17 abr. 2009

De los poemas favoritos de mi amigo Félix O.



(escrito por el poeta cubano JOSÉ PÉREZ OLIVARES)


UN PEZ EN LAS AGUAS DEL MUNDO



Dicen que La Habana no está en las Antillas.

Que tampoco la baña, como de costumbre,

la dura espuma del Caribe.

Dicen que salió, con rumbo norte, hacia el Atlántico,

y una parte de ella

se fue al África,

la otra, en pos de Europa.

De ahora en adelante

no será necesario buscarla en los mapas,

bastará con cerrar los ojos

y señalar hacia cualquiera de los puntos cardinales.

La Habana estará aleteando, como un pez

en las aguas del mundo.

Hablaremos de Londres o París,

soñaremos con Ámsterdam o Bruselas

y nuestros pasos

tendrán el reflejo de otras calles,

aquellas que mueren al contacto con la brisa.

No tendremos que recordar a Lezama

para que el viento nos traiga la noche.

Ni habrá que vociferar frente a la bahía

para que irrumpa sediento

el fantasma de Casal.

Dicen que los cadáveres de mi ciudad

andan revueltos,

que es imposible encontrarlos

entre piedras invisibles.

Pero dígase La Habana

y un relámpago iluminará el perfil de una diosa.

Háblese de ella con un venablo en la mano.

¿Es que La Habana no es La Habana?

¿Será que sólo existe una ciudad

codiciada por todos los ejércitos?



Si preguntan por ella, responde: “no sé,

creo que anda de viaje”.

Y deja que se devanen los sesos

tratando de imaginar ese aire

entre bárbaro y gentil,

esa melodía ciega, ese gesto

como de paso de liebre

que salta en la sonrisa de todos los habaneros.

5 comentarios:

Daniela Arripe dijo...

Allá por un 21 de agosto de 2005, en una calle de Ensenada, dialogué con José Octavio Prenz.


“Con la palabra hay que ser cruel, cínico, maltratarla.
No concederle jamás la caricia que te convertirá en su esclavo

Si la has creado impíamente para que te sirva ¿a qué vienen ahora estas debilidades de eunuco?

En la mano derecha la pluma
En la izquierda el látigo

No la dejes levantar cabeza
Porque estarás perdido.



Octavio Prenz: “me hecharon de la
ciudad pero me dejaron el mundo”

Octavio Prenz, nació y vivió algunos años en Ensenada, ciudad de puerto, fábricas e inmigrantes. Recorrer esta ciudad de 80.000 habitantes, con calles de adoquines, casas de chapas y olor a río, permite viajar en el tiempo, a la década del 30.
Octavio es poeta y traductor, maneja varios idiomas con una envidiable ductilidad.
Ganó el premio Casa de las Américas por su libro “La Santa Pinta de la Niña María”, pero además de poeta, traduce autores de países lejanos y desconocidos para estas tierras americanas, como poetas de la ex Yugoslavia.
Octavio se sienta, enciende su pipa y espera la pregunta. De hablar pausado, propio de quienes conocen el valor de la palabra, Octavio se toma su tiempo para responder, mientras observa…
De regreso en argentina, habla de sus inicios, del exilio, la palabra y el trabajo de traductor.
Octavio vivió hasta los 25 años en Ensenada, luego desde 1062 en Belgrado, y por estos días reside en la ciudad de Trieste
Docente en las Universidad de Buenos Aires y de La Plata, hasta que Isabel Perón se inicia en la presidencia acompañada por uno de los personajes más sombríos de la historia argentina, José López Regan.


P: ¿Por qué te ausentaste del país?
O: Un día de regreso de mis vacaciones, vuelvo a la Facultad, entro al aula y veo todo revuelto, luego me avisan de mi exclusión de la Universidad de La Plata, además comencé a recibir muchas amenazas y no iba a dejar que se concretaran. Por eso me fui.

P: ¿Que implicó para vos el exilio?
O: Yo no me siento exiliado. La figura del exiliado me parece un mito menor. Yo creo que hay que estar preparado para el exilio, y cuando este sucede la persona tiene que compartir el destino del país en el cual se refugia.
El exiliado no tiene derecho a la nostalgia, la nostalgia es una debilidad humana, y sobretodo uno tiene que ser anfitrión. Tome como guía aquello que dice Diógenes cuando lo expulsan de Atenas “ustedes me hechan de la ciudad pero me dejan el mundo”.

P: ¿Qué sucede con la identidad del que se tiene que ir lejos de su historia, de su vida...?
O: La identidad no es solo el pasado, yo creo que la identidad es una proyección al futuro, las personas pueden ser de distintas etnias pero si comparten un proyecto esto conforma la identidad. Creo que los únicos que están obligados a tener raíces son los árboles.
Porque con las metáforas hay que tener cuidado, yo me pregunto ¿cuales son mis raíces?
¡Campamento! –antigua designación de la ciudad de Ensenada- donde nací, sin embargo, cuando era niño mi madre me leía los cuentos infantiles en lengua serbocroata. Entonces, ¿cuales son mis raíces?. Para mi la identidad es una metáfora peligrosa porque conduce a los nacionalismos.

P: ¿Cómo empezó tu relación con la poesía?
O: Tuve la posibilidad de conocer a un personaje de Ensenada, le llamaban “el empolvado” un anarquista que tenía una gran biblioteca. Un día, yo aún niño, caminaba por la calle con un libro bajo el brazo y “el empolvado” me llamó para que conociera su enorme biblioteca. Recuerdo que tenía obras completas de pensadores anarquistas. En Campamento, mi barrio, había este tipo de gente, gente de coraje como decía Borges. Octavio, dice: “primero la lectura, y sin darme cuenta comencé con la escritura”.

P: ¿Qué representa la escritura en tu vida?
O: Escribo para no volverme loco, porque la escritura es una especie de equilibrio, es como decir hasta aquí he llegado, estoy soy...
Yo escribí un libro de cuentos donde narro la vida de un poeta, y en un pasaje de la obra este es entrevistado, y le preguntan: -¿qué haría si no pudiera escribir? él contesta - escribiría- . La respuesta es sencilla, no te pueden prohibir pensar.
La escritura no se puede tomar como la mejor amiga, como la que no traiciona, ¡mentiras! a veces, la escritura traiciona.
Juan Rulfo, me dijo algo que me impacto. El me estaba comentando sobre una novela que estaba escribiendo, y yo le pregunté cuando tenía pensado culminarla, y el me respondió “no, no ya lo estoy terminando aquí en mi cabeza, pero después no sé si la voy a escribir”.

Traducir, es una actividad que despierta interés, muchas veces, suelen producirse largos debates sobre si el traductor logra reproducir la intencionalidad del autor original. Octavio a compilado y traducido del serbocroata, esloveno y macedonio, varias antologías que han sido publicadas en España y America Latina.

P: ¿Qué consideras a la hora de traducir un autor?
O: Solo me tiene que gustar.

P: En la traducción se pierden sentidos…
O: Hay cosas que se pierden, hay cosas que se ganan. En la traducción se pierden los ratones pero no los elefantes. Quiero decir, Dotoiesky fue muy mal traducido durante la tercera y cuanta década del siglo veinte. Pero nosotros hemos leído ese Dotoiesky, hemos sido formados con él, y Roberto Arlt más que nadie, pero los elefantes no se pierden nunca.

Esta última afirmación encierra el sentido de la traducción, y remata toda duda, al menos por parte de este escritor, poeta y traductor; sobre los eternos debates entre la pérdida o ganancia de sentido durante el acto de traducción.
Octavio, guarda su pipa, toma una lapicera y dedica en su libro, ahora mio “para Daniela, agente secreto de mi vida, con simpatía. Octavio Prenz”.

Lucas A. dijo...

Qué buena anécdota, che. Y qué bueno que hayan vuelto los poemas de Felix O. Salud para Daniela A, Felix O. y tod@s, Salud y poesía, obviamente che!!!!

Cris dijo...

Bellisimo¡¡¡¡

Alfonso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alfonso dijo...

Hola R

Más allá de hablar de la poesia que la considero bella quisiera preguntarte tu comentario, verás soy fanático de las tiras cómicas de los domingos y hoy hay una que cruza justo por tu "vecindario epistémico" te mando la liga, saludos

Alfonso

http://comics.com/pearls_before_swine/