10 ene. 2014

Dios 3

El poder de la religión en la esfera pública, con textos de Jurgen Habermas, Charles Taylor, Judith Butler, Cornel West. Nuevo libro, acá

3 comentarios:

Anónimo dijo...

A qué atribuis Roberto que las mejores cabezas del planeta en materia social y política estén pensando sobre el fenómeno del impacto de la religión en la discusión colectiva? Crees que el "carisma" de Bergoglio y un cierto renacer de la iglesia pueden haber despertado los temores?

rg dijo...

tanto el trabajo de taylor-habermas, como el de butler o el de boaventura, preceden al nombramiento de francisco, asi que mi respuesta seria que no

Eduardo Reviriego dijo...

rg:
Tienes toda la razón en cuanto al pensamiento sobre la religión, de esos autores y otros, son muy anteriores a Francisco.
En ese sentido, por ejemplo, se ha dicho que:
La secularización moderna pareció eclipsar el interés del pensamiento por lo religioso, porque ocultó la relevancia de las cuestiones religiosas, sin embargo hoy la filosofía está volviendo a interesarse por la religión. No es que retorne la religión, que nunca se marchó, sino que el pensamiento filosófico descubre la complejidad de la razón y las vacilaciones históricas de sus cimientos, debido en buena parte a las inhumanidades del siglo XX, que muestran la irracionalidad de la racionalidad predominante. El pecado de la modernidad fue el simplismo: creyó en la unilateralidad de la razón y desembocó en una barbarie instrumental y funcional.- (1)
También que: Hoy la filosofía no abandona la ilustración, pero busca la manera de rescatar las tradiciones religiosas. La inseguridad y la incertidumbre que afectan a la vida política en el Estado Moderno hacen que no puedan dejarse de lado a las tradiciones. Como la aporía que señala Adorno: “La tradición se halla hoy ante una contradicción insoluble. Nada de tradición, ni hay que buscarla; pero si alguna desaparece, comienza la marcha hacia lo inhumano” (2)
En igual sentido lo reafirma Jürgen Habermas: “Entre las sociedades modernas, sólo aquellas que logren introducir en las esferas de lo profano los contenidos esenciales de la tradición religiosa, tradición que apunta siempre por encima de lo simplemente humano, podrán salvar también la sustancia de lo humano”. (3)
Por eso hay que disipar los temores que experimenta "Anónimo", por lo contrario, puesto que
eliminado Dios de la vida de los hombres estos se dedicaron a eliminarse entre sí, olvidando el mensaje de respeto a la vida humana que transmitían las religiones, sin perjuicio de que éstas muchas veces traicionaron ese mensaje.-Sin Dios, el peso negativo de la historia recae sobre el sujeto humano, buscándose constantemente chivos expiatorios para los males, generándose una concepción maniquea de la historia, puesto que la muerte de Dios arrastra consigo la del bien y el mal, la de libertad y responsabilidad histórica, en una palabra, la idea del hombre del humanismo occidental. (4)
(1) Mardones, José María. Síntomas de un retorno. La religión en el mundo actual. Sal Terrea. Santander. 1999. págs. 9/11.-
(2) Metz, Johann Baptist. Dios y tiempo. Nueva teología política. Trotta. Madrid, 2002. págs.197/216.-
(3) Citado por Mardones, José María. El discurso religioso de la modernidad. Habermas y la religión. Anthropos. Barcelona. 1998. pág. 29.-
(4)Estrada, Juan Antonio. La imposible teodicea. La crisis de la fe en Dios. Trotta. Valladolid. 1997. págs. 293 y sgts.-