3 ago 2008

Osvaldo Pugliese, comunista




Este fin de semana vi, con cierto atraso, la película Café de los Maestros, la versión argentina y tanguera del Buena Vista Social Club, un documental sobre los viejos maestros y glorias del tango rioplatense. Dirigida por Martín Kohan y producida por Gustavo Santaolalla, Walter Salles y la notable Lita Stantic, la película muestra, como pocas otras que haya visto, una brecha abrumadora entre lo que podría haber sido y lo que es. El material a mano es tan pero tan extraordinario -y tan difícil de volver a juntar, entre otras razones por la edad de los protagonistas- que uno no puede sino agarrarse la cabeza por la oportunidad perdida. A pesar de eso, me consta que la gente suele terminar la película con ovaciones y aplausos, en merecido reconocimiento a músicos, intérpretes y orquestas maravillosas.

Entre los múltiples testimonios que uno encuentra en el film, aparecen las habituales referencias al mítico Osvaldo Pugliese, pianista, director y compositor, que durante buena parte de su vida convivió con una orquesta que él organizó en forma cooperativa, y en donde las ganancias se distribuían igualitariamente (bajo un método que llevó a que el director de la orquesta llegara a ganar menos que algunos de sus músicos). Recordé entonces que Pugliese se había hecho comunista “leyendo las noticias del diario Crítica sobre la Guerra Civil Española,” y en homenaje a los republicanos de allí.“ Según su testimonio, “A raíz de esas informaciones fui al Sindicato de Músicos y dije: ‘Decime, che, ¿cómo se maneja esto del Partido Comunista? ¿Hay alguno aquí?’ (...) Y así fue que me afilié junto a otros compañeros.” Su militancia implicó censuras sobre su trabajo, y también la cárcel. Sometido a prisión en más de una oportunidad (tanto por el primer Perón como por el gobierno de la Revolución Libertadora), Pugliese seguía corrigiendo desde el encierro los arreglos de la orquesta en la que participaba, que -cuenta la leyenda- tocaba con un clavel rojo sobre el piano en recuerdo del director preso. Pugliese fue uno de los miembros fundadores del Sindicato de Músicos, para ayudar a que el trabajo fuera “una dignidad personal y no un castigo.”

5 comentarios:

rc dijo...

Es muy cierta está anecdota de Puegliese. Recuerdo muchas veces que mientras escuchaba tanto en casa, mi viejo y un amigo recordaban sobre esto. Para casi intrascendente al principio, pero que una persona - y en este aso el director - organice un orquesta en donde todos cobren mas o menos lo mismo es muy valioso. Me gustaría poder ver la película en algún momento. Si es del estilo de "Buena vista..." debe valer la pena. Saludos...!

mm dijo...

Estas trayectorias que aparecen ante nuestros ojos como casos –sumo el ejemplo de la vida de soledad rosas( del libro “amor y anarquía” de m. caparrós que descubrí por comentarios en el blog) convergen casi en un mismo punto: la dificultad que tenemos como sociedad para permitir la diversidad… la cárcel, la organización de un espacio de expresión con la resistencia permanente hacia el poder. estas situaciones sobre lo cotidiano que hacen luego una historia de vida a veces las pienso como contraste con la ansiedad que mostramos por buscar grandes revoluciones o sueños de revolución que nos contengan…
Saludos,

rg dijo...

si, ademas lo de la orquesta es siempre una gran metafora de la sociedad posible: cada uno esperando al otro, ayudando al otro, actuando con el otro. un proyecto que tiene sentido esencialmente colectivo

mm dijo...

sí, y con una racionalidad diferente y que toma distancia de la racionalidad de mercado..

mm dijo...
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