3 feb. 2008

Luis Emilio Recabarren, socialista chileno, sobre la justicia, la prisión y los conventillos






Nacido en Valparaíso en 1876, tipógrafo de origen muy humilde, sociaista, fue uno de los intelectuales de izquierda más importante en la Latinoamérica de fines del siglo 19 y principios del 20. Sufrió la prisión en varias oportunidades, como resultado del disgusto que causaron sus escritos, tanto como las publicaciones obreras que creó y difundió. Pasó parte de su vida en la Argentina (aquí fue uno de los creadores del Partido Comunista), adonde llegó perseguido por las autoridades de su país. Recabarren fue elegido diputado por primera vez en 1906, pero no pudo asumir su cargo por ser agnóstico y negarse a jurar por la fórmula que se le quisiera imponer. Volvería a ser electo, sin embargo, años después. También llegaría a participar en las elecciones presidenciales que ganara Arturo Alessandri. En 1924, en Santiago, pondría fin a su propia vida. A continuación resumo parte de uno de sus escritos más interesantes, "Ricos y pobres," que presentó en septiembre de 1910, en ocasión del centenario de la independencia de Chile.


"El movimiento judicial y penitenciario del país nos prueba de una manera evidente el desastre moral de nuestra sociedad, durante los cien años que han transcurrido para la vida de la República. La magistratura del país ha perdido todo el prestigio que debió conservar o de que debió rodearse. Yo no podría afirmar si los procedimientos judiciales estuvieran alguna vez dentro de la órbita de la moral. Pero lo que puedo decir es que debido al desarrollo intelectual natural del pueblo, éste ha llegado a convencerse de que la Justicia no existe o de que es parte integrante del sistema mercantil y opresor de la burguesía.

Yo he llegado a convencerme de que la organización judicial sólo existe para conservar y cuidar los privilegios de los capitalistas. ¡Ojalá, para felicidad social, estuviera equivocado! La organización judicial es el dique más seguro que la burguesía opone a los que aspiran a las transformaciones del actual orden social.

...

El régimen carcelario es de lo peor que puede haber en este país. Yo creo no exagerar si afirmo que cada prisión es la "escuela práctica y profesional" más perfecta para el aprendizaje y progreso del estudio del crimen y del vicio. Oh monstruosidad humana! Todos los crímenes y todos los vicios se perfeccionan en las prisiones, sin que haya quien pretenda evitar este desarrollo!

Yo he vivido cuatro meses en la cárcel de Santiago, cuatro en la de Los Andes, cerca de tres en la de Valparaíso y ocho en la de Tocopilla. Yo he ocupado mí tiempo de reclusión estudiando la vida. carcelaria y me he convencido que la vida de la cárcel es lo más horripilante que cabe conocer. Allí se rinde fervoroso y público culto a los vicios solitarios ... La inversión sexual no es una novedad para los reos. Los delincuentes que principian la vida del delito, encontrarían en las cárceles los profesores y maestros para perfeccionar el arte de la delincuencia.

El personal de empleados de prisiones y sus anexos es bastante numeroso. Pero, a pesar de esto, yo no conozco un solo caso de alguno que haya estudiado o propuesto medios encaminados a buscar un perfeccionamiento en el sistema carcelario que contribuyera a proporcionar una verdadera regeneración entre tantos seres más desgraciados que delincuentes.

Y el personal de los juzgados, ¿habrá producido alguna idea en este sentido? Yo no conozco ninguna.

Yo creo que la prisión no es un sistema penal digno del hombre y propio para regenerarle. Hoy que se habla tanto de progresos y que se celebra como un gran acontecimiento el haber llegado a los cien años de vida libre, yo me pregunto, ¿ha progresado en la República el sistema penal? ¿Ha disminuido el número de delincuentes? ¿Cuántas cárceles se han cerrado a impulsos de la educación? ¿Ha mejorado o progresado siquiera la condición moral del personal carcelario o judicial que podría influir en la regeneración de los reos? Ninguna respuesta satisfactoria podría obtener.
...


La sociedad debe preocuparse de corregir la delincuencia, creando un ambiente de elevada moral, cuyo ejemplo abrace, pues el sistema penal debemos considerarlo ya un fracaso. Estimo que el sistema penal generalmente atemoriza, pero no corrige; detendrá la acción criminal, pero no la intención. La sociedad debe, por el propio interés de su perfección, convencerse que el principal factor de la delincuencia existe en la miseria moral y en la miseria material. Hacer desaparecer estas dos miserias es la misión social de la Humanidad que piensa y que ama a sus semejantes.

Comprobar fehacientemente el progreso que ha hecho el vicio, es bastante para poner a la luz del día la verdad. La verdad de que en cien años de vida republicana se constata el progreso paralelo de dos circunstancias:

El progreso económico de la burguesía. El progreso de los crímenes y de los vicios en toda la sociedad.

La vida del conventillo y de los suburbios no es menos degradada que la vida del presidio.

El conventillo y los suburbios son la escuela primaria obligada del vicio y del crimen. Los niños se deleitan en su iniciación viciosa empujados por el delictuoso ejemplo de sus padres cargados de vicios y de defectos. El conventillo y los suburbios son la antesala del prostíbulo y de la taberna.

Y si a los cien años de vida republicana, democrática y progresista como se le quiere llamar, existen estos antros de degeneración, ¿cómo se pretende asociar al pueblo a los regocijos del primer centenario?

El conventillo y los suburbios, han crecido quizás en mayor proporción que el desarrollo de la población. Y aun cuando se alegara que el aumento de los conventillos ha ido en relación con el aumento de la población, no sería este un argumento justificativo ni de razón. El conventillo es una ignominia. Su mantenimiento o su conservación constituyen un delito.

Sintamos pesar por los niños que allí crecen, rodeados de malos ejemplos, empujados al camino de la desgracia. Allí están, en abigarrado conjunto, dentro del conventillo, la virtud y el vicio, con su corolario natural de la miseria que quebranta todas las virtudes.

Si hubiera habido progreso moral en la vida social, debió detener el aumento de los conventillos, como debe detenerlo en lo sucesivo, pero esto ya no se operará por iniciativa especial de la burguesía sino por la acción proletaria que empuja la acción de la sociedad. Es necesario transformar el sistema de habitación para contribuir a perfeccionar los hábitos del pueblo."

5 comentarios:

Lucas A. dijo...

Muy bueno!

Salvo el perfeccionismo moral inaceptable de muchos de los reformistas sociales y socialistas de esta época y de los procesos de liberación nacional del siglo XIX.

Me refiero a frases como aquellas que hablan de la "inversión de los reos".

Hay, por otro lado, una discusión muy interesante con el perfeccionismo, por dos lados:

1. Cuando ese perfeccionismo es de tendencia republicano-democrática (vicios-virtudes).

2. Otro cuando no vemos que nuestra tendencia a rechazar el perfeccionismo es una suerte de perfeccionismo liberal que no se conoce o se observa como tal.

Otro tema: Sí fue electo en 1906 debe ser, estoy estimando, el primer diputado socialista en Chile al mismo tiempo que puede llegar a ser el segundo diputado socialista en América después de Alfredo Palacio (electo en 1904), no?

rg dijo...

pero lo puse un poco por eso tambien: hay que pensar algun dia sobre ese Perfeccionismo Moral Inaceptable.

rg dijo...

sobre su iniciatico socialismo legislativo, el es pionero socialista, pero es electo desde otro partido, y funda ya despues de la primera decada del siglo 20 el partido obrero socialista

Juan Lucas dijo...

RG, todo un hallazgo ese texto. Muy interesante.
De hecho y con un lenguaje muy sencillo, adelantó muchas observaciones que luego se forjaron dentro de la teoría de las subculturas, del labelling approach, etc.
Es interesante también la denuncia que formula respecto del efecto reproductor de la carcel.

A propósito de lo que dice Lucas, creo que son expresiones típicas de una época histórica en donde los discursos sobre la "mala vida", la "degeneración", el vicio asociado al delito, la prostitución como equivalente del delito en las mujeres, etc., eran moneda corriente.
Por supuesto que la idea de "inversión" se asocia a una suerte de "inferioridad" que necesita "mejoramiento", "corrección" o "educación", pero me da la sensación -intuitivamente lo digo- que Recabarren no ha utilizado los términos en ese sentido.

Por último y nuevamente a propósito de lo que dice Lucas, no hay que olvidar que Enrico Ferri y José Ingenieros también fueron socialistas y que en sus respectivos desarrollos académicos llegaron a límites poco compatibles con la dignidad humana. ¿Es extraño el fenómeno, no?
Saludos,
Juan Lucas FN

rg dijo...

si, bastante notable el texto. de todos modos, recabarren es un claro puntal dentro de la intelectualidad socialista que dio la region, que no se por que no es motivo de orgullo y celebracion aqui, alla o aculla.