20 may. 2012

Comisiones de la Verdad 3

Y dice Jaime MG, en un punto central de su trabajo (a ser publicado en el International Journal of Transitional Justice): "Las comisiones de la verdad, especialmente aquellas destinadas a reconciliar a las partes en conflicto, resultan -por mucho- una opciòn mejor que la de los procesos penales, particularmente en sociedades en transición"..."Aunque soy un fuerte defensor de las comisiones de la verdad, particularmente aquellas que tienen por objeto la reconciliaciòn, debo conceder que hay muchos argumentos en favor de la posición opuesta"..."Destinadas a restaurar el autorrespeto y la autoestima de las vìctimas, (las comisiones) permiten una explicaciòn del pasado más compleja y abarcadora que los procesos criminales".

Por ahora me quedo pensando -sólo en esas líneas hay mucho para pensar- pero espero volver al tema después del debate con él (y LF).

7 comentarios:

elbosnio dijo...

Comento sin conocimiento mas alla de la Argentina.
Tengo la sensacion que las comisiones por la verdad son la mejor segunda opcion, cuando los juicios por distintas razones no son un camino posible. O, a lo sumo, paralelo.

elbosnio dijo...

Lo pensé un poco mas. Pueden ser un gran camino en una sociedad que haya decidido por el camino de la amnistia o del acuerdo (para ponerlo sin connotacion alguna). España hubiese beneficiado a muchos si ademas del camino del acuerdo en terminos penales, hubiese adoptado en paralelo un camino por la verdad.
Aunque no se si las mismas razones que llevan a lo primero, llevan a no emprender lo segundo.

Anónimo dijo...

estoy harto de que ninguno de mis comentarios se publique. Ok, mucha suerte. No entraré más

mariela dijo...

yo cité la ultima frase de jaime una vez también, y saqué de ahi un monton de cosas interesantes. La idea de "una explicación del pasado mas compleja y abarcadora que la de los procesos criminales" creo que tiene una enorme potencia crítica, no sólo del derecho, que por lo general es un relato pobre, totalizador, y primitivo del conflicto y sus causas, sino incluso del discurso político que domina en nuestra época. Para mi Jaime se adelantó a pensar un país como el que estamos viviendo, con relatos políticos simplificados de todo, incluso del pasado, relatos unidereccionales, hollibudescos y hastas biblicos, sin sentido de la complejidad (de hecho sin permiso a la complejidad, porque cualquier K podria creer que estoy defendiendo la teoria de los dos demonios o algo asi por el solo hecho de intentar pensar las causalidades de los conflictos como entramados complejos). Jaime es un grande, al que leer por siempre..

Eduardo Reviriego dijo...

Me parece que nuestra sociedad no está aún madura para esta clase de experiencias. Además existiendo persecución penal sin límites en el tiempo, para los delitos de lesa humanidad,es difícil que quienes pueden ser imputados por esos hechos puedan aportar para el conocimiento de la verdad. Otros que también actuaron en nuestro pasado, si bien tienen la seguridad de que su hechos quedaron cubiertos por la prescripción de la acción penal,saben que siempre queda la posibilidad de que cambie la doctrina penal.
Si la instalación de una comisión para la verdad, presupone una previa amnistía, entiendo que no existe clima para ello.
Dejemos a la justicia que juzgue y a los historiadores que nos narren sobre ese pasado.

ch@ dijo...

Pasaba y entré... Por mi parte, me parece sumamente interesante plantear la cuestión de la verdad, no como alternativa a los juicios necesariamente, pero sí como un modo de lidiar con lo que sucedió. Esto implica estar dispuestos a producir una verdad en múltiples tonalidades, y mucho más compleja que las cristalizaciones adquiridas entre buenos y malos, sin más. Creo muy importante que voces que vienen del campo "progresista", por así decir, tomen este tema de una verdad compleja, que no quede en las manos exclusivas del campo de los antiguos partidarios de la dictadura.

Eduardo Reviriego dijo...

ch@:
El último libro de Marina Franco: Un enemigo para la nación. Orden interno, violencia y “subversión”, 1973-1976. FCE. Bs. As. 2012, tiende a desentrañar algunas verdades complejas de ese pasado, ya no tan reciente.