claudia Hilb, con un pequeño tesoro entre manos, que es el objeto de culto del año entre mis amigos sociólgos: el CD que acaba de sacar Emilio, cantando tangos, canciones mexicanas y clásicos de la música francesa.

De Ipola fue de los primeros profesores que tuve en la carrera de Sociología. Junto con Félix Schuster, fue la persona que más me desacomodó en esos años, en los que también estudiaba derecho. Era la época de la post-dictadura, y la carrera de Sociología se encontraba relegada al subsuelo de la Facultad de Derecho. Eventualmente, usábamos las mismas aulas que luego se llenaban con mis compañeros de derecho. Todo me desconcertaba en esos saltos cotidianos entre Sociología y Derecho: desde las opuestas modalidades de enseñanza, entre ambas carreras, hasta el diferente uso del mismo espacio, entre abogados y sociólogos. Recuerdo que Schuster parecía tener aversión a las aulas enormes de la Facultad, con sus sillones señoriales y tarimas altísimas, así que siempre se sentaba al nivel de todos en una silla cualquiera, menos como un acto de demagogia que como expresión de una necesidad de entrar en contacto más directo con nosotros. Emilio, que nos enseñó sobre Althusser y sobre Marx, brillaba en tanto por su acidez y su humor inglés (hoy, justamente, le hacen una buena entrevista a Emilio, en la revista Ñ, en donde cuenta que Félix enseñaba a jugar a ajedrez en el centro de detención clandestino donde ambos estuvieron secuestrados por la dictadura. También se menciona allí una típica salida de Ipoliana: cuenta Emilio que las clases de Levi-Strauss en Francia eran algo tediosas, porque el antropólogo "se la pasaba contando mitos").

Bueno, el tema era el CD, que se llama "Cuando sea viejo, seré cantor." Está teniendo una velocidad de circulación enorme en el boca a boca, por lo que espero que, más temprano que tarde, aparezca en alguna disquería -al menos en su vecina y siempre visitada Miles, en Plaza Serrano. Dale Emilio! Felicitaciones a él, un hermoso logro que va a tener continuidad.

2 comentarios:

mm dijo...

pero qué imagen, en algún lado ha de estar el Creador que olvida sus obras colgadas que dilatan la pupila o desbordan el lente de la cámara ..
Bien por De Ipola, un Maestro!, sus clases imperdibles. pasión además de libros se concentraban en la “306” de la facultad de ciencias sociales. La Bemba fue uno de los primeros artículos que despertó pasión y afirmó que estaba en el lugar indicado.(había encontrado mi ”lugar en el mundo”)

rg dijo...

:)