31 de ene. de 2012

Ganadores y perdedores


En estos días vi dos de las películas del año, The Havre, de Aki Kaurismaki, y la película muda The Artist, de Michel Hazanavicius. Me resultó curioso ver qué distinta podía ser la mirada de los directores. Ambos filmes giran en torno a sujetos, en un sentido relevante,"derrotados¨: un inmigrante ilegal, en el primer caso; un famoso artista venido a menos, en el segundo. Sin embargo, las películas no pueden ser más diferentes. La primera está pensada y filmada desde el punto de vista de los fracasados; mientras que la segunda asume el punto de vista de los que han triunfado. La primera elige acompañar a los derrotados, a través de un camino lleno de pequeñas solidaridades; mientras que la segunda avanza entre frivolidades, orgullo y celos. Cuál de las dos se llevará todos los premios?

Savater sobre Ovejero


El filósofo Savater sobre el último libro del amigo Ovejero, en El País

En vísperas de finalizar el pasado año, nuestro periódico publicó un reportaje en el que varios historiadores, politólogos y filósofos recomendaban lecturas a los políticos para encaminarles en el buen gobierno. Todas eran estupendas, de Platón y Maquiavelo hasta el Algo va mal, de Tony Judt, que se ganaba doble mención. Nadie podría ponerles un pero... de modo que yo seré ese nadie: las obras elegidas resultan apropiadas para la cabecera de cualquier gobernante, sin duda, pero casi ninguna se refiere específicamente a los problemas nacionales que tendrán que afrontar los representantes españoles recién nombrados. Por remitirme al expresivo título del libro de Tony Judt, son libros que tratan de lo que va mal en nuestras democracias, pero no de ese "algo" que va peor en España que en otros países.
No deja de ser chocante el interesado desinterés con que son acogidos en el debate público ciertos ensayos morales y políticos de actualidad sobre nuestro presente. Naturalmente no digo que debieran ser aceptados y celebrados sin rechistar, pero me extraña que no merezcan más que alguna convencional reseña en el mejor de los casos y en otros ni eso. La piedra cae en el estanque sin apenas alterar su plácida superficie, se hunde calladamente hasta el fondo, mientras las ranas se apartan con discreción y siguen croando luego sus lemas rutinarios como si nada. Algo así ha pasado, por ejemplo, con El mal consentido (Alianza), de Aurelio Arteta, razonado análisis de las actitudes de quienes conviven con atrocidades como el terrorismo y siempre encuentran motivos para desentenderse de su evidencia o justificar su inhibición ante ellas.
El profesor Ovejero encuentra difícilmente comprensible, desde el plano de los principios, que los partidos de izquierda -desazonados por los cambios sociales y económicos que han hecho dudosos sus apoyos tradicionales- hayan buscado nuevos votantes por medio de tesis nacionalistas que se oponen a lo que siempre fue su proyecto político característico. Su argumentado planteamiento puede y sin duda debe ser discutido, pero difícilmente puede ser pasado por alto o despachado con los habituales dicterios de "facha", "españolista", "neofranquista" y las demás rutinarias lindezas con las que muchos pretenden escamotearse de la fatigosa tarea de razonar inteligiblemente. Ahora que los desarbolados socialistas, por ejemplo destacado, tratan de reorganizar su mensaje político, esta reflexión académica en su rigor pero no menos apasionada sería probablemente más útil que los manifiestos de vacuas generalidades que enfrentan a aspirantes al mando pero no inciden en los temas de fondo.No deja de ser chocante el interesado desinterés con que son acogidos en el debate público ciertos ensayos morales y políticos de actualidad sobre nuestro presente. Naturalmente no digo que debieran ser aceptados y celebrados sin rechistar, pero me extraña que no merezcan más que alguna convencional reseña en el mejor de los casos y en otros ni eso. La piedra cae en el estanque sin apenas alterar su plácida superficie, se hunde calladamente hasta el fondo, mientras las ranas se apartan con discreción y siguen croando luego sus lemas rutinarios como si nada. Algo así ha pasado, por ejemplo, con El mal consentido (Alianza), de Aurelio Arteta, razonado análisis de las actitudes de quienes conviven con atrocidades como el terrorismo y siempre encuentran motivos para desentenderse de su evidencia o justificar su inhibición ante ellas.
Hay obras que aún guardan más directa relación con los intereses de los políticos. No caben muchas dudas de que los nacionalismos que pretenden privilegios amenazando con la separación son uno de los problemas más acuciantes de España. De ellos no habla Platón ni Maquiavelo, y Tony Judt solo de refilón. En cambio son el tema de La trama estéril (Montesinos) de Félix Ovejero, centrado en la paradójica colusión entre la izquierda y el nacionalismo. El autor es un reputado politólogo que ya había dedicado otro notable ensayo a este tema: Contra Cromagnon: nacionalismo, ciudadanía, democracia (Montesinos). En La trama estéril comienza haciendo una consideración general sobre qué son las naciones y cuáles sus límites, respondiendo en cierto modo a aquella observación del entonces presidente Zapatero sobre lo discutible que resulta el concepto de nación. Después repasa detalladamente, con minuciosa documentación y bibliografía, los principales problemas políticos de la cuestión, empezando por la relación entre la lengua y la ciudadanía, tan pervertida por unos como cínicamente minimizada por otros, para seguir con las cuestiones económicas y el tema de la igualdad, reivindicación clásica de la izquierda hasta que fue relegada en beneficio de la posmoderna exaltación de la diferencia.
Y sin embargo, uno tiene la melancólica impresión de que ya hay ciertos disparates que se dan por indiscutibles e irremediables. Será por eso quizá que los doctores renuncian a recomendar estos libros a los gestores que tanto necesitarían conocerlos para que algún día saliésemos de la actual zona pantanosa.

30 de ene. de 2012

Algún debate

Vicente Battista (Carta Abierta) y yo respondemos a las mismas preguntas, formuladas desde politicaargentina.com, acá

Raymundo Gleyzer en Malvinas

Buen homenaje de Huili R., acá (comentaban unos amigos, el otro día, qué parecido entre aquellas imágenes captadas por Raymundo G entonces, y el "cine libre" inglés, de los 50-60s)

29 de ene. de 2012

Antipresidencialismo CR




Qué razones explicarán el relativo éxito y la enorme estabilidad y paz del sistema político costarricense? Una multiplicidad de razones, claro. Pero acá va una importante, conforme uno de los principales cientistas políticos especializados en ese país:


"La política costarricense moderna empieza -según suele entenderse- con el fin de la guerra civil de 1948 y la promulgación de la nueva constitución en 1949, que establece las reglas de la vida política del país y crea, de modo deliberado, una de las presidencias más débiles de América Latina (Mainwaring y Shugart 1997, 432; Wilson 1998, 51-54). El poder político quedó ampliamente disperso, entonces, entre las ramas legislativa y ejecutiva, la Corte Suprema, numerosas agencias autónomas, y una casi cuarta rama de gobierno, el Supremo Tribunal Electoral, con absoluta responsabilidad en cuestiones electorales". Bruce Wilson, "Explaining the Rise of Accounrability Functions of Costa Rica s Constitutional Court," en Gloppen et al, 2010.

28 de ene. de 2012

Cómo instalar un tema. Lección uno

Empezar negando, sin que nadie haya preguntado nada al respecto. Ejemplo: (comentario salido de la nada:) "No nos interesa en absoluto una reforma constitucional"

27 de ene. de 2012

Más de y sobre Plataforma

Por  Diana Kordon y Lucila Edelman

La irrupción de Plataforma en el debate social y cultural, los cientos de nuevas adhesiones en pocos días muestran que su aparición responde a una necesidad social. La heterogeneidad de sus firmantes, con las obvias dificultades que puede generar, implica, simultáneamente, una enorme riqueza y un desafío. La construcción de un "nosotros" conllevará necesariamente trabajo y polémica de ideas.
Ante el efecto impositivo del discurso oficial, una enunciación colectiva genera un espacio apuntalador de la subjetividad. Nos sustrae del efecto opresivo de ser colocados antinómicamente como funcionales a la "derecha reaccionaria" cuando queremos expresar nuestras profundas diferencias con la política del Gobierno.
El relato parte de una premisa sobre la que no acepta discusión: estamos ante la realización de una profunda transformación social. Definido así este nuevo país que se está gestando, los actores sociales pasan a ser ubicados según se posicionen "a favor" o "en contra" del gobierno "nacional y popular". La épica de las grandes transformaciones que se estarían produciendo en la Argentina cae con peso acusatorio sobre las voces disidentes. Nos referimos en este caso a la disidencia de quienes, no teniendo ninguna identificación con los poderes dominantes, sólo reconocen compromiso con las necesidades materiales, sociales y culturales de nuestro pueblo.
Por nuestra parte, consideramos que una transformación social es producto de determinados hechos instituyentes que conmueven y modifican el orden de lo instituido.
Grandes corporaciones mineras, petroleras, cerealeras, telefónicas, así como el sector financiero, han recibido y reciben privilegios de este gobierno. El oro, cuyo método de extracción contamina los glaciares de la cordillera, paga sólo un 3% de derecho de exportación. La propia ley de glaciares, primero vetada, luego resancionada, sigue sin aplicarse. La prórroga de los contratos con grandes petroleras nos ata las manos por décadas. Se aplica el impuesto a las ganancias a los asalariados, verdadero impuesto al trabajo, mientras no es gravada la renta financiera. Esto no es "lo que falta": son sólo algunos ejemplos de una política coherente.
Se parte de la premisa de que este gobierno no criminaliza la protesta social. Nos preguntamos: ¿tenemos un déficit en nuestra percepción o la realidad contradice esa afirmación?; ¿qué nos pueden decir de esto dirigentes obreros y sociales a quienes no les alcanza el tiempo para correr de juzgado en juzgado por la cantidad de causas penales que tienen abiertas?; ¿cómo fundamentan los diputados oficialistas su negativa a votar los diferentes proyectos presentados para dejar sin efecto la judicialización de las protestas que se viene desarrollando desde la época del menemismo?; ¿qué lectura merece la utilización de patotas en lo que se ha dado en llamar tercerización de la represión o la acción directa de la policía y las fuerzas de seguridad en ocasión de situaciones de conflicto social?; ¿qué significado tiene el silencio de la Presidenta, quien al realizar una teleconferencia con el gobernador Insfrán, inmediatamente después de la violenta represión en Formosa en la que fueron asesinados dos miembros de pueblos originarios, no hizo ninguna mención de este hecho?
Lo que marca un punto de inflexión insoslayable es el incremento sustantivo de asesinados en ocasión de reclamos colectivos en defensa de derechos básicos. Su número concentrado en el último período señala una direccionalidad alarmante.
Adjudicar estos hechos a políticas regionales o criticarlos sin un análisis de las condiciones que los posibilitan y teniendo siempre especial cuidado en eludir la responsabilidad y en no afectar el buen nombre del Ejecutivo nacional, en nada ayuda a sacudir el peso de la impunidad.
La ley antiterrorista, sancionada vertiginosamente y votada por diputados y senadores a libro cerrado, en una actitud para muchos de ellos contradictoria con su propia historia, constituye un verdadero analizador social y no una anomalía. Además de su obvia aplicación contra la protesta social, seguramente podrían ser considerados "terroristas", por ejemplo, ahorristas que reclamen la devolución de sus depósitos o periodistas que informen sobre índices de inflación. ¿No basta la experiencia de la aplicación de estas leyes en otras partes del mundo? Los mapuches chilenos son juzgados por leyes equivalentes.
Estos y otros temas que caracterizan el actual período, abierto en 2001, sí eran una asignatura pendiente en un debate cultural que hoy empieza a desplegarse activamente en la escena pública. Lo celebramos.

26 de ene. de 2012

Mega-minería k: detienen a militantes/con addenda

La información, más abajo, y
muy buena nota de M. Caparrós sobre el tema, acá


Prensa Unión de Asambleas Ciudadanas Informa
26 de enero de 2012


Detención de compañeros de Famatina y de Belén
en el bloqueo de Santa María.

Los detrendios don 6. El Oficial Chayle, de la Comisaría de San José
donde estan detenidos, fue quein confirmo que son 6. Son : 3 cumpas de
Belen, 1 cumpa de Santa MAria, 1 cumpa de Andalgalá, 1 cumpa de
Chilecito.
Se los detuvo en el bloqueo de Santa Maria (el otro acceso a La
Alumbrera) por averiguacion de antecednetes.
EL telefono de la Comisaria de San Jose (COmisario Pastrana) es 03838
423195
El Telefono de la Fiscalia de San Jose es 03838 423195
La detencion fue realizada por el Fiscal de San Jose y los llevaron de
alli a la Comisaria

VIDEO: BLOQUEO EN BELÉN A LAS MINERAS

Para acceder a los videos entrar a: http://radiolanegra.blogspot.com/

¡NO a la mega minería!
¡SÍ a la vida, defendamos el agua y la tierra!


Addenda:Aviso de los compañeros de la Asamblea El Algarrobo:
POR LA FUERTE PRESION EJERCIDA DESDE TODO EL PAIS FUERON LIBERADOS HACE INSTANTES LOS SEIS COMPAÑEROS DETENIDOS EN SANTA MARIA, TANTO EL FISCAL COMO LA POLICIA LES "PIDIERON DISCULPAS"... EN MINUTOS SE REANUDA EL BLOQUEO EN SANTA MARIA... FUERA ALUMBRERA!!! NI UNA MINA MAS!!!
No a la MIna Esquel


Nueva Plataforma


Otro texto de Plataforma 2012, a continuación (más textos de Plataforma, en el blog
 http://plataforma-2012.blogspot.com/), por M. Svampa y P. Zangaro


Plataforma es un espacio colectivo en formación, que nuclea a intelectuales y trabajadores de la cultura provenientes de diversos ámbitos, preocupados por los derechos humanos, de ayer y de hoy, así como de las diferentes formas de desigualdad que atraviesan la sociedad argentina actual. Surgió de la convicción de que resulta imperioso crear una voz independiente de los diferentes poderes (políticos, económicos, mediáticos), sin caer en el peligroso juego de los reduccionismos y las polarizaciones descalificadoras que promueven encapsular el debate en una disputa entre posiciones pro-K y anti-K.
En esta línea, Plataforma 2012 aspira a la construcción de un colectivo pluralista y democrático, aun si por el momento señala sólo un punto de confluencia en torno a ciertos posicionamientos, temas y necesidades que han sido expresados en el documento inicial, dado a conocer a comienzos del nuevo año. Entre otros, destacamos tres tópicos, que deben ser subrayados: desigualdades, vínculos entre Gobierno y grandes corporaciones y violación de derechos básicos hoy.
En este sentido, lejos de plantear un “debate entre intelectuales” como cierta lógica mediática ha querido instalar, Plataforma 2012 se plantea como un colectivo que se propone debatir abierta y públicamente los grandes temas nacionales que no figuran en la agenda política y que comprometen el presente y el futuro de nuestro país.
Respecto de lo primero, pensamos que una mirada rigurosa sobre la cuestión de las “desigualdades”, así, en plural, debe abarcar las diferentes dimensiones y registros que ésta posee, pues no es algo que se mida solamente en términos de ingreso. Así, existen varios indicadores, que lejos de presentar un perfil promisorio, nos señalan un reforzamiento de las inequidades , sea que nos refiramos a la educación, al acceso a la salud, a las distancias entre las provincias pobres y ricas y, de manera cada vez más dramática, a las angustiosas brechas territoriales y urbanas, relativas al acceso a la tierra y la vivienda.
Asimismo, sostenemos que es necesario desactivar el discurso mistificador y acomodaticio que sostiene el gobierno nacional respecto de las grandes corporaciones , a la luz de los apoyos y alianzas que hoy se perciben entre éste y un amplio arco de grandes empresas, expandidas a lo largo de toda nuestra geografía, que incluyen desde los grandes productores de granos, notorias empresas industriales, hasta los actores trasnacionales de la minería. Por último, estamos muy preocupados por la apertura de un nuevo ciclo de violación de derechos humanos , que hoy aparece minimizado desde el discurso oficial. Lejos de creer que muchas de las muertes ocurridas por represión en el último año y medio sean casuales u ocasionales, éstas tienen que ver con la estructura de alianzas política que promueve el Gobierno (con los gobernadores y los grandes actores económicos), así como con la implementación de modelos de mal desarrollo, altamente excluyentes.
Ejemplo de esto último es el PEA (Programa Estratégico Agroalimentario), que plantea como objetivo para el año 2020 producir 157 millones de toneladas de granos, para erigir a Argentina en líder mundial en el sector, a sabiendas de que ese proceso que incrementaría en un 60% la producción ya existente generará más acaparamiento de tierras, más desmontes, más expulsión de poblaciones campesino-indígenas y más criminalización y represión de la protesta. Otro, el avance de la minería a gran escala : el escenario de pueblada que hoy se vive en Famatina, en La Rioja, las manifestaciones en Río Negro en contra de la reciente derogación de la ley que prohibía la minería con cianuro, o las declaraciones difundidas en los medios del secretario nacional de Minería, avalando proyectos que se llevarían a cabo en Chubut (provincia donde este tipo de minería está prohibida), no nos hablan solamente de responsabilidades provinciales, sino que aluden también a dinámicas económicas promovidas por una batería de políticas y leyes nacionales.
Esto no implica desconocer las medidas positivas implementadas por el Gobierno , como pretenden endilgarnos equivocada o maliciosamente algunos, a fin de minimizar nuestras críticas, y que incluyen aspectos importantes de la política de derechos humanos en relación al pasado dictatorial, la perspectiva latinoamericana, la expansión de la jubilación, la ley de medios, la asignación por hijo, el matrimonio igualitario o el restablecimiento de las convenciones colectivas. Sin embargo, no podemos diluir o autolimitar la crítica en nombre de “las transformaciones realizadas”, más allá de la valoración que cada uno haga de ellas. Tampoco podemos hablar de “asignaturas pendientes” o de meros “costados débiles” del modelo, que a futuro serían resueltos favorablemente, pues las críticas enunciadas en el documento aluden a cuestiones medulares, que van (re) configurando los nuevos marcos de exclusión de la Argentina contemporánea, e interpelan por esa misma razón lo que los argentinos entendemos por democracia.
Por último, la repercusión positiva que obtuvo el primer documento de Plataforma 2012 refuerza la idea de avanzar en esta apuesta colectiva. Son numerosas las personas que desde distintos puntos del país, desde diferentes ámbitos de la cultura, del pensamiento, del trabajo social y ambiental, de pueblos originarios, nos han hecho llegar su saludo entusiasta y apoyo activo, subrayando a través de ello la existencia de un pensamiento popular y crítico , por fuera y más allá de la hegemonía cultural del oficialismo.

25 de ene. de 2012

Dos santuarios de deliberación pública

Del amigo R.Saba:

Hace un año LA NACION publicó una excelente nota de mi colega Silvio Waisbord, profesor de la Universidad de George Washington, titulada "El error de la prensa militante". Frente a la común distinción que parece haberse instalado en el debate entre la prensa imposible (la que escribe desde un lugar en el vacío, desconectada de los intereses y las ideas de este mundo) y la prensa adicta (la que carece de pensamiento crítico y apoya al poder público o privado), Waisbord decía que la prensa puede preservar su independencia de criterio sin necesariamente alinearse con una causa política o económica.

Poco tiempo después, escuché a un periodista que conduce un programa de opinión política expresamente alineado con el gobierno referirse a su visión de la Justicia. Se debatían por ese entonces los nombramientos de jueces laborales. Algunos medios habían sostenido que muchos de ellos eran muy cercanos a los intereses de la CGT. Ese periodista sostenía que no entendía por qué algunos se escandalizaban a raíz de ese dato, que no desmentía, pues él creía que era positivo que por fin algunos jueces representaran los intereses de los trabajadores.

Ambos debates, el primero sobre la posibilidad de que exista un periodismo independiente, y el segundo sobre la independencia deseable de los jueces, expresan un rasgo preocupante acerca de las premisas que nutren nuestras visiones acerca de instituciones sobre las que, hasta no hace mucho, existía algún consenso acerca de la necesidad de que no fueran capturadas por intereses particulares.

El sistema democrático no se justifica en una visión de la política que la entiende como una lucha a matar o morir. Todo lo contrario, es un sistema en el cual todos participamos de una deliberación permanente sobre lo que debe ser y sobre lo que debe hacerse. Como no podemos tener esa discusión eternamente, pues hay que tomar decisiones a veces urgentes, recurrimos a la regla de mayoría para dirimir provisoriamente las diferencias. Digo "provisoriamente" porque ninguna decisión tomada democráticamente es irrevisable. Esa es una de la razones por la que las mayorías pueden legítimamente imponer su voluntad. De otro modo, ellas se constituirían en el amo que somete a la minoría en forma permanente.

Las mayorías que toman decisiones en una democracia no son eternas ni son idénticas en su composición, y ése es uno de los factores que hacen que la democracia sea un mejor régimen político comparado con cualquier otro conocido. Para llegar a esos acuerdos provisorios es necesario fundar las decisiones en razones que llamamos públicas, es decir, que podemos asociar a principios universales de Justicia y no a intereses personales o sectoriales. No podemos defender nuestra posición pública con seudoargumentos del tipo "tenemos razón porque somos más", "porque somos mejores" o "porque tenemos más músculos o dinero o armas que el resto". Las razones deben ser aceptables por sí mismas porque aluden a principios que consideramos correctos o justos.

Muchos son escépticos respecto de que el Congreso pueda (o deba) funcionar de este modo, pero muchos no podemos imaginar que la Justicia funcione de otro modo. O el periodismo. La democracia necesita de esos espacios y foros en los que las únicas armas que se esgriman sean las razones y en los que las decisiones tengan una presunción de ser legítimas por ser mejores. Si renunciamos a ello, sólo nos quedan campos de batalla, la primacía de los más fuertes o de los más, y la democracia no es eso.

No podemos, como sociedad, renunciar a confiar en las razones y asumir un escepticismo radical respecto de la posibilidad de buscar la verdad, ya sea desde el periodismo o la Justicia. Como sostenía Waisbord, "el periodismo siempre informa desde un lugar determinado, no desde un utópico Olimpo alejado de la vida política y moral de la ciudadanía. Reconocer esta situación no implica abandonar la idea de que el periodismo debe procurar mantener distancia frente a los gobiernos y ser crítico de los dogmas perpetuados por quienes recitan sus verdades".

Algo parecido pasa con los jueces. El mito de que la ley se aplica automáticamente sin que los magistrados recurran a valores o principios morales es eso, un mito. Pero ello no implica que los jueces deban decidir de acuerdo con sus propios y personales principios morales o con los intereses de sus amigos o aliados coyunturales.

Tomemos por caso nuestra Corte Suprema. A partir de las nuevas designaciones y de los procedimientos que se siguieron para llevarlas a cabo, los argentinos recuperamos nuestra confianza en esa institución. Antes de esos cambios, la Corte era vista como un órgano parcial, un instrumento de los que pasajeramente ocupaban el poder. Los jueces, por su lado, hicieron su parte al tomar decisiones que, lejos de ser percibidas como parciales, vemos como sabias o presuntamente justas, aunque quizá no estemos de acuerdo con ellas. Eso no quiere decir que la Corte no haya decidido a partir de ideas y principios debatibles, pero creemos que las razones que nos dieron para interpretar la Constitución en un cierto sentido son aceptables, incluso si no las compartimos.

Los jueces declararon inconstitucional la penalización de la tenencia de estupefacientes para consumo personal, ordenaron combatir el hacinamiento carcelario en la provincia de Buenos Aires, respetar los derechos ambientales de los vecinos que habitan en torno al Riachuelo, actualizar las jubilaciones, evitar utilizar el reparto de publicidad oficial como instrumento sancionador de la expresión crítica, entre otras decisiones. Algunos podemos decir que es una Corte liberal -por opuesta a una conservadora-, pero no se escuchan voces que la acusen de parcial por ese motivo.

Es perfectamente posible y deseable sostener nuestras discrepancias ideológicas, pero debemos hacerlo al tiempo que aceptamos la necesidad de contar con espacios en los que confiamos no por ser imparciales, neutros u objetivos, sino porque no son parciales. El periodismo y la Justicia son dos de los más valiosos foros en ese sentido y su cuidado no es sólo responsabilidad de los líderes políticos, sino también de los periodistas, los medios y sus lectores, de los jueces y los académicos que opinamos sobre cuestiones de derecho. Todos juntos podemos construir o destruir esos foros, verdaderos santuarios de la deliberación pública. Lo dramático es que una vez que son destruidos, reconstruirlos se vuelve una empresa ciclópea.

Acopio de armas

Estaba pensando lo mismo, pero J.Fernández Díaz lo expresó mejor:


El kirchnerismo hace acopio de armas (ley de medios, ley antiterrorista, cupos de importación) y realiza construcciones definitivas, como si fuera a quedarse para siempre. A pesar de que recibió fuego amigo por el concepto "terrorismo", el Gobierno no se movió un milímetro y mandó decir que ellos lo aplicarían para el bien. ¿Pero si vienen otros y lo aplican para el mal?, se les preguntó. No hubo respuesta. Es inconcebible desocupar la Casa Rosada.

24 de ene. de 2012

Violaciones

Publicado hoy por la amiga Paola Bergallo, aca:

El caso de la niña violada de 11 años que no  accedió al aborto legal exhibe una vez más los l ímites del modelo de indicaciones del Código Penal , ofreciendo nuevas consideraciones para la legalización del aborto que se suman a las razones basadas en derechos.
Su fracaso como mecanismo de regulación surge de al menos tres problemas recurrentes que el caso entrerriano ha vuelto a actualizar.
En primer lugar, la judicialización indebida del pedido de autorización emerge frente a la incertidumbre sobre el estatus jurídico del modelo de indicaciones. En este caso resurgieron los desacuerdos interpretativos sobre el alcance del permiso de aborto por violación en mujeres que no sufren discapacidad mental . Se trata de una polémica interpretativa que perdura por décadas. Incluso las dictaduras de 1968-1973 y 1976-1983 terminaron cambiando el texto del Código Penal para dejar en claro que toda mujer violada podía solicitar el aborto , la única interpretación compatible con nuestra Constitución entonces y aún más a partir de 1994.
En segundo lugar, a la inseguridad jurídica generada por los cuestionamientos citados se agrega una serie de barreras que restringen el acceso a los abortos legales y que varían de provincia en provincia según la existencia o no de jurisprudencia, iniciativas de política pública o protocolos de atención. Estos obstáculos incluyen: la falta de regulaciones sanitarias en la mayoría de las provincias, entre las que figura Entre Ríos; el incumplimiento de los protocolos sobre aborto no punible por actores de los sistemas de salud allí donde los hay; la solicitud de autorización judicial previa del aborto legal, como en Entre Ríos; la exigencia injustificada de la denuncia previa de la violación, de su prueba o de constatación de los dichos de la víctima; el requerimiento de la intervención de expertos, comités especiales o de ética; la imposición de requisitos formales e injustificados en casos de niñas, adolescentes o mujeres con discapacidad; la ausencia de una defensa imparcial de los derechos de las menores de edad y mujeres con discapacidad mental ante potenciales conflictos de interés con sus representantes o interferencias de terceros; las dificultades de las mujeres pobres para acceder a la representación legal cuando se judicializa el caso; el uso abusivo de la objeción de conciencia; la interferencia de terceros, suministro de información falsa, y el acoso de las mujeres o sus familiares con el objetivo de hacerlas desistir de su decisión de abortar; la falta de servicios adecuados para la atención de niñas, adolescentes, y mujeres con discapacidad, entre otros; la fragmentación de los regímenes de atención de víctimas de violencia y la ausencia en ellos de información sobre los abortos legales; y la falta de claridad sobre los deberes de cobertura de los seguros y prestadores de salud.
Por último, el modelo del art. 86 del Código Penal padece las limitaciones que se han denunciado también en países como Alemania, Francia y España , donde rigió hasta su abandono en los últimos veinte años. Amén de instaurar un excesivo control médico de las decisiones reproductivas, el modelo de indicaciones para el aborto debilita el rol de las mujeres respecto de sus decisiones reproductivas . Al mismo tiempo, el modelo convive con niveles de inseguridad jurídica que socavan su efectividad al dejar abierta la posibilidad de la judicialización posterior de los abortos practicados en los casos que la ley justifica.
En nuestro país el modelo de indicaciones ha demostrado claramente ser parte del problema y no su solución.

22 de ene. de 2012

Don Huili

Reportaggio al amigo Huili, aca. Grande Tp

Aborto y politica

Buena nota de M.W., aca

21 de ene. de 2012

Qom



NUEVO ATROPELLO CONTRA LA COMUNIDAD QOM EN FORMOSA
Los abajo firmantes, integrantes de diversos colectivos sociales, venimos pronunciándonos en torno a tres cuestiones básicas que comprometen seriamente el presente y el futuro del país: desigualdades, alianza entre el poder y las grandes corporaciones, y violación de los derechos humanos hoy.
La dramática situación de la comunidad Qom La Primavera en Formosa es un claro ejemplo de la presencia y vinculación de esa tríada en la realidad nacional. 

Lejos de haberse atenuado, la situación de dicha comunidad se viene agravando cada vez más. Vecinos que usurpan las tierras de la comunidad Qom La Primavera en Formosa continúan amedrentando impunemente a los miembros de la comunidad. El día 18 de enero, el señor Jorge Saucedo disparó con un arma de fuego a un grupo de niños que estaban recogiendo miel, una de las actividades con la cual se sustentan. Horas más tarde, la familia de Sindulfo Caballero y el jóven Horacio López fueron agredidos también en lo que parece ser una zona liberada.
Reclamamos que se ponga fin a los terribles abusos a los que estas familias se encuentran sometidas desde hace largos meses. Las recientes agresiones son parte de una larga cadena de repudiables acontecimientos.Recordemos que hace muy pocos días ya habían golpeado al hijo de Felix Díaz. Poco tiempo antes habían incendiado la casa de familiares del referente de la comunidad.




Si consideramos que uno de los puntos del acuerdo firmado por el gobierno nacional era garantizar a través de la Gendarmería Nacional la seguridad de los Qom, los hechos narrados son una clara demostración de que este acuerdo no está siendo cumplido.


La comunidad sigue sin acceso a la salud. Sus tierras siguen ocupadas. Están sin agua, lo que implica una situación de extrema gravedad y urgencia.

Exigimos al Estado Nacional el cumplimiento inmediato de lo pactado para garantizar la seguridad de toda la comunidad, así como la provisión de agua y la asistencia médica necesaria para resolver los acuciantes problemas de salud que está sufriendo el pueblo Qom.
Exigimos el definitivo esclarecimiento del asesinato de Roberto López, ultimado el 23 de noviembre de 2010 por la policía formoseña en ocasión del corte de ruta que la comunidad estaba llevando adelante como forma de protesta contra la usurpación de sus tierras.    
Exigimos la restitución de las tierras que reclama la comunidad en cumplimiento con los tratados internacionales a los cuales ha adherido nuestro país (Convenio 169 de la OIT); así como del artículo 175, inciso 17 de nuestra Carta Magna, que reconoce el espacio ancestral comunitario de los pueblos originarios, y de la ley de emergencia indígena (26160), sancionada en 2006 y prorrogada hasta 2013, que, entre otras cuestiones, prohíbe los desalojos por el término de cuatro años.
Mirta Antonelli, Pablo Alabarces, Lucy Edelman, Roberto Gargarella, Diana Kordon, Darío Lagos, Gabriel Levinas, Javier Lindemboin, Ruben Lo Vuolo, Lucrecia Martel, Gabriela Massuh, Maristella Svampa, Enrique Viale, Patricia Zangaro
 

20 de ene. de 2012

Las minas son hermosas

Frente al conflicto tremendo en Famatina, dijo el secretario de medio ambiente, juan jose mussi, que ^La mineria no es un demonio.^, y que ^la ciudadania no debe decir que no a la mineria^
Agrega que no quiere decir nada mas, porque ello seria ^inconstitucional^!!!!
Buenisiimoo

17 de ene. de 2012

Y algo mais

Aca un saludo de E. Blaustein, y aca una advertencia de A.Entel ...si la presidenta duerme, que nadie hable

15 de ene. de 2012

Un poquito mais de debate

 El debate sigue, por aca (ver), con la agrupacion oficialista y su segunda marca. Todo civilizadamente, saludos a todos


Roberto Gargarella y
Maristella Svampa *

Reflexiones sobre la desigualdad

Plataforma reúne a un grupo de académicos, artistas y trabajadores de la cultura, unidos por vínculos profesionales y, en muchos casos, de afecto, preocupados por las violaciones de derechos humanos de ayer, y también de hoy. El grupo aglutina a personas interesadas en la vida pública, que han sido activamente disidentes de la dictadura; críticas de los planes de ajuste y las políticas neoliberales del menemismo; pero también de las diferentes formas de desigualdad y violencias políticas que siguen afectando, hoy, a amplios sectores de la sociedad.
Una mayoría de los miembros del grupo promotor se ha caracterizado por comprometerse en sus reclamos y denuncias, buscando poner el cuerpo a sus reivindicaciones: asistencia terapéutica a víctimas de la represión de ayer y de hoy, acompañamiento y trabajo con poblaciones originarias; labor cultural y social con niños en situación de calle; participación activa en luchas sociales y ambientales. Estos, entre otros temas, ilustran una postura que apela a la articulación entre el decir y el hacer, enunciar y activar, entretejer socialmente y producir agenda, fisurar el orden de la gubernamentalidad, tanto para la exigibilidad cuanto para la ampliación de derechos. Así, muy lejos del aspecto “denuncialista”, que algunos pretenden atribuir al grupo, gran parte de los impulsores de Plataforma viene militando por sus convicciones en distintos espacios, en la calle y en los foros ciudadanos, en muchas ocasiones para dar audibilidad a voces sociales en clara asimetría.
Aunque el colectivo está en construcción, podríamos decir que a todos nos reúne una preocupación muy especial por los diferentes tipos de desigualdad hoy reinantes. El gobierno y quienes lo apoyan sostienen que en ese campo se han hecho avances y que, por ende, resulta temerario o al menos infundado, afirmar lo contrario. Quisiéramos abordar brevemente el tema, en tres ítems diferentes.
En primer lugar, la desigualdad en materia de distribución de ingresos es difícil de medir, porque no hay acuerdo sobre las cifras básicas y porque se han alterado las bases de datos del Indec (intervención y persecución del personal mediante), además de los índices de precios. Por lo demás, todo dependerá de a qué período se mire y con cual se haga la comparación: con el 2001 (plena crisis), o con los inicios de los años ’90. Lo cierto es que, sin duda, ha habido una notable mejoría respecto del álgido período de la crisis (2001-2002), pero en casi todos los indicadores, la situación es aún peor que a comienzos de los ’90. Asimismo, todos coinciden en sostener que ha habido un real mejoramiento económico en los primeros años de salida de la crisis, pero –y frente a la ausencia de datos– para no pocos economistas, existe la presunción de que hoy asistimos a un estancamiento.
Respecto del impacto distributivo que ha tenido la asignación universal por hijo –a la que apoyamos, reclamando una cobertura universal–, las opiniones son muy diversas, pues están aquellos que sostienen que dicha transferencia de ingresos habría producido un descenso de la desigualdad, pero también otros que señalan que la inflación existente habría neutralizado tal efecto. Además, hay quienes afirman que no hay estudios de campo que hayan verificado los resultados que se reclaman, más allá de que ésta se considere una medida con potencialidad distributiva. Sin embargo, en el campo de los datos “duros”, el problema mayor reside en la pertinaz opacidad del Estado que, al no proporcionar datos, imposibilita un debate serio y transparente sobre una cuestión no menor de nuestra sociedad.
En segundo lugar, nos interesa hablar de “desigualdades”, en plural, pues creemos que ésta tiene muchas aristas y no se mide solamente en términos de ingreso. Existen otros indicadores que deben ser tenidos en cuenta: la esperanza de vida (cuyas tendencias negativas no se han revertido, en relación a los sectores bajos), el afianzamiento de las brechas educativas (si tenemos en cuenta, por ejemplo, las diferencias en el gasto por alumno de cada provincia); el desigual acceso a la salud, el reforzamiento de las desigualdades entre las provincias pobres y ricas; las desigualdades territoriales y urbanas. ¿Acaso se puede hablar de un país más igualitario con el crecimiento exponencial que ha habido de la población en villas de emergencia, entre 2001 y 2011, por citar el ejemplo de la ciudad de Buenos Aires o del Conurbano Bonaerense? ¿Qué hay de los problemas de acceso a la tierra y la vivienda, que han marcado la agenda del conflicto en los últimos tiempos, desde los hechos represivos de Ledesma hasta el Parque Indoamericano? ¿Qué hay de las poblaciones indígenas y campesinas que hoy asisten al despojo de sus territorios por el avance de la frontera agropecuaria, la minería a cielo abierto o los megaemprendimientos turísticos? ¿Acaso estas asimetrías violentísimas no nos revelan que la actual Argentina transita por una vía de mayor inequidad y violación de derechos básicos?
En tercer lugar, hay que hablar de los diversos arreglos institucionales hoy existentes que reafirman otras formas de la desigualdad. Existe, ante todo, una desigualdad política flagrante, en razón de la inédita concentración de poderes que hoy se advierte sobre la Presidencia de la Nación. Para quienes abogamos por la democracia política, la presencia de un Poder Ejecutivo monacal es obviamente un problema grave, que instala modos de hacer política verticales. Hoy, el poder toma decisiones discrecionalmente; usa al Congreso como mero ratificador de sus acciones (impidiendo cualquier desafío o debate legislativo reales); se molesta frente al que piensa distinto (a quienes ve siempre como conspiradores), y por ello socava, en lugar de promover, la voz y la participación del pueblo, salvo cuando se trata de voces y movilizaciones que vengan a aclamar aquello que el poder ya ha decidido de antemano poner en agenda.
La importancia que, desde esta perspectiva, adquiere la cuestión del poder político no implica que no prestemos atención a la presencia y fuerza de los grandes poderes económicos. Por el contrario, atendiendo a la cuestión creemos que el poder político refuerza el sistema de explotación vigente, en alianza con los más poderosos grupos económicos del país –sean estas las grandes empresas mineras, las exportadoras de granos, grandes industrias o petroleras; las que se siguen enriqueciendo hoy, como pocas veces, gracias a la concentración económica que el poder político mantiene y favorece.
La conclusión es que, en diversas y cruciales aspectos relacionados con la igualdad, la Argentina no presenta entonces un perfil promisorio. Esto no implica desconocer lo que se ha realizado en estos años, respecto de temas tales como la expansión de la jubilación, la ley de medios, la política de derechos humanos en relación con el pasado dictatorial, el matrimonio igualitario o el regreso de un instituto laboral, como las convenciones colectivas (aún si coexiste con la fuerte persistencia de la precariedad laboral). Sin embargo, todo ello no debería autolimitar la crítica, ni diluirla en un mar de elogios para con el gobierno, en nombre de “las transformaciones realizadas”, como si se tratara de “asignaturas pendientes” o de claroscuros inevitables de una etapa de transición.
Finalmente, se trata de no ver a las partes separadas del todo. En otros términos, y sin necesidad de construir una teoría conspirativa, advertimos claras relaciones entre muchas de las angustias y miserias que marcan la época. Por citar sólo unos casos: no se trata de que ocasionalmente mueren dos indígenas en Formosa, asesinan a un campesino del Mocase en Santiago del Estero; la legislatura deroga una ley que prohibía la minería con cianuro en Río Negro; los legisladores kirchneristas promueven la minería a cielo abierto en La Rioja; apalean a masas empobrecidas en Jujuy; o aplican ajustes y represión en Santa Cruz. Se trata de que el gobierno ha establecido una estructura de alianzas con poderes económicos y políticos, en cada una de las provincias y áreas que controla, que hacen posible tales violaciones de derechos, en lugar de impedirlas. Frente a ello, en el actual contexto político, resulta por lo menos controvertido o más bien, ilusorio, sostener una real aspiración de igualdad.
* Miembros del Grupo Plataforma 2012.

13 de ene. de 2012

12 de ene. de 2012

El vice debe acompañar siempre al presidente

Cómo encaja esta idea, defendida por M.A.Pichetto, acá, y las acciones que fomenta el mismo partido, a través del vice de Scioli? Cómo encaja esto último con párrafos como éste: "Un vicepresidente que no acompaña una decisión del presidente provoca un enorme daño institucional y crea un gravísimo peligro para la Nación. Un vicepresidente que traiciona la confianza que se depositó en él está destinado a la condena de las páginas de la historia." O éste: "Quienes nos desempeñamos en ámbitos políticos conocemos nuestras responsabilidades y sabemos que ante todo cuando un vicepresidente contradice la voluntad del presidente estamos ante una declarada disputa de poder. De eso, y no de otra cosa, es de lo que se trata. Cualquier explicación que excluya del análisis la disputa de poder y que se base sólo en la "libertad de pensamiento" y en convicciones personales por encima de las del grupo debe ser leída como una explicación incompleta, ingenua e inaceptable. Y la ingenuidad no forma parte del mundo de la política."
Qué raros los kirchneristas! Pero el problema, en definitiva, es siempre el mismo: querer poner en términos de principios lo que es -Pichetto dixit- "una declarada disputa de poder."

10 de ene. de 2012

Indefinite reelection



En esta entrevista (acá), Ernesto Laclau vuelve a pronunciarse insólitamente a favor de la reelección indefinida. En esta nota, acá, Mempo Giardinelli lo contradice en lo esencial, señalando los riesgos y problemas de la reelección perpetua. Ambos, sin embargo, comparten algunas afirmaciones temerarias. Laclau sostiene que el Congreso, en América Latina, ha servido "siempre" al  "poder conservador," y Giardinelli lo ratifica de modo grandilocuente, afirmando que "es cierto lo que sostiene el maestro Laclau en el sentido de que "los parlamentos en América latina siempre han sido la forma en que el poder conservador ha tratado de organizarse".

Es curioso que Giardinelli diga esto cuando pocas líneas más abajo recuerda, con acierto, un caso que marcó la historia institucional de México y de buena parte de la América Latina contemporánea: la presidencia autoritaria de de Porfirio Díaz, derrumbada por la Revolución Mexicana luego de 30 años de saqueo y vergüenza. Como resultado de semejantes abusos, los mexicanos instalaron entonces, y para siempre, un sistema que impide la reelección indefinida (Acá hay otro tema interesante, por lo demás, porque el sistema político argentino se parece hoy, más que nunca, al sistema de unicato, explotación y alienación política que se consolidó poco después en México, con el PRI, expropiando a la Revolución. Pero las diferencias se terminan en un punto crucial: México sigue rechazando hasta hoy la reelección, con un principio tan fundamental y grabado en piedra -"sufragio efectivo y no reelección"- como el compromiso argentino con la educación gratuita). Es decir, los mexicanos aprendieron, a fuerza de sangre y fuego, cuáles son las consecuencias posibles y esperables, de un Ejecutivo concentrado y que se eterniza.

Pero quería insistir con el punto histórico, en donde la afirmación de Laclau y la admirada continuidad de Giardinelli sorprenden. Ambos dicen: "los parlamentos en América latina SIEMPRE han sido la forma en que el poder conservador ha tratado de organizarse". Y lo cierto es que, históricamente, la cuestión es exactamente al revés. Los radicales revolucionarios latinoamericanos, desde la independencia, abogaron SIEMPRE por lo contrario: debilitar al Ejecutivo y fortalecer al Congreso, siguiendo el ejemplo de la Revolución Francesa y el pensamiento revolucionario de Rousseau. Por supuesto, siempre perdieron, en manos de los liberales y conservadores, que terminaron por imponer un sistema institucional anti-popular, que se coronaba con un Presidente todopodersoso. Podría decirse que todos los pensadores del conservadurismo religioso y autoritario bregaron -contra la incipiente izquierda- por regímenes de poder concentrado, que emulaban en los hechos a las monarquías religiosas europeas. Algunos ejemplos: el ultra-conservador Juan Egaña, en Chile (inspirador de Alberdi-Sarmiento); el presidente teocrático ecuatoriano, García Moreno; la dupla reaccionaria colombiana: Caro y Ospina; la figura más importante del conservadurismo católico peruano, Bartolomé Herrera; el pensador ultramontano mexicano Lucas Alamán. Es decir, las figuras más relevantes e influyentes del conservadurismo y la reacción latinoamericanas, presionaron SIEMPRE por el Presidente fuerte y, en los casos del conservadurismo más extremo y barbárico, por Presidentes fuertes con reelección indefinida.


8 de ene. de 2012

Plataforma2: Un poco de debate

Alguna inquietud, según parece, ha generado la aparición de Plataforma. El estimado Horacio González publica un comentario sobre Plataforma, acá, y Mario Goloboff hace lo propio acá, y Aníbal Jozami responde a un reportaje sobre el tema en el diario de los Mitre, acá

A continuación incluimos, entonces, un texto que publicamos hoy, con Maristella Svampa, sobre la nueva Plataforma (también se lo puede ver acá):




Nunca ha resultado fácil en la Argentina construir, como intelectuales y trabajadores de la cultura, una voz crítica independiente de los diferentes poderes (políticos y económicos), sin caer en reduccionismos y manipulaciones, sobre todo políticas y mediáticas. Pero esto ha empeorado desde 2008, cuando se actualizaron –desde el Gobierno y la oposición– los esquemas binarios y las políticas de consignas, que lejos de enriquecer el debate político, público e intelectual, simplifican y reducen sus márgenes a una cuestión de adscripción pro-K o anti-K.
No somos pocos los intelectuales que venimos sosteniendo una posición coherente, de crítica y propuesta, buscando instalar desde diferentes ámbitos una voz colectiva, por fuera de estos marcos empobrecedores. Con este objetivo, hemos difundido el primer documento de Plataforma 2012 que, si bien cuenta con un núcleo inicial o promotor, no refleja un grupo consolidado, sino un “nosotros” precario, en construcción, que apuesta a la horizontalidad y al debate de las cuestiones hoy consideradas cruciales en nuestro país. Plataforma 2012 apunta a la construcción de un espacio colectivo democrático, aunque por el momento señala sólo un punto de convergencia, en el cual han confluido intelectuales y trabajadores de la cultura, identificados con los posicionamientos, los temas y las necesidades que expresa.
En cuanto a los posicionamientos, los firmantes del mismo presentan claras coincidencias: todos hemos sido críticos de la última dictadura militar; críticos del menemismo y de sus políticas neoliberales; defensores de políticas activas por la igualdad; de un Estado igualmente activo para este fin; todos somos defensores de los derechos humanos y muchos de nosotros nos hallamos muy preocupados por el nuevo ciclo de violaciones de derechos humanos que se ha abierto en la última década.
Muchos pertenecemos a colectivos que actúan desde diferentes ámbitos –por ejemplo, desde el psicoanálisis, los hay quienes acompañan terapéuticamente a víctimas de la represión de ayer y de hoy; desde las ciencias sociales, quienes acompañan diferentes luchas sociales y ambientales; desde el ámbito social y cultural, quienes trabajan con sectores muy vulnerables, como los chicos en situación de calle–. La lista está lejos de ser exhaustiva pues debería incluir artistas, cineastas, investigadores, escritores y demás trabajadores de la cultura, que han suscripto este documento y que desde su propio ámbito interpelan críticamente la actual realidad argentina.
Los temas comunes que nuclean ese punto de convergencia son cuatro. La necesidad de construir un espacio de pensamiento crítico, por fuera de los esquemas maniqueos y los discursos falaces y disciplinarios; colocar el acento en la profundización de las desigualdades (sociales, territoriales, regionales, generacionales); subrayar, más allá del discurso épico del Gobierno,  su asociación con las grandes corporaciones, que cubren un amplio arco de las actividades económicas en el país, desde las grandes cerealeras, empresas como la General Motors o la notoria Barrick Gold, en minería. Advertir sobre el agravamiento respecto de la violación de derechos humanos hoy.
En  lo personal, consideramos que uno de los problemas fundamentales en el campo intelectual es la fractura que se ha operado en el pensamiento crítico en los últimos años. A diferencia de los 90, cuando el continente aparecía reformateado de manera unidireccional por el modelo neoliberal, el nuevo siglo viene signado menos por los discursos únicos que por un conjunto de tensiones y contradicciones de difícil procesamiento. El pasaje al “Consenso de los Commodities”, bajo gobiernos progresistas, legitimados electoralmente, instaló nuevas problemáticas y paradojas que tienden a reconfigurar el horizonte del pensamiento crítico, enfrentándonos a desgarramientos teóricos y políticos, que se cristalizan en un haz de posiciones ideológicas diferentes.
Vaya a saber si nos encontramos ante la antinomia “intelectuales orgánicos” versus “intelectuales críticos”, pero el caso es que muchos de los que hoy apoyan el Gobierno tienen serias dificultades para tomar distancia crítica y cuestionar el carácter nodal de las problemáticas planteadas más arriba. Las críticas siempre son posteriores a un mar de elogios ditirámbicos ofrendados al Gobierno. Por otro lado, suelen negar la responsabilidad del Gobierno nacional respecto de estos temas, invocando un discurso federal, como si estas políticas fuera potestad excluyente de las provincias o el Gobierno nacional no fuera más que una liga de gobernadores. Lejos de ello, asistimos a una fuerte concentración de poder político en manos del Ejecutivo, que indica una vez más, tradición peronista mediante, una gran dificultad por avanzar en una construcción política de carácter plural. Esto se reflejó en las últimas semanas  en la tendencia a confundir legitimidad electoral con licencia social, lo cual ha llevado a la aprobación –entre gallos y medianoches– de un paquete de leyes, entre ellos la Ley Antiterrorista, a espaldas de los reclamos de la sociedad, algo incomprensible e injustificable en un gobierno que se dice progresista y, además, “soberano”.
Esto explica el lanzamiento de este documento. Todo indica que en los próximos años la concentración del poder político, las desigualdades y la acentuación de la dinámica de desposesión (de tierras y bienes comunes) tenderán a agravarse, lo cual coloca a la Argentina en una situación frágil y peligrosa, consolidando un nuevo ciclo de violación de los derechos humanos. No olvidemos que que en el último año y medio hubo 14 muertos por hechos de represión, en gran parte ligados a conflictos por la tierra y la vivienda. Muchas de las víctimas de la represión han perecido por cuestionar una política de acaparamiento de tierras, y por ende, directa o indirectamente, por recusar la expansión de modelos productivos promovidos por políticas nacionales. Existe una clara responsabilidad del Gobierno nacional, cuyo sistema de mediaciones y entramados de poder aparece por lo general denegado y desdibujado, y que los hechos de represión tienden a iluminar de manera cada vez más dramática.
Esperamos que esta convocatoria prospere, más allá de las dificultades. Romper el juego perverso de las antinomias y los esquemas binarios no es fácil ni gratuito. Pero somos conscientes de que es necesario y que a partir de estas coincidencias es posible construir una plataforma colectiva de pensamiento crítico en nuestro país.

* Maristella Svampa, Socióloga. Roberto Gargarella, Jurista.


foto: venecia sin ti

7 de ene. de 2012

Chile hoy: cómo aplicar la Ley Antiterrorista

En el Chile de hoy se puede ver una buena demostración de cómo funciona y para qué sirve la Ley Antiterrorista, es decir, el gran legado kirchnerista en materia legislativa (un recuerdo que será imborrable, y que nos dirá por siempre para qué sirvió tener a los Sabatella, Heller, Carlotto, Conti, De Pedro y cía en el Congreso: no para impedir que algo así ocurriera, sino para hacerlo posible).

En Chile le atribuyen un incendio en La Araucanía al "terrorismo mapuche." Enseguida hablaron de aplicar la Ley Antiterrorista, y estigmatizaron a los mapuches como terroristas. Dijo Piñera: “Detrás de esta intencionalidad y conducta criminal se esconden conductas de naturaleza terrorista”. Defendiendo la aplicación de la Ley sostuvo:

"El gobierno tiene la información y la evidencia que nos hace presumir que detrás de muchos de estos incendios no están sólo el azar y la naturaleza, sino la mano perversa y criminal de algunas personas que no trepidan ante nada por causarles daño a otros chilenos y chilenas, destruir vidas, viviendas, bosques y parques".

 Para esto sirve la Ley Antiterrorista (video, en donde habla el amigo J. Contesse, acá):
(transcribo nota)
"El director del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales, Jorge Contesse cuestionó que el Gobierno invocara la Ley Antiterrorista contra los eventuales responsables de los incendios en la Región de La Araucanía, donde murieron seis brigadistas, debido a que Chile ya cuenta con normas que castigan este tipo de delitos.
"Si alguien ha cometido delito de incendio, el Estado tiene las herramientas para perseguir la responsabilidad criminal de esa persona sin la necesidad de invocar una ley de excepción que no pasa los estándares internacionales", indicó el experto.
En entrevista con radio Cooperativa, Contesse señaló que Chile ya está en la mira de organismos internacionales por la invocación de esta ley en el llamado conflicto Mapuche.
Además indicó que las veces que el Gobierno ha aplicado esta ley, los casos se han "caído estrepitosamente" y ha quedado de manifiesto una "falta de prolijidad en la investigación por parte del Ministerio Público y una locuacidad injustificada por parte de la autoridad política".
Hay que recordar que el Ejecutivo invocó la Ley Antiterrorista, apuntando a (los grupos mapuches como responsables) de los incendios y calificando estos hechos como "atentados" y "actos terroristas".

Pedido de justicia

Por tres militantes del Frente Darío Santillán, acà

6 de ene. de 2012

Los poetas oficiales

LOS POETAS OFICIALES

¿Amoldáis vuestra esfera a lo más íntimo del porvenir?

Perros enanos entecos, tenéis a vuestro servicio los escribientes nacionales, pajarracos de la patria.

Canasteros de los frutos del odio, no estoy arrepentido de tener a mi servicio las joyas y los frutos del deseo.

Principitos destronados de toda sangre de composición en la naturaleza.

Eugenios, Equis, Clauditos, perritos de ceniza.



Del poeta correntino Francisco Madariaga. Info y más fotos de él, acá




Mala fe




Ayer, me escribe una periodista de Página, preguntándome sobre la "Plataforma 2012", y el documento que acabamos de publicar con un grupo de colegas y amigos-as, críticos de la actual situación política y social. La periodista quiere saber -me pregunta, curiosa- "si el grupo tiene objetivos políticos y programáticos propios a nivel de política nacional o si el objetivo es dar la discusión en el ámbito del conocimiento y el pensamiento acerca del rol que debe tener el intelectual, ¿se reflota de alguna manera el debate "intelectual crítico" versus "intelectual orgánico" en esta carta?"

"Qué bien!" -digo para mis adentros. "Qué linda la discusión que quiere dar el diario!" -me entusiasmo."Qué bueno que un periódico afín al gobierno se interese por el pensamiento crítico, y publicite la existencia de voces disidentes". "Bravo!" -exclamo con genuina alegría.

Secundariamente, la periodista quiere que le diga algo sobre la dimisión de uno de los firmantes. Yo le aclaro que para mí no es un tema relevante, sino una cuestión originada en diferencias personales, que no debía opacar lo principal, esto es, las enormes coincidencias entre los firmantes -todos defensores de, y militantes por, los derechos humanos; críticos de la dictadura; defensores de políticas activas por la igualdad; críticos de los programas neoliberales; favorecedores de un Estado activo en la economía; preocupados por las violaciones de derechos humanos que se siguen dando en la actualidad; etc

Hoy me amanezco con una nota dedicada al conventillo, bajo el título de "Pelea entre un grupo de intelectuales críticos al gobierno. Una plataforma inestable" (acá). Pero qué feo Sol! La próxima vez no me llames, dale? Poné directamente lo que se te ocurra, así ahorramos tiempo.

The Lover2

Carta y comentario a carta, sobre el cierre de El Amante-versión papel (con cariñosas intervenciones de D. Lerer y don Quintín), acá

5 de ene. de 2012

Madrijo

Reportaje a Mariano Saba, ganador del premio Nueva Dramaturgia con la obra "Madrijo," acá

Drummond de Andrade




(gracias l.t. por el envío)

PASSAGEM DE ANO -Carlos Drummond de Andrade

O último dia do ano
não é o último dia do tempo.
Outros dias virão
e novas coxas e ventres te comunicarão o calor da vida.
Beijarás bocas, rasgarás papéis,
farás viagens e tantas celebrações
de aniversário, formatura, promoção, glória, doce morte com sinfonia e coral,
que o tempo ficará repleto e não ouvirás o clamor,
os irreparáveis uivos
do lobo, na solidão.

O último dia do tempo
não é o último dia de tudo.
Fica sempre uma franja de vida
onde se sentam dois homens.
Um homem e o seu contrário,
uma mulher e seu pé,
um corpo e sua memória,
um olho e seu brilho,
uma voz e seu eco,
e quem sabe até se Deus...

Recebe com simplicidade este presente do acaso.
Mereceste viver mais um ano.
Desejarias viver sempre e esgotar a borra dos séculos.
Teu pai morreu, teu avô também.
Em ti mesmo muita coisa já expirou, outras espreitam a morte,
mas estás vivo. Ainda uma vez estás vivo,
e de copo na mão
esperas amanhecer.

O recurso de se embriagar.
O recurso da dança e do grito,
o recurso da bola colorida,
o recurso de Kant e da poesia,
todos eles... e nenhum resolve.

Surge a manhã de um novo ano.

As coisas estão limpas, ordenadas.
O corpo gasto renova-se em espuma.
Todos os sentidos alerta funcionam.
A boca está comendo vida.
A boca está entupida de vida.
A vida escorre da boca,
lambuza as mãos, a calçada.
A vida é gorda, oleosa, mortal, sub-reptícia.

Em “A Rosa do Povo”, in Carlos Drummond de Andrade – Poesia Completa e Prosa. Rio de Janeiro: Editora Nova Aguilar, 1977, pp. 148-149.

Por qué

El Ucedeísta Amado Boudou presidente por un mes. Después algunos preguntan cuál es el problema de concentrar todo el poder en la Presidenta.

4 de ene. de 2012

Plataforma 2012



PLATAFORMA PARA LA RECUPERACIÓN DEL PENSAMIENTO CRÍTICO


Escapar al efecto impositivo de un discurso hegemónico no es una tarea fácil. Pero es necesario y posible generar una voz colectiva que enuncie este problema y lo transforme en acto de demanda. Si algo nos define como intelectuales es pensar sobre el mundo y la sociedad en la que vivimos, poner en cuestión los problemas que nos plantea, promover el debate de ideas, intentar leer más allá de la letra manifiesta y visibilizar lo oculto, tratar de salir de la mera apariencia de los efectos para bucear en las causas que los determinan. En síntesis, sostener nuestra capacidad y conciencia crítica y manifestarla, romper el silencio, como paso imprescindible hacia un accionar colectivo y transformador. No encontramos este ánimo en algunos trabajadores del campo de la cultura, a quienes hemos respetado y queremos seguir respetando, pero que al colocarse como voceros del gobierno han producido una metamorfosis en relación con su historia y su postura crítica. Nos encontramos ante verdaderos escándalos de diferente naturaleza y calidad, que tienen como denominador común la impunidad en relación con las responsabilidades de quienes nos gobiernan. Y de manera paralela, asistimos a la construcción de un relato oficial, que por vía de la negación, ocultamiento o manipulación de los hechos, pretende investir de gesta épica el actual estado de cosas.


Javier Chocobar, Diego Bonefoi, Nicolás Carrasco, Sergio Cárdenas, Mariano Ferreyra, Roberto López, Mario López, Mártires López, Bernardo Salgueiro, Rosemary Chura Puña, Emilio Canavari, Ariel Farfán, Felix Reyes, Juan Velázquez, Alejandro Farfán, Cristian Ferreira. Vemos crecer la lista de los asesinados. Muertes que en su repetición no dejan de asombrarnos. Muertes que van cubriendo toda nuestra geografía. Muertes que, lejos de ser inocentes, marcan un encarnizamiento represivo que no puede ser negado ni atribuido a lejanas decisiones para desresponsabilizar al gobierno central. Ahora descubrimos que desde 1994 somos un país federal, y que por lo tanto las muertes dependen de las policías provinciales, o de los caciques locales. Curiosa apelación al federalismo, cuando es el gobierno nacional el que ejerce el centralismo unitario y decide de hecho los presupuestos provinciales, el que resuelve candidaturas, impone ministros y se abraza con los gobernadores casi al mismo tiempo de ocurridos los hechos.

Muchas de las últimas muertes están vinculadas a la carencia de tierra, y detrás de cada nombre hay una historia de vida que se remonta a la histórica lucha de los pueblos originarios contra el despojo del que han sido objeto. El proceso de concentración de la propiedad de la tierra y la soja-dependencia de los últimos ocho años son un correlato en el presente de aquel despojo, que el discurso oficial oculta. El “relato” hegemónico pretende imponerse sobre la materialidad y el valor simbólico de estas muertes. Efectivamente, en torno a estos y muchos otros hechos se elabora un discurso oficial que construye consensos, porque aparenta dar cuenta de una serie de necesidades sociales y reivindicaciones nacionales mientras se afianza la persistencia de lo mismo que aparenta cuestionar. Este relato disciplinador y engañoso utiliza la potencia de los recursos comunicacionales de que dispone crecientemente el gobierno para ejercer control social mediante la inducción de mecanismos alienatorios sobre las formas colectivas de la subjetividad.

Quieren aparecer como actores de una gesta contra las “corporaciones”, mientras grandes corporaciones como la Barrick Gold, Cerro Vanguardia, General Motors, las cerealeras, los bancos o las petroleras – y el propio grupo Clarín, hoy señalado como la gran corporación enemiga – han recibido enormes privilegios de este gobierno. Quieren también aparecer como protagonistas de una histórica transformación social, mientras la brecha de la desigualdad se profundiza. Y cuando la realidad se impone sobre el “relato”, los voceros oficiales y oficiosos del gobierno sostienen que se trata de “lo que falta”. Según los intelectuales reunidos en Carta Abierta, “lo que falta” sería – más allá de las “asignaturas pendientes” que estarían dispuestos a admitir – una cuestión de “imaginación política”. Y lo que es evidencia y síntoma de lo que no sólo no se transforma sino que se profundiza sería – como en el fenómeno de las placas tectónicas - algo así como restos traumáticos del pasado en el interior de un proceso transformador, que reaparecen una y otra vez. El contenido de la producción ideológica oficial se inscribe en una metodología. La discusión de ideas es sustituida por la descalificación del interlocutor y toda disidencia es estigmatizada. Trivialización del debate, bravata “intelectual”, sacralización de sus referentes con independencia de las acciones que producen, son sólo algunas de las modalidades en las que se expresa el intento de imponer un discurso único. Cuando desde los medios públicos se utiliza la denigración de toda voz crítica por medio de recortes de frases, repeticiones, burlas y prontuarización como procedimiento intimidatorio y se invalida a esas mismas voces cuando se expresan en otros medios, se produce una encerrona que por una u otra vía sólo promueve el silencio. Hoy la homogeneidad discursiva empieza a estar atravesada por algunas filtraciones que la erosionan: el relato épico ha iniciado un proceso de cierto desenmascaramiento. La asociación entre derecho de huelga y extorsión o chantaje, o la justificación de la sanción de la ley antiterrorista, serían expresiones paradigmáticas de este fenómeno. A pesar del afán disciplinador del discurso hegemónico, es nuestra responsabilidad como intelectuales y trabajadores de la cultura romper el silencio que pretende amordazar el pensamiento crítico y promover un debate transformador de los grandes problemas que plantea el presente. Es necesario. Y es posible.


Pablo Albarello, Mirta Antonelli, Bibiana Apolonia de Brutto, Norma Barros, Héctor Bidonde, José Emilio Burucúa, Jorge Brega, Manuel Callau, Ana Candiotti, Andrés Carrasco, Nora Correas, Diana Dowek, Lucila Edelman, Sandra Franzen, Roberto Gargarella, Adriana Genta, Norma Giarracca, Liliana Helman, Eduardo Iglesias Brickles, Diana Kordon, Darío Lagos, Alba Lancillotto, Adriana Lestido, Matilde Marin, Lucrecia Martel, Gabriela Massuh, Francisco Menéndez, Luis Felipe Noe, José Miguel Onaindia, Jorge Pellegrini, Derly Prada, Mabel Ruggiero, Carlos Ruíz, Alfredo Saavedra, Guillermo Saccomano, Luis Sáez, Horacio Safons, Beatriz Sarlo, Alberto Sava, Herman Schiller, Aurora Juana Schreiber, Maristella Svampa, Nicolás Tauber Sanz, Miguel Teubal, Osvaldo Tcherkaski, Yaco Tieffenberg, Enrique Viale, Dennis Weisbrot, Patricia Zangaro, Daniel Zelaya. Adhesiones a plataforma.2012@yahoo.com.ar

Más info, acá