1 jun. 2008

Eps! Un momento!

Hoy en un diario se me cita en el contexto de una nota acerca de la protesta social del campo, y las detenciones producidsa días atrás, sobre algunos de los manifestantes (la nota, aquí). Estoy seguro de que la cita está de hecha de buena fe, pero aparece sugiriendo algo que podría servir a propósitos contrarios a los que tuve cuando dije lo que dije. Para aclarar: Por supuesto que los cortes de calles efectuados por simpatizantes "del campo"; o los que llevaron a cabo los estudiantes del Pellegrini; o los que desarrollaron los desocupados de Mosconi, después del 2001, no son lo mismo. No son lo mismo, pienso, por lo mismo que dije en la nota citada (la nota, por si a alguien le interesa, acá): porque en cada caso es necesario ver, lo menos, la gravedad del derecho alegado por quienes protestan, y las alternativas expresivas de quienes así expresaron sus críticas y demandas. Pero en todo caso, el punto de fondo se mantiene: la protesta merece, prima facie, una máxima protección. La importante diferencia entre situaciones como las citadas no justifica, pongamos, que se inflija dolor a los chicos del Pellegrini, durante o luego de la protesta; o que se persiga y encierre a productores rurales disidentes. Por supuesto que hay que encontrarle la salida al entuerto, por supuesto que es necesario hablar, por supuesto que la justicia tiene un rol muy relevante a cumplir como promotora del diálogo y mediadora de los conflictos. Por todo ello, lo que debe esperarse y exigirse del personal judicial es lo contrario a lo que algunos funcionarios han empezado a hacer en estos días, intimidando a quienes tenían la obligación de proteger, y sirviendo al poder al que, más que nadie, tienen el deber de controlar.

1 comentario:

Karina Andrade dijo...

Que ingenuos aquellos que creyeron que el Poder Judicial no es un organo político y por ello nos aseguraba imparcialidad...