5 ene. 2014

Entrevista a Petracchi

En el último (excelente) número de la Revista Argentina de Teoría Jurídica, publicamos una entrevista al Ministro de la Corte Enrique Petracchi, en el marco de un dossier sobre Fayt-Petracchi. Aquí van unos retazos de la entrevista. La versión completa y el dossier se encuentran en la Revista (sobre la que volveremos), acá

RATJ: ¿Usted nota que ha habido una evolución hacia un liberalismo social en la Corte, en estos años?
ESP: Yo creo que sí. A ver, la primera Corte, la Corte de Alfonsín, en la que yo entré, tenía esa tendencia con toda claridad. Salvo, quizás, en el caso de Severo Caballero, que era más conservador.
RATJ: Doctor Petracchi, usted hablaba de su liberalismo. Doctrinariamente, en qué autores ha encontrado inspiración? Lo hemos visto citar a menudo a Ronald Dworkin, por ejemplo..
ESP: Dworkin estuvo acá dos veces sentado ahí (señala un sofá). En realidad, él es el autor intelectual de la Acordada que yo saqué con la firma en ese momento de Bacqué y Belluscio (no firmaron Fayt y Caballero), en el sentido de que no se podía atender a los abogados de las partes que vienen a hacer lobby. Firmé esa acordada, en aquella época, y se mantuvo. Por supuesto, hasta que llegó la Corte Menemista, tiempo en que todo eso desapareció. Con la llegada de esta nueva Corte, la Acordada se volvió a implantar, aunque muchos no la cumplan. Y claro, porque una cosa es estar en una reunión como hacen los jueces americanos y conversar, y otra cosa es escuchar a una sola de las partes.
RATJ: Doctor, cuando usted mira el record de sus decisiones, de sus disidencias, con qué opinión se siente más identificado, de cuál se siente más orgulloso?
ESP: Quizás con la del divorcio, en el caso Sejean. Menciono esa opinión porque yo sufrí un embate furioso. Muy habitualmente, a mí se me consideró siempre peronista, no porque fuera del partido peronista, sino porque hay una única cosa del partido peronista que yo acepto que es la justicia social. Por supuesto ahí sí estoy totalmente convencido de que la justicia social es necesaria, y esa convicción ha marcado mucho la dirección en mis fallos. Con otras cosas no estoy de acuerdo, claramente. No podría…Una vez, un juez norteamericano me dijo: “Doctor, usted acá tiene fama de peronista y liberal y eso es una contradicción.” Entonces yo le dije: “Doctor, yo veo que usted es liberal y sin embargo tiene un crucifijo colgando, y eso también es una contradicción.”
RATJ: Nosotros prestamos mucha atención a su opinión en Bazterrica, o al caso de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) también…
ESP: En efecto, ésa fue otra decisión muy difícil -cuando se trató la cuestión de la personería jurídica de la Comunidad Homosexual. Ésa fue una disidencia importante y ahí también tuve mucha presión en contra.
RATJ: Doctor, ¿cómo compara la Corte de la época de Alfonsín, la Corte de esos años, con ésta?  Tal vez, uno podría decir que la Corte de aquella época ponía un mayor énfasis en las libertades civiles, mientras que en ésta habría un énfasis mayor en la cuestión social. Podría ser?
ESP: En ésta hay un énfasis mayor en la cuestión social…pero eso no significa necesariamente que la jurisprudencia de esta Corte sea mejor que la de aquella. Lo que no se puede es asumir, como hacen algunos, es que todo ha comenzado ahora. Esta situación es especialmente común en la política. Es lo que ocurre cuando un político dice: “nunca en 200 años…” Yo hace mucho que estoy en la función pública,  más de 30 que soy Ministro, fui Secretario, Presidente de la Corte, estuve en la Procuración General. Y se que es un error querer instaurar una fundamentación nueva, empezar siempre todo de nuevo. Muchos políticos actúan como si con ellos empezara todo, y a veces los jueces también actúan de ese modo.
RATJ: Volviendo sobre la cuestión anterior. Si uno toma en cuenta aquel liberalismo de la Corte Alfonsín, ve avances o retrocesos? Si uno compara Bazterrica con Arriola, por ejemplo.
ESP: Hay avances y retrocesos. El hecho es que en Bazterrica no tuve muchas presiones, fíjense qué diferencia, pero las tuve con el caso de divorcio, cuando vinieron a verme obispos, senadores. Con Bazterrica eso no ocurrió.
RATJ: Existe un caso muy reciente, “Canicoba Corral vs Acevedo,” en el cual usted votó en disidencia. A alguno de nosotros nos parece un retroceso en lo que se refiere a libertad de expresión, ¿Cuál es su opinión? Hay alguna justificación que nos permita entender este cambio?
ESP: Justificación teórica, no hay ninguna. Algunos jueces firmaron esta decisión en contra de sus precedentes. No me pregunten cuál es la razón porque no la sé.
RATJ: Se trata de una decisión disonante…
ESP: Por supuesto que lo es, por supuesto. Si ésta hubiera sido la Corte menemista no me extrañaría para nada, yo voté en disidencia siempre. Por ejemplo, en el caso “Kimel.” Pero en esta Corte es extraño…
RATJ: ¿Cómo hizo para sobrevivir en esa época del menemismo?
ESP: Y, haciendo disidencias… Sufriendo los embates.
RATJ: ¿Encontraba algún respaldo en esa época?
ESP: No. Solamente el de Belluscio, que a veces firmaba conmigo, a veces.
RATJ: Doctor, Usted mencionaba las citas americanas. Hay otros tribunales en la región a los cuales le prestan especial atención?
ESP: A la Corte Interamericana, por supuesto. El peso de sus decisiones es enorme. A mí me llevaron a cambiar el voto en el caso de la amnistía a los militares. Porque cuando viene  el primer caso (“Camps”) yo digo que sí, que efectivamente se trataba de una amnistía - aunque el presidente Alfonsín no quería ni oír la palabra amnistía. Después,  era claro que no se podían admitir y algunos me reprocharon el cambio, pero soy juez y me atengo a las reglas. El caso “Barrios Altos” (decidido por la Corte Interamericana) fue, por eso, decisivo para que cambiara mi voto.
RATJ: ¿Pero no puede decirse, como dijera Fayt en su voto, que había diferencias importantes entre lo que había ocurrido en Perú y las leyes de obediencia debida y punto final, aprobadas por el Congreso argentino?
ESP: Sí, pero la doctrina era clara, clarísima. Ya no se podía hablar de voluntad del Congreso frente a una Corte Interamericana ante la cual -de una manera bastante fuerte - estamos sujetos. Algunos jueces parecen no estar dispuestos a aceptarlo. En el caso “Kimel,” por ejemplo vinieron a pedir la revocatoria, y  yo había votado en disidencia. Yo dije “no, ya está dictada la sentencia y hay que cumplirla.” Después fueron a la Corte Interamericana y cambió. Yo sabía que eso iba a pasar, como también sé que va pasar en el caso Acevedo. Éste es un dato muy importante de la realidad. Hay que tener muy en cuenta esta evolución jurisprudencial.
RATJ: ¿Cómo pensar esta nueva situación, en relación con la preocupación por la legitimidad democrática de las decisiones, que uno siempre tiene? Pensemos en el caso “Gelman,” en donde el Congreso democrático tomó la decisión de amnistiar a los crímenes cometidos por la dictadura, pero fue una decisión avalada no una, sino dos veces por medio de consultas directas a la ciudadanía uruguaya. Cómo pensar esas situaciones? El contexto uruguayo parece ser más complicado todavía del que se diera en el caso argentino.
ESP: Mucho más complicado. Y todo es más complicado porque los jueces no somos electos por el pueblo, y por ello no podemos usurpar las facultades del Congreso. Cuando una se sitúa frente a una ley del Congreso, como por ejemplo la que está en discusión - la Ley de Medios-  uno puede decir (como de alguna manera lo voy a decir), que es una ley obsoleta que no sirve para nada. Pero mi función principal es otra. Si me centrara en ello estaría actuando fuera de mi jurisdicción. Se trata de un problema que no nos compete. Nos compete saber si la Ley está de
RATJ: Queríamos volver sobre el punto que hacía Fayt en la disidencia del caso Bulacio..
ESP: El caso Bulacio era muy complicado, no era tan fácil como les parece a algunos. La Corte Interamericana  lo sacó de manera más sencilla, no había prueba directa, causalidad directa, no se trataba de violación de derechos humanos en un  régimen dictatorial. Por eso el caso ofrecía muchas dificultades y creo que (yo  se lo he dicho a un juez de la Corte Interamericana), creo que uno de los peores defectos que puede cometer un tribunal es exceder su poder, porque esto trae necesariamente el descrédito del tribunal.
RATJ: ¿En todos estos años de trabajo en la Corte, cuál fue la época en que más disfrutó de su labor?
ESP: La de Alfonsín. Era una época más movida, también más estresante. Recibíamos amenazas todos los días de los militares. Nos decían: “te vamos a matar a vos, a tus hijos, a tu familia”. Era difícil trabajar así, pero.
RATJ: Qué deuda ve usted de la Corte, en este tiempo?
ESP: Muchas. Creo que hay un papel mucho más relevante que la Corte tendría que jugar en la reestructuración del poder judicial. En particular en lo relativo a los nombramientos de los jueces. Hay jueces que no deberían estar…


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Extraordinario número 2 Roberto. Es complicado encontrar en español una revista con semejante nivel de textos. Y lo más interesante es que se trata de una revista open access.
Saludos

Eduardo Reviriego dijo...

Dice Petracchi:
"Ya no se podía hablar de voluntad del Congreso frente a una Corte Interamericana ante la cual -de una manera bastante fuerte - estamos sujetos."
Me parece que por ante todo estamos sujetos a la Constitución Nacional, la que en esta materia nos dice que la legislación internacional "no derogan artículo alguno de la primera parte de esta Constitución y deben entenderse complementarios de los derechos y garantías por ella reconocidos" (art. 75 inc. 22).

F dijo...

Estamos bastante sujetos a la Convención Americana. A la jurisprudencia de la Corte Interamericana estamos sujetos en todo caso por una jurisprudencia muy mala de la Corte argentina.