22 may. 2012

La pérdida de la fe

Vi la última película de Trapero, Elefante Blanco, con algunos prejuicios, y sobre todo descontento con sus últimas producciones. Pero, a pesar de cierta falta de sutileza o ciertos desarrollos previsibles, Trapero vuelve a mostrar una manera interesante de "leer la época". Ya lo había hecho en algunas de sus mejores películas (Mundo Grúa, El bonaersense). Y aquí vuelve a hacerlo. Remarcaría dos puntos:

1) La política está ausente entre los pobres: Si uno toma el punto de vista interno de los grupos que están peor (y los guionistas del film, que han mostrado más de una vez que pueden "entender" bien un mundo particular, vuelven a hacerlo bien), si uno toma ese punto de vista, decía, el debate kirchnerismo, antikirchnerismo, izquierda, derecha, no está, es simplemente ridículo, extravagante, inverosímil. La política, simplemente, no está interesada, en absoluto, en la desgracia que afecta a los pobres. No se trata de una denuncia a la política, sino de una constatación más, con la que desgraciadamente, dolorosamente, se convive (Interesante constatación, además, cuando la película gira en buena medida en torno a la figura del "cura villero" Mujica, y el recuerdo de una época movida por la esperanza de cambio).

2) La pérdida de la fe: El "realismo golpeado" de Trapero no suscribe el utopismo de Solanas, ni la confianza en la potencia transformadora de masas politizadas (que no ve), y ni siquiera ve esperanzas modestas de cambio a partir del trabajo -hoy heroico- de los "curas villeros" (en este sentido, es continuadora de lo que similares guionistas señalaban en El Estudiante). La película no es cínica ni complaciente, ni toma partido por la desmovilización (más bien lo contrario), pero quiere ser descriptiva, y lo que encuentra es que la realidad a cambiar está más enquistada; y que los humillados y ofendidos de hoy están, a la vez, física y sicológicamente afectados por las basuras con que los contaminan los que hacen negocios de (o a partir de) ellos.

13 comentarios:

guido dijo...

La ausencia de discusión de categorías abstractas no puede ser identificada con ausencia de política. Trapero, justamente, no logra ver la política de los pobres porque su mirada es radicalmente externa, de allí que su personaje sea un "externo", llegado por opción a la villa, con lo que retoma una vieja tradición de la cinematografía progre, donde para hablar de los pobres se pone a hablar a un cura, un maestro, etc. (es decir, punteros de la iglesia y del proyecto civilizatorio sarmientino respectivamente) y los pobres aportan sus caras sufridas y su miseria.

Cuando Trapero, o vos, entiendan que los pobres hacen mucha política, dura, mezquina, épica y miserable como cualquier otra, enterrada en el día a día pero donde se encarnan de cualquier modo esos debates ("la izquierda", "la derecha", etc.) en praxis concreta van a entender algunas cosas del peronismo, difíciles de aprehender desde la dogmática del catequista.

Igual me gustó la peli.

rg dijo...

los quejas que presenta trapero, de parte de los pobres, como las exigencias de los criminales empresarios (spadon y otros) que acompaniaron a la presidenta, en angola, son actos politicos. hablo de politica partidaria. esa abraza a los empresarios, y abandona a los pobres. algo de eso explica la creciente riqueza de los primeros, y el creciente numero de los ultimos

andresvas dijo...

Bueno, es el problema de gobiernos débiles captados por corporaciones cada vez más fuertes y concentradas que a esta altura queda claro que es mundial (por supuesto que con matices)en donde a los pobres lo más que les queda para conseguir algo es la amenaza de hecatombe

Anónimo dijo...

Yo diría que contaminan con su pudrición decandente los negocios de los demás por envidia.

guido dijo...

Yo también hablo de política partidaria. No hay villa o asentamiento en el país que no tenga al menos un local peruca. Por lo general, además, hay algún local del PO, el frente DS o cualquier otra organización de izquierda, que participa en elecciones o no. El que diga lo contrario nunca pisó una villa. El grado de participación política es mayor que en un barrio clasemediero, porque es una cuestión de supervivencia.

Tu lectura del pobre como políticamente inerte es profundamente ideológica y, de última, es la que funda una visión elitista de política deseada, donde debatan amistosamente quienes manejen el capital cultural del que, eso si, carecen los pobre.

rg dijo...

pero que ganas de involucrarme a mi, personalmente, en la discusion. mi concepcion de la politica y "los pobres" dice que los pobres hacen permanentemente politica, y que se movilizan, y que estan activos, y que tienen todo por decir. el elitismo sabes que podes hacer con el...Estoy hablando de una politica partidaria en la villa. Puedo hablar a partir de lo que yo conoci durante anios, pero estoy ahora hablando a partir de una pelicula. Entonces, es tan molesto
que vos me metas a mi, como que yo diga que en verdad vos nunca pisaste una villa y que militas desde tu computadora. La pelicula de trapero parte del punto de vista de "la villa," y me parece respetuosa, rica y creible. Un dato importante que aparece, tiene que ver con que los problemas son gestionados por los propios vecinos, estan en sus propias manos, y estan fatigados de que desde arriba se llegue a ellos cuando menos los necesitan

RodrigoSeijas dijo...

roberto, coincido bastante con lo que decís, excepto por el hecho de que no me gustó el bonaerense. acá paso unos links. el primero es una crítica que escribí, el segundo es un texto vinculado de una licenciada en ciencias políticas y docente que trabajó en ciudad oculta. salute
http://www.fancinema.com.ar/2012/05/elefante-blanco/
http://www.fancinema.com.ar/2012/05/no-miremos-para-otro-lado-a-proposito-de-elefante-blanco/

rg dijo...

gracias, pero volvela a ver el bonaerense, muy interesante.

guido dijo...

rg, te meto a vos porque es tu post, y porque hacés una reflexión a partir de la película que entiendo la caracteriza bien, pero no comparto. Vos escribís "la política está ausente en lo pobres (...) se trata de una constatación" y yo digo que no es así, que eso es radicalmente falso. Y que la política partidaria no solo existe, sino que está más presente allí que en cualquier otro espacio urbano. Fijate el post que acabás de subir: una orga político-partidaria reclama por alimentos para 30.000 pibes ¿Vos viste alguna vez 30.000 juntados por un partido en un barrio de clase media?

En todo caso, lo que trato es de explicarme como puede ser posible que se llegue a una afirmación tan (para mi) contraempírica. Y la explico (quizá equivocadamente) desde un elitismo lo suficientemente fuerte como para no poder ver política partidaria allí. Mucho mas sorprendente me resulta cuando entiendo que tenés contacto con gente del FSD, del PO, o de otros grupos que hacen política partidaria territorial casi exclusivamente en esos barrios.

A lo mejor no entendí el post, que se yo.

rg dijo...

guido , no quiero insistir con esto, pero tengo anios de militancia villera, de dar clases en las villas, de hacer asesoramiento juridico, gracias por tus explicaciones de lo que es un pobre, pero no tengo nada que quiera aprender de vos en la materia. me basta con lo que conozco

Anónimo dijo...

Roberto:
Estoy de acuerdo con lo que decis sobre la política en la villa en este relato, pero me parece que eso responde a la voluntad para mi evidente de evitar una crítica directa al gobierno. El problema de esta película es que quiere hablar de la pobreza sin hablar de quienes están en el poder. Por eso tiene que insistir, como hace Darin en unos terribles diálogos explicativos, que ·”esto no es responsabilidad de un solo partido” o que las villas existen “desde hace más de 60 años”. La película presenta vagamente a algunos poderes génericos, la iglesia, las corporaciones, la policía, pero borra al poder mayor. Por eso parece “despolitizada”, simplemente, mezquinamente, porque es imposible meter a la politica sin señalar la responsabilidad que tiene el gobierno actual por esas vidas arruinadas. Por supuesto que el kirchnerismo no creó las villas, pero tras haber recibido, gracias a la soja, ingresos por más de 500.000 millones de dólares en los ultimos ocho años, no hizo nada por erradicarlas. Es cierto, como dice otro comentarista, que en cada villa hay un local del peronismo y que el peronismo es el único partido que está consistentemente actuando en los barrios de emergencia, pero no para ofrecer transformaciones sino mejoras transitorias que garanticen votos pero que mantengan el statu quo. Los más pobres y los menos instruidos son los que votan al peronismo (a lo que sea que se de en llamar peronismo en cada eleccion), ¿por qué el mismo peronismo iba a querer cambiarlos? La película es tan extrema en su ocultamiento de la responsabilidad partidaria que llega a decir que el crimen de Mujica sigue sin resolver, cuando fue demostrado que lo mató la Triple A, la organización peronista que empezó el terrorismo de estado en Argentina.
Diego

DP dijo...

Para mí está claro que la película es más "cine social" que "cine político", y ello se ve en -como dice un comentario- "lo genérico" de la política (autoridades, gobierno, partidos ausentes con nombre y apellido -salvo cuando se menciona a Palacios y a Perón-).

De todas manera uno no puede pedirle al cine que haga una "reconstrucción total" de la realidad, o que resuelva los conflictos de los personajes como a uno/a le gustaría. Hay que discutir si, en el contexto(reconstrucción) que hace Trapero, las acciones son verosímiles y ya.

Acá, mi reseña a la peli:
http://artemuros.wordpress.com/2012/05/31/cine-slum/

Saludos,
DP

sofia martínez dijo...

Respecto a esta película que por cierto por cierto pude ver en HBO, es un cinta con decisión y claidad. Otro ejemplo más en el que Pablo Trapero se consagra como uno de los realizadores más personales y talentosos del cine argentino actual.