26 jul. 2017

Expulsar a De Vido: La izquierda se equivoca, 2

El sistema institucional que tenemos (y hasta que no lo cambiemos) tiene como "motores" al auto-interés, el oportunismo y el corto plazo: los políticos quieren ser reelectos, y con ese solo interés, proponen aquello en lo que no creen, con el objetivo de sacar provecho inmediato, y en general con miopía, esto es, con independencia de los efectos de mediano o largo plazo de lo que proponen. Esto sería aplicable a todas las políticas que conocemos: desde las AUH, a la reforma constitucional, a la política k sobre derechos humanos. Lo que sea. Por eso, si uno va a denunciar: "oportunismo", "mentira," "electoralismo", va a acertar siempre, pero también va a decir algo obvio y vacuo. El arte de la política, dentro de este horrible esquema, es "aprovechar" esas urgencias de la política mayoritaria, y "tomar" las propuestas que sirvan a los propios principios y compromisos propios, de mediano y largo plazo. En este caso: dar una señal que la justicia se niega a dar, por ejemplo, que la híper-corrupción no siempre "paga."

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Habria que convocar a una marcha para expulsar a ese pez gordo.
Pero creo que la izquierda seguro estaría en contra.

#marchaporlaexpulsiondedevido #lacorrupcionmata

Alberto

Eduardo Reviriego dijo...

No está mal la idea de aprovechar las oportunidades. La tarea es enorme y no se puede desperdiciar nada que, aunque mínimo, sume para una mejora.

Anónimo dijo...

Si hubo una marcha ante un fallo de una corte, que te guste o no, fue adoptada con argumentos, no veo porque no podria organizarse una marcha para pedir la expulsion de uno de los tipos mas poderosos de la ultima decada. Lo mismo debe valer para Menem (convicto condenado!!!!)

Si las garantias valen para estos tipos, deberiamos blanquear nuestra actividad de juristas, para reconocer que solo servimos para garantiazr la vigencia de un estado criminalmente corrupto.

Pablo

David Zambrano dijo...

No. Oportunismo puede tener toda la connotación de una denuncia dentro del contexto político, incluso si este "oportunismo" es "motor" del sistema institucional que "tenemos". La izquierda les dice que están poniendo el carro delante de los caballos y les pone el motor bajo las ruedas. Sino, en tus palabras ¿no se podría interpretar lo que llamás "equivocación", bajo los mismos términos, como una interpelación que le hacés a la izquierda, una interpelación semejante a la de "oportunismo"? Tu respuestas sería que no. Entonces, ¿la izquierda comete una equivocación institucional?

Fernando Toscano dijo...

La AUH como acto positivo de política pública no es comparable a una expulsión como acto negativo de política partidaria, no son lo mismo

Mario Bordón dijo...

Hola Dr. Gargarella: Sufrimos las consecuencias de la post-verdad. Algo que fue magistralmente utilizado por el kirchnerismo y, por todos los gobiernos autodenominados "progresistas" que hubo en América del Sur en los últimos 15 años.
Con la paradoja que de ese hábil manejo de la post-verdad, ahora se ha apropiado la derecha tradicional que el sistema capitalista ha vuelto a instalar como alternativa ante la disconformidad de las masas ante el bochornoso final del "progresismo" (categoría política laxa e insustancial, por cierto.
En Argentina, la post-verdad kirchnerista consistió en elaborar un cuidadoso diseño del relato oficialista durante doce 12 años, el cual sobrevolaba la realidad y que había comenzado instalando una lógica binaria y perversa: se era kirchnerista o se era neoliberal.
Ahora, aparece otra muestra de la post-verdad en manos de la derecha: se vota por la expulsión de De Vido o se está a favor de la corrupción.
Mentira. Falacia, nuevamente, Dr. Gargarella.
Se puede votar a favor de la expulsión de De Vido y continuar expandiendo este lodo de corrupción que, de por sí, es inherente a un sistema capitalista, el cual exhibe su renovada agonía en todo el planeta. Y se puede no votar por la expulsión de De Vido y no avalar corrupción alguna, tal como lo hicieron los Diputados Nacionales del FIT.
Porque si algo no debe hacer -jamás- la izquierda es comprar, en momento alguno, la post-verdad de ninguno de los sectores de la burguesía en su carácter de clase dominante.
Cuando los hechos políticos máximos de un gobierno van en consonancia con su gestión merecen respeto por su coherencia, aunque no se comparta el proyecto político del gobierno de turno.
Un periodista insospechado e insospechable de tener alguna adhesión o simpatía política por la izquierda, Jorge Fontevecchia, acaba de publicar el día domingo 30 de Julio de 2017 y en la contratapa del diario "Perfil" (del cual es Director) un artículo-editorial titulado "Por qué no se hizo una Conadep de la corrupción", cuya lectura recomiendo.
Mal podría, entónces, la izquierda del FIT subirse a este desprestigiado carro de "Cambiemos". Sería caer en la falsa disyuntiva que conlleva esta post-verdad de Macri .
Es obvio que el ahora famoso art. 66 de la Constitución Nacional le otorga plena discrecionalidad política a todos y cada uno de los Diputados Nacionales para excluir (con una mayoría de dos tercios) a un par de la Cámara por "inhabilidad moral", aún sin pedido judicial alguno y como mera sanción disciplinaria interna. Pueden hacerlo. Eso no está en discusión jurídica.
El gran problema político reside en determinar qué uso de esa discrecionalidad política debe hacer la izquierda marxista en cada momento histórico. Y estoy convencido que, en muchos momentos, deberá pagar el costo político y social de no ser "políticamente correcta". Como ahora, y en el caso De Vido, por ejemplo.
Casi nunca es "políticamente correcto" ser marxista en una sociedad capitalista. Es una obviedad pero vale repetirlo.
Por lo dicho, Dr. Gargarella, me resulta muy respetable que Ud. considere que De Vido debió ser excluído de la Cámara. Y que sostenga que la izquierda, por temor a no quedar pegada con la nueva mafia, corrió el riesgo histórico de quedar pegada con la vieja mafia.
Al respecto le digo que, con igual uso de la lógica formal, esta frase podría ser exactamente invertida y la conclusión no sería diferente ni menos válida.
Pero me permito romper una lanza por la izquierda del FIT que, colocada ante la falsa disyuntiva de tener que optar por alguna de las dos post-verdades, asumió el costo político de no adherir a ninguna de ellas y de decir que no apoyará ninguna iniciativa falsamente destinada a combatir la corrupción si la misma no es avalada con hechos y pre-requisitos que ameriten considerar la seriedad de esa iniciativa.
Un saludo cordial desde Concordia (Entre Ríos). Mario Bordón.-

Mario Bordón dijo...

Hola Dr. Gargarella: Sufrimos las consecuencias de la post-verdad. Algo que fue magistralmente utilizado por el kirchnerismo y, por todos los gobiernos autodenominados "progresistas" que hubo en América del Sur en los últimos 15 años.
Con la paradoja que de ese hábil manejo de la post-verdad, ahora se ha apropiado la derecha tradicional que el sistema capitalista ha vuelto a instalar como alternativa ante la disconformidad de las masas ante el bochornoso final del "progresismo" (categoría política laxa e insustancial, por cierto.
En Argentina, la post-verdad kirchnerista consistió en elaborar un cuidadoso diseño del relato oficialista durante doce 12 años, el cual sobrevolaba la realidad y que había comenzado instalando una lógica binaria y perversa: se era kirchnerista o se era neoliberal.
Ahora, aparece otra muestra de la post-verdad en manos de la derecha: se vota por la expulsión de De Vido o se está a favor de la corrupción.
Mentira. Falacia, nuevamente, Dr. Gargarella.
Se puede votar a favor de la expulsión de De Vido y continuar expandiendo este lodo de corrupción que, de por sí, es inherente a un sistema capitalista, el cual exhibe su renovada agonía en todo el planeta. Y se puede no votar por la expulsión de De Vido y no avalar corrupción alguna, tal como lo hicieron los Diputados Nacionales del FIT.
Porque si algo no debe hacer -jamás- la izquierda es comprar, en momento alguno, la post-verdad de ninguno de los sectores de la burguesía en su carácter de clase dominante.
Cuando los hechos políticos máximos de un gobierno van en consonancia con su gestión merecen respeto por su coherencia, aunque no se comparta el proyecto político del gobierno de turno.
Un periodista insospechado e insospechable de tener alguna adhesión o simpatía política por la izquierda, Jorge Fontevecchia, acaba de publicar el día domingo 30 de Julio de 2017 y en la contratapa del diario "Perfil" (del cual es Director) un artículo-editorial titulado "Por qué no se hizo una Conadep de la corrupción", cuya lectura recomiendo.
Mal podría, entónces, la izquierda del FIT subirse a este desprestigiado carro de "Cambiemos". Sería caer en la falsa disyuntiva que conlleva esta post-verdad de Macri .
Es obvio que el ahora famoso art. 66 de la Constitución Nacional le otorga plena discrecionalidad política a todos y cada uno de los Diputados Nacionales para excluir (con una mayoría de dos tercios) a un par de la Cámara por "inhabilidad moral", aún sin pedido judicial alguno y como mera sanción disciplinaria interna. Pueden hacerlo. Eso no está en discusión jurídica.
El gran problema político reside en determinar qué uso de esa discrecionalidad política debe hacer la izquierda marxista en cada momento histórico. Y estoy convencido que, en muchos momentos, deberá pagar el costo político y social de no ser "políticamente correcta". Como ahora, y en el caso De Vido, por ejemplo.
Casi nunca es "políticamente correcto" ser marxista en una sociedad capitalista. Es una obviedad pero vale repetirlo.
Por lo dicho, Dr. Gargarella, me resulta muy respetable que Ud. considere que De Vido debió ser excluído de la Cámara. Y que sostenga que la izquierda, por temor a no quedar pegada con la nueva mafia, corrió el riesgo histórico de quedar pegada con la vieja mafia.
Al respecto le digo que, con igual uso de la lógica formal, esta frase podría ser exactamente invertida y la conclusión no sería diferente ni menos válida.
Pero me permito romper una lanza por la izquierda del FIT que, colocada ante la falsa disyuntiva de tener que optar por alguna de las dos post-verdades, asumió el costo político de no adherir a ninguna de ellas y de decir que no apoyará ninguna iniciativa falsamente destinada a combatir la corrupción si la misma no es avalada con hechos y pre-requisitos que ameriten considerar la seriedad de esa iniciativa.
Un saludo cordial desde Concordia (Entre Ríos). Mario Bordón.-

Anónimo dijo...

Entonces, entre mate y mate; votá en blanco en las próximas elecciones porque el que tengas de poster en tu pieza,cocina o living, no participa.