3 abr. 2009

Fue histórico


Los funerales de Alfonsín ya pasaron a la Historia: uno de los hechos más notables de la vida política nacional en el último siglo. Lo ocurrido fue histórico por la magnitud de gente, por el silencio y el respeto, el clima de recogimiento, el amor que se percibía en los rostros, las diferencias de edades y clases sociales mezcladas en la multitud.

Vuelve a sonar una nota que escuchamos y discutimos por aquí, hace no mucho: una comunidad a la que se señala rápida e irresponsablemente como apática, despolitizada, de espaldas a la vida pública, desinteresada, egoísta, preocupada sólo por salvarse a sí misma, aparece, de un momento a otro, movilizada políticamente, emocionalmente, durante días. Miles y miles de sus miembros resistiendo horas, bajo la lluvia y la noche, solamente para decirle adiós a un político que acababa de morir.

Algunos quisieron aprovechar lo ocurrido para, intencionada y maliciosamente, marcar contradicciones en el sentir popular: ayer pidiendo que se vayan todos, hoy devota por un viejo político. Pero no es así. Lo ocurrido es una buena muestra de lo contrario, de que la política importó siempre, y de que lo que se rechaza es su degradación, las uvas amargas frente a las cuales la ciudadanía no está dispuesta a engañarse, y que -con razón- no quiere comer nunca más. Nunca más.

No soy de los que piensan que el pueblo no se equivoca. Claro que se equivoca, sobre todo si -como en la actualidad- las condiciones de la política son las peores posibles: la palabra concentrada en pocas voces, el dinero en manos de pocos, desigualdades crecientes en un marco que deja absolutamente en el desamparo y la intemperie a quien queda fuera. Lo verdaderamente extraordinario es que en ese marco tan penoso, tan duro, tan grave, la ciudadanía siga teniendo la sensibilidad necesaria para distinguir lo profundo de lo superficial, lo sacro de lo profano. Más allá de los errores propios e inducidos, es claro que ninguno de los políticos vivos recibiría en sus funerales, hoy, ni la centésima parte del amor y devoción masivas que ha recibido Alfonsín. El pueblo se equivoca, sí, porque -con intención o por desidia- no se crean las condiciones para favorecer lo contrario. Y aún así, a pesar de ello, la comunidad mantiene tanta claridad para reconocer aquello por lo que todavía vale la pena seguir creyendo.

21 comentarios:

Gonzalo Ramirez Cleves dijo...

Mágnifico...

Anónimo dijo...

Muy buena reflexion. No sera que detras de esa movilizacion espontanea (no hubo repartija de choripanes como en los actos del kirchnerismo donde la gente es arreada en colectivos) hay reclamos de cambio a los politicos. Yo creo que si, solo un ciego no veria eso.

rg dijo...

ya, pero separemos las cosas. esto tiene valor en si, pero no estoy de acuerdo con que todo lo demas es "choripanes," y en lo personal me preocupa la reduccion de todo el resto a esa imagen, entre otras cosas porque avala la idea de que las personas son carneros, mas alla de que mucha gente la conciba como tales, quiera ver las cosas asi

Anónimo dijo...

Carneros, obejas, pendejas y viejos. Pasiones, nostalgias, pasado y deseos.
Todavia no se cómo sucedio, pero las personas sintieron una perdida, fueron a decir estamos presentes en este dolor, "queremos" ser parte de esta historia. Queremos...ese "querer" implica esperanza, esa esperanza...

jt

sl dijo...

apoyo fuertemente tu manera de ver este acto roberto. Hay quienes ven un muerto y recuerdan sus flaquezas, sus traiciones, sus engaños. En vez de recordar lo bueno que puede dejar. Ven una multitud y ven a la gente sugestionada por los medios, ven clases sociales e intereses sectoriales. En vez de ver un sano espíritu cívico. Ven un politico muerto y politicos rindiendo homenaje y sospechan que en el velorio estan discutiendo las listas de las próximas eleccines. No hay descanso, no hay paz.

rg dijo...

nuestro casi amigo el criador (
http://elcriadordegorilas.blogspot.com/2009/04/las-curativas-propiedades-del-dialogo.html )
dice que lo que le interesa del tema es ver como impactara esto en las proximas candidaturas -quien, a partir de esto, se llevara un carguito mas. noooo! otra vez, creo que es una buena metafora del estado actual de nuestra ciencia politica, en lo bueno y lo malo de sus "nuevas preocupaciones."

chalo dijo...

1. Si bien las multitudinarias manifestaciones de dolor ante la muerte de Alfonsín demuestran a un pueblo que políticamente siempre se demuestra activo, las movilizaciones recortaron claramente a un sector de él. Por eso no coincido con que en las movilizaciones se vieron a todas las clases sociales. Las calles fueron ganadas por la clase media porteña otrora votante de Alfonsín, luego deslumbrada por el 1 a 1 y ahora depositante de sus esperanzas en un empresario exitoso como Macri. Las fotos que se publican en el post de abajo pueden llegar a mostrar algo de lo que digo en cuanto a pertenencia social de los manifestantes. Y analizar esto no está mal. Las clases sociales existen y por eso se ven (sl).
2. Por otro lado, el masivo reconocimiento a Alfonsín fue un masivo repudio a lo que vino inmediatamente después y a lo que continúa. Una declaración de vergüenza pública contra el "pizza y champagne". Es decir, los valores justamente encarnados en Alfonsín (honestidad, austeridad, ética) son los ausentes de los gobiernos posteriores y fue esto lo que movilizó. Lo que eleva a la figura de Alfonsín fue lo inescrupuloso que vino después, más que su trayectoria y su obra de gobierno.

Anónimo dijo...

no puedo evitar sentir una profunda melancolía. desde el miércoles se me instalo en el cuerpo. aunque por momentos, quizás como un movimiento hacia adelante, sólo me limitaba en sentir emoción por lo que vi en el Congreso ese día o por lo que se lee en los diarios desde entonces, tantas palabras tantos recuerdos. tal vez la melancolía no supone, necesaria, o al menos no únicamente, un sentir abolutamente burqués carente de fuerza, sino un sentimiento con la vitalidad para repensar y creer que eso que por allá en los ochenta empezó a adquirir forma, hoy puede seguir estando entre nosotras y nosotros.

Anita dijo...

Me encanto la reflexion y el comentario. Como reflejo de la mezcla de emocion y la tristeza que senti todos estos dias me quedo con las ultimas palabras: "reconocer aquello por lo que todavía vale la pena seguir creyendo". Y la esperanza que sigamos eso por lo que vale la pena seguir creyendo en cada uno de nuestros actos. Seguro que nos va a hacer mejores ciudadanos.

Ramiro dijo...

No estoy de acuerdo con el punto 1 de chalo y parcialmente con el punto 2. Con respecto al punto 1; he visto muchas fotos (porque estoy lejos, si no hubiera ido) y crei haber visto lo mismo que rg, una mezcla de clases sociales. De todas formas, es discutible y en cierto sentido, un tanto irrelevante. Lo que si estoy en profundo desacuerdo es que diga que la clase media de Bs.As. apoya a Macri. Una gran parte lo hace; una gran parte, no. No me meta a mi y a muchos otros en una bolsa que le conviene.
2. Con el punto 2; no creo que lo unico de Alfonsin a rescatar sea su decencia. El juicio a las juntas fue obra y gracia de el, no estaba en la agenda del partido que salio segundo en 1983 y tuvo una importancia simbolica que no puede ser desechada asi como asi. Es mas, tal vez la importancia de ese simple acto de etica democratica todavia no ha sido lo suficientemente valorada. El hecho de que hoy haya juicios y se este haciendo una justicia parcial, tarde e imperfecta (out of the crooked timber...) es la culminacion de un proceso que se inicio alla, gracias a RA (y a tantos otros). Los problemas economicos... bueno, como si la economia argentina hubiera sido hasta y desde entonces un reloj suizo... Y creo que las leyes de OD y PF son mucho mas discutibles de lo que muchas veces, en ciertos ambitos, se reconoce... Esa discusion la dejamos para otro dia.

Suscribo al sentimiento de rg en su totalidad.

rg dijo...

gracias ramiro, yo me siento super critico de alfonso, y lo fui durante su gobierno. siento que muchas de las personas con las que trabajaba no nos tragamos ningun sapo ni declaramos gato por liebre. pero aun asi, reivindico mucho de lo que hizo, envuelto en una actitud humana, creible, afectuosa, sincera, que es un capital inolvidable, como quedo demostrado

Marians dijo...

Hey,

A mi también me generó varias cosas la muerte de Alfonsín, muchas de las cuáles encuentran eco en este post y en varias alusiones que sobrevuelan el aire de estos días.

Pero pienso (pienso, dudo, no afirmo) también en:

1. El rol de la caricatura. Los medios estuvieron particularmente insistentes estos días y a mi criterio instalaron una caricatura de Alfonsín, que como toda caricatura exalta ciertos atributos (que suelen ser distintivos) para relegar otros cuantos.

Entonces, la pregunta que también me interesa, sobre todo si uno quiere evaluar esto más allá de Alfonsín (por ejemplo, con relación a si somos o no apáticos como ciudadanía) es: ¿cuál es el rol de la comunicacón incesante de esa caricatura y de sus atributos en lo que sucedió después?. ¿Cuánto de lo que se generó, se generó también por esa forma de comunicar las cosas, por la construcción de un "personaje de medios" (como los llama hoy Natanson en Página)?.

¿Por qué estaba toda esa gente en la calle? No sé, seguramente por muchas razones, pero quienes estuvieron para formar parte de la historia, para la foto de la posteridad, para acompañar a ese ser casi sobrehumano, no me generan muchas esperanzas para el futuro; termina y es "un me voy a casa y nos vemos la próxima...". No me habla de una ciudadanía movilizada por aquellas cosas que nos ocupan en momentos ordinarios y no extraordinarios como este.

2. A mi particularmente me dio mucho asco ver, leer, escuchar a todo el espectro político agigantando esta caricatura, cuando en un pasado cercano precisamente tomaban los otros rasgos -ahora relegados- para hacer una caricatura bastante diferente a la de hoy.

No me pareció una señal de unión, de diálogo, etcétera, me pareció parte de una gran chantada, que bastardea el recurso al diálogo, lo vacia de contenido y lo insulta. Una falta de respeto absoluta.

3. Obviamente, hay caricaturas más atinadas que otras, unas que quisiera quedarme y otras que rechazaría inmediatamente.

Pero los retratos ofrecen más que las caricaturas, son mucho más difíciles, son mucho más complejos, son mucho más reales, son mucho más humanos, y suelen ser mucho menos populares.

Besos,

M.

Daniela Nipoti dijo...

Pienso mucho de todo esto, escribi algo también en mi blog.

Pero chequen el minuto 2:04 del video ch check it out de los beastie boys.

http://www.youtube.com/watch?v=wddY7qCn-ig&feature=related


Los beastie boys, alfonsinistas de la primera hora!

from spain dijo...

Buen texto.
Coincido con lo que señala Ramiro. El juicio a las juntas tiene una relevancia simbólica fuera de toda duda.
saludos

Anónimo dijo...

Justo pensaba eso: el pueblo no se equivoca... Entre todas esas caras que hacian la fila comun para despedirlo al Viejo, yo con mi beba a cuestas me sorprendia minuto a minuto por estar, quizas, ante el acto historico, y tambien democratico, de mayor valor de la historia que me ha tocado vivir. Tantas personas, ¿A Quien despediamos en verdad? ¿Al PAdre de la democracia? ¿a un politico entrañable? ¿A un hombre honesto? ¿Al hombre?...
Lo unico que puedo responder con certeza es que eramos muchos, y muchos llorabamos, quiza porque Alfonsin fue la esperanza, para luego ser la paz, para hoy ser esta libertad que vivo naturalmente, como si hubiera siempre existido, como si no hubiera habido que pelearle a su muerte. Gracias Viejo.
Josefina Minatta

andrea dijo...

Me interesa saber si hay algo para responder a esto:

http://tallerlaotra.blogspot.com/2009/04/hebe-y-el-doctor-alfonsin.html

Supongo que sí.

Saludos.

CAMINANTE dijo...

Robert, me parecio muy acertado tu post. Me cuesta ser objetivo porque varios de los recuerdos mas entraniables de mi militancia juvenil tuvieron que ver con ir a los actos a escuchar a Alfonsin, en los '90, pleno 1 a 1.
Escuchar hablar de proyectos colectivos cuando el discurso publico (incluyendo los mismos medios que hoy exaltan a RA) solo hablaban de negocios y farandula, era ciertamente motivador y de alguna manera contracultural.
Escuchar hablar de dialogo en el clima de maltrato politico que vivimos hoy tambien lo es.
No se cuales son las condiciones necesarias para que la densidad emocional del fallecimiento de Alfonsin impacten en la realidad politica, ni tengo claro como determinar cuales de esos efectos seran nobles o espurios, por eso solo puedo apelar a la esperanza de que haya al menos algo -entre lo que venga- que nos haga sentir a todos un poco de orgullo republicano.
Por lo pronto, coincido en lo necesario de que esto promueva alguna que otra reflexion, tilinguerias -pro y contra- aparte.
Abrazos.

Lucas

M dijo...

Creo que lo que pasó en estos días se puede resumir así: a esta sociedad le gusta vivir de símbolos…

a mí me gustaría que viva de cosas con más contenido, que pueda hacer un balance y decir “Alfonsín le sumó a la construcción democrática en esto y esto otro (y lo hizo con una actitud simple, “afectuosa”, cercana, “ética” –si se quiere y se puede…-, “austera”; resaltando valores democráticos y demás), pero se equivocó en esto y esto otro. Y que esas decisiones que tomó, si bien estuvieron inspiradas en valores democráticos, son también probablemente las que determinaron en parte que hoy la sociedad siga tan desarmada, que le cueste darle valor a los espacios públicos como lugares de construcción para todos y demás…”

Rami, amigo, usted vio que a mí no me gusta mucho “conceptualizar” todo y prefiero dejar de lado a las “clases sociales”, pero yo sí estuve ahí (al menos un rato el miércoles a la noche), y el espectro no era amplio. Para mí esto sí es relevante (dejo a Macri totalmente de lado, no me interesa meterlo aquí). Me dice que el impacto político que reconozco en este momento que fue simbólico no está acompañado por todos; que había gente a la que no le valió lo suficiente –aunque lo recordara-, lo “austero”, “afectuoso” y los valores democráticos. Seguramente, porque se cagó de hambre.

Tampoco Rami puedo coincidir con lo de “obra y gracia”. Me parece exagerado. Creo que esto trasciende su plataforma política y tiene que ver con algo que se estaba gestando en un determinado momento y contexto…junto con un reclamo que lo imponía. Sería como decir, si saliera ahora -y para hablar en tu jerga- la ley de servicios audiovisuales, que fue obra y gracia de los K (porque finalmente lo pusieron en agenda). Sabemos que no.

Coincido con Marians en la sensación sobre la gente. “Me voy a casa y nos vemos la próxima!”. La próxima en que los grandes símbolos de los que tanto nos gusta vivir, nos necesiten (aunque sí reconozco en esto de los símbolos una necesidad de la gente de sentirse unida por algo en un contexto de habitual desunión. Pero, esto lo reconozco en términos abstractos sobre nuestra sociedad y sus necesidades y me parece un lugar muy válido desde donde reflexionar –aunque, en este caso, debe recordarse la perspectiva de que no toda la sociedad estaba ahí, a diferencia de otros hechos simbólicos, no siempre explícitamente políticos… como alguno que otro de la selección de futbol, por ej.- y en el que los medios de comunicación juegan un papel interesante).

En definitiva, yo de movilización política en todo esto veo poco y nada. Sí veo movilización con impacto político (además potenciado por el feriado!). Y entonces, me pregunto… dónde están los contenidos? quién y qué es lo que se está haciendo para construir mejores partidos políticos? la gente que se movilizó (de nuevo y para mí, no políticamente) milita en algún lado y de alguna forma?

Ramiro dijo...

Hola M!

1. Acepto la crítica. Ciertamente, el uso de la frase hecha 'obra y gracia' no suma, sino que resta. Claramente, hubo muchas causas del juicio. Se me ocurren ahora la guerra, un incipiente movimiento de DDHH, un cierto desprestigio militar, etc.

Pero dentro de esas causas, RA fue -me parece- muy pero muy importante. Uno podría plantearse contrafácticos del estilo que hubiera pasado si ganaba Luder, pero me parece claro que eso no era tema en su campaña... Es más, Massera (que en esa época no era el viejo postrado de hoy) había tenido contactos con algunos sectores del peronismo (no recuerdo en qué libro de los early 90´s leí esto)... En fin, estoy dispuesto a admitir pruebas históricas en contra, pero por cómo se dieron las circunstancias, les corresponde a quienes lo sostengan probarlo.

Me parece que, honestamente, no se puede negar que el impulso presidencial fue clave en el juicio, y tal vez, fue LA pieza clave. No me parece una interpretación irrazonable de la historia. Es más, tampoco me parece irrazonable decir que si sale la ley de RD (que aclaro, para mí no sale, veremos) la decisión del Gobierno será LA CLAVE, más allá de que esa decisión se sostenga sobre un reclamo que tiene 25 años, desde muchos sectores, hermanados principalmente por (ay) la falta de poder real...

2. Con respecto a la símbolos, se me hace muy difícil entender lo simbólico como contraposición de lo real... Construimos lo real a partir de lo simbólico, necesariamente... Construimos el mundo que nos rodea con palabras... Los seres humanos somos meaning-giving beings, y eso lo hacemos teniendo como trasfondo prácticas, creencias, mitos, etc. etc.

Fijate: la manifestación de dolor colectivo existió y cada uno la lee como puede o como quiere (unos como un llamado al diálogo y al rescate de ciertos valores que este tipo personificaba, inclusive el Gobierno lo leyó asi; otros como una manifestación de la derecha macrista...).

2. Respecto de las clases sociales, no se... Fijate las tapas de Cronica y Popular...

3. No me parece valiosa la distinción entre movilización política y movilización con efectos políticos... TODO es político (hasta lo personal es político, no?). Y entonces restarle valor a la marcha porque fue gente que vivía más o menos cerca no me parece válido como tampoco me parece válido restarle valor a una marcha a la Plaza a la que fue gente que vive más o menos lejos porque hubo micros ida y vuelta...

Por otro lado, repito, cada cual lee lo que quiere en lo que paso... RG leyó una cosa, el Gobierno otra, y así multiplicado por la cantidad de lectores. La pregunta es si de estas lecturas podemos sacar algo valioso: yo creo que si.

Los símbolos son importantes. Si los valores que personificaba don Alfonso son importantes, valiosos para la democracia y para la vida de la gente y de los que esta sociedad excluye día a día y cada vez más desde que RA se fue (cada vez más desigualdad, más pobreza), entonces bienvenido sea el rescate emotivo de RA. Y ojalá que su muerte tenga el efecto político de reunir gente alrededor de esos valores con el objeto de transformar esos símbolos y significados en una realidad concreta, palpable en mejores escuelas, más hospitales, menos desigualdad y uno poquito más de justicia. Me quedo con lo que dijo RA en su discurso en el Cabildo.

"Una feliz circunstancia ha querido que este día en que los argentinos comenzamos esta etapa de 100 años de libertad, de paz y de democracia, sea el Día de los Derechos Humanos. Y queremos, en consecuencia, comprometernos una vez más: vamos a trabajar categórica y decisivamente por la dignidad del hombre, al que sabemos hay que darle libertad, pero también justicia, porque la defensa de los derechos humanos no se agota en la preservación de la vida, sino además también en el combate que estamos absolutamente decididos a librar contra la miseria y la pobreza en nuestra Nación".

A 25 años, sigue siendo un objetivo noble e incumplido. Saludos!

M dijo...

Ojo Rami, yo no digo que los símbolos estén mal sino que no se puede vivir sólo de símbolos y de momentos simbólicos; necesariamente hay que construir sobre eso. Algo al menos.

Tampoco le quito valor a la manifestación de gente por los funerales. Al contrario, reconozco el valor político en eso pero, de vuelta, un valor que no está atado a lo que para mi es importante, que es la construcción.

Aún más, creo sin dudas –como también lo dije- que tenemos que atender a estas situaciones para entendernos y mejorarnos como sociedad. Hay unos párrafos del libro Política y/o Violencia de Pilar Calveiro que me gustan mucho. Los dejo acá:

"La repetición puntual de un mismo relato, sin variación, a lo largo de los años, puede representar no el triunfo de la memoria sino su derrota. Por una parte, porque toda repetición “seca” el relato y los oídos que lo escuchan; por otra, porque la memoria es un acto de recreación del pasado desde la realidad del presente y el proyecto de futuro. Es desde las urgencias actuales que se interroga el pasado, rememorándolo. Y, sin embargo, al mismo tiempo, es desde las particularidades de ese pasado, respetando sus coordenadas específicas, que podemos construir una memoria fiel.

"Se trata, en consecuencia, de un doble movimiento: recuperar la historicidad de lo que se recuerda, reconociendo el sentido que en su momento tuvo para los protagonistas, a la vez que revisitar el pasado como algo cargado de sentido para el presente."

Ramiro dijo...

Estoy de acuerdo, ojala sirva como punto de partida para construir algo o juntar gente valiosa (que es una buena forma de empezar).

Muy bueno lo de Calveiro.