9 nov. 2007

Karl Marx, el trabajo enajenado y yo



Leí de veras a Marx cuando entré en la carrera de sociología. Corría el año 1983, yo recién empezaba derecho, y sociología se dictaba entonces en las “catacumbas” de la facultad (el subsuelo del subsuelo, porque hasta casi entonces la carrera había estado prohibida, y ahí comenzaba su renacimiento). Llegué a sus textos con cierta ansiedad, y movido por una corriente de simpatía interior inexplicable. Finalmente, afuera se respiraba la primavera alfonsinista, y todos eran más o menos felices. Yo un poco también, aunque no era alfonsinista. De lo mucho que leí de Marx, varios textos me interesaron, incluyendo algunas páginas del impenetrable y contundente “La ideología alemana.” Cuando llegué a los “Manuscritos del 48,” sin embargo, tuve una sensación de éxtasis, no lo podía creer. Recuerdo tener que detener la lectura para poder respirar, no podía con tanto. Aquí había algo de lo que había estado buscando por años sin saber bien qué buscaba. No se si lloré (lloraría más tarde, por caso, sentado en una plaza y leyendo sobre las peripecias de Benito Juárez y Melchor Ocampo en un México anti-indigenista de 1850), pero quedaría tocado para siempre por estas páginas. Llegan a mi memoria imágenes en donde me reconozco leyéndolo, e imágenes del libro también: una edición horrible, de tapas violetas y hojas amarillentas, que no incitaban a la lectura. No recuerdo, sin embargo, dónde es que había comprado ese libro: si en las mesas de ofertas de la misma carrera, que me dejaban congelado queriendo comprarlo todo pero sin dinero para hacerlo; si en la Librería Hernández, que recién empezaba a desempolvar los libros que había ocultado durante la dictadura; o si en un local perdido de una Galería oscura en Belgrano, adonde yo iba sólo para verle el rostro a la vendedora (bueno, digamos que también había un excepcional caudal de literatura de izquierda, incluyendo varias colecciones de la editorial siglo xxi). Sí tengo en claro la sensación de casi desmayo que tuve, la primera vez que me enfrenté a una mesa ofreciendo algunos de los muchos libros que me habían negado durante todos esos años. Finalmente, yo era un lector desbocado, y me encontraba con pilas y pilas y pilas de libros -en definitiva, todo un tipo distinto de literatura- que habían privado impune, bestialmente, de mi voracidad lectora. Pasaron los años, terminé ambas carreras, seguí estudiando, me salieron algunas primeras canas, envejecí. En todos estos años, desde entonces, leí muchísimo, mamé a cantidad de autores liberales y críticos de la izquierda. Y ahora sí, algo más maduro, y luego de tantas lecturas, puedo mirar atrás, pensar en mis entusiastas e ingenuas lecturas de joven idealista y decirlo: Marx...me seguís fascinando exactamente como el primer día!

A continuación, unos pocos párrafos de las páginas que me fascinaron. Parecen escritas ayer, para hoy.

El trabajo enajenado
. Las únicas ruedas que la Economía Política pone en movimiento son la codicia y la guerra entre los codiciosos, la competencia.
Nuestra tarea es ahora, por tanto, la de comprender la conexión esencial entre la propiedad privada, la codicia, la separación de trabajo, capital y tierra, la de intercambio y competencia, valor y desvalorización del hombre; monopolio y competencia; tenemos que comprender la conexión de toda esta enajenación con el sistema monetario...
No nos coloquemos, como el economista cuando quiere explicar algo, en una imaginaria situación primitiva. Tal situación primitiva no explica nada, simplemente traslada la cuestión a uña lejanía nebulosa y grisácea.
Nosotros partimos de un hecho económico, actual.
...
El obrero es más pobre cuanta más riqueza produce, cuanto más crece su producción en potencia y en volumen. El trabajador se convierte en una mercancía tanto más barata cuantas más mercancías produce. La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas. El trabajo no sólo produce mercancías; se produce también a sí mismo y al obrero como mercancía, y justamente en la proporción en que produce mercancías en general.
Este hecho, por lo demás, no expresa sino esto: el objeto que el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un ser extraño, como un poder independiente del productor. El producto del trabajo es el trabajo que se ha fijado en un objeto, que se ha hecho cosa; el producto es la objetivación del trabajo. La realización del trabajo es su objetivación. Esta realización del trabajo aparece en el estadio de la Economía Política como desrealización del trabajador, la objetivación como pérdida del objeto y servidumbre a él, la apropiación como extrañamiento, como enajenación.
Hasta tal punto aparece la realización del trabajo como desrealización del trabajador, que éste es desrealizado hasta llegar a la muerte por inanición. La objetivación aparece hasta tal punto como perdida del objeto que el trabajador se ve privado de los objetos más necesarios no sólo para la vida, sino incluso para el trabajo. Es más, el trabajo mismo se convierte en un objeto del que el trabajador sólo puede apoderarse con el mayor esfuerzo y las más extraordinarias interrupciones. La apropiación del objeto aparece en tal medida como extrañamiento, que cuantos más objetos produce el trabajador, tantos menos alcanza a poseer y tanto mas sujeto queda a la dominación de su producto, es decir, del capital.
Todas estas consecuencias están determinadas por el hecho de que el trabajador se relaciona con el producto de su trabajo como un objeto extraño. Partiendo de este supuesto, es evidente que cuánto mas se vuelca el trabajador en su trabajo, tanto más poderoso es el mundo extraño, objetivo que crea frente a sí y tanto mas pobres son él mismo y su mundo interior, tanto menos dueño de si mismo es. Lo mismo sucede en la religión. Cuanto más pone el hombre en Dios, tanto memos guarda en si mismo. El trabajador pone su vida en el objeto pero a partir de entonces ya no le pertenece a él, sino al objeto. Cuanto mayor es la actividad, tanto más carece de objetos el trabajador. Lo que es el producto de su trabajo, no lo es él. Cuanto mayor es, pues, este producto, tanto más insignificante es el trabajador. La enajenación del trabajador en su producto significa no solamente que su trabajo se convierte en un objeto, en una existencia exterior, sino que existe fuera de él, independiente, extraño, que se convierte en un poder independiente frente a é; que la vida que ha prestado al objeto se le enfrenta como cosa extraña y hostil.
...
El trabajador se convierte en siervo de su objeto en un doble sentido: primeramente porque recibe un objeto de trabajo, es decir, porque recibe trabajo; en segundo lugar porque recibe medios de subsistencia. Es decir, en primer termino porque puede existir como trabajador, en segundo término porque puede existir como sujeto físico. El colmo de esta servidumbre es que ya sólo en cuanto trabajador puede mantenerse como sujeto físico y que sólo como sujeto físico es ya trabajador.
(La enajenación del trabajador en su objeto se expresa, según las leyes económicas, de la siguiente forma: cuanto más produce el trabajador, tanto menos ha de consumir; cuanto más valores crea, tanto más sin valor, tanto más indigno es él; cuanto más elaborado su producto, tanto más deforme el trabajador; cuanto más civilizado su objeto, tanto más bárbaro el trabajador; cuanto mis rico espiritualmente se hace el trabajo, tanto más desespiritualizado y ligado a la naturaleza queda el trabajador.)
La Economía Política oculta la enajenación esencial del trabajo porque no considera la relación inmediata entre el trabajador (el trabajo) y la producción.
Ciertamente el trabajo produce maravillas para los ricos, pero produce privaciones para el trabajador. Produce palacios, pero para el trabajador chozas. Produce belleza, pero deformidades para el trabajador. Sustituye el trabajo por máquinas, pero arroja una parte de los trabajadores a un trabajo bárbaro, y convierte en máquinas a la otra parte. Produce espíritu, pero origina estupidez y cretinismo para el trabajador.
...
¿En qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo?
Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste. El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio, de ascetismo. En último término, para el trabajador se muestra la exterioridad del trabajo en que éste no es suyo, sino de otro, que no le pertenece; en que cuando está en él no se pertenece a si mismo, sino a otro. Así como en la religión la actividad propia de la fantasía humana, de la mente y del corazón humanos, actúa sobre el individuo independientemente de él, es decir, como una actividad extraña, divina o diabólica, así también la actividad del trabajador no es su propia actividad. Pertenece a otro, es la pérdida de sí mismo.
De esto resulta que el hombre (el trabajador) sólo se siente libre en sus funciones animales, en el comer, beber, engendrar, y todo lo más en aquello que toca a la habitación y al atavío, y en cambio en sus funciones humanas se siente como animal. Lo animal se convierte en lo humano y lo humano en lo animal.

34 comentarios:

Rex dijo...

No llego a entender que tanto extasis le causaba a RG la lectura de Marx.

Seria muy largo para entrar a analizar el texto de Marx sobre el "trabajo enajenado" lo cierto es que muchas frases muestran lo equivocado que estaba. El obrero "no es mas pobre cuanto mas riqueza produce. "

Yo soy un "obrero" y mi compensacion esta atada a un bono que me dan a fin de año de acuerdo a la produccion del departamento de la empresa donde trabajo y que el CFO mide rigurosamente con informes semanales respecto a nuestra produccion (billable hours).

Marx no hacia otra cosa que repetir los argumentos de la clase terrateniente inglesa disgustada con la industrializacion.

Un argumento mas interesante en que ni los mismos liberales se ponen de acuerdo es la razon de las desigualdades crecientes.

Es como dicen algunos economistas debido al "rising wages for highly educated" mientras que los obreros en los que pensaba Marx son cada vez mas relegados.
(Katz vs. Krugman en
http://gregmankiw.blogspot.com/)

rg dijo...

creo que los bonus que los CEO pagaban a los obreros ingleses en 1840 eran bastante bajos

Rex dijo...

Una distorsion considerable lo han creado los "minimum wages", el "salario vital minimo y movil" que Peron le dio jerarquia constitucional.
Esto ha eliminado del mapa ciertos servicios que para mucha gente constituia una forma de vida, lo mismo aqui en USA. Para poner un ejemplo cuando uno iba a una gasolinera alguien se encargaba de prestarle el servicio sin necesidad que uno tenga que bajarse del automovil, le limpiaba el parabrisas, et, le miraba el aciete, etc. Eso ya no existe mas.

Rex dijo...

Aun cuando eran "bastante bajos" la gente preferia moverse a las ciudades que vivir en el campo. Sera porque lo que les ofrecian los terratenientes no los conformaba.

rg dijo...

si, creo que los ingleses preferian ser explotados a ser super explotados. mucha otra opcion de armar la propia empresa no tenian. por otro lado marx y peron -creo- no se conocieron, y dudo de que se hubieran llevado bien (buen libro de carlos waisman, the reversal of development, citando los discursos furiosamente anti marxistas de peron)

Rex dijo...

En ese caso es mejor no trabajar para no ser explotado. Lamentablemente no muchos se pueden dar ese lujo. Pero en algo estoy de acuerdo con RG y Marx que lo mejor es el ocio, le da tiempo a uno para leer y hacer lo que le gusta.

rg dijo...

Mi propuesta seria la de leer a Marx tratando de ver que nos puede enseñar, si es que algo; que nos puede ayudar a ver, que no hemos visto; que nos puede ayudar a criticar, que no hemos pensado. La alternativa que desaconsejaria es la de "sacarnoslo de encima" rapidamente. Creo, y lo digo con la mejor buena fe, que la idea "yo soy obrero y me dan un bonus, ergo la teoria de marx esta equivocada," no es un buen modo de acercarse a el. Digo, no tenes por que estar de acuerdo con el, y no tenemos ninguna obligacion de leerlo si no nos interesa. pero si lo hacemos, tratemos de ver que se puede aprender, antes que despacharle la teoria a un tipo que se paso la vida estudiando, en dos renglones, bajo la idea de "este no entiende nada."

Esculapio dijo...

Buenísimo el contrapunto. De buenas a primeras se me ocurre que la reseña da una explicación cuando menos interesante desde el punto de vista del trabajador. Claro, hay que haber trabajado para saber a qué se refiere el tipo. El trabajo es la actividad realizadora del hombre rezaba un manual de derecho laboral en sus capítulos introductorios. Y sin embargo esa retórica tan sublime no se hace cargo de la sensación que inevitablemente uno siente en una relación de dependencia al paso del tiempo. Y que viene acompañada de la comprobación de que mientras más y mejor se trabaja, más experiencia reúne, mejor rinde el producto, menos es de uno. No hay plata que lo pague, porque la "mismidad" de la que hablo no es cuantificable. Uno espera cada vez más ansioso cumplir el horario, y, tras el timbre de salida, corre fuera del ámbito laboral -a buscarse el rinconcito de uno mismo que, si puede, deja afuera del contrato mediante el que se pone a disposición técnica, jurídica y económica de otro-. Sabía asociarlo al empeño de la libertad. Pero creo que de eso sólo saben los que la perdieron.
Por supuesto que el sueldo paga muchas cosas. Y que las necesidades son siempre más, por lo que más hay que conseguir para afrontarlas. -Ahí la dependencia suena a adicción- Y también es bueno que a uno "lo valoren", le paguen un bono por el hacer de uno. En tiempos como los que corren esa suerte no ha sido de muchos. Por eso impacta el texto de Marx, y muestra una visión que excedió por lejos la coyuntura de su tiempo.

Rex dijo...

Entonces, que es lo que propones (o propone Marx) para superar la "enajenacion"?

Con respecto a las facultades de Derecho en Argentina se ve superficialmente el marxismo en la clase de Sociologia del Derecho. En mi tiempo el libro de texto era el de Raymond Aaron "Las etapas del pensamiento sociologico"

En mi caso particular a Marx lo lei con mas detenimiento en el postgrado en un seminario con Ernesto Laclau.

rg dijo...

Supongo que propone terminar con el trabajo tal como se lo concebia en su epoca (y tal vez hoy todavia), en donde uno se veia obligado a comprometerse en actividades que le desagradaban, y que reducian su humanidad hasta convertirlo en un animal, mientras el propietario de la fabrica se quedaba con el grueso de la riqueza generada, mientras al trabajador le correspondia solo aquello que permitia reproducir su fuerza de trabajo.

rg dijo...

Mira que fantastico esto que dice, y para cuantos esto sigue siendo una realidad:

"en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste." Wow, no es una descripcion maravillosa? Fijate la potencia critica que tiene, la fuerza literaria que tiene, la verdad que tiene, y el coraje que habia que tener para decir esto. Admirable

Rex dijo...

La linea que me interesa es:

Hegel-Max Weber-Husserl-Nicolai Hartmann-C.Schmitt-Sartre-Foucault-Derrida.

Para mi Marx no tiene nada interesante que decir.

Rex dijo...

En esa linea, no hay ningun libro mas claro que la: "Teoria de la
Constitucion". Es un libro magnifico, no tiene desperdicio, sea cual sea la posicion que uno tenga y la posicion de colegas suyos como Vanidosi.

rg dijo...

si, a mi me pasa eso con kant. no lei nada de el, pero creo que era un aleman chanta. no debia tener nada interesante para decir, asi que para que lo voy a leer. chau, me voy a leer las 20 verdades peronistas

Leonardo Filippini dijo...

Roberto,

Volviendo a tu lectura de Marx y al trabajo enajeando, que quiere decir entonces, para vos, el "derecho de trabajar" de la Constitucion argentina?

Saludos,

L.

Rex dijo...

Kant, el peronismo y Marx lo que tienen de comun es el antisemtismo.
Marx fue el antisemita mas grande de todos.

rg dijo...

Leo, creo que la pregunta quiere presuponer que la Constitucion es cuidadosa respecto de valores o convicciones que un marxista podria tener sobre el trabajo, y obvio que no es asi. Yo me preguntaria, cual es la mejor interpretacion posible que uno podria darle a esa idea, y creo que ella pueda estar vinculada con una nocion basica de igualdad. algo asi como que todos tenemos un igual derecho a acceder a los medios necesarios para proveernos de nuestra subsistencia de un modo digno. Ahora, en lo personal, no creo que tenga que hacer ninguna pirueta: si yo tuviera que escribir una constitucion, este no seria el tipo de ideas a partir de las cuales articularia mi vision sobre la misma.

Leonardo Filippini dijo...

Conociendo muy poco sobre marxismo, preguntaba porque parece que hay un tradicion muy fuerte que no solo ve enajenacion en el trabajo y que desafia con fuerza lo que Marx dice en estos fragmentos. El proyecto de Alberdi, por ejemplo, consagraba "la libertad de trabajar y ejercer cualquier industria".

La mejor sintesis legal sobre esta ambiguedad la encontre en la ley 24.660 sobre la situacion de los condenados: "El trabajo constituye un derecho y un deber".

L.

Lucas A. dijo...

Cuál es la relación con Vanossi?

rg dijo...

pero leo, ahi en esas dos frases se mezclan la tradicion liberal conservadora (dejenme tranquilo que ponga la industria que quiera), y la tradicion catolica, segun la cual uno se dignifica a traves del trabajo. mas que tradiciones desafiantes frente al marxismo, estas son las tradiciones A LAS cuales vino a desafiar el marxismo

Leonardo Filippini dijo...

Cierto. Pero tambien el movimiento de fabricas recuperadas y los sindicatos creen en el derecho a trabajar. Y estos no son precisamente liberales conservadores ni necesariamente exponentes de la tradicion catolica.

Desde lugares muy diversos, pocos parecen reclamar el derecho al ocio marxista, sino mas bien la posibilidad de ejercer la enajenante experiencia del trabajo.

El desafio para el marxismo, entonces, pareceria que es el no poder dar cuenta del punto de vista de muchos de los propios interesados.

La mayoria aprecia el ocio, pero despues de haber escuchado el relato de la plusvalia, sigue inspirada en la fabula de la cigarra y las hormigas y cree que para acceder al ocio primero hay que haber trabajado. El problema, en todo caso, es la inequitativa distribucion de cigarras, pero ese es otro asunto.

L.

rg dijo...

pero lo del ocio que leiste mas arriba -que no es mio- venia en tren de burla (hacia mi supongo), y no de descripcion del marxismo! el marxismo es todo lo contrario. el ideal que marx presenta en la ideologia alemana (tal vez pensando en si mismo, alguien con una potencia creadora extraordinaria) es del individuo que se autorrealiza sacando todo de si. marx se refiere al individuo que (cambio un poco la imagen que el mismo da, pero la idea es la misma) a la mañana es pastor, a la tarde escribe, luego trabaja la madera, a la noche filosofa. es (y aca la influencia aristotelica) la persona que convierte en acto todas sus potencias.

Leonardo Filippini dijo...

No estoy pensando en algo muy distinto. El ocioso puede hacer actos sus potencias, sin ningun compromiso. El que trabaja, en cambio, se enajena a si mismo.

Marx denuncia que el trabajo es "solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo". La fabula en la que la mayoria cree dice lo mismo, pero agrega que es inevitable.

rg dijo...

ya, pero marx no lo ve en terminos de ocio, para el el trabajo es la manera crucial de autorrealizarse. la cuestion es que hoy, por como esta organizado el trabajo, estamos virtualmente obligados a vender la fuerza de trabajo, porque sino caemos en el abismo de la pobreza. por eso su vision no era la de terminar con el trabajo, sino con el trabajo esclavo. igual, hay muchas ideas interesantes (mas alla del marxismo) sobre la sobre-importancia que se le da al trabajo como "dignificador." me interesan las visiones que buscan quitarle al trabajo la centralidad que tiene en nuestro discurso o nuestros implicitos sobre como se debe vivir. aca en columbia univ., mi buena amiga julia m. esta escribiendo su tesis doctoral sobre el tema. la mejor tradicion de los que defienden un ingreso universal garantizado va por ahi: la satisfaccion de las necesidades vitales con independencia de la contribucion de cada uno. muy importante.

Rex dijo...

Las ideas de Marx pertenecen a la modernidad.

Los romanos, quienes tenían ciertas cosas mucho más claras, hablaban del
"otium" como de la vida verdadera.

El "otium" significaba las bellas artes -las humanidades, que dirían hoy
algunos-, era el tiempo libre consagrado a las letras. Llevaba, en la lengua
latina, ese componente inherente asociado de paz, sosiego y tranquilidad.

Algunos consideraban que la política, dijéramos la filosofía política, del
ágora, donde uno hablaba de las facetas altas y profundas de la política
(pero no de la politiquería al uso ni de los negocios politiqueros), era
también parte del otium.

De hecho el otium era el apartamiento de los negocios públicos y políticos.
El otium tiene un componente de cierta soledad, de contemplación en una
palabra.


Que los tiempos han degenerado se prueba hasta en la acepción de las
palabras. El diccionario de la Real Academia Española define ocio como "mera
cesación del trabajo o inacción, incluso como total omisión de la actividad. " De entre las cuatro acepciones que este diccionario proporciona me
escandaliza particularmente la última, la cual reza así: "obras de ingenio
que uno forma en los ratos que le dejan libre sus principales ocupaciones".

Digo que me escandaliza por dos razones. La primera porque habla de "obras",
de quehacer. Es la actividad febril-fabril del mundo moderno; una actividad
frenética por el hacer y más hacer.

La segunda porque invierte completamente el sentido romano del término.
Insisto que mientras para los latinos el otium era la verdadera vida y el
nec-otium (negocio) no lo era (de hecho era sólo una contraposición
insalvable, y necesaria, pero no deseable, al otium).

Sin embargo en la moderna lengua castellana se acepta que las "principales
ocupaciones" son las del ne-gocio.

Leonardo Filippini dijo...

Gracias por las respuestas. En el discurso legal la cuestion de la dignidad del trabajo esta asociada a vertientes bien distintas, incluso a algunas que coinciden con el ingreso ciudadano. De alli, supongo, algunas de mis dudas, que se suman a mi lectura limitada de Marx, por supuesto. Saludos, L.

PIC dijo...

Leí el texto; no leí todos los comments.

Por de pronto, la frase "El obrero es más pobre cuanta más riqueza produce, cuanto más crece su producción en potencia y en volumen." significa en Marx que, cuánto más produce, mayor es la extracción de plustrabajo. Luego, en términos relativos será más pobre.

Jamás pensó Marx que el capitalismo traería mayor pobreza absoluta (cosa que coincide, grosso modo, con lo que llamamos 'indigencia'.)

Sin embargo, en esto los marxistas más conservadores han contrabandeado la idea de que el capitalismo causa el deterioro absoluto que se ve en la Argentina. Nada más alejado de la realidad: en términos absolutos, el capitalismo mejora el nivel de vida de las clases más bajas. Marx era un fervoroso defensor del capitalismo, especialmente en aquellas sociedades donde aún perviven restos de modos de producción pre-capitalistas (y pre-modernos).

PIC dijo...

Rex,
la etimología de otium como opuesto a nec otium es clásica y se encuentra en algunos diccionarios medievales para entender las obras de la escolástica. la oposición entre vida contemplativa y vida activa es oscurantista (y es todo un topico en los autores nacional-católicos hispanos que Vd debe leer). sin embargo, muchos marxistas equivocados, anti-modernos, se dedican a cantar loas a la vida primitiva y mantienen la idea de que debe detenerse el desarrollo de las fuerzas productivas. tal el caso del eco-marxismo, por ejemplo. o de los movimientos indigeno-marxistas, para quienes el estado debe subsidiar a tribus de indios que emplean técnicas atrasadas para cultivas la tierra y fabricar artesanías. en esto, se parecen a los milenaristas anabaptistas de muntzer, es un mesianismo secular. son reaccionarios. son oscurantistas. y su etimología lo delata. El mismo marx los agarraría a trompadas.

PIC dijo...

Qué bárbaro, RG:

marx se refiere al individuo que (cambio un poco la imagen que el mismo da, pero la idea es la misma) a la mañana es pastor, a la tarde escribe, luego trabaja la madera, a la noche filosofa. es (y aca la influencia aristotelica) la persona que convierte en acto todas sus potencias.

Lo más gracioso de esto es que ésa era la idea de la vida bajo la sociedad sin clases. Trostky radicaliza esta tesis aún más, en Literature and Revolution. Pero el olvido de la escasez le lleva a defender una idea de libertad que es totalmente antisocial: hago lo que quiero más allá de las necesidades ajenas. A la mañana dibujo, a la tarde crío vacas, etc. ¿Cómo se conseguirá armonizar los fines de todos? La historia dirá.
Esto no es ciencia social. Esto es macaneo.

PIC dijo...

Es interesante señalar esto último, en especial para los que luego dicen que los liberales creen que el hombre vive solo. Esa idea de libertad, desconsiderada de las necesidades de los demás, es propia del pensamiento marxista, al olvidar la idea de escasez.

PIC dijo...

profesor, sería muy educativo que me diera su punto de vista sobre la pregunta que planteé.

Anónimo dijo...

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