23 nov. 2012

Bonapartismo latinoamericano: Aricó sobre Marx sobre Bolívar



Quisiera hacer un breve comentario sobre el modo en que Aricó comentó el modo en que Marx comentó a Bolívar.

1) Marx sobre Bolívar

Marx, ya lo vimos aquí en el blog (http://seminariogargarella.blogspot.com.ar/2007/12/marx-contra-bolvar.html), escribió un breve texto sobre Bolívar, en 1857, para el New York Daily Tribune (ya es gracioso pensar este dato –Marx como habitual columnista del diario norteamericano- a la luz de las tonterías que se dicen actualmente, poniendo el acento no en el contenido de un texto, sino en el lugar en donde ese texto apareció publicado -perdónalos Marx, no saben lo que dicen¡).

El escrito de Marx es uno de los pocos en donde hace referencia a la realidad latinoamericana (también aparecen sus referencias, más bien marginales, a la invasión norteamericana en México). La prédica de Marx contra Bolívar, en aquel texto, fue brutal. Decía Marx contra el venezolano: “Terrateniente, hacendado, propietario de minas y de esclavos, Bolívar no sólo interpretó los intereses de su clase, sino que los defendió contra la pequeña burguesía liberal y las todavía inconsistentes masas populares”. Tan excepcionalmente severa fue su crítica que, en una carta a Engels, Marx admite que su texto excedió el tono enciclopédico que le pedía el diario, pero que “hubiese sido pasarse de la raya querer presentar como Napoleón I al canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque” (Engels escribió que “el rey negro Soulouque de Haití” fue “el verdadero prototipo de Luis Napoleón III”). Marx aborreció a Bolívar, porque (tomo palabras de Aricó) “vio en Bolívar un remedo del bonapartismo o, mejor dicho, un tipo de dictador bonapartista”.

2) Aricó sobre Marx sobre Bolívar

El análisis de Marx sobre Bolívar –que es el que, en otros términos, yo tendí a seguir en mi trabajo sobre el constitucionalismo latinoamericano- irritaba al marxista José Arico. A Aricó, como dijera, le interesaba estudiar a Marx (como a Gramsci, como a Mariátegui, como a todos), desde sus “puntos de fuga”, los escritos aparentemente menos importante, los textos que parecían refutar lo que las interpretaciones habituales decían de un autor.

A Aricó le irritaba esa lectura de Marx sobre Bolívar, a través de la cual el primero rechazaba “la forma bonapartista y autoritaria del proyecto bolivariano.” Aricó reaccionaba frente a la lectura marxista porque a él le interesaba reivindicar la “autonomía de lo político” y el “grado de creatividad histórica” propias de procesos independentistas como el latinoamericano.

Decía Aricó: “Nuestra tesis es que no fue la ‘superficialidad’ del periodista, ni el ‘desconocimiento’ del historiador’ ni las limitaciones del ‘metodólogo’, ni finalmente el desprecio del ‘eurocentrista’ las que pueden explicarnos la paradójica actitud de Marx frente a América Latina. Todas estas limitaciones pudieron emerger y desvirtuar sus reflexiones porque una previa y prejuiciosa actitud política obnubiló su mirada”.

Aunque, en lo personal, disiento completamente con la lectura de Aricó sobre Marx sobre Bolívar (entiendo que Marx estaba, otra vez, en lo cierto en sus críticas a Bolívar), reconozco en la defensa que hace Aricó de la “otra” lectura sobre Bolívar (es decir, su crítica a Marx en este punto) un trabajo y una erudición apabullantes. Reverencia frente a Aricó¡

En definitiva, la crítica de Aricó al Marx que escribe sobre Bolívar –y su reivindicación de la “autonomía de lo político”- constituyen aspectos nodales en todo el estudio hecho por Aricó sobre el socialismo y América Latina: para él se trata de pensar apropiadamente sobre una realidad que el marxismo –que Marx mismo- no habría pensado bien.



3) Aricó, Marx, Bolívar, en la discusión latinoamericana contemporánea

No resulta sorprendente saber que la disputa de Aricó con Marx nació motivada por la vocación de Aricó de intervenir en las discusiones políticas latinoamericanas de su tiempo. Como no sorprende que la recuperación de aquel texto de Marx sobre Bolívar haya venido acompañada, siempre, de una vocación similar. Así, por caso, cuando en 1936 Aníbal Ponce escribe una introducción a la edición en español del texto de Marx (que Aricó también critica en su libro), lo hace convencido de la necesidad de criticar a algunos movimientos nacionalistas de su época. Los términos de Ponce sobre el Bolívar del que escribe Marx, son tan duros como los de Marx. Ponce dice que Bolívar no hubiera estado marchando junto con “los estudiantes y los obreros”, y que no lo sorprende ver que la principal reivindicación de Bolívar hubiera quedado en manos de dos generales poco afectos al antiimperialismo que atribuían a Bolívar: Antonio Guzmán Blanco y Juan Vicente Gómez (recuerdo a dos presidentes recientes, en la Argentina, reivindicando a Juan Manuel de Rosas).

En lo personal, la crítica que hago al centralismo autoritario regional –y a Bolívar en particular- es tributaria de los escritos de Marx y Ponce, y crítica de textos extraordinarios como el de Aricó: necesitamos mantener una crítica implacable frente al bonapartismo latinoamericano, todavía vigente.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Off topic. Hoy, sábado 24, el inefable y genial Huili Raffo te dedica unas palabras muy divertidas en su columna semanal de Perfil. Desconozco por qué salió publicada hoy y no mañana, domingo, as always...

pablo dijo...

Estimado Roberto: leyendo hace un tiempito el libro de Aricó sobre Marx y America Latina (que más bien es sobre Marx y Bolivar) recordé un muy interesante libro llamado "LA REVOLUCIÓN AGRARIA ARTIGUISTA" de Sala de Touron - Torre, donde se describe y analiza el proceso originado como consecuencia del REGLAMENTO PROVISORIO PARA EL FOMENTO DE LA CAMPAÑA, lo que también refiere a otras tradiciones politicas, otros liderazgos distintos al bolivariano enmarcadas en el proceso de la independencia del continente. Muchos saludos pablo

Eduardo Reviriego dijo...

Uno de los textos más interesantes de Marx, "El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte",puede explicar las críticas que se volcaren en el texto sobre Bolívar. Pero la lectura de ese texto sobre el "bonapartismo" (*)nos puede iluminar sobre el actual régimen instalado en nuestra sociedad, por ejemplo cuando considera que:
"Se comprende inmediatamente que en un país como Francia, donde el poder ejecutivo dispone de un ejército de funcionarios de más de medio millón de individuos y tiene por tanto constantemente bajo su dependencia más incondicional a una masa inmensa de intereses y existencias, donde el Estado tiene atada, fiscalizada, regulada, vigilada y tutelada a la sociedad civil, desde sus manifestaciones más amplias de vida hasta sus vibraciones más insignificantes, desde sus modalidades más generales de existencia hasta la existencia privada de los individuos, donde este cuerpo parasitario adquiere, por medio de una centralización extraordinaria, una ubicuidad, una omnisciencia, una capacidad acelerada de movimientos y una elasticidad que sólo encuentran correspondencia en la dependencia desamparada, en el carácter caóticamente informe del auténtico cuerpo social, se comprende que en un país semejante, al perder la posibilidad de disponer de los puestos ministeriales, la Asamblea Nacional perdía toda influencia efectiva, si al mismo tiempo no simplificaba la administración del Estado, no reducía todo lo posible el ejército de funcionarios y finalmente no dejaba a la sociedad civil y a la opinión pública crearse sus órganos propios, independientes del poder del Gobierno."
Y nos previene cuando estima que:
"Acosado por las exigencias contradictorias de su situación y al mismo tiempo obligado como un prestidigitador a atraer hacia sí, mediante sorpresas constantes, las miradas del público hacia el sustituto de Napoleón y por tanto ejercer todos los días un golpe de Estado en miniatura, Bonaparte lleva al caos la economía."
Es evidente que no es exactamente lo mismo, pero ya lo expresó al inicio del texto: "...y otra vez como farsa".
*)Que no refiere a Napoleón el Grande, como se confundió nuestra presidenta al presentar el proyecto de reforma al Código Civil.

Anónimo dijo...

Que increible!
Marx sobre Bolivar, Aricó sobre Marx, Gargarella sobre Aricó.
No voy escribir yo sobre Gargarella, pero que tengamos que seguir pensando el tema porque es actual, a 180 años de Bolivar, es muy loco.
Saludos.
Enric.

miguel dijo...

Buenísimo.Coincido, Roberto. Por eso me parecen "curiosos" los Marxistas Bolivarianos. A menudo, varias de las corrientes de izquierda en el continente -sobre todo las extremistas- Ponen a Karl y a Simón en el mismo afiche. A veces salen a 'disculpar' a MArx por su supuesto eurocentrismo. A propósito: talvez existe hoy un prejuicio "antieurocentrista" en gran parte de la izquierda académica. Se ha llegado a decir, incluso, que la ciencia es un mito occidental, racista, machista. Resuelven discusiones ricas y complejas dividiendo las aguas entre 'ilustrados elitistas' y 'localistas populares'. Quizá es hora de decirle a la izquierda, desde la izquierda, que otro modo de llamar al conocimiento local es "prejuicio". Que el posmo hizo agua en los 90. Que en el prefijo "post" sólo sigue siendo serio gracias a las geniales notitas amarillas. Saludos!!

Eduardo Reviriego dijo...

Enric:
Te recomiendo que leas a Maurice Joly y su obra: "El diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu", (1864)y encontrarás muchas más coincidencias entre estos tiempos bonapartistas y los de Napoleón el Pequeño. Recomiendo también el capítulo X de "El hilo y las huellas. Lo verdadero, lo falso, lo ficticio." de Carlo Ginzburg. FCE. Bs. As. 2010. páginas 267 y sgts., que se ubica bien en el tema, especialmente en la fobia que siempre el bonapartismo manifestó hacia la prensa no estatal.

Anónimo dijo...

Seguramente me va a resultar muy difícil, tanto conseguirlos como,si los consigo,entenderlos, pero gracias por la recomendación. Enric

Anónimo dijo...

http://www.lafogata.org/recopilacion/tur.1.1.htm

Muy interesante la parte en que habla de Bolivar.