3 abr. 2017

Protesta en las calles y autoritarismo

En un trabajo en preparación, en el que piensa en torno al significado del gobierno de Donald Trump, el riguroso Adam Przeworski señala lo siguiente:

"La experiencia histórica sugiere que cuando el conflicto se vuelca a las calles, el apoyo público para las medidas autoritarias destinadas a mantener el orden público tiende a incrementarse, aún si las protestas en la calle se dirigen precisamente en contra de las tendencias autoritarias de los gobiernos. Por lo tanto, cuando los conflictos abandonan sus límites institucionales, ellos tienden a escalar. Más todavía, a menos que la oposición se encuentre unida y disciplinada, algunos grupos emergen, con el objeto de llevar a cabo acciones violentas que son políticamente contra-productivas, y sólo proveen razones adicionales para la represión. Cuando los conflictos salen del marco representativo, los gobiernos quedan sólo con dos elecciones: o perseverar en sus políticas a través de la represión, o abandonar sus políticas para tomar medidas destinadas a aplacar a la oposición. Ninguna de las alternativas es atractiva. El espiral de represión, o la quiebra del orden termina por socavar a la democracia, mientras que las concesiones repetidas a los grupos que protestan terminan por convertir a los gobiernos en incapaces de implementar políticas estables." 

Interesante. Cómo actuar entonces, de un lado y del otro del mostrador?

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Es interesante pero no del todo satisfactorio. Se trata precisamente de, a través de la acción en las calles y en otros estamentos, lograr que el eventual gobierno (dejemosnos de eufemismos, el de Macri) no lleve a cabo una política estable cuando la misma tiene como fín socavar no solo DDHH en sentido estricto sino derechos igualmente elementales como el empleo, la retribución justa, la educación pública, la salud y protección a niños y ancianos, etc. La legitimidad de las políticas del gobierno es así puesta en duda. Esto no socava la democracia; sino por el contrario la fortalece, a menos que el concepto de democracia se limite al de elecciones periódicas (demasiado frecuentes según Michetti...). Las elecciones son una parte central pero no única y su resultado no legitima automáticamente todas las políticas que pueda llevar adelante quien está a cargo del poder ejecutivo.
El concepto de política estable no parece satisfactorio; solo lo es cuando se le añade una dimensión valorativa que el autor no incluye y que es esencial. Es decir debe buscarse que sea socialmente "buena", "inclusiva" o como queramos decirle y en tal caso su estabilidad cobra un valor positivo; sino debe ser dejada de lado. Disciplinar maestros que reclaman por su salario es una triste política, mas aún si se vuelve estable.
El escenario presente es el que el actual gobierno genera tanto a través de sus políticas como a través de la confrontación programada y diaria, de ningún modo baladí. Acaso la mayoría de quienes lo votaron no lo eligieron para eso, no lo sé, pero eso responde plenamente a los intereses que representa; entre ellos algunos de naturaleza meramente simbólica. Se arguye que todos los actores (quienes tomán la calle o paran y el gobierno) son igualmente responsables y esto es una falacia: corresponde la obligación a quién se le ha confiado la conducción del estado generar políticas que promuevan el bien comun y el bienestar general. Es derecho de los actores sociales reclamar por sus razonables necesidades.

rg dijo...

veo dos problemas en lo que decis. uno, la clarividencia sobre una politica con muchas continuidades con el kirchnerismo, y que antes se evaluaba diferente, lo que me da que pensar sobre la pertinencia del anàlisis. pero sobre todo, que lo de adam no habla contra la protesta, sino que hace una referencia empìrica sobre el modo en que alimentan discursos autoritarios. esto no implica defender el autoritarismo, la no protesta, ni la represión: es un dato empírico. la conclusión bien puede ser: protestemos, qué le vamos a hacer, o veamos de protestar de modos de no alimentar al monstruo contra el que combato, no se.

andresvas dijo...

Como se trata de práctica política (la protesta) y no de moral, siempre importa no sólo lo justo de la causa por la que se actúe sino las consecuencias (esperadas) de esa práctica; si es parte de una estrategia que contribuye a a acercarme o no a remediar directa o indirectamente el problema. La estabilidad, como dice anónimo, no es un fin en sí mismo, y luchar contra la estabilidad de una política no es luchar contra la estabilidad democrática, muchas veces, todo lo contrario. Ejemplos, para no entrar en el western k/antiK, las protestas en España contra los desahucios que pararon en parte lo que pasaba y también derivaron en una nueva fuerza como Podemos, o la gente en la calle rompiendo todo acá en el 2001/2, limitando algo la arbitrariedad con la que los políticos de entonces encaraban la resolución de la crisis. Igual, es verdad, no hay una regla a priori, es caso a caso.

Anónimo dijo...



https://www.pagina12.com.ar/30040-la-cocinera-de-los-cartoneritos-perdio-el-embarazo-por-los-g


No es necesario agregar nada mas, la noticia habla por si sola.
Cuál es la alternativa, entonces? La protesta busca visibilizar situaciones que de otro modo pasan desapercibidas o se invisibilizan a través del empleo de un poderoso aparato de propaganda. Eso a la vez sirve de justificativo público a la represión. De seguir la lógica trazada por Adam Przeworski el único consejo a seguir es quedarnos en casa y volvernos invisibles, inexistentes. Así habremos satisfecho el objetivo primario de la represión que es amedrentar y anular la percepción de los conflictos por el conjunto de la ciudadanía, que es la que luego debe votar. Esta última tensión no está señalada en el escrito y es igualmente importante.








rg dijo...

adam p. no está dando consejos. es màs, por supuesto que está del lado de la protesta (claramente en estados unidos). sólo está haciendo una observación empírica. el tipo hace preguntas y vos le ponés una respuesta que no da

andresvas dijo...

sí, pero tomando sus propias afirmaciones, no queda para nada claro que "cuando los gobiernos eligen el camino de abandonar sus políticas para aplacar a la oposición" el resultado sea necesariamente no atractivo, como sugiere la cita, eso no es empírico, es su valoración nomás. Dí ejemplos arriba.

Anónimo dijo...

No, no estoy diciendo que da Consejos, ni que está en contra de la protesta, sino que presentado el asunto del modo en que el lo hace en el párrafo que vos ponés no parece haber ninguna posibilidad de resolución del conflicto ni de volver util la protesta. Vos sostenés, o creo que sostenés, que esa imposibilidad (de resolución del conlficto) es un dato de la realidad.
Lo que el hace es poner la protesta de un modo análogo a lo que se llamó la "tragedy of the commons" que ya fue advertida por Aristoteles, en la que se desata un juego de suma negativa para todos los actores. No comparto esa visión. La dificultad mayor para el que protesta es que tiene que preservar un bien común, que el otro descuida o maltrata. El que protesta es plenamente consciente de esto. Sin embargo no tiene otro camino. El punto es que para el que desempeña la parte autoritaria el juego no es, al menos de modo directo, de suma negativa y en eso se basa su acción. Este aspecto es el que no advierto en el párrafo, donde ambas partes son presentadas como equivalentes; tampoco advierto el aspecto de valoración de la estabilidad de las políticas que me parece importante. Finalmente, lo que digo es que hay una tensión a largo o mediano plazo que es la del voto como premio, castigo o acto "casi solipcista". A través de la exploración de esta tensión es que la protesta (pacífica, claro está) puede ofrecer salidas creativas.
Respecto del aserto que la descripción que el ofrece sea un dato de la realidad, elevado al olimpo de la evidencia empírica, acaso no lo sea, al menos no de modo completo. Yo no me animo a afirmarlo, ni rechazarlo con ligereza. A modo de ejemplo, las madres de plaza de mayo hicieron una enorme contribución a la democracia a través de su activa protesta, lo que es un contraejemplo de lo que dice Adam.

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Recuerdo cuando hablabas de "las señales de la calle" durante el kirchnerismo: http://seminariogargarella.blogspot.com.ar/2012/06/las-senales-de-la-calle-ii.html

Tus intervenciones de hoy son distintas. Más allá de lo que opine el amigo Adam, no sé qué podrían hacer los trabajadores frente a las medidas de Macri. Es difícil no percibir en varias de tus intervenciones un izquierdismo republicano agradable o un tanto funcional al amigo Mauri, que tal vez se origine en el espanto que te produce el retorno del Monstruo K.

rg dijo...

creo que el análisis de adam p. volvió a demostrar su peso ayer, con el debate acerca de si los piquetes perjudicaron o beneficiaron al gobierno. en todo caso, estoy en el exterior por unos dìas màs y me cuesta palpar lo que está pasando

Anónimo dijo...

La represión de esta noche a los maestros (https://www.pagina12.com.ar/30838-represion-para-impedir-otra-carpa-blanca, quienes ejercían el derecho a la protesta pacífica sin afectar derechos eventuales de terceros, pone en blanco sobre negro que el objetivo es invisibilizar los reclamos se hagan como se hagan. El poder represivo siempre va a encontrar argumentos (reales o inventados, como en este caso) para reprimir. No queda,entonces, otro remedio que seguir ejerciendo el derecho de protesta siempre en forma pacífica. Lo otro es esconder la cabeza como dicen (falsamente) que hace el avestruz.

andresvas dijo...

Pero esto que decís, anónimo, no quita que si encarás una acción política como la de protestar, tengas la obligación de evaluar si esa protesta y ese procedimiento que elijas para hacerlo es el que más conviene a tus fines, no es sólo un cuestión de legitimidad, también de estrategia.

Anónimo dijo...

Si plenamente de acuerdo. Saludos a todos/as