11 abr. 2009

El socialismo republicano no apoya a K


















Diego Tatián, académico cordobés, profesor de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Córdoba, supo ser elogiado en este blog, hace un tiempo. Desde que adhiere al grupo del kirchnerismo complaciente, en cambio, se hace difícil seguir haciéndolo. Pienso, por caso, en notas como (ver acá) ésta, recientemente aparecida en Página12.


Dicha nota me inquieta, muy en particular, por el párrafo que le (nos) dedica a quienes defienden (defendemos) un socialismo republicano. Voy a concentrarme en dicho horrendo párrafo, pero antes dejo anotados una cantidad de desacuerdos que me genera el escrito.

Desacuerdo con

*la alarma que le provoca lo que diga o deje de decir una revista como Noticias -una forma de perder el tiempo.
* la insistencia en victimizar al gobierno frente a los medios, cuando el gobierno hizo y hace todo lo posible para financiar, cooptar o someter a todo periodista que parezca opositor. Ello, ya sea a través del uso indebido de la publicidad oficial; la asociación con grupos y empresarios golpistas; la extensión indebida de licencias; la compra de…
* la idea de que el gobierno trató a Alfonsín con “nobleza.” Alfonsín pensaba exactamente lo contrario, y se lo hizo saber al gobierno durante años –algo que no se repara con un homenaje final.
* las referencias al “odio,” para hablar de los críticos del sistema K. Por una parte, me parece que de ese modo no se toma en serio a los muchísimos críticos del gobierno que no parten del odio sino de un profundo desacuerdo con aquél. Por otra parte, así también se empobrece la discusión, al presentar a los críticos del gobierno como sujetos irracionales y enceguecidos por la furia.
* la idea de que el sistema K está rodeado por fuerzas golpistas, que están por hacerlo caer. Uno trabaja contra el golpismo, pero advierte también que el gobierno se nutre alegremente de golpistas. Corresponde recordar que el peor golpista que nos dio la política reciente es Aldo Rico, y que el grupo más abiertamente golpista y poderoso que actúa en los medios, desde hace años, es el de Haddad, y que ambos duermen en la misma cama que el gobierno.
* la pretensión de equiparar al gobierno con otros gobiernos “progresistas” que hoy encontraríamos en América Latina. Otra vez, disiento. Me pregunto, ante todo, qué explica la extraordinaria popularidad de –pongamos- Bachelet, Tabaré Vázquez, o Lula, frente a la enorme impopularidad del gobierno argentino. No creo que la diferencia se deba a que la oligarquía argentina consiguió engañar a la ciudadanía local a través de los medios (una idea que ningún demócrata debería aceptar). Creo que, en términos sociales, el gobierno argentino está haciendo las cosas decididamente peor que aquellos (a mi gusto poco atractivos) gobiernos.

Vamos ahora al párrafo menos feliz del texto, que es (para mí) el que dice:

“Lo que hay más allá de la actual experiencia política no es un socialismo republicano respetuoso de las instituciones, como dicen los intelectuales conscientemente o no funcionales a los grandes patrones sojeros y de los dueños de la Argentina, sino una “restauración conservadora” que desandaría el poco camino recorrido hacia la democracia económica” (sí, en efecto, dice democracia económica).

Me inquieta del párrafo la abdicación que demuestra frente a la dimensión utópica de la política; el abandono de los ideales regulativos de la izquierda capaces de ayudarnos a pensar lo existente de modo crítico. El autor parece preferir dicha claudicación, antes que verse en la alternativa de convertirse en crítico severo del gobierno.

La afirmación según la cual el gobierno está caminando, lenta pero persistentemente, en la dirección de una “democracia económica” no se puede creer, pero en todo caso interesa porque ahí se advierten mejor algunos de los problemas del texto. Así, en el reduccionismo que distingue enteramente al artículo, Tatián piensa que, o se está con el gobierno, o se está con el golpismo. Del mismo modo, y con esa misma lógica, considera que el enfrentamiento del gobierno con el campo nos habla de su alineamiento con una política progresista. Pero ocurre que existe una enorme distancia, un enorme espacio que podemos transitar, entre la crítica al gobierno y el golpismo (vuelvo sobre esto enseguida). Del mismo modo, puede ocurrir (como creo que ocurre) que el gobierno se enfrente con el campo sin por ello pasar a defender posiciones progresistas. Ello es así, entre otras cosas, porque –contra lo que el reduccionismo del texto sugiere- la oligarquía argentina no es homogénea ni es compacta, sino que está fragmentada en sectores no necesariamente conectados entre sí (los grandes propietarios terratenientes, los grandes grupos empresarios, los que explotan los yacimientos mineros y petrolíferos, etc.). El gobierno, según entiendo, tiene íntimos lazos con algunos de estos sectores, a los que beneficia sistemáticamente, lo cual explica por qué sus disputas con otros sectores no implican (como no han implicado) una mejora de la situación de los que están peor. Basta ver las cifras de la distribución del ingreso de la última década. El gobierno puede tener un enfrentamiento coyuntural con una parte de la oligarquía, a la vez que alimenta a otra parte de ella. En todo caso, los más pobres siguen siéndolo, a tanta o más distancia que la media histórica, en relación con los sectores más ricos.

Y vuelvo, para terminar, a la idea de que los socialistas republicanos, al criticar al gobierno, somos “conscientemente o no funcionales a los grandes patrones sojeros y de los dueños de la Argentina,” sirviendo así a una “restauración conservadora.” Realmente no entiendo cómo una persona sensta puede decir esto. Alfonsín, en su momento, quiso recurrir a una lógica similar, y muchos no le creímos ni le aceptamos dicha lógica, a pesar de la simpatía que podíamos tributarle, y del peculiar momento que se vivía. Alfonsín nos sugirió que se caía la democracia si no aceptábamos las leyes del perdón; que tambaleaba el sistema si no aceptábamos ingresar en una “economía de guerra;” que se producía un golpe civil si no se firmaba el “Pacto de Olivos” (que permitiría la reelección de Carlos Saúl). A Alfonsín no le aceptamos esta extorsión, por qué se la deberíamos aceptar al kirchnerismo, que tiene muchas menos razones que Alfonsín para alegar algo semejante? Alfonsín, en efecto, tenía una justificación más sólida para sostener los temores que alegaba: hasta su llegada, y durante casi un siglo, todo gobierno civil había sido derrocado. Había fundamentos históricos que ayudaban a pensar en la inminencia o posibilidad cierta de un golpe. Pero aún así, la gran mayoría presumimos que había mucho espacio para criticarlo sin servir al golpismo. Supimos que, aún en la fragilidad, la crítica era posible y deseable: porque queríamos expandir los espacios de la crítica, porque no queríamos quedar encerrados por el miedo. Si todos nos animamos a la crítica –durísima- durante el gobierno de Alfonsín, cómo puede alguien venir ahora a decirnos que si criticamos al kirchnerismo pasamos a ser funcionales al golpismo? Cómo puede alguien sugerir que abandonemos al “socialismo republicano respetuoso de las instituciones” porque no hay nada “más allá de la actual experiencia política”? Difícil encontrar una afirmación más conservadora, impresionante...nada -salvo un golpe de estado- "más allá de la actual experiencia política." Muy impresionante.

16 comentarios:

giane dijo...

Paaaah!!! Me acuerdo de la entrevista a Tatián que salió en Página, creo que en 2007, a raiz del debate en Confines, en la que resaltaba la importancia de rescatar el horizonte emancipatorio de la izquierda y fortalecer la discusión pública, no recuerdo las palabras exactas, pero por ahí iban los tiros. Me había parecido un muy buen análisis el que hacía acerca de los problemas que implicaba priorizar el tema de la memoria. Qué le pasó? Y...por favor!!! qué es eso de que latinoamérica va hacia la "democracia económica"??

Lucas A. dijo...

Hey, Felices Pascuas Socialistas Democráticas (prefiero eso a republicano) =)

Ahora, dos cositas, sin pretender defender al gobierno, quiero evaluar dos argumentos tuyos.

- Popularidad vs. Impopularidad: Hablás de la "enorme impopularidad" del gobierno, para juzgar lo bien o mal que le va. No creo que la popularidad sea una medida de lo bien/mal que van los gobierno por una cuestión de complejidad. Cumplimiento de metas, calidad institucional y demás pueden ser factores, pero no popularidad, sobre todo popularidad medida a través de encuestas. Es una señal pero eso es lo que se observará en Junio. Vos afirmás que la impopularidad del gobierno actual, la que tendrá como mejor medida las elecciones de junio próximo (y que seguramente redefinirá lo que vendrá, a la oposición y a las fuerzas políticas), es señal de que hace las cosas mal. Y la verdad es que eso parece insuficiente, parcial.

Desde mi punto de vista, cuando tenía mucha popularidad (pensemos enero/febrero del 2008) no hacía las cosas bien. No hubo reforma política, no hubo transversalidad, hubo decretazos, reforma del consejo y si bien la performance en muchos aspectos aspectos es positiva (DDHH, Derechos de las Mujeres, derechos reproductivos, discusiones de aborto y despenalización de estupefacientes, la mejora del tratamiento de la protesta social, etc, etc. sobre todo porque no veo nada de eso en la oposición aunque el gobierno hizo poco para concretar y profundizar mucho su agenda) su popularidad no me decía nada de porqué incumplía sus objetivos supuestos de "distribución de riqueza" con crecimiento anuales increíbles, entre muchos otros.

Entonces, su popularidad o impopularidad, dice, nos permite observar cosas, pero no es un elemento suficiente.

- La idea de que hay "golpistas" y "odio" si bien alimentada, inflada hasta el hartazgo por el gobierno, tomándonos como estúpidos, en un discurso plano y redundante, que cansa y no convence a nadie, no deja de tener algo de verdad. Por lo que, más allá de las exageraciones, se debe reconocer que hay parte de la oposición y de las fuerzas políticas opositoras (con más fuerza en sus bases) que juega directamente al caos y a fomentar las expresiones más radicales de odio, no disenso, sino odio (a veces de clase, a veces de género sobre CFK, a veces de meramente antiperonista, etc).

En fin, bongiorno y sigo laburando.
La seguimos,
Lucas A.

rg dijo...

entiendo y comparto el primer comentario, y por eso aclaraba que los otros gobiernos latinoamericanos eran populares, aunque a mi no me resultaran atractivos. el dato (simplificando, popularidad de bachelet, impopularidad de cfk), me interesa, sin embargo, porque sugiere que la impopularidad local no se debe a una oleada conservadora, de gente que no tolera cambios que parezcan progresistas. en latinoamerica se ve que el micro-progresismo de una bachelet o un tabare puede ir acompaniado de simpatias populares extendidas. mi impresion es que la impopularidad aqui existente no refiere, entonces, a una reaccion contra el progresismo, sino a un repudio contra el cualunquismo.

sobre lo segundo, tambien coincido en parte. hay golpistas y odio en los dos lados. pero resisto la idea de que a los criticos nos pongan en la bolsa de los que se mueven por el odio (para mi mas bien la nausea). era una afirmacion critica del reduccionismo tatianiano

Lucas A. dijo...

Bien, ahora aquí la gran pregunta que me persigue cada vez más fuerte, y a pesar de su intensidad, de su presencia, más fuerte es la parálisis.

A aquellos que nos da náuseas tanto el gobierno (o parte del gobierno) como la oposición (o parte de la oposición), que por supuesto sin odiarlos, disentimos radicalmente con sus decisiones, propuestas y/o alianzas a lo peor. A aquellos que le parece que las respuestas y como está estructurada las movidas de una parte y de otra, especialmente en esta campaña política, vacía de propuesta y diálogo y meramente publicitaria, que pensamos que todo esto es una clara invitación al vómito del huevito de pascuas que nos compartió nuestro sobrinito recién, qué hacemos?

Cómo se hace para tomar una decisión consistente, en el voto, en el apoyo explícito, y a la vez que no permita el peor escenario, el resultado a evitar, por sus resultados nimios?

Sé que es una pregunta difícil y lo peor es que, para muchos, toma muchísima más relevancia en estos tiempos.

Ahora, sí, la seguimos (otro día, debo seguir en algo, hoy)
Lucas.

rg dijo...

pero lucas, si nos presentan opciones de espanto, por que vamos a ir a las elecciones como si ahi se jugara la vida. para mi es una opcion entre las convicciones y la responsabilidad, para seguir a max, o sea que es votar a una opcion de izquierda (o darle la espalda al comicio, de algun modo), o votar estrategicamente buscando diluir el poder de quien nos parezca mas inaceptable. no se me va la vida en la eleccion, porque la han construido de modo horrible y la tomo como tal. la politica pasa por fuera de la politica partidaria, entonces, y habra que poner las energias ahi

giane dijo...

robert y lucas, leo sus comments y, salvando las distancias y las diferencias de escenario, me identifico con algunos dilemas en relación al voto en las próximas elecciones internas del frente (junio) y luego en la nacional (noviembre). ayyyyyyyy!!!

Lucas A. dijo...

Bien, en el mundo de la vida, entonces. Ahí estamos, ahí nos quedamos. Y seguiremos inevitablemente en la tensión, vaya tensión!, entre e. de la convicción y é. de la responsabilidad del gran max w.

Algún día hablaremos de esa tensión/opción, intentaremos desarrollarla desde la política de los derechos y la ética de los abogados/jueces.

La seguimos (aunque no deba).
Lucas A.

rg dijo...

yo voy por conviccion, pero no es algo que universalice, tal vez por la etica de la responsabilidad :)

Wint dijo...

Iba a comentar en este Post ayer pero no pude poner en palabras lo que expreso Lucas A. Agrego algo que las contestaciones de RG me hicieron pensar.

¿La realidad en los presidencialismos se construye fuera de las elecciones? Es posible ignorar las escasas oportunidades de control popular y jugársela por un activismo cívico masivo. ¿Es viable la actividad política descentralizada como medio de transformación de la realidad?

El concepto de `` la actual experiencia política ´´ puede ser conservador, y contradecir las líneas anteriores de Tatián, pero no por eso pierde relevancia. La ``actual experiencia política debería preocuparnos porque como idea tiene peso en la sociedad, sea falaz o no. Y si las masas, gracias a los medios monopólicos, se mueven bajo esa idea entonces me pregunto: ¿no nos estaremos equivocando? Ahora resulta que el partido se juega en la cancha de Vélez y no en la de Racing y vamos a perder por no presentarnos.

Tengo miedo de perder en vista a la realidad. Si la realidad pasara por las elecciones, si la transformación de la realidad pasara por el juego ficcional maniqueo de buenos y malos, nosotros estamos perdiendo el tiempo hablando de grises. No porque no los haya, si no porque:

Los grises no transforman la realidad.

Por supuesto yo no pienso que esto sea verdad. De hecho creo que los argumentos de RG son más fuertes. Sin embargo, la incertidumbre aparece. Mas aún cuando se vienen estas ventanas ``democráticas ´´.

Espero no haber dado mucha vuelta.

Saludos.

rg dijo...

el problema no es "la actual experiencia politica," sino pensar que eso es lo unico que hay, y sino un golpe de estado. eso es lo conservador, plantear que no hay alternativa mas alla del kismo.

Pablo dijo...

desde Quito, Ecuador

el 26 de abril la gente de izquierda(s) nos encontramos ante un dilema parecido, elecciones de todas las dignidades, un presidente quizá progresista, pero sin duda también maniatado a sectores de la oligarquía,

para quienes tenemos convicción por la ecología, un presidente al que le interesa poco o nada el asunto,

pero por otro lado uno no tiene ningún candidato progresista que sea el que represente el proceso que existe, ni que tenga posibilidades de competir electoralmente con Correa,

Correa, y otros que están en el poder,también ridiculiza a la izquierda que los critica, los dice izquierdistas radicales, a otros ecologistas infantiles de izquierda, de los indígenas se rie y dice que no representan ni el 6% (lo que es falso), sobre la concentración del poder en el inviduo, no hablemos....

aparte, uno se da cuenta que los cambios profundos solo se dan por procesos, en organización social, que sin duda no son rápidos entonces ahí creo que es que yo me pongo a empujar, me parece una opción que le quita mucho a la tensión que uno pueda tener al momento de dar el voto, que puede ser bastante inocuo ...


P.

mm dijo...

qué paradojicas resultan las reflexiones de Tatián y sus temores sobre las dicotomías(falsas) entre gobierno y oposicion-es(es importante el plural, para quebrar la perspectiva monolítica).

Me pregunto si le pasaron el reporte.. lo comento, tal vez estas cuestiones vivenciales le aportan para entender por qué apostamos por una 'otra experiencia democrática'..

El mes pasado, la presidenta visitó la pcia con una agenda que incluía entre actos públicos y etc también la inauguración de una escuela

Por estas cuestiones de la democracia, desde el gob. y con motivo de la visita de CK se ORDENO la participación OBLIGATORIA de los empleados de la administración pública -en especial contratados y planta no estable(PLAN-es, si.. si) -con lista de asistencia mediante en los actos públicos de la mañana.

No voy a citar ni a Bourdieu, ni a Althusser.. simplemente diré:
Por la tarde, docentes y alumnos de todas las edades esperaron ORDENADOS paraditos y firmes la llegada de la presidenta para LA INAUGURACION(el acto estaba previsto para las 14 horas,claro que se demoró por cuestiones protocolares- CK antes almorzó). Cierto es que los chicos esperaron casi 5 horas paraditos en la democracia K, y democráticamente los obligaron a permanecer 'después de hora' en la escuela, y tmb democráticamente se desconoció la autoridad de los papás que intentaron retirar a sus hijos de la escuela.. Luego, llegó la presidenta y todo se desarrolló y finalizó así, democráticamente.

( claro que en estas circunstancias no advertí de preguntar-nos a los papás, mamás, tíos-y o tutores(¡!)autorizados, que intentaba-mos retirar a los niños, si lo hacía-mos en un acto de abierta oposición al gobierno, como parte de la reacción conservadora o por nuestras convicciones socialistas republicanas..)

ay tatian, tatian..

rg dijo...

que barbaro che, no se lo imputamos a tatian, pero que barbaro
(uy, y gracias y saludos a pablo de quito tambien)

mm dijo...

no, no claro que no se lo imputamos a tatian.. describo algo de la cotidianeidad, prácticas políticas que estarían incluídas tmb en lo que define como experiencia política K ..solo eso..solo eso..

mm dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pedro A. dijo...

Lo que pasa es que ustedes son unos gorilas golpistas, viejo. ¿No se dan cuenta de que para combatir a la oligarquía vacuna, a la sinarquía financiera internacional y a los medios de comunicación destituyentes hace falta que los chicos asistan al acto de la representante en Argentina de Louis Vuitton? Como decía el General, primero la Patria, después el Movimiento, por último los hombres (en este caso, por último los parvularios)...