11 jun. 2008

Francisco Bilbao, punto.



Se acaban de publicar en Chile, por fin, las obras completas de Francisco Bilbao (1823-1865). Discípulo de Andrés Bello y José Victorino Lastarria (polémicos pero idolatrados autores sobre los que en algún momento volveremos), Bilbao fue expulsado de Chile gracias a la denuncia y gestiones de Mariano Egaña, cabeza teórica del constitucionalismo chileno, luego de publicar algunos escritos denunciados como blasfemos.

Defendió una idea de libertad diferente de la que era dominante en el momento, relacionada con el “dejar hacer.” Para él, libertad era la no-explotación, la no dependencia. Decía: libertad es lograr que “Ningún hombre dependa de ningún otro hombre” (Bilbao 1886, 253).

Con el gran Santiago Arcos, fue fundador de la radical, muy fugaz y políticamente influyente “Sociedad de la Libertad,” en donde quería reunir a intelectuales y obreros en contra de las políticas del Portalismo. Él encontraba en tales asociaciones un modo de alejar los “vicios y la indolencia de la clase trabajadora”: las asociaciones eran reconocidas como un modo de difundir las “sagradas doctrinas del sistema republicano” y de alcanzar los ideales de “libertad, democracia y solidaridad.” La "Sociedad," por supuesto, fue suprimida violentamente al año, y Bilbao debió volver al exilio. En Perú, poco después, sería uno de los responsables intelectuales de la abolición de la esclavitud. Por tamañas faltas, sería expulsado también de Perú, gracias a los oficios de otro constitucionalista, religioso e influyente: Bartolomé Herrera, líder intelectual de la ultra-derecha religiosa limeña.

En su notable proyecto constitucional de 1855, Bilbao se pronunció a favor de un “gobierno de la libertad” al que definiera como exigiendo “la abolición de la delegación, de la presidencia…el ejército…los fueros” (Bilbao 1886, 279).

La representación, sostuvo entonces Bilbao, en clave claramente Rousseauneana, es “esclavitud disfrazada de soberanía” (247). Y agregaba “Delegar significa transmitir, renunciar, abdicar soberanía…El que delega…se convierte en una máquina o en un esclavo…No tenemos el derecho de delegar nuestra soberanía. Tenemos el deber de ser inmediata, permanente y directamente soberanos” (ibid.).

Murió en la Argentina, poco después de -a pesar de su tuberculosis- arrojarse al río para rescatar a una mujer que se ahogaba. Toda una vida de héroe, y tanto olvido.

5 comentarios:

Alejandro H dijo...

http://www.franciscobilbao.cl/1909/propertyvalue-30107.html

rg dijo...

genial!

Natalia Sobrevilla dijo...

Excelente noticia saber que Bilbao esta una vez más al alcance de todos y no apolillándose en oscuras bibliotecas. Además ahora se pueden leer online algunos de los textos que escribió en el Perú que antes eran de muy difícil consulta. Una tardía reivindicación ya que después de que la revolución por la que luchó venció, sentenció: “jamás ha habido revolución más justa y jamás ha habido después de la victoria, revolución más infecunda.” (El Gobierno de la Libertad, 1855: iv)

Bilbao es uno de los pensadores radicales románticos más interesantes de su generación, entre otras cosas por su trascendencia continental, y a pesar de sus decepciones primero en Chile y luego en el Perú, no dejó nunca de creer en las posibilidades un mundo más justo y más igualitario. Pero no hay tampoco que olvidar su firme anclaje en el siglo XIX ya que como casi todos sus contemporáneos, fue anticlerical pero no anti-religioso, basta ver la lista de trabajos que escribió sobre temas religiosos la mayoría muy difíciles de digerir desde nuestra realidad.

Basta una cita de “Un recuerdo ideal” escrito para conmemorar la independencia Argentina para ver esto:
“Sin Dios no hay libertad, pero sí, las tinieblas de la fatalidad o de la fuerza. ¿Sin la libertad inmortal de qué sirve la vida? Sin la fe, sin la religión, sin el carácter eterno de la causa, la libertad sucumbe. Y esa fe, esa religión, solo pueden venir de la enseñanza y de la práctica del ideal, en las leyes, en el libro que esperan los pueblos, en los hechos del hombre, en la palabra, en la práctica pública y privada del ciudadano. Lo demás viene de suyo. La paz, la prosperidad, la gloria, sólo pueden venir de la encarnación del corazón de Jesucristo, que es el tipo vivo del ideal más bello que jamás apareció sobre la Tierra. ”
(http://www.franciscobilbao.cl/1909/article-81876.html)

Gracias por difundir este pensamiento tan complejo e interesante que viendo por las reacciones en la prensa chilena en la web todavía genera tantas reacciones. Coincido con Alfredo Jocelyn Holt que alguien que aun genera reacciones tan viscerales merece ser leído y releído. Bilbao estaría contento de saber que sus textos pueden ser leídos por todos, en un medio tan igualitario como la Internet.

rg dijo...

permitaseme aclarar que la amiga natalia es una de las grandes expertas (mundiales!) en el pensamiento del radicalismo peruano, incluyendo a autores-activistas tan importantes por alla, como el cro. bilbao. que bueno natalia que hayas entrado por aqui. honras al blog :)

Natalia Sobrevilla dijo...

gracias por la generosa presentación, y adelante con el blog esta muy buena la combinación temas.