9 mar. 2015

Viaje a la izquierda del derecho penal, 1

Por esas cosas, esta semana parto, con mi amigo JLMartí, al corazón del núcleo de gente que trabaja en temas de democracia, derecho penal, crítica al castigo, con Antony Duff a la cabeza. Ahí estaremos!


Criminal Punishment and its Modes

Supported by the Royal Society of Edinburgh – Network on Democracy, Citizenship and Punishment

Raeburn Room, Old College, University of Edinburgh


Friday 13 March 2015


13:00-14:15              Amy Lerman (Berkeley)
Criminal Justice and Racial Inequality in a “Colorblind” America
Commentator: José Luis Martí (Pompeu Fabra)

14:30-15:45              Vanessa Barker (Stockholm)
Civic Repair and Penal Reform: Rethinking Citizenship, Rebuilding Trust
Commentator: Albert Dzur (Bowling Green)

16:00-17.15              Peter Ramsay (LSE)
Imprisonment and Collective Self-Government
Commentator: Sandra Marshall (Stirling / Minnesota)



Saturday 14 March 2015

09:30-10:45              Roberto Gargarella (Buenos Aires)
The Place of the People in Criminal Law
Commentator: Vidar Halvorsen (Oslo)

11:00-12:15              Fergus McNeill (Glasgow)
Community Punishment and Penal States
Commentator: Richard Jones (Edinburgh)


13:15-14:30               Andrew Cornford (Edinburgh), Antony Duff (Stirling / Minnesota), Richard Sparks (Edinburgh)
Fines as a Mode of Punishment: a Discussion
Chair: Peter Duff (Aberdeen)


14:30-15:15              Concluding discussion

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Ugggg! Tenés ya escrito el texto de tu exposición????? Queremos leer esoo!

Hilario Ascasubi dijo...

Allí estaremos escuchándote (nosotros, el único abogado argentino en Edimburgo)

rg dijo...

qué bueno hilario¡

Anónimo dijo...

“... no creo en absoluto que nuestra sociedad sea democrática. Si se entiende por democracia el ejercicio efectivo del poder por parte de una población que no está ni dividida ni ordenada jerárquicamente en clases, está perfectamente claro que estamos muy alejados de la democracia. También está claro que vivimos bajo un régimen de dictadura de clase, de poder de clase que se impone mediante la violencia, incluso cuando los instrumentos de esta violencia son institucionales y constitucionales. Y esto ocurre en un grado que impide que exista una verdadera democracia. ... una de las tareas que me parece urgente, inmediata, previa a cualquier otra, es que deberíamos indicar, mostrar, incluso cuando están ocultas todas las relaciones del poder político, todo aquello que actualmente controla el cuerpo social, lo oprime o lo reprime. Al menos en la sociedad europea es habitual considerar que el poder está localizado en manos del gobierno y que se ejerce gracias a un determinado número de instituciones específicas tales como la Administración, la policía, el ejército y el aparato de Estado. Sabemos que todas estas instituciones están hechas para elaborar y transmitir un determinado número de decisiones en nombre de la nación o del Estado, para hacer que se apliquen, y castigar a aquellos que no las obedezcan. Pero creo que el poder político se ejerce también por mediación de un determinado número de instituciones que aparentemente no tienen nada en común con él, que aparecen como independientes cuando en realidad no lo son. Esto se podría aplicar a la familia, a la universidad y, en términos generales, al conjunto del sistema escolar que, en apariencia está hecho para distribuir el saber y en realidad para mantener en el poder a una determinada clase social y excluir de los instrumentos de poder a cualquier otra clase social.

Anónimo dijo...

... La verdadera tarea política, en una sociedad como la nuestra, me parece que es criticar el juego de las instituciones aparentemente neutras e independientes; criticarlas y atacarlas de tal manera que la violencia política que se ejerce oscuramente en ellas, o a través de ellas, sea desenmascarada, y se pueda luchar contra ellas. Esta crítica y este combate me parecen esenciales por diferentes razones: en primer lugar, porque el poder político cala mucho más hondo de lo que sospechamos; el poder cuenta con centros y puntos de apoyo invisibles, poco conocidos; su verdadera resistencia, su verdadera solidez se encuentran quizás allí donde no se piensa. Quizás no basta con decir que, tras los gobiernos, tras el aparato de Estado se encuentra la clase dominante; es preciso situar los puntos de actividad, los lugares y las formas bajo las cuales se ejerce esta dominación, Y dado que esta dominación no es simplemente la expresión, en términos políticos, de la explotación económica, sino que es su instrumento, y en una amplia medida la condición que la hace posible, la supresión de la una se efectúa mediante el esclarecimiento exhaustivo de la otra. Si no se es capaz de reconocer estos puntos de apoyo del poder de clase se corre el riesgo de permitirles que continúen existiendo y de ver cómo se reconstituye ese poder de clase tras un proceso aparentemente revolucionario.”
Este texto de Foucault es de 1971. Por la misma época Rolando García pensaba más o menos lo mismo (al contrario que Klimovsky): ni las ciencias ni las instituciones (universidades incluidas) son neutras. Años después, Bruno Latour estudió muy detenidamente este tema en varios libros y artículos, a tal punto que ni las ciencias más duras escapan a esto; y más allá de su colaboración (más o menos cercana, más o menos encubierta, más o menos inocente) con la industria bélica o la farmacéutica. Para Foucault, las instituciones del estado son todas y no sólo las formales (ejecutivo, legislativo, judicial, etc.) sino que incluye a las universidades. Negri y Hardt han incluido un fenómeno más nuevo: el de las ONGs. Chomsky, que en el ’71 tenía la mirada un poco ingenua de los norteamericanos (lo que había ya asombrado a Buñuel) ha ido modificando su perspectiva y actualmente se acerca bastante a la de Foucault (vale la pena repasar sus análisis sobre los medios concentrados). Lo mismo que el último Klimovsky.

Anónimo dijo...

Roberto,

Gracias por publicar mis notas con las que, muy probablemente, no estés de acuerdo.
Quisiera aclararte mi ideología: con lo que más me identifico del pensamiento argentino es con el Colectivo Situaciones y con libros como Pensar sin Estado de Ignacio Lewkowicz. Yo no tengo necesidades económicas; más bien nací y vivo más o menos como el personaje de Burt Lancaster en Grupo de Familia de Visconti.
Yo aspiro a una sociedad sin clases pero realmente sin clases, sin clasificaciones ni poderes clasificatorios. Si hay clases es como resultado de procesos de clasificación; la verdadera revolución es contra-producir esos procesos: el devenir imperceptible de Deleuze o la apropiación de la impropiedad de Agamben. Sin embargo también creo, como Wallerstein, que siempre hay que optar por el mal menor porque, si no, los que están en el borde caerán fuera de él (y ni qué hablar de los que ya están fuera de él).
Una cosa que me llama la atención de tu blog es que casi nunca se encuentre un comentario fundado o con referencias, se eluda la teoría y se afirme la identidad de una clase contra otra (el bien contra el mal). ¿Es tan mala la educación hoy día que casi nadie lee ni investiga? ¿O será como me dijo Sarlo alguna vez, que nosotros fuimos los últimos educados como mandarines?

rg dijo...

pero tal vez buscás en el lugar equivocado. yo, como muchos, he escrito una 30a de libros y una larguísima lista de artículos. te diría que si querés argumentos, de mi parte, buscalos ahí. acá como mucho testeo alguna intuición, pero no me pongo a articular argumentos, creo que como la mayoría. la dinámica del blog es otra. no vendría acá a buscar argumento (aunque, varias veces, espero se encuentran en los posts)

Anónimo dijo...

No supuse que en un sitio que se proclama Seminario de Teoría Constitucional y Filosofía Política no se encontrarían argumentos. De todas maneras, hoy día todo cambia. No te preocupes, el tema de tus estudios no me interesa y no creo que siga visitándolo. Para tener una idea del cambio de episteme y de las maneras formales intelectuales, de vez en cuando, hago turismo por algunos blogs. La primera visita me atrajo (aunque no publicaste mi comentario respectivo): la mención de Spinoza, Hume, Hegel y Marx para justificar la marcha de Cecilia Pando, Donda, el Momo Venegas, Barrionuevo, Graciela Caamaño y fiscales de dudosa trayectoria prometía un recorrido divertido y lo fue. Como saber que alguien pensó que se debe interpretar una constitución según el espíritu de los autores originales y que otros se tomen el trabajo de argumentar en contra (y se haga un seminario al respecto) me recordó el tema del diseño inteligente del universo (aunque nadie se tomó el trabajo serio de armar un seminario para discutir esta teoría). Lo mismo que en un blog que se autoproclama de izquierda, especializado en filosofía política casi no haya referencias a procesos infraestructurales. Respecto de las intuiciones prefiero las ficciones de la literatura o el cine. Qué curioso, Marí relacionaba el derecho con lo ficcional. En algunos aspectos leer sobre la alquimia es tan interesante como sobre la química.

rg dijo...

yo creo que (al menos hablo por mi) hay un esfuerzo argumentativo en casi cada post y cada comentario. si por mala fe no los queres ver, alla vos. que la pases bien. no sentia tu presencia, tampoco sentiremos tu ausencia (es lo que pasa con los anonimos): no vivo para la clientela¡¡ salud

Anónimo dijo...

Tenés razón, yo siempre leo de mala fe. Para los que, como a mí, Nietzsche significa algo, leer es falsificar o, en la versión de Deleuze, producir diferencia o, en la de Agamben, profanar. Desde lo que se llamó la filosofía de la sospecha (Nietzsche, Marx, Freud) esto es casi un lugar común de la filosofía. Probablemente, Hegel pensaría que Marx lo leyó de mala fe y éste que Althusser hizo lo mismo con él; podríamos seguir la lista con Einstein leyendo a Newton o Riemann leyendo a Euclides o Prigogine leyendo la termodinámica clásica y así interminablemente. Las lecturas estrictamente religiosas (y de buena fe) sólo se dan, hoy día, en muy pocas religiones. Por eso, recurrir a un asunto de fe no es casual y no extraña que casi todos tus posts, los de tus comentaristas y los artículos a los que remitís impliquen juicios morales. Aunque yo no la tenga, la fe debe tener alguna utilidad para los que la practican (¡y ni qué hablar de sus vigiladores!).
Respecto de tus escritos (cito textualmente): “acá ....no me pongo a articular argumentos”... “no vendría acá a buscar argumento” y en otra entrada: “hay un esfuerzo argumentativo en casi cada post y cada comentario”, que implican una aparentemente contradicción a la lógica clásica, deja de serlo si añadimos el principio de razón suficiente: toda predicación tiene su fundamento en la naturaleza de las cosas, un Gargarella se conecta necesariamente con el otro (Leibniz dixit).
Nota: no podía vencer la tentación de replicar. Ahora sí adiós y que dios te bendiga.