2 dic. 2014

Posner: El ocaso de los derechos humanos

El de Eric Posner no es un nombre habitualmente bienvenido en este blog: sus posiciones son siempre buscadamente irritantes, en temas demasiado importantes. Por cierto, es excelente contar siempre con provocadores que nos ayuden a pensar (la semana anterior se hizo, por caso, el homenaje a Martín F.). Lo de Posner me suena diferente, por el tipo de cuestiones que toca, y por el tipo de argumentos que usa. Las cuestiones tienden a ser muy delicadas, y los argumentos no particularmente persuasivos. Nos hemos referido ya a algunos de ellos: su defensa -en los peores momentos- de los poderes concentrados/excepcionales en manos del Presidente, desde una muy problemática perspectiva Schmittiana; su defensa de ciertas formas de la tortura, en tiempos de Guantánamo. Ahora le toca el turno a los derechos humanos -en su nuevo libro sobre "El ocaso de los derechos humanos."

El "punto de partida del libro" -nos anuncia Posner en la introducción- es el de que "los derechos humanos han fracasado en el logro de sus objetivos." Dado, por lo demás, que el libro propone "reemplazar la ideología por la empiria," llama mucho la atención que ese mismo punto de partida, enfáticamente asumido al comienzo, resulte -en sus propios términos- tan frágil en su desarrollo. 

Los estudios que cita Posner demuestran -nos dice el autor, promediando el libro- que "la ratificación de los tratados mejora los derechos humanos en cierto tipo de países, y no en todos los países. La libertad de religión, por caso, progresa más en países en situación de transición democrática, que en otros países..." Bueno, la cosa ya suena diferente: pasamos del "fracaso" a que "no mejora a todos los países" del mismo modo, lo cual es por lo demás una obviedad. Nos dice también (sobre los casos supuestamente exitosos en cuanto a la adopción de compromisos en materia de derechos humanos): "(Estos estudios) no muestran que los tratados hayan mejorado el bienestar general de la gente en los países citados, porque no conocemos si los gobiernos cumplieron con las obligaciones de los tratados sustrayendo recursos de otros proyectos que servían al interés público o si sacaron los recursos de medios de represión más visibles para transferirlos a otros menos visibles". Otra vez, en el mejor caso, esto muestra las dudas que tenemos sobre cómo evaluar cualquier medida, pero no permite sostener lo que Posner sostenía con guapeza y provocativamente al comienzo de su libro.

Más todavía, Posner termina por admitir que, en términos generales, puede decirse que el mundo de hoy -con una mayoría de países suscribiendo una mayoría de tratados de derechos humanos- es un "lugar más libre que hace 50 años". Sin embargo -se pregunta intrigante- "¿puede decirse que el mundo es más libre por la presencia de los tratados de derechos humanos, o por otro tipo de eventos?" Otra vez, con una pregunta más bien obvia y de respuesta obviamente ambigua, ensucia la cuestión relevante, y deja dudas en el mismo terreno en donde se había propuesto ofrecer certezas.

En fin, un nuevo caso de ideología disfrazada de empiria.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

cuando uno está a punto de perder la fe en el blog, por aburridos posts anti-kirchneristas como el anterior, entras y te encontras con una joyita como esta.

Diego R. dijo...

David Kennedy viene diciendo lo mismo desde hace 13 años, en una posición ideológicamente contraria a la de Posner.

Anónimo dijo...

Bueno, representa muy pero muy bien la retórica que suele defender la derecha republicana. El unilateralismo ha sido su principal caballito de batalla

Alberto J. Acosta dijo...

A mi me cae simpático Posner, con su vocecita a lo Woody Allen. Sin embargo, el razonamiento que describís en este libro me parece otro caso de "excepcionalismo norteamericano" ese eufemismo para el racismo que usan allá: si "nosotros" no ratificamos un solo tratado de DDHH, necesariamente tienen que fracasar.

rg dijo...

ojo que el de la vocecita es el padre, richard. este es el hijo de ...Richard

Anónimo dijo...

ADOLFO dice:
Esta cuestión de declarar el fin de ciertas ideas como en su momento proclamó Fukuyama con el fin de la historia muestran por una parte el apuro por cambiar rápidamente, tan propio de nuestros tiempos, todo debe necesariamente ser veloz y pasar a otro tema cuanto antes; pero por otra parte es un forcejeo ideológico por quitarse de encima ciertas "molestias" que no hacen más que entorpecer un camino llano hacia un capitalismo absoluto. Estas ideas, por simplonas que parezcan son el sustento de un ejército de comunicadores que adoctrina día a día a las poblaciones desprevenidas.

Unknown dijo...

Se han hecho críticas más duras y mejor fundadas a los ddhh desde la izquierda, claramente Tushnet. Creo que es un tema interesante para pensar... pero para pensar no para ir largando frases sentenciadoras. Se pueden pensar en las "promesas incumplidas de los ddhh" (como Bobbio habló de las de la democracia, siendo un fiel defensor de ella). Es un temazo, sobre el cual me ahorrás leer a Posner! ;-) Saludos!
micaela.

Anónimo dijo...

Pero al final, ratificar tratados de derechos humanos genera más promocion y protección de los ddhh o no??

Ramiro dijo...

Genial el post; además nos ahorra leer el libro ;) Sobre "se viene diciendo lo mismo desde..." agregaría petardísticamente: Marx lo dijo primero en 1844 :P

Anónimo dijo...

Ignatieff también tiene un libro muy sugerente sobre el tema

Anónimo dijo...

se ve que en su cruzada por promocionar su libro o lo que piensa en general también salió a decir que de nada sirve las clínicas jurídicas de derecho internacional de los derechos humanos porque lo que hacen es “engage in a bewildering array of programs and strategies that have little in common but a left-wing orientation.”