26 de feb. de 2013

Democratizar la justicia 9: Justicia y academia


Miro con horror la ofensiva oficial sobre la justicia, que se agrava cuando leo a sus mejores intérpretes. Leo, por ejemplo, este reportaje
(http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-214641-2013-02-26.html) a la Procuradora Gils Carbó -sin dudas, un personaje mucho más interesante que los tristísimos, opaquísimos J. Álvarez de turno (el patético vice ministro de justicia declaraba hoy: "Tenemos muy democratizado el Poder Legislativo, porque por decisión popular se eligen a nuestros legisladores...Y tenemos muy democratizado nuestro Poder Ejecutivo, porque aparte de ser elegido por el voto popular, hay una política de inclusión fenomenal, con un abanico de derechos enorme desde el 2003 en adelante" Por favor, que se vayan todos, pero primero él y la gente como él).

Como tantos de su condición, Gils Carbó ve como gran problema...el peso de los antecedentes académicos en la formación de los funcionarios judiciales¡¡¡¡ No puede ser!!!! Con la tranquilidad enorme que me dan i) el hecho de estar muy cómodo en la vida académica, y ii) vivir de mi sueldo del CONICET, por lo cual no necesito darle clases a los funcionarios judiciales, le diría:

1) que la formación de los funcionarios judiciales no es mala, sino pésima
2) que la base de esa formación atrasa 50 años
3) que los funcionarios judiciales desarrollan entonces un pensamiento que es resultado -no de una formación académica crítica sino- de la práctica que desarrollan, que es una práctica elitista, pacata, sexista, clasista
4) que aún la mejor ideología que circula en el ámbito judicial es anti-democrática, aunque hable de democracia: desconfía de las mayorías y pone en el centro de la vida pública a los jueces, que vendrían a salvar a los ciudadanos de sus propios arrebatos

Pero claro, como Gils Carbó y tantos otros tienen, ellos mismos, una mala formación académica, no pueden tolerar que la diferencia la haga la formación intelectual: los que tienen que ganar los concursos son gente como ellos, mal formada pero "comprometida"con la causa. Una pena.

(Dicho esto, debiera aclarar que la urgencia de tener jueces bien formados académicamente no significa que cualquier formación académica, cualquier título o papelito concedido por cualquier mercachifle tenga sentido: hay cantidad de pésimos y mentirosos posgrados, que sólo sirven para reforzar la vergüenza existente).

Decía Gils Carbó en el reportaje

"Hoy se llega a designar fiscales con un resultado medio cantado.

–¿En qué reside lo cantado?

–En la importancia que tiene un examen de antecedentes y títulos al que se le asigna cerca del 50 por ciento del puntaje total.

–¿Y por qué eso es malo, en su opinión?

–Porque pueden resultar favorecidos hombres solteros y mujeres solteras con tiempo disponible o acceso más fácil a posgrados y doctorados. Y no es posible que tenga un peso tan determinante. No está bien. A veces no trabajan. O, si ya están en la Magistratura, teniendo tareas no las hacen. Eso no me parece un parámetro que deba ser.

–¿Cuál sería el parámetro ideal?

–El que estamos por implementar, ya no como idea, sino como plan concreto e inminente. Vamos a privilegiar los exámenes de oposición. Vamos a darle importancia a lo que sirva para evaluar la capacidad del fiscal."


Lo dicho por Gils Carbó estaba en sintonía (sintonía, supongo, producto de una legítima conversación previa) con lo escrito este domingo por M.Wainfeld  (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-214526-2013-02-24.html).

Wainfeld, me parece, cae en el mismo error que Gils Carbó. Dice Wainfeld:

"Los concursos, donde los hay, premian con porcentaje muy alto de puntos los antecedentes académicos. Hete aquí que los egresados de menos recursos económicos tienen que dedicarse a laburar cuanto antes. En cambio, aquellos con más plata pueden adornarse con posgrados y maestrías, cuya vinculación con la eficiencia como servidores públicos es, por la parte baja, opinable. No es habitual que los posgrados sean gratuitos, ni en las universidades públicas. Y es cosa corriente que, para ingresar (aun poniéndose) hace falta un académico que presente al aspirante. De nuevo, gravitan mucho las redes de vínculos que se reparten con desigualdad."

Le pregunto entonces a MW: Qué premiarían los concursos que no premien los antecedentes académicos? Los antecedentes judiciales¡ donde (mucho más) "gravitan...las redes de vínculos que se reparten con desigualdad" y en donde "los egresados de menos recursos económicos" quedan en la puerta de entrada como pinches, mientras que los egresados pésimos pero bien conectados con la familia judicial siguen firmes en su ascenso imparable.

Y Wainfeld dice algo más, en mi opinión todavía más problemático. Dice:
"El ámbito académico es otro espacio sectario, en el que confraternizan jueces y abogados de partes. Enseñan las mismas disciplinas, cohabitan, intercambian favores varios. Luego Sus Señorías atienden pleitos en los que actúan esos colegas, que entran a los despachos o mesas de entradas con una ventaja innegable.
A veces, ocurre en estos mismos días, un abogado es jurado en un concurso académico en el que compite un juez del Foro. ¿Se capta? El abogado es clave para que el magistrado mejore su rango académico. Luego, su cliente depende del juez. Quien quiera pensar mal, tiene sustento."

La idea que aquí presenta MW, me parece, está bien orientada pero finalmente se desencamina. El problema es la ausencia de una academia jurídica independiente (un problema que el gobierno tampoco ayudó a resolver, y que reflexiones de este tipo enturbian). Como decía Carlos Nino: Si yo litigo por la mañana y por la tarde doy clases, tengo los peores incentivos. Tengo, ante todo, el incentivo a elogiar y a no criticar nunca al juez (porque si lo hago me mata con una decisión en contra cuando me encuentre). Y para colmo, como dejo de estudiar (porque litigo) empiezo a reproducir en el aula no un pensamiento crítico, sino los casitos con los que me topo en la práctica, mientras mi formación se va anquilosando, y mi conocimiento se va pudriendo como la práctica que con desgano llevo a cabo (una práctica, por lo demás, contaminada por arreglos, chicanas, mentiras, formalismos, oscuridades que todos conocemos). Lo que se genera es un sistema en donde los escritos que se publican en las revistas jurídicas son, mayoritariamente, de elogio a la justicia; donde escasean las críticas duras a fallos y jueces; donde reina el amiguismo y el intercambio de favores. El problema, entonces, -le diría a MW- no está en la academia, sino en la FALTA de una academia independiente. El problema no está en el profesorado académico, sino en la FALTA de profesores a tiempo completo. El problema está en la MEZCLA, alentada por este gobierno y los anteriores, entre jueces y profesores, dependientes unos de otros, amigos todos entre sí.

En fin, que todo indica que estamos mal y que vamos para peor: ya veremos cómo nos dominan, cada día más, los funcionarios judiciales mal formados, el elitismo judicial, la oscuridad de los escritos, las prácticas chicaneras. Cuando, dentro de unos años, volvamos a plantearnos el problema, recordémoslo, que quede claro: se equivocaron, una vez más, en el diagnóstico.

59 comentarios:

Anónimo dijo...

la oposición debe ser prevalente siempre en los concursos por sobre el curriculum, y demuestra mucho mejor la solidez academica y profesional que los antecedentes siempre y cuando la evaluación sea imparcial. Claro que pedirle esto a C.M cooptados por el gobierno seria un poco naif
Alejandro Hache

Anónimo dijo...

Roberto, vos decis esto: "Pero claro, como Gils Carbó y tantos otros tienen, ellos mismos, una mala formación académica, no pueden tolerar que la diferencia la haga la formación intelectual: los que tienen que ganar los concursos son gente como ellos, mal formada pero "comprometida"con la causa. Una pena".
Claramente, le estás haciendo decir a Gils Carbó algo que ella no dijo, para poder burlarte de su argumento.
En ninguna parte de la entrevista Gils Carbó dijo que quería reemplazar a los jueces con buenos antecedentes académicos por "militantes", sino -por el contrario- que en el proceso de selección DEBERÍA TENER MÁS PESO LA PRUEBA DE OPOSICIÓN Y LA EXPERIENCIA PROFESIONAL, o sea el resultado de los exámenes prácticos que deben rendir los candidatos sobre casos concretos (generalmente, elaborar una sentencia resolviendo un caso concreto) y su trayectoria profesional.
Lo de incorporar a "militantes" lo agregaste vos para ridiculizar el planteo, y no creo que haya sido sólo un error de tu parte.
Por otro lado, he visto muchos exámenes de los autodenominados "intelectuales", que un día creen que porque leyeron mucho a Dworkin y a Nino pueden ser buenos jueces, y es realmente patético su desempeño cuando se tienen que sentar a escribir una sentencia en un concurso.
Ni hablar de que, los que llegan a ser jueces (recurriendo casi siempre al mismo lobby que tanto critican desde la academia), suelen ser pésimos magistrados. Creen que para decidir un caso hay que ser un Hércules dworkiniano, o que es suficiente con escribir grandiosas piezas ininteligibles desde un rincón oscuro de sus despachos.

Anónimo dijo...

Roberto, muy interesante el post. Yo, como vos, coincido en que las respuestas de Wainfeld y Carbó -el segundo caso más grave, por tratarse de la cabeza del ministerio público- son desacertadas. Creo que la formación académica es un parámetro muy claro para evaluar la trayectoria y dedicación de una persona que pretende acceder a un cargo público, y no me parece que deba ser desestimada con tanta ligereza. Por otro lado, tampoco creo que el éxito académico esté resevado para quienes nacen en una cuna de oro. De hecho, existe -a nivel global- todo un sistema de becas y apoyo que, antes que el dinero, premia el esfuerzo y la calidad intelectual.
Ahora, mi pregunta va dirigida hacia una observación que vos mismo hacés, cuando remarcás que hay mucho título dando vuelta que se compra y no tiene absolutamente ningún valor intelectual. Siendo ese el caso, como diferenciamos el postgrado o curso bueno del malo? Claramente entran consideraciones completamente subjetivas. Yo elegiría toda la vida, para ocupar un cargo dentro del sistema penal, a alguien que, por ejemplo (y como es tu caso), se ha formado en una universidad anglosajona, antes que ha quien ha realizado un postgrado en España o en Alemania. Y lo haría porque simpatizo mucho más con el enfoque que, a la hora de ver el derecho penal, tiene la academia anglosajona, que me parece mucho más crítico respecto de los problemas filosóficos y sociales que rodean al fenómeno del poder punitivo. Por el contrario, la dogmática que se importa de Alemania y que constituye la base de nuestro derecho penal, me resulta distante, alejada de las realidades sociológicas, ocupada más con pasatiempos intelectuales y construcciones teóricas opacas, y legitimante del status quo en el funcionamiento de la justicia penal.
Pero así y todo, reconozco que mi inclinación está basada en consideraciones de carácter personal, de cómo yo veo a la academia y a la justicia. No podría sostener de manera terminante que mi visión es mejor que la de otro, parado en otro sector. Siendo tan relativa la cuestión del valor (o su falta) de los postgrados, doctorados, etc., quizás no sea tan descabellado revisar su importancia.
Tomás

rg dijo...

anónimo: te ganaron los prejuicios, una vez más. militante no lo digo como sinónimo de "militante de la cámpora" (que no creo que lo sea, aunque la rodean algunos ineptos camporistas, junto a gente excelentemente formada). la veo como militante de un activismo judicial desorientado. hay sí, un criterio con el que coincido: parte de su militancia es anticorporativa. bien por eso. pero, lamentabilísimamente, como deja en claro en el reportaje que hoy le hacen en la nación, esa crítica justa a las corporaciones viene de la mano del encubrimiento de la corrupción del ejecutivo. "bueno, no es para tanto, no insistamos tanto con eso." es clarísimo a lo que apunta: quedate tranquilo ejecutivo, que de acá te bancamos todas. antes pensaba otra cosa, pero ahora que estoy acá ya lo tengo claro: el ejecutivo ayuda, no presiona." lamentabilis, lamentabile

http://www.lanacion.com.ar/1558046-alejandra-gils-carbo-la-justicia-actual-es-ilegitima-corporativa-oscurantista-y-de-lobbies-aceitados
tomás, claro que estamos ante una situación complicada, cualquiera sea el parámetro que tomemos. lo mismo pasa frente a la oposición: hay quien valorará el saber del pequeño chanchullo a la reflexión sobre los principios del caso. pero me preocupa el criterio que ella marca, porque ahí veo que la cosa ya empezó pésimo

Anónimo dijo...

Roberto, no desvíes el tema. Nuevamente, en ninguna parte del reporaje Gils carbó dijo, como afirmaste vos, que "los que tienen que ganar los concursos son gente como ellos, mal formada pero 'comprometida'con la causa". Dijo, en cambio, que debían pesar más los exámenes y la experiencia profesional.
De modo que todo tu argumento de que ella "no puede tolerar que la diferencia la haga la formación intelectual" es falaz. A no ser que para vos "formación intelectual" sólo sea sinónimo de irse al país del Norte a codearse por un par de años con los grandes catedráticos de escritorio que, con suerte, vieron dos o tres veces en su vida un expediente judicial.

Gustavo Arballo dijo...

1. Creo que es incorrecto aplicar una presuncion iuris de que los saberes académicos acreditan para lo que los jueces o funcionarios tienen que hacer, que son dos cosas de naturaleza distinta. Si el concurso está bien hecho y la capacitación ha sido efectivamente relevante para la tarea los capacitados tendran mejores desempeños en la oposición.

2. Creo que existe una idea un poco imperialista de la Academia de que la única capacitación posible es la universitaria. Pienso que la capacitación judicial (y va en linea con la preocupacion de GC) debe pensarse más allá del formato "posgrado" y lo tienen que hacer los poderes judiciales como una cosa constante, especificada, seminarizada, auditada, vinculada con la Academia pero teniendo claro que lo que se busca son saberes aplicados. En ese punto hay un monton que hacer y (lo digo con conocimiento de causa, agravado por el problema de la logistica del interior) cuesta un montón porque por algunas cosas que señalás la capacitación se ve como una cosa contracultural.

rg dijo...

estoy en desacuerdo gustavo.

ante todo, de ninguna manera aplico presunción alguna a favor de la academia. lo que pido es terminar con la presunción contraria! presunción que es la que gc avala!! la idea de que -porque uno no se formó- la formación no sirve ("no ves mi caso, a dónde llegué sin formación especializada?").

y no aplico la presunción pro academia porque se, entre otras cosas, lo fácil que es mentir con lo académico, tanto por parte de los que hacen posgrados, como de parte de quienes los ofrecen.

dicho esto, no tengo ninguna duda de que una de las claves del horror judicial es su formación horrorosa, agravada por una práctica miserable en el peor sentido. familiera, endogámica, mentirosa, bañada de privilegios, arrogante, creída, antidemocrática, elitista, de arreglos cotidianos con el poder político y económico. y cuanto uno más sube, peor es

rg dijo...

anónimo, gc no dijo eso, como no dijo un montón de cosas que debió haber dicho (por ejemplo, las espectaculares presiones del ejecutivo sobre la justicia, que minimiza cuando, justamente, ella llegó luego de que para proteger a boudou, la justicia golpeó contra la pared a rafecas, pateó en el trasero a su protegido righi -el defensor de pedraza, asesino de mariano ferreyra- y trató de nombrar a un indefendible sin que se le cayera la cara de verguenza. eso es lo que ella calla en su reportaje, y peor oculta. pésimo ahí!).

gc defendió, además de lo que calló y ocultó, un criterio que me parece inapropiado, y que -como se verá- va a venir a reforzar a la familia judicial, en donde se cobijan unos a otros, al calor del dinero tibio del ejecutivo. a eso también lo llamemos justicia corporativa, por favor.

Anónimo dijo...

Roberto, ante tu respuesta a lo que dice GA, te pregunto:

Entonces, ¿cómo crees que, en un concurso de jueces, deberia evaluarse la "formación académica"?

1) ¿dandole 50% de puntaje al "cartón" (vale lo mismo una maestría en UBA, Salvador, Harvard, UADE, etc.)?

2) ¿en concursos de oposición más serios que los actuales (con casos originales, nuevos, que no se resuelvan apelando a la memoria del concursante de un caso similar que ya estudio); que "simulen" la tarea que luego deberá hacer el juez (no sólo escribir sentencias con lindas citas de doctrina, sino manejar bien sus RRHH, tener celeridad, sentido común para resolver problemas cotidianos, etc.?

Actualmente, la presunción está en 1)...y me parece que es un error.

La pregunta que te hago, de nuevo es, ¿cómo crees que se "acreditaría" / "testearía" la formación académica de los candidatos? ¿Con la fórmula 1), la 2), o alguna otra que conozcas/se te ocurra?

Anónimo dijo...

Me parece que nos olvidamos de mucho, especialmente Gustavo A:
1. La idea de dar cierto peso a los antecedentes académicos, tal vez más de lo estrictamente justificado, fue también la de objetivizar de alguna manera más tangible la evaluación de candidatos. Parece ser el ámbito más proclive a una cuantificación clara y por tanto más insusceptible de manipulación por parte de los tribunales. En cierta forma, es el componente del concurso que orienta a los futuros aspirantes a un plan de carrera DISTINTO de "conseguí los mejores contactos que puedas, chupá las medias hasta asquearte y más". Me da la triste impresión de que GC se quiere sacar eso de encima para ganar flexibilidad en los concursos con variables más "soft".
2. La "capacitación judicial" fuera de aquella conducida por académicos tiene enormes problemas para el plan de "legitimar a la justicia rompiendo el corporativismo". Van dos:
a) encapsula al la judicatura como un "oficio", enseña cosas prácticas dentro del marco de acción previamente identificado sin promover pensamiento crítico sobre el por qué de ese marco de acción (desarrolla los mejores fabricantes de asbestos, te hacen un asbestos de p madre, qué buen asbestos!).
b) si lo que se pretende es abrir la cabeza del operador del derecho, la única influencia actual externa es una academia independiente y crítica (si eso existe o no es otro tema); es ridículo pensar que la carrera judicial donde la premisa del ascenso es haber dorado la píldora a los superiores durante años (casi como la iglesia católica) va a superarse si el tiempo de capacitación se emplea en potenciar los contactos internos de los capacitados aspirantes a jueces con los capacitadores jueces, que son los que mejor saben juecear en la judicatura justiciera de Justino.

rg dijo...

creo que en la misma idea de que poniendo el porcentaje un punto arriba o abajo cambia la cosa, se nota el error del planteo.

lo que discuto es el criterio: la idea de que, "ya basta de tanta influencia de lo académico, que favorece a los ricos. vamos a la práctica." primero, hoy lo académico pesa, en verdad, muy poco (pesarán los posgrados mentirosos, de los que los funcionarios judiciales son expertos). segundo, la práctica judicial, que se pretende pese más, es la que históricamente favoreció a los ricos, a los poderosos, a los que saben arreglar con el gobierno. seguirán ganando los mismos de siempre, quédense tranquilos

Gustavo Arballo dijo...

Como comentario general es verdad que muchos judiciales son arrogantes en su visión de que los que hacen posgrados ven sólo abastracciones y mientras que ellos ven la sangre y los engranajes y tienen autoridad moral para hablar.

No se trata de "objetivizar" sin ton ni son, con ese criterio podríamos "objetivizar" por estatura o kilaje del aspirante.

Lo que se puede hacer, para "objetivizar", es hacer un reglamento de concursos que "ajuste" la proporción del peso académico y que de un peso específico a la capacitación que da el Poder Judicial.

Existe otro punto complejo: muchos centros de capacitación son efectivamente cooptados por los propios jueces que entienden que sus criterios deben ser reproducidos sin ponerse en cuestión. Si es así no es capacitacion sino disciplinamiento encubierto. Por eso es importante que la capacitación no sea "endogámica" en sus efectores y en su agenda. Ejemplo: yo para capacitar a gente del Poder Judicial de La Pampa en temas de Derecho y Acceso a la Justicia, no hago que lean nuestra propia jurisprudencia o la de la Corte, traigo a Gustavo Maurino.

rg dijo...

totalmente con el primer parrafo (es asi, dolorosamente asi) y con el ultimo tambien: se trata de una de las tantas formas que existen para terminar degradando la formacion academica (y que suerte que lo llevas a gustavo m :)

yo creo que desesperadamente, hay que hacer algo para correr al funcionariado judicial de la embobada, corrompida, oscura practica en la que viven. la academia es una promesa, que obviamente puede ser objeto de deformaciones y manipulaciones. pero hay que salir (y sacarlos) del lugar actual. para decirlo de un modo un poquito dramatico: el lugar de la muerte de la justicia

Anónimo dijo...

Ay, Gustavo, vas y venís y no queda clara tu postura.
¿Quién sugirió "objetivizar sin ton ni son"???
Recapitulo:
1. la PGN sugiere que el peso específico de la formación académica en los concursos es injustificado y debe ser reducido, en parte porque no tendría un cuerno que ver con la calidad del aspirante.
2. Vos estás de acuerdo y agregás que, si bien la capacitación es importante, hay un sesgo injustificado hacia la educación universitaria en desmedro de la profesional intra-justicia.
3. Yo contesto al planteo que la idea de valorar educación también se sustenta en la necesidad de imponer criterios objetivos en un mar de dudas sobre quienes terminan "ganando" los concursos luego de obtener inexplicables puntajes en "entrevistas" y exámenes corregidos con criterios "opinables". Y planteo mis muy serias dudas respecto de tu propuesta de "capacitación fomentada" intra-justicia.
4. Entiendo ahora (de tu 3 parr) que vos estás de acuerdo con mi primer punto, sobre la objetivación, ya que proponés una grilla para objetivizar. O sea que volvés atrás, porque la discusión es sobre el PORCENTAJE asignado a educación sobre examen y entrevista, no sobre distintos conceptos dentro de educación. ¿hay que reducir el peso específico de la formación a costa de criterios menos "objetivos" si o no?
5. La segunda discusión es sobre a quién le delegamos poder a la hora de administrar este importante criterio, la formación de los aspirantes. Vos decís que la capacitación dirigida desde la propia justicia es mejor que la universitaria y yo te planteo que tu esquema reproduce los problemas estructurales de corporativismo que queremos atacar. Tu respuesta es que la universidad también es endogámica y que la capacitación dirigida puede estar bien dirigida para evitar la endogamia (caso Maurino). Pero el punto es sobre fortalezas y limitaciones institucionales, no sobre coyunturas. Que en la academia hay endogamia es cierto, pero también hay crítica, y en todo caso es un ámbito más oxigenado que puede y está cambiando mucho en los últimos años. Que en la justicia se dependa de un educador benévolo como vos (equivocado o no, siempre aprobado por "la superioridad") CONFIRMA que estructuralmente la capacitación interna no es propicia.
6. Mi otro punto, sobre la imposibilidad de fomentar pensamiento crítico desde dentro del poder judicial, que no respondés, abona esta cuestión.

F dijo...

Perdón por la digresión, y desde ya que a modo de deseo y no de reclamo, pero estoy esperando tu post del Movimiento 5 Estrellas en Italia, Roberto!

Solongo dijo...

Wainfeld y Gils Cabró tienen toda la razón del mundo.

No aportan nada a la formación jurídica los cursos y posgrados de las universidades de ricos yanquis o argentinas. Es un divertissement para las clases altas, solteros, gente conectada con las cliques académicas y con mucho tiempo para dedicarse a estudiar tonterías, fuera de sintonía con la realidad. En tu generación, RG, está lleno de boludos que se fueron a USA a hacer doctorados pedorros sobre la transición democrática, o tesis de cuarta sobre temas intrascendentes. Lo mismo aquí en Argentina, donde para hacer el doctorado de Derecho tenés que tener un estómago muy fuerte y mucho tiempo que perder, porque es horrible todo lo que hay.

Ese tipo de antecedentes, que sus titulares consideran "meritocráticos" --razón por la que piensan que tienen más derecho que el resto para mandar, administrar justicia, repartir derechos--, generalmente no son buenos predictores de capacidad de trabajo.

Un posgrado en el exterior en física, biología o alguna ciencia ciertamente aporta al trabajo profesional. Pero en Derecho y la mayoría de las humanidades, está lleno de programas para ir a ponerse en pedo en pubs ingleses o yanquis, o a estudiar micro-problemas en textos totalmente irrelevantes para la realidad jurídica o el funcionamiento concreto de los Tribunales.

rg dijo...

tenes toda la razon. hay una mayoria de jueces que solo litigaron en su vida o vivieron adentro de tribunales, y la saben lunga. aprendieron todas las chicanas necesarias, citan fallos que no existen, invocan textos que no dicen lo que les hacen decir, leyeron a badeni, exprimen al derecho para que siga estando al servicio de la opresion, y hasta invocan a la presidenta si es necesario. son unos genios!

Solongo dijo...

Para adjudicar bien los derechos no se necesita ninguna versación de posgrado.

En USA los jueces provienen de la práctica profesional y no de la academia, por lo general. Jefferson estaba a favor del voto popular de los jueces.

En todo caso, si de valorar la formación académica se trata, entonces que ingresen al PJ graduados de otras carreras con un posgrado en Derecho (Médicos, Biólogos, Ingenieros, etc.)

Vas a ver cómo se terminan rápidamente los esnobs palermitanos egresados de las universidades de ricos, los becados por las fundaciones yanquis libres de impuestos o los "críticos" locales que no pueden leer ni una estadística pero se la pasan citando a Foucault.

La Academia jurídica tiene no menos problemas que el PJ que vos mencionás.

Por el contrario, coincido con Eugenio Zaffaroni en que el PJ va a cambiar cuando ingresen allí los egresados de las universidades del Cono Urbano, que son hijos de obreros.

Solongo dijo...

Creer que alguien sabe más porque se la pasó un par de años en los pubs de Londres y le hizo una pregunta a algún académico británico es no ver tus propios sesgos de clase.

rg dijo...

nadie piensa eso, ni de cerca. yo mismo no dejé de hacer un comentario crítico sobre la academia, luego de remarcar su valor. pero está bien. seguirá la justicia oprimiendo a los de siempre, mintiendo mientras dice que interpreta el derecho, llenándose de frases oscuras y pomposas, cobrando por la puerta de atrás. eso sí, leyendo sólo literatura bien argenta, nacionales y populares como los cassagne, los dromi, esas luminarias del menemo-kirchnerismo

Solongo dijo...

Bajo el peronismo de 1946-1955 hubo mucho más acceso a la justicia, tutela de los derechos sociales y mayor ampliación de los sectores populares en la burocracia del PJ que en cualquier otro gobierno. Que obra jurídica ha sido más significativa para los derechos sociales? La de los genios de SADAF y el Consejo para la consolidación de la democracia o los aportes jurídicos del Peronismo como su constitución del '49? Te cabe alguna duda?

Yo propongo justipreciar los antecedentes académicos. Que tenga prioridad el egresado de un industrial con un título técnico, o el obrero con oficio.

rg dijo...

bueno, no iria tan rapido. nino, que era el unico que estuvo en sadaf y en el consejo, fue responsable teorico de la anulacion de la ley de autoamnistia dada por galtieri, que el peronismo de luder y herminio iglesias proponia mantener. te acordas de esto o te parece una chicana?

tambien fue responsable del diseño juridico del juicio a las juntas, hecho que pasa a la historia mas grande de la argentina. de esto te acordas, no?

y tambien escribio un proyecto de ley de medios mucho mas profunda que el actual, que se ha puesto al servicio de manzano y cristobal lopez. te acordas de manzano, no?











Solongo dijo...

Que vos tengas la misma ambición elitista de Platón de mandar sobre otros por considerarte meritocrático es un ejemplo de lo qeu Walzer llamaría "tiranía". Los criterios para integrar la esfera de la justicia deberían ser no el merecimiento (¿acaso se puede hablar de merecimiento en un cargo público?) sino el compromiso con la realización histórica de la propia comunidad política.

Los profes peronistas eran burlados por tener un cv "de cabotaje" y sin embargo hicieron más aporte para el sistema educativo argentino que los elitistas.

rg dijo...

yo no tengo la ambicion de mandar ni a la gata flora. el cv de daniel reposo estaba buenisimo. pocos cursos, y puro invento. tipico argento. el de oyarbide tambien.

prefiero el de zaffaroni, toda la vida. mucho estudio, muchos libros, con los que disiento a veces, a veces no. pero el peronismo no viene proponiendo jueces obreros. en los dos gobierno de cristina vino proponiendo solo a cretinos, o garcas hdp, no te olvides.

Gustavo Arballo dijo...

Me perturba desde el vamos, el "Ay" condescendiente es un canchereo donde se autoproclama triunfador desde el principio el interlocutor no identificado que no se ha tomado el trabajo de leerme y que me hace decir cosas que no dije (id est, que yo dije que la capacitacion judicial era "mejor que la universitaria"). Y que cuando le doy una prueba empirica, minima, me gasta por "benevolo" y me corre el arco diciendo que es una anecdota y es coyuntura.

Solongo dijo...

"pocos cursos, y puro invento. tipico argento."

No sabía que no eras argentino. Perdón.

Se puede no tener cursos y administrar bien justicia. Los sesgos son sesgos que provienen de la falta de un compromiso político. Siendo la justicia un órgano político, el ingreso debe estar determinado políticamente.

La parte procedimental del PJ no es nada compleja. La Argentina de del '49 era más rica en derechos sociales que el aporte que hayan hecho las teorías de Dworkin o Rowls.

A lo de Nino, me referí explícitamente a derechos sociales. Si de violaciones de derechos humanos hablamos, la Constitución del 49 ya incluía el amparo y el habeas corpus, y no se practicó la desaparición de personas bajo el peronismo. De manera que la democratización ya era practicada por Perón, con lo cual concuerda Eugenio Zaffaroni.

rg dijo...

ta bien. citá a bombita rodriguez y ya la hacés completa.

de zaffaroni, a quien leo con atención y procurando aprender, tratá de no citar su manual de derecho militar, escrito durante la dictadura, porque se te complica el argumento.

Anónimo dijo...

Yo nos soy un acedémico del derecho(ni siquiera soy abogado). Simplemente soy un ciudadano que tiene la limitada experiencia judicial de haberla padecido. Creo que el poder judicial es anacrónico, corporativo,elitista y básicamente ineficiente porque fracasa rotundamente en su razón de ser: impartir justicia.

Pero también soy argentino y he vivido en este país lo suficiente como para saber algunas cosas. Una de ellas es que un gobierno con el componente autoritario y corrupto como el que tiene éste, que puede patotear a jueces y fiscales, proponer a impresentables como Reposo, o sostener en sus cargos a tipos como Alak, Moreno o Boudou, no debería jamás poder meter sus manos en la estructuración de un poder que debería actuar como control de ellos mismos.

Por una cuestión de principios, cualquier persona que quiera vivir en una verdadera república, con libertad y en democracia, se debe oponer a cualquier intento kirchnerista por modificar la CN, o el PJ.

JavierC

Anónimo dijo...

Adhiero a varias de las críticas que he leído en el post y en los comentarios, tanto sobre la "familia judicial" como sobre la "academia".
Sólo acoto, sobre esta última, un aspecto que me parece se soslaya en este análisis. La academia, por caso, las Universidades -tanto privadas como públicas-, no son "inodoras, incoloras e insípidas", son, también, realidades políticas, participantes más o menos activas en diversos proyectos de poder político. Eso no me parece malo en sí mismo, pero sí me parece malo ocultarlo en este tipo de análisis, discutiendo solamente si los egresados de tal o cual posgrado viven o no "en una nube de pedo", y no tomando conciencia de que la politización de este tipo de cuestiones no es sólo patrimonio de los K.

rg dijo...

claro que es asi. por eso, no insistamos con la falsa dicotomia tribunales o academia, porque hay basura por todas partes. solo quiero decir que si el criterio es bajar todavia mas el peso del estudio y la investigacion, nos seguiremos hundiendo en la misma bosta que hoy, un poco mas hondo

Anónimo dijo...

Ajá, ahí sí que estoy de acuerdo.

Solongo dijo...

Yo creo que tenemos que ponderar más el compromiso político y militante de los cuadros de la justicia. El voto popular puede servir para esto.

No existe criterio de "merecimiento" alguno para esos cargos.

rg dijo...

te preguntaste por que el zaffa (y en esto puedo compartir parte, parte no) es el principal critico de la eleccion popular de los jueces? preguntatelo y trata de responderlo, dale

Anónimo dijo...

Solongo obvio que hay criterio de merecimiento!
Uno quiere elegir a alguien que será el mejor juez posible entre los candidatos, pero como no tenés la bola de cristal hay que guiarse por criterios que se puedan evaluar. Como tampoco querés ser arbitrario, tenés que decir los criterios de antemano, y que respetes tu compromiso puede hacer sentir a los candidatos que "merecen" consideración si cumplen los criterios mejor o igual que otros.
En tu lógica, proponés criterios que se han usado mucho a lo largo de la historia: pertenencia al partido, servicios prestados en su estructura, sacrificio personal por el proyecto colectivo, compromiso político con quien nombra, etc. Es la idea de Reposo por ejemplo, Roland Freisler, etc. No creo que puedas encontrar a nadie de hoy en día que suscriba estas ideas, pero suerte en tu lucha!

jamematen dijo...

che pero h¡no hay cuestiones técnicas de cierta complejidad que requieran una formación especializada para resolverlas? lo mismo que para construir un puente.
Me parece que los examenes de oposicion son retruchos con el papelito d las preguntas debajo del poncho para los elejidos

Anónimo dijo...

Gracias por la respuesta, Gustavo. Siempre es más fácil hacerse el ofendido que intentar argumentar--sobretodo cuando la tenemos jodida.
Cuando vos me ridiculizaste infundadamente como defendiendo bobamente la "objetivación" con lo de pesaje y altura, yo me tomé el trabajo de aclarar mi postura, no hice puchero...
Y lo de correrte el arco es comiquísimo, ni que hablar del consejo normativo desde el púlpito (porque YO) luego devenido en "prueba empírica" (de que??).
Saludos,

Anónimo dijo...

Hola a todos,se que mi consulta no tiene nada que ver con el tema.soy un estudiante recien recibido y me gustaría dedicarme al derecho constitucional .A lo largo del año pasado busque estudios específicos dedicados a derecho constitucional en capital federal y no encontré vacante en ninguno.roberto o cualquiera de los foristas me podría explicar que otro campo de accion tengo ademas de incorporarme a algún estudio. Y me gustaría saber que facultad es recomendable para seguir algún posgrado de derecho constitucional(obviamente descartada de antemano la uca).saludos,julian

Anónimo dijo...

Solongo:
Si alguien se tiene que tomar el trabajo de contestar las giladas que decís no le alcanza el día para nada. La versa que te vendría muy bien estudiar un poco, vos que renegás tanto. Voy con algunas:
1. "La Argentina de del '49 era más rica en derechos sociales que el aporte que hayan hecho las teorías de Dworkin o Rowls."
Por favor! Si comparás una sociedad rawlsiana con argentina en el 49, gana la primera por afano en derechos sociales y políticos. Si comparás el poder de Perón con el de Rawls o Dworkin para poner en marcha un proyecto político de sociedad, estás tomado.
2. "no se practicó la desaparición de personas bajo el peronismo"..."la democratización ya era practicada por Perón"
Dios mío: pasaron cosas bien asquerosas durante el peronismo de 74-76, y también en el de los años 40, como atentados, detenciones y hasta tortura de políticos disidentes (Cipriano Reyes, p ej). Informate con algo mejor que BIlliken.
3. "Un posgrado en el exterior en física, biología o alguna ciencia ciertamente aporta al trabajo profesional. Pero en Derecho y la mayoría de las humanidades, está lleno de programas para ir a ponerse en pedo en pubs ingleses o yanquis, o a estudiar micro-problemas en textos totalmente irrelevantes para la realidad jurídica o el funcionamiento concreto de los Tribunales."
Falso. El movimiento feminista en derecho en la argentina tiene raices académicas en gente que lo estudió afuera y profesionales en gente que se vinculó con el exterior (Argibay...). Si bien no es cierto que irse sirva, ni que todo lo foraneo es positivo ni mejor, en ciertos temas la cultura nacional jurídica le vino muy bien asomar la cabeza. Y hay muchos ejemplos más.
4. "Que obra jurídica ha sido más significativa para los derechos sociales? La de los genios de SADAF y el Consejo para la consolidación de la democracia o los aportes jurídicos del Peronismo como su constitución del '49?"
Ta lindo comparar los logros prácticos de un movimiento político poderosísimo y con recursos con un puñado de investigadores. Nadita falaz.
5 "Los profes peronistas eran burlados por tener un cv "de cabotaje" y sin embargo hicieron más aporte para el sistema educativo argentino que los elitistas."
Deberías especificar cuáles fueron las contribuciones de los profes peronistas y las de los otros para comparar. Pero es bueno recordar que con el peronismo hubo persecución política fuerte en las universidades, intervenciones, cesantías, y poca libertad de cátedra.

Anónimo dijo...

Ese "transplante legal "del Consejo de la Magistratura, ideado por los radicales para obtener un par de cargos allí, ha traído más problemas que soluciones.

Hay que buscar alternativas al Consejo de la Magistratura, que transparente la selección y no lo contrario.

Sería al menos un punto para empezar a trabajar. Si se mantiene ese engendro...difilmente salga algo bueno.

rg dijo...

anonimo 7.20, siempre es mas facil criticar desde el anonimato a quien da su nombre, como ga en este caso. empezas el partido con un par de goles adentro argumentando asi

Anónimo dijo...

"y no se practicó la desaparición de personas bajo el peronismo"

Una clase urgente de historia para Solongo, quizá no se enteró que la policía de Perón sistemáticamente secuestraba, torturaba y desaparecía personas que después aparecían muertos por ahí con el cuerpo picaneado.

Solongo dijo...

Roberto, sabemos que los posgrados en Derecho y en buena parte de las humanidades están sobrevaluados. Hay una seudo carrera de los honores que consiste en juntar "méritos" académicos que no aportan a los cambios populares sino que enriquecen a las universidades, muchas privadas, ya que son pagos. No estamos hablando un ingeniero que hace un posgrado en nanotecnología y trae tecnología para la industria nacional o la CNEA (fundada por JD Perón).Que un pibe sea egresado de una universidad X para ricos y sepa pronunciar Sidgwick o que otro venga de la de la Matanza o la de San Justo y haya estudiado a Jauretche en vez de Dworking o Rowls poco cambia, académicamente. En rigor, el segundo representa el avance democratizador de los sectores populares, que ingresan en la justicia y las demás estructuras, gracias a que tiene conducción política e integra una tradición emancipatoria. Pero eso pone en peligro algunos intereses creados, del establishment académico.

rg dijo...

solon, ya me cansaste, es el ultimo comentario que te respondo. sigo prefiriendo a zaffaroni frente a reposo, por su nivel de formacion. a nino frente a alak. a lorenzetti frente a j. alvarez,
nadie defiende cualquier posgrado, aca o afuera, porque si, ni cree que alguien que trabaja en tribunales no piensa, ni cree que los egresados de universidades populares no merecen una consideracion igual o especial, ni diria nunca que alguien porque habla ingles sabe mas que alguien que pronuncia mal el ingles. o sea que deja de mandar fruta

Anónimo dijo...

Leer este blog es como encontrar una coca-cola en el desierto. Qué placer es ver que todavía queda gente sensata en el verdadero progresismo argentino! Gracias RG
Ah, un libro de historia para que el dijo que en el peronismo no hubo desapariciones, por favor !!!!!

Anónimo dijo...

Digo este comentario sin buscar criticar ni ofender filiaciones políticas partidarias... pero realmente creo que el slogan "alpargatas si, libros no" ya debiera haber quedado atrás por todos (peronistas y no).
esto no implica legitimar todo lo que se ha hecho en el PJ y en su capacitación y método de selección .. pero el objetivo debería ser discutir cuál es la mejor capacitación y el mejor sistema de selección partiendo de algunos mínimos comunes. Ejemplo: el análisis de la propuesta de Reposo demostraba que había sido un estudiante mediocre y con nula experiencia para el cargo que querían proponerlo. Es más que sugestivo que, desde el oficialismo y afines, al discutir este tema, no se mencione este caso ni se muestre tampoco un aprendizaje ni se prometa que NO se quiere repetir ese modelo nefasto de Reposo et al. Y no fue hace tanto... apenas unos meses...

Jorge dijo...

Dejando de lado los desvíos innecesarios de la discusión, quisiera preguntar que opinás Roberto acerca de qué tipo de cualidades personales pueden exigirse a un concursante, porque no hay que olvidarse que detrás del título y formación hay una persona, que decidirá qué hacer con ese conocimiento y cómo adquirirlo y usarlo. Nada garantiza que alguien formado en lugares más populares tenga mejores capacidades que otros que estudiaron en universidades extranjeras. Distinto es si lo que queremos argumentar es que se comulgará con una u otra ideología política o partido gobernante, como el actual. Como ejemplo, el Poder Judicial resuelve sobre controversias de intereses, cuando están en juego intereses de la mayoría que confrontan con los de la minoría (por ejemplo, supongamos intereses del gobierno nacional con los indios qom) que resultaría mejor?
Por otro lado, con respecto a Zaffaroni, se complica la cosa también cuando se analiza que asumió como Juez de Instrucción de la Capital Federal en pleno proceso militar, las chicanas y demás cosas de la familia judicial no funcionan con él? o, su situación en aquélla época fue valorada positivamente también por los que gobernaban (por supuesto, sus antecedentes, como hoy)?

Anónimo dijo...

Buen día. Soy Aníbal Silvestri.
Al pensar la democratización de la justicia (que considero muy necesaria) siempre se me viene a la cabeza algunos aportes que conozco (pocos) de Iris Marion Young a través de su énfasis en las diferencias de grupos más que en las diferencias entre los individuos; y las causas de la opresión que son ignoradas por el individualismo liberal.
En mi opinión el problema de la justicia es un problema distributivo de cargos, de espacios de poder, y creo debe ser encarado desde el punto de vista de “acciones afirmativas” y de ninguna manera desde el muy cuestionado punto de vista “meritocratico”.
Toda la sociedad percibe a la justicia como el ámbito menos democrático (representativo) de los tres poderes del estado (y pese a que los otros dos no son la panacea democrática) en mi opinión debido a cuestiones estructurales (cargos vitalicios no electos); y a una gran uniformidad social de sus componentes.
No tengo dudas de que la opinión de M.W. criticando el aporte académico curricular apunta más que a nivelar para abajo, a destruir una práctica endogámica que no hace sino reforzar lo que venimos denunciando.
No me voy a extender en los sinnúmeros de problemas y engaños que genera ese academicismo (tan contrario a las intuiciones democráticas y antielitistas que algunos portamos); pero si me animo a tirar algunas ideas de lo que debería hacerse, de la mano de Young:
“Tal y como yo lo entiendo, la equidad en las decisiones (equidad en el acceso a cargos públicos) debe incluir lo siguiente: 1) Los criterios de clasificación (de evaluación) deberían ser explícitos y públicos, conforme a los valores que persiguen. 2) Los criterios no deberían excluir a ningún grupo social de las consideraciones sobre cargos y posiciones, ni explicita ni implícitamente. 3) Todos los candidatos a ocupar cargos o posiciones deberían ser considerados de acuerdo con procedimiento formales públicamente anunciados. 4) Las personas con afinidades de grupo, situaciones sociales o atributos personales particulares deberían ser preferidas, pero sólo para socavar la opresión o compensar desventajas, Y NUNCA PARA REFORZAR PRIVILEGIOS.

Anónimo dijo...

Los puntos anteriores de Young. Los paréntesis son mios.
Los puntos 2) y 4) son de gran importancia; y en países con una gran desigualdad económica, y por lo tanto, desigualdad cultural y social; los criterios de selección deben enfocarse justamente en dichas desigualdades, estableciendo acciones afirmativas que tiendan a corregirlas (por consideraciones democráticas, representativas y antielitistas que espero, no sean necesarias aquí fundamentarlas).
Cuando M.W. se ocupa del peso de lo académico, estoy seguro de que él, como yo por caso Solon, lo único que vemos son criterios que no hacen más que reforzar los privilegios que deberían ser contenidos.
Las acciones afirmativas de la que hablo podrían ser muchas (estadísticas para saber cuántos jueces y secretarios hay de tales facultades; asignar cuotas de cargos para universidades del conurbano – con una especie de orientación judicial en la misma facultad -; asignar un puntaje especial a aquellos aspirantes que son profesionales de 1° generación y/o no tienen parientes en la justicia y/o en cargos públicos; justipreciar positivamente sus clase social desventajada; en regiones como la mía – Corrientes – en donde sólo hay una universidad pública, valorar positivamente la formación de los aspirantes en escuelas secundarias públicas marginales; etcétera).
Entiendo que el título de abogado es el único requisito académico que debería regir para democratizar la justicia y avanzar hacia acciones afirmativas serias para democratizarla.
Hablo del acceso primario a los cargos de secretarios/as y jueces/as de primera instancia. Para cargos posteriores, lo académico debería empezar a tomar más peso.


Anónimo dijo...

Como muy bien nos hizo ver Young; esta posición no apunta tanto a cuestionar la idea de “merito” como a cuestionar su aplicación al empleo público.
“la mayor parte de los criterios de evaluación usados en nuestra sociedad, incluido los títulos de la educación recibida y las pruebas estandarizadas, tienen un contenido normativo y cultural. Dado que no existen medidas imparciales, valorativamente neutrales o científicas del mérito, sostengo que una cuestión fundamental en relación con la justicia debe ser quién decide cuales son las cualificaciones apropiadas para un puesto, cómo se van a valorar, y si hay individuos en particular que las posean”
Young sostiene que en la práctica el principio del mérito funciona del mismo modo que las jerarquías tradicionales:
“Una clase de personas poderosas establece criterios normativos, algunos de los cuales tienen la función de afirmar su poder y llevar a la práctica el sistema organizado que lo hace posible. Para ocupar puestos dentro de la jerarquía eligen a personas que tengan ciertas credenciales de estatus (en lugar de venir de la familia “correcta” han ido a la escuela “correcta”) y a las personas que por naturaleza o entrenamiento exhiban las características de conducta y temperamento preferidas”
(Justice and the Politics of Difference)

Anónimo dijo...

En síntesis, creo firmemente que la democratización de la justicia (como hizo Young con su concepción feminista de la justicia) debe concentrarse en acciones afirmativas como un medio para compensar la falta de representación y pluralidad que existe en el poder judicial, sobre la base no ya de la raza o el género, sino sobre lo que a nosotros nos importa, sobre la base de distintas clases sociales y distintas formaciones.
“Tomar un principio de igualdad de trato, o no discriminación, como un principio absoluto o fundamental de justicia presupone… un ideal de igualdad como semejanza… la eliminación de la trascendencia de las diferencias de grupo y es por lo tanto, inaceptablemente “asimilacionista”.

Anónimo dijo...

Por último, no nos olvidemos el pequeño (gran) detalle de que carecemos del juicio por jurados. Sin entrar en esa polémica (en las que he escuchado los argumentos más elitistas que uno tolerar puede); la falta de representatividad de nuestros tribunales para con las clases desventajadas es realmente preocupante; hay hasta una cuestión estética y de formas que los agrede.
Estoy absolutamente en contra de que existan secretarios y jueces que nunca en toda su vida ejercieron la profesión en forma privada (el tema de la antigüedad de la matricula de dos años para empezar a concursar, presuponiendo que en esos dos años se litigó algo, es una falacia, hay que preguntarles en que casos actuaron).
No voy a extenderme sobre el academicismo imperante porque tengo miedo de derrapar, pero disfruto sobremanera todas las críticas que se le hagan y/o puedan hacérseles.
Un saludo para todos.

Anónimo dijo...

ya que están habría que democratizar también la política, porque no se ven pobres en los cargos de gobierno y entre funcionarios impòrtantes.

Anónimo dijo...

Solongo y un Anónimo tienen toda la pinta de ser Capanatayarroz camuflados. Cuánta insensatez!!! Dice Solongo: "Que un pibe sea egresado de una universidad X para ricos y sepa pronunciar Sidgwick o que otro venga de la de la Matanza o la de San Justo y haya estudiado a Jauretche en vez de Dworkin o Rawls poco cambia, académicamente". Yo diría más bien: Que un pibe sea egresado de una universidad X para ricos y sepa pronunciar Sidgwick (o Jauretche, si ese fuera el caso) y que otro venga de la de la Matanza o la de San Justo y haya estudiado a Jauretche, y también a Dworkin o a Rawls, marca, académicamente hablando, toda la diferencia del mundo". Pregunto: ¿por qué una cosa no puede ir de la mano de la otra? ¿Por qué nuestras clases populares no pueden aprender inglés en los colegios públicos y en las universidades? ¿Es que acaso los intereses nacionales se defienden mejor encerrándose en la propia lengua? ¡Cuánta mediocridad pseudo-nacionalista destilan las frases de Solongo!

El Imparcial del Norte

Congo solongo del songo dijo...

La frase no se refería a la lengua nacional sino a la inutilidad de los posgraditos pagos que ofrecen las unis privadas (y algunas públicas), que carecen de contenido útil y son meras borlas para adornarse de una autoproclamada élite meritocrática con total irrelevancia social. No aporta ningún conocimiento productivo o útil que coadyuve a resolver los problemas prácticos hacer un posgradito como los de las universidades para ricos, donde incluso es común encontrarse con yanquis y extranjeros que viven de joda y no tienen ningún compromiso serio con el país (la mayoría de los estudiantes latinoamericanos que van a esas cosas provienen de las clases altas).
Las universidades privadas para posgraditos en humanidades y derecho son un sucedáneo de las academias Pitman pero para el sector público y las "fundaciones".
En todo caso para acceder a cargos públicos deben pesar los compromisos y tomas de posición de valor, militancia y valores humanos fundamentales, además de la idoneidad funcional (que no depende, claro está, de esos cursillos de gente que, incluso, aborrece del ejercicio profesional).

achiratestimonial dijo...

eso: nada de posgaditos de pago gratis hagamosla cortita militancia pura y dura.

Anónimo dijo...

Para mí, Congo Solongo, "en principio" es mucho más útil para el país (o para la justicia del país, ya que de eso se trata este post) haber hecho una maestría en derecho comparado en la Universidad de Bologna que tener tres años de militancia en la Cámpora. Pero también pienso que es más útil para el país haber terminado el secundario que tener tres años de militancia en la Cámpora. De manera que cuando se trata de 'militancias' o 'compromisos partidarios', hay que ver de qué estamos hablando exactamente.

El Imparcial del Norte

GerardoD dijo...

Lo de Wainfeld y Gills Carbo (peor por su cargo) es desacertado en ubicar el ojo del análisis.
La formación académica es objetivamente uno de los parámetros centrales para medir la idoneidad de un postulante. Ahora, si consideramos que esta es mala o deficiente, no sirve como solución desterrarla de la consideración en los concursos! Por el contrario, el camino estatal sería brindar herramientas para mejorarla en serio. La salida propuesta de otorgar todo el peso al rendimiento en un examen puntual (nunca exento de sospechas y mucho más fácil de sortear con solvencia de lo que se cree) y al subjetivismo de una entrevista por el Consejo de la Magistratura, es cuanto menos errada. Y las consecuencias se sentirán por años ha.

Anónimo dijo...

Si nos ponemos a decir cualquier cosa, yo antes que gente sin posgrado preferiría que no puedan ejercer la función pública política personas millonarias, claramente tienen compromisos con su sector social y son incapaces de llevar a cabo realmente una transformación social que perjudique sus intereses, de ahí que no tengamos una real reforma tributaria, ah y por las dudas también eliminaría la posibilidad de ser político profesional a alguien con el título de abogado, que para mí que soy prejuicioso es algo así como el posgrado del secundario para vagos y garcas.

Alejandro dijo...

Mi opinion. Ni una cosa ni la otra. Es necesario tener formacion para un buen desempenio profesional. PERO. como bien sabemos, se puede acumular una pila de logros academicos y pese a todo ser un perfecto inepto para gestionar, resolver problemas, etc. Sobran ejemplos. A su vez, se puede tener una performance academica dentro de la media y ser un excelente funcionario, gestor, administrador, como le quieran llamar.