27 jun. 2015

La violación 5. La patota 3. La política en Mitre y Llinás

La Patota en su versión reloaded viene re escrita por Mariano Llinás y Santiago Mitre, que han colaborado ya en otros emprendimientos (El amor primera parte, por ejemplo). Y siendo que son dos de los mejores representantes del renovado cine nacional (los dos más salientes, para mí), es interesante notar de qué modo, a pesar de los vínculos, difieren en su aproximación a la política.

Llinás forma parte del largo grupo de la post-política: no hablamos de política (partidaria, ni ideológica) ni expresamente, como en el viejo cine argentino, ni de forma indirecta, como en parte del nuevo. Hay política, en todo caso, en otro sentido: política como hablar del mundo, política en tanto reflexiones en torno a cómo vivimos juntos, política en tanto pensamiento sobre lo que hacemos de la vida cotidiana. En este sentido, bien estrecho pero interesante, sí encontramos política, y siempre en un cierto sentido: lo que domina es la burla, la ironía, el no tomar nada en serio pero, a la vez, dejando en claro que hay ideas y hay lecturas (hay Borges sobre todo!). Y también, permanentemente, búsqueda -a veces más atractiva, a veces más superficial- de la disonancia, la ruptura, "lo salvaje." Y por eso la apuesta a cierto teatro nuevo argentino (a veces infantilmente provocativo) y a cierta danza contemporánea, liviana y graciosa. Esto también es (en ese sentido estrecho) política de la buena -un mensaje luminoso dentro de una realidad (la Argentina) que no vamos a cambiar, que nos trasciende en exceso.

Lo de Mitre es bien distinto. Basta ver que aún cuando recurre a la danza contemporánea, como en su peli Los Posibles, se trata de una apuesta super-politizada: danza de los marginados, de los excluidos que van a hacer danza en una "Casa Joven" de González Catán (!). En El Estudiante y en La Patota, además, se habla de política, y de política muy ideologizada. El punto recurrente en el cine del joven Mitre -la que parece ser la obsesión, el hueso que tiene atravesado en la garganta Mitre- es el enojo que tiene hacia los "mayores" (siempre, en este sentido, su mirada es "desde abajo") que traicionaron o abandonaron sus ideales (el viejo militante en El Estudiante, el padre ex PCR en La Patota). Mitre parece tener hacia ellos (supongo que habla de su propia biografía) primero admiración y luego más bronca que lástima (en El Estudiante), lo que lo lleva a una fricción permanente con esta gente, al punto tal que puede llegar a diseñar la propia vida en diálogo enojado contra ellos (La Patota). Mitre parece enganchado ahí. En ambos casos, más claramente en La Patota, la respuesta incluye también reflexión, cada vez más madura, pero el enganche sigue: la vida propia parece en buena medida explicada como contra-espejo de aquella contra la que se reacciona.

Lo de Mitre es excepcional, además, porque (en un modo que me seduce completamente) su punto de vista es el de quien -ingenua o comprometidamente- guarda principios, dignidad en medio del barro o la tierra roja. Esto resulta, en este tiempo, por completo revolucionario, dentro del discurso público predominante. Y si en El Estudiante el camino era uno de crecimiento desde una cierta candidez a la crítica embroncada, aguerrida, despierta ya, en La Patota es otro que va desde la convicción hasta un comportamiento obcecado, que lo arrastra a uno a a actuar sin la claridad inicial en relación con el fin último que todavía se persigue. El contexto es tan desesperante -sobre todo, para quien no quiere resignarse al todo vale- que uno queda asfixiado, sin saber exactamente hacia dónde ir.

En todo caso (y a diferencia de lo que me pasa a mí) Mitre muestra en su cine, todavía, mucha frescura, a pesar del gusto absolutamente amargo, las desilusiones una tras otra. Aun cuando abiertamente no ofrezca, en ninguna de sus películas, una clara luz de salida, el discurso se mantiene todavía vivo: hay energía para rato. Me queda la idea de "venimos pésimo, todo lo que nos rodea es horrendo, pero todavía seguimos, seguimos resistiéndonos a caer de rodillas, acá estamos." Ésa sería la síntesis: con todo en contra, con poco aire puro, los protagonistas siguen, cada vez más solos pero todavía de pie.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Historías extraordinarias de Llinas me desfraudó mucho, al principio pintaba buena pero no termina de cerrar, la voz en off durante toda la película es insufrible.
El estudiante no es taaan buena, safa...

Luis