3 feb. 2014

Un programa modestamente socialista




Hace unos días, me pidieron que sugiriera unas pocas pautas imaginables –utópicas en el mejor sentido, digamos- que podrían caracterizar a un programa de gobierno completamente diferente del actual -un programa socialista, pongamos. Pautas a alcanzar en una situación ideal, pero no imposible, no fuera del mundo en que vivimos. Pensar por pensar, uno no pierde nada, me dije. Tenía algo de atractivo el desafío: finalmente, vale la pena poner blanco sobre negro las reformas a las que aspira uno –reformas conscientes de las dificultades en las que nos encontramos, reformas atentas a la situación de desastre de la que partimos. Se me ocurrieron algunas sugerencias, pero como no salieron publicadas de modo completamente fidedigno, las retomo y reescribo de la versión original. Se trata de un programa de izquierda, en letra gruesa, y que pretende ir más allá de la idea de la estatización general y la expropiación de los medios productivos. Se concentra en objetivos para mí cruciales, y que no merecen estar en la letra chica de ninguna plataforma genuina de cambio.

1    1)    Multiplicar de un modo radical, desproporcionado, el nivel de inversión dedicado a la educación de los más pobres. La idea es que las mejores escuelas y los mejores maestros se destinen a los más necesitados, con el objeto de ayudar a revertir décadas de desamparo y maltrato. La propuesta se inspira en la que presentara el economista marxista John Roemer en su artículo “Estrategias Igualitarias,” que publicáramos en el libro Razones para el socialismo, que editamos con el amigo F.O. (Dice Roemer: “He calculado cuánto se requeriría, respecto del financiamiento de la educación, para igualar las oportunidades de niños blancos y negros en los Estados Unidos. Debiéramos gastar, per capita, aproximadamente diez veces más en la educación de los niños negros que en la de los blancos. En contraste, para igualar las oportunidades de los niños entre familias de alto y bajo nivel socioeconómico se requeriría un financiamiento compensatorio de ocho a uno”).
2    2)    Comprometer a todo el aparato estatal para atender y ayudar a terminar con toda forma de la violencia de género. El inatractivo gobierno de J.L.Zapatero me sorprendió gratamente en este sentido, por su nivel de involucramiento con la cuestión, y el modo en que re-orientó al Estado en este sentido.
3   3) Guarderías de calidad para colaborar con todas las madres, especialmente las madres pobres y solteras, hoy condenadas a sacrificios extraordinarios para cumplir papeles múltiples, fundamentales y de enorme dificultad, de modo simultáneo.
4    4)    “Un niño en la calle, un alto funcionario a la calle”. Es decir, tomar la situación de calle de un solo niño como sinónimo del fracaso del Estado Social, algo que ningún Estado decente puede tolerar.
5    5)    La vejez como privilegio. Hay miles de recompensas, ventajas y ayudas que pueden asegurarse a los ancianos, sin que ello implique el desguace del Estado. Desde centros barriales a fomento de programas culturales a libre acceso a todos los servicios públicos (educación, transporte, salud), a través de los cuales la sociedad pueda mostrar el reconocimiento que quiere hacerles.
6    6)    Abolición y cambio del sistema carcelario actualmente existente. Ello así, bajo la justificación de que el Estado no puede aparecer más, como hoy, comprometido con la tortura carcelaria, fulminada moralmente, y abominada consistentemente por la Constitución (desde su versión más conservadora, de 1853). Los ejemplos escandinavos resultan, en este sentido, bastante alentadores.
7   7) Amparo a las comunidades indígenas, desde hace años hostigadas por el Estado nacional y los gobiernos provinciales. Aquí, el modelo ideal parece ser el de Canadá, en donde se realizan esfuerzos únicos por actuar respetuosamente frente a la diversidad.
      8)    Transporte de calidad para la integración social. Pocas medidas más efectivamente igualitarias que un transporte público de calidad, orientado prioritariamente a incluir a los marginados de hoy. El modelo de Medellín, que fracasa en muchos aspectos, ha mostrado un éxito espectacular en este sentido, mostrando de qué modo una comunidad quebrada por la violencia y la desigualdad, puede usar sus recursos de modo de favorecer la integración de los más desaventajados.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

A eso le agregaría barrer con todas las obras sociales (como una vez expresó Favaloro en un reportaje) y hacer un sistema de salud público, gratuito y estatal como Dios manda (hospitales, centros de salud, etc.). La salud no puede ser un negocio, es un servicio.

cc.martha dijo...

Yo también estoy de acuerdo con anónimo en el tema de SSU (seguro de salud unico). Vos fijate que si armas un indice de bienestar por familia el de la atencion a la salud tiene un lugar crítico.
Si vos tenes el 100% de remedios y/o estudios y/o intervenciones cubiertos para vos y tu familia. Sin autorizaciones penosas que bien pueden hacerse online.
Si podes pagar los servicios y comer sin que eso solo se lleve tu sueldo, y tener además una vivienda digna e higiénica fisica y psicologicamente. Si podés acceder a un centro de recreacion comunitario que puede ser tan simple como una plaza o parque y tan complejo como un paseo cubierto con bibliotecas cyberpuestos, cines comunitarios, entonces vos tenes un pequeño espacio de felicidad para vos y los tuyos.

Excelente la propuesta de RG sobre el transporte público, nos solucionaría el problema energético. Hay que sentarse a hacer números y te caés de la silla al ver cuanto se come el transito vehicular ineficiente.

Yo redoblo la apuesta: exigiría que las áreas urbanas sean peatonales y solo atravesadas por el transporte público que debiera ser gratuito para el trabajador que gane menos que un diputado. Con lo que te ahorras en petróleo pagás el subsidio.

Con eso le das movilidad a la gente para que busque mejores trabajos para que busque mejores ofertas para que se movilice a espacios abiertos junto a su familia tenga recreacion y salga de su estado de alienación por el encierro.

Algún día esto será ley pero por necesidad, el petróleo va a la alza por la demanda creciente y el agotamiento de los pozos convencionales.

NOTA: el SSU exigiría exigiría terminar con el negocio de las obras sociales y de los laboratorios. Exigiría una industria nacional de genéricos.
La exclusion de transito vehicular en áreas urbanas exigiría un choque contra la cultura de hiperconsumo de energía. Se puede implementar de a poco ampliando progresivamente las areas peatonales.
Habría que ampliar los espacios comunitarios con alguna buena ley de planeameinto. Para que el trabajador medio pueda pasear sin tener que pagar.