21 may. 2013

Discutir con el CELS: Qom/ M.Ferreyra/ Lesa

Para muchos de nosotros, ésta es, por distintas razones, una época triste en la que terminamos disintiendo o enojándonos con amigos y gente cercana, por cuestiones que antes nos unían. Me ha pasado mucho, muy en particular en este último tiempo, en especial con gente ligada al CELS. Entiendo que los desacuerdos que tenemos son en parte mayores y en parte menores de los que aparecen, y sólo por eso quisiera aclarar algunos puntos en torno a los temas del título, sobre los que han aparecido más desacuerdos. En todo caso, si vamos a estar enojados, que sea un enojo bien dimensionado...

Antes de decir cualquier otra cosa, una aclaración, que no implica acariciar el lomo de nadie, ya que los desacuerdos existen. Dejo esto en claro: admiro y admiré siempre el trabajo que muchos han venido haciendo, desde el CELS (y no sólo desde allí), en causas cruciales. En una nota reciente (que fue retomada para el enojo, con completa ceguera sobre esta parte) me referí a muchos de ellos, diciendo que merecían el "eterno agradecimiento colectivo" por su comportamiento muchas veces "heroico," y en todo caso memorable. Es lo que pienso. Dicho esto, me centro un poco más detenidamente en los temas anunciados.

Qom. Mi posición sobre los qom ha sido siempre moldeada por diálogos con Félix Díaz, los testimonios de Pérez Esquivel y Nora Cortiñas, la amistad con algunos abogadxs que trabajan con la comunidad, y mi militancia en temas afines, relacionados con la defensa de los pueblos originarios, y en contra de las empresas mineras (militancia que me llevó cantidad de veces a hablar en asambleas públiacs y a manifestarme en el interior del país). Me consta del enorme y valiosísimo trabajo que ha hecho mucha gente del CELS en la materia. Sin embargo, tenemos y hemos tenido desacuerdos. Uno primero y muy importante surgió cuando los qom fueron removidos de la 9 de Julio, en la madrugada, con la gendarmería arreándolos como ganado, a los empujones, para montarlos en micros a las apuradas, y dejarle bien limpita la calle al gobierno. Se trató de una acción para mí salvaje, que fue garantizada y certificada por alguna gente del CELS (que tuvo un rol protagónico en la cuestión) -no por todos sus miembros. El acampe de los qom en la 9 de julio representó la acción más notoria y significativa de la comunidad en todo este tiempo, una movilización que atrajo una enorme y merecida atención pública sobre ellos. Hoy, luego de varios meses de lo ocurrido, sabemos el resultado: la remoción de los qom le sirvió hermosamente al gobierno, y los qom sólo (o fundamentalmente) han perdido con ello. El CELS, o algunas de sus autoridades, jugaron un papel contrario al que les correspondía jugar en ese caso. Otra vez, es lo que pienso.

Planteé este mismo desacuerdo (de distinto modo) en dos Asambleas Generales del CELS. Como en otras ocasiones, mi crítica se dio en soledad casi completa (salvo alguna dignísima excepción), seguramente porque estaba equivocado en todo. O tal vez no. Una pena, en todo caso, ver que mucha gente que compartía mis críticas, dentro de la Asamblea, no se expresara sobre el tema.

M.Ferreyra. El otro punto que planteé en Asamblea General del CELS -que, según entiendo, es donde debía plantearlo primero- se refirió al caso de Mariano Ferreyra. Ahí, sostuve que no podía asumirse que la policía se hubiera dado órdenes a sí misma, para liberar la zona. Por ello mismo, dije que debía ponerse especial atención en ese problema. La investigación siguió, llegaron luego las sentencias que conocemos. Discutí ya con Alberto Bovino sobre algunos puntos vinculados al tema, y vuelvo a aclarar (y en parte a corregir lo dicho) por las dudas: el trabajo de gente como Alberto fue como siempre honesto y excepcional, por más que este hecho real no borre algunos de mis desacuerdos. Un primer desacuerdo es el que mencioné en la Asamblea. El segundo desacuerdo se relaciona más con algunas diferencias que tuve con (alguna gente de) el Partido Obrero, al respecto: creo que es una locura seguir asimilando justicia con privación de la libertad, y justicia plena con condenas perpetuas. Tuve un largo intercambio con Jorge Altamira, sobre el tema, que también agradezco. Pero mi posición sobre el punto se mantiene.

Lesa. Acá hay un problema mayor, y de larga data, y que requiere algunas aclaraciones fundamentales. Primero, entiendo que lo ocurrido en esos juicios es de lo más importante que pasó en la historia jurídica mundial. Punto. Para el caso de la Argentina, creo que se trata de uno de los momentos más altos y dignos en la historia política del país. Punto otra vez. Y por si no queda claro: para el logro de ese hecho -uno de los más dignos, etc.- el trabajo de la gente del CELS fue fundamental. Segundo, el diseño de los juicios y las sentencias no empezaron con Kirchner (algunos se han olvidado de la cuestión), sino en los 80, y a través de Raúl Alfonsín. De mi parte, y por medio de Carlos Nino, estuve vinculado con el tema casi desde un primer momento. Sobre la cuestión, discutimos mucho con Nino, y hoy sigo discutiendo con mucha otra gente. Más allá del trabajo excepcional de Nino, Malamud, Rabossi, Genaro Carrió u otra gente, yo no estaba de acuerdo, y no estoy de acuerdo, con algunas cosas. Me chocaba, por caso,la lectura utilitarista que ofrecía Nino sobre el tema, y por supuesto que a la hora de la debacle no estuve de acuerdo (Nino en muchos casos tampoco) con muchas cosas: rechacé las instrucciones a los fiscales, repudié y escribí en contra de la obediencia debida y el punto final, marché contra esas leyes, me movilicé todo el tiempo contra los indultos de Menem, apoyé la reapertura de los juicios, estuve siempre a favor de terminar con la impunidad, aplaudí los juicios de la verdad, apoyo y sigo apoyando la marcha de los procesos. Dicho todo eso, las diferencias están y se mantienen, con muchísima gente, y por los temas más diversos.

Hay diferencias sobre los modos en que balancear los principios que queremos asegurar en la materia. Algunos se relacionan con la búsqueda de la verdad, otros se relacionan con la consecución de condenas. Me parece que el modo en que se diseñaron los juicios (e insisto, éste es un problema que no nace con Kirchner, sino que se remonta al primer alfonsinismo) ayuda mucho más a conseguir condenas que a producir verdad. Me parece que es un hecho obvio, y tenemos que ver si hoy estamos satisfechos con ello -con la maquinaria que hemos puesto en marcha. Supongo que la respuesta colectiva es que sí, pero eso no obsta a que podamos seguir pensando y cuestionando lo que se ha hecho en la materia.Entiendo que muchos familiares de las víctimas, como otra gente, preferiría privilegiar la búsqueda de información relativa a quién hizo qué, o dónde están enterrados los cuerpos. No soy dogmático en la materia, y por eso ofrezco esta posición como revisable criterio.

Hay una diferencia que ya aparecía en relación con el caso de M.Ferreyra (y que se vincula con una posición cercana al abolicionismo, que mantuve siempre, y que también tiene consecuencias -que dejé en claro por escrito- para los casos relacionados con piqueteros, y los casos relacionados con delito y pobreza, y que se ve por caso en mi libro "De la injusticia penal a la justicia social"). Distingo entre castigo y reproche, creo que tenemos todo el derecho del mundo a repudiar y condenar ciertas conductas, como creo que tenemos que repensar los modos en que nos acercamos al castigo. Hay un problema de consistencia en las posiciones de académicos/jueces como Zaffaroni, que Nino le señaló a aquél en la famosa polémica que se diera entre ellos. Si uno es un crítico radical del castigo, como Zaffaroni, luego no puede convertirse en hiperpunitivista, cuando llegan los juicios de lesa humanidad. Al menos, ahí hay un problema sobre el que debe argumentarse más de lo que se ha hecho.

Hay problemas que involucran las garantías básicas de los acusados, en sentido amplio, y que incluyen por caso la necesidad de reflexionar sobre los modos en que pensamos la prisión preventiva (pueden los procesados en estos juicios estar presos durante años, sin condena?); o el modo en que pensamos las condenas (se les puede negar la prisión domiciliaria a los más ancianos?).Quiere decir esto que uno está a favor de la impunidad, o que quiere que terminen los juicios? Todo lo contrario: las violaciones de derechos humanos ocurridas en los 70 representan tal vez la mayor verguenza de la historia Argentina; en la materia no hay nada peor que la impunidad; los juicios deben mantenerse; debemos seguir buscando la verdad; el Estado no debe perder oportunidad para dejar en claro su condena. Pero podemos seguir disintiendo, y necesitamos seguir pensando sobre la materia. Nos podemos enojar por estas cuestiones, pero espero que nos enojemos no por cuestiones innecesarias, sino por las razones correctas. Demasiado se perdió ya, en todo este tiempo.

38 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante. Pero creo que hay dos tipos de situaciones distintas:
1. El caso del piquete Qom es más bien una confusión, relativamente temprana e irreflexiva, entre el rol del laburante del CELS y el rol del militante K. Pero no me queda claro que afecte al CELS institución, más que a algunas personas a título personal.
2. Los otros casos presentan todos puntos válidos para una interpelación desde el progresismo. Y si me preguntás a mi, creo que lo que está detrás de la poca receptividad de tus planteos es algo así como lo siguiente: hay una falta notable de conciencia u honesto reconocimiento de parte de la gente del CELS (y el rol de don Horacio V es ciertamente clave en esto), acerca de la negociación que ha entrado en juego a la hora de definir posiciones institucionales. Por un lado, se ha buscado profundizar las luchas del progresismo; por el otro, se persigue concomitantemente plegarse a la agenda gubernamental, con sus propias necesidades y eventuales contradicciones. Las situaciones que marcás son aquellas en las que puede apreciarse cierta fricción entre ser un buen progresista comprometido con la causa de la justicia, y ser un militante/simpatizante/apoyador de los logros y batallas del gobierno contra sus enemigos de derecha. Compatibilizar ambas lealtades requiere negociaciones internas con uno mismo y quienes percibimos están en nuestra misma situación. Pero estos conflictos no desaparecen porque uno encuentre compromisos coyunturales que le permitan avanzar en una línea determinada.
Tal vez el ejemplo no es el mejor, pero tengo muchos amigos muy progresistas que son judíos (cultural o religiosamente, israelíes o argentinos), y encuentro que tienen conflictos similares cuando el estado de Israel se manda una de las suyas: es notable cómo sus posiciones pro-ddhh y pro-Israel les llevan a sostener cosas impensadas. Son situaciones críticas en las que ser un buen progresista y ser un buen judío requieren cosas distintas en algún punto más allá de toda compatibilización posible.

Anónimo dijo...

Habría que hacer un experimento mental y suponer que en la sociedad de repente no se condena a nadie a prisión. La policía solo previene que no ocurra el delito. El delincuente podría estacionar un camion de mudanzas en la casa de 'cualquiera' y vaciarla, 'cualquiera' puede ir luego y comprar en el mercado negro sus cosas que se vendieron por monedas (inodoros heladeras, ventanas etc)
'Cualquiera' puede contratar un servicio de vigilancia que ultimara a balazos al delincuente ya que como no hay condenas a la carcel no hay problema entonces volvemos al salvaje oeste.
Mientras pensamos como reeducar y recapacitar a estos insensatos que insisten con la violencia hacemos centros terapeuticos contratamos muchos asistentes sociales psicologo/as psiquiatras etc. Y les decimos que si no cumplen las reeducacion nos vamos a enojar mucho mas no podremos hacer porque no hay carceles.
Realmente creo que estamos frente a un dilema serio.

Anónimo dijo...

Bueno, si a eso le sumamos que A. Pochak pasó a la Procuración General como asesora de Gils Carbó y que sus reemplazos en el CELS son llegados desde el gobierno nacional, no queda mucho que discutir acerca de las definiciones institucionales CELS/GOBIERNO NAC & POP

Anónimo dijo...

Sobre el tema Qom: Me parece que, por lo menos en este caso, Pérez Esquivel no es de los más indicados para hablar sobre como se llevaron adelante las negociaciones con el gobierno. El día en que se dieron a conocer las medidas cautelares de la CIDH (única carta fuerte por ese entonces de los qom) P.E. arrastró a los qom a una audiencia/emboscada con Randazzo.

Anónimo dijo...

Es una buena descripción la de anónimo 4:14. Y muy pertinente el ejemplo.
Mi glosa es: En el caso de los progresistas convencidos que entran en contradicción con su apoyo incondicional al Gobierno nacional (lo que implica hacerlo silenciosamente también a muchos aliados provinciales y municipales impresentables)puede dejarlos en situaciones incómodas. Psicológicamente poco confortables. Algo así le pasó al Ministro Lorenzino en cámara. Lorenzino es un intelectual, digamos. Como tal, no puede defender las cifras del INDEC porque entra en cortocicuito con todo lo que aprendió, con el respeto a sí mismo.

La única opción para evitar que se les queme el sistema es una opción clara por UNO de los aspectos que presenta la situación.
(Personajes como Edgardo Mocca, Forster, Aníbal Fernández, Abal Medina no tienen esos problemas).

Lo mismo les pasa a los judíos. Optan por criticar las barbaridades que el Estado de Israel viene perpetrando desde su fundación y son mirados como traidores (o peor que mirados como en el caso Vanunu)u optan por Israel justificando todo lo que hace porque si no es hacerle el juego a quienes siempre están por destruirlo.

Éste no es un rincón religioso (yo tampoco lo soy), pero no encuentro mejores palabras que las de Mateo 6.24:
"Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro"
Belisario

Anónimo dijo...

Al comentario de arriba: un experimento mental sería mucho pedirle a alguien que propone semejante tontería. No tiene nada que ver con la reflexión de la entrada.
Si quiere hacer un aporte serio al debate, lea sobre los sistemas carcelarios y su correlación con los niveles de delincuencia en el mundo. Luego díganos si se justifica nuestra "justicia" en un sistema democrático.

fahirsch dijo...

En el siglo 18 en Inglaterra (presumo que en otros lugares también) colgaban a chicos por robos. Hoy no es aceptable.
Desde un punto de vista utilitario, mantener una persona presa tiene un costo alto. La mayoría de los presos y detenidos cuando salen de prisión ven dificultado su reinserción en la sociedad y vuelve a delinquir.
¿Reparó en algo el daño que hizo? No.
Sus familias sufren emocionalmente y económicamente. Y no son culpables de los delitos.
No hace falta hacer el experimento mental. Se puede hacer el experimento real de proponer e implementar alternativas que reemplacen en forma progresiva el encarcelamiento como solución.
Como mínimo, y como norma, el no encarcelamiento de los acusados mientras no se escapen (y si se escapan, ¿cuál es el problema?).
Un problema argentino es el acostumbrarse a que una acusación es un hecho y es cárcel de entrada. El ¡maténlos!¡qué se pudran en la cárcel!, la violencia contra el acusado, está cada vez más presente en la sociedad, y buena parte de ese incremento es responsabilidad del gobierno actual con su actitud acusatoria contra los que no piensan como ellos

Anónimo dijo...

Genial el artículo Roberto, una voz lúcida que le pone las palabras justas a lo que muchos pensamos.
De los Qom, acompaño tu postura por estar seguro de tu honestidad intelectual, aunque no puedo decir que conozca el asunto como para tener una opinón formada.
Lo mismo con respecto al crimen de Mariano Ferreyra (aunque aquí, sin conocer los detalles, me resulta cuanto menos curioso que no haya responsables en las altas esferas del Gobierno -sobre todo luego de que se hiciera pública aquella frase del ministro Tomada-).
El tema de los delitos de lesa humanidad es quizás el que más conozco y sobre el cual me gustaría hacerte una pregunta (volviendo siempre a tu posición sobre el castigo penal).
Comparto totalmente la observación respecto de la contradicción en la que caen jueces como Zaffaroni (cabe aclarar que Zaffa es sólo un ejemplo, quizás el más paradigmático, pero el fenómeno se extiende a un enorme porcentaje de quienes forman parte de la justicia penal del país), cuando parten de una noción general agnóstica y escéptica sobre la pena carcelaria, y luego la glorifican como la máxima materialización del ideal justicia cuando se trata de delitos de lesa humanidad. Evidentemente, aquí falta un esfuerzo argumentativo superior, ya que la naturaleza particular de los delitos del terrorismo de estado no justifica adoptar una filosofía radicalmente distinta en torno a la pena estatal.
Ahora, mi pregunta es, si reconocemos el valor fundamental que han tenido y tienen los juicios contra la dictadura (como vos lo hacés), qué otra forma de instrumentación o diseño tendríamos en nuestras manos para que los mismos favorezcan la verdad antes que el castigo? E incluso si existiera tal alternativa, pensas que sería representativa del deseo de los familiares afectados, organismos de derechos humanos, etc., cuyo lema mayoritario hoy en día no es otro que "juicio y castigo", "cárcel común", etc..? (No digo que sea la única visión sobre el tema, pero sí, si se quiere, la visión institucionalizada -sino ver la cobertura que hace página12-)
Desde ya que un buen punto de partida sería, como observás, tratar a los imputados con los mismos parámetros constitucionales que se aplican en cualquier otro tipo de delito, en aspectos tales como el plazo de duración de la prisión preventiva, la concesión del arresto domiciliario cuando la edad lo justifica, etc.
Pero me gustaría saber si se podría ir más allá todavía -o si hay antecedentes exitosos en otras partes del mundo-, para poder lograr procesos más humanizados sin tener que por ello consagrar la impunidad.
Tomás

Anónimo dijo...

Anonimo 8:09 p.m. no se apresure a descalificar yo le diría a Ud no me confunda un concepto como correlacion con asociacion -de fenomenos complejos y no comparables. Y mucho menos lo confunda con causalidad como subrepticiamente quiere deslizar. Las sociedades mas progresistas tienen sistemas carcelarios mas progresistas. Pero de ahi a que alguien afirme que son menos violentos porque tienen carceles más humanas hay un abismo. Tal vez los dos fenomenos son concomitantes.
Le invito yo a que consulte un buen manual de metodologia cientifica.

Flowy dijo...

rg, esa soledad en las críticas frente a colegas y afines que off the record acuerdan con una opinión, pero no pueden reconocerlo a viva voz, la conozco penosamente de cerca. es muy triste.
Celebro la mención respecto a que los juicios y la búsqueda de verdad no nació en 2003 (menos que menos con ese marketing de bajada-de-cuadro con cero riesgo, a diferencia de hacer juicio a las juntas cuando las balas aún picaban cerca)
En cuanto a los comentarios de Anónimo1 y Belisario, croe que dieron en el clavo. hay una adhesión a un sector político (el actualmente gobernante) que se ha convertido en una cuestión de fe, en religión. Y precisamente, la cualidad intrínseca de la religión es que desconoce de razones. es puramente eso: fé.
saludos, Flor.

rg dijo...

tomas, lo que decia, y decis, sobre como pensar los juicios, es un adelanto: se puede pensar bajo esos paramentros. si me preguntas antecedentes de otra cosa, claro que los hay, pero no quiere decir que acuerde con ellos (el mas extremo es el de sudafrica, en que se privilegio la verdad, pero insisto, no diria que es mi modelo). y luego esta el tema de nosotros los doctrinarios. pasar de la radicalidad anti castigo al hiperpunitivismo amerita una reflexion mas fundada. y hay mas cosas, claro

rg dijo...

lo de perez esquivel que dicen arriba no es cierto. hubo una trampa tendida a los qom, pero no la tendió perez e., sino que el vino como garante cuando vio que la cosa tenia mal olor. lo vi de cerca

Alfonso Buzzo dijo...

Les dejo este escrito.
Saludos.


LOS DERECHOS HUMANOS ESTÁN POR ENCIMA DE LOS NEGOCIOS
A la opinión pública

Queremos manifestar nuestra profunda preocupación frente a hechos de violencia represiva y autoritaria relacionados con la resistencia a los proyectos de megaminería a cielo abierto en Famatina, La Rioja y la violencia extrema contra las comunidades Qom de Formosa.

El capitalismo ha separado la economía de la sociedad, y ha impuesto la acumulación de renta por encima de los derechos y las necesidades de las personas. La apropiación de la tierra y los recursos que contiene no pueden ser ilimitados. El interés económico no es un absoluto. Los derechos humanos están por encima de los negocios y los intereses privados por más legales que sean. Y las instituciones democráticas no están para proteger los negocios sino para garantizar los derechos humanos y la dignidad de los ciudadanos del pueblo argentino.

Famatina es un ecosistema semidesértico, la concreción del proyecto minero en el cerro representa la contaminación de la fuente principal de abastecimiento de agua para la población, el único curso de agua que reciben de la precordillera andina. El pueblo de Famatina, consciente de la contaminación y miseria que deja a su paso la megaminería, resiste este atropello. El 25% del territorio de la Provincia de La Rioja está afectado por la industria minera. Es verdad que la humanidad necesita una cierta cantidad de minerales para satisfacer algunas de sus necesidades, básicas o no. Pero también es igualmente cierto que el consumo excesivo de una parte de la humanidad está destruyendo las formas de sustento y el ambiente de la otra parte de la humanidad, que habita en áreas impactadas por la minería. La tierra es de todos y no de las empresas o los gobiernos. Los proyectos de la economía extractivista no son un dogma de fe. Pero para el gobierno provincial pareciera que la resistencia popular es una herejía castigada con una serie de recursos nada democráticos: represión, amenazas, persecución, listas negras y criminalización de la protesta social. Repudiamos la connivencia del gobernador de La Rioja Luis Beder Herrera con los intereses de la industria extractivista, la violencia injusta y abusiva, física y verbal contra el derecho a la protesta. Apoyamos la lucha del párroco Omar Quinteros en defensa de los derechos de la comunidad de Famatina y las Asambleas Ciudadanas por la Vida.

Alfonso Buzzo dijo...

Les dejo este escrito; es largo, sigue en el siguiente comentario.

Saludos,
Alfonso

LOS DERECHOS HUMANOS ESTÁN POR ENCIMA DE LOS NEGOCIOS
A la opinión pública

Queremos manifestar nuestra profunda preocupación frente a hechos de violencia represiva y autoritaria relacionados con la resistencia a los proyectos de megaminería a cielo abierto en Famatina, La Rioja y la violencia extrema contra las comunidades Qom de Formosa.

El capitalismo ha separado la economía de la sociedad, y ha impuesto la acumulación de renta por encima de los derechos y las necesidades de las personas. La apropiación de la tierra y los recursos que contiene no pueden ser ilimitados. El interés económico no es un absoluto. Los derechos humanos están por encima de los negocios y los intereses privados por más legales que sean. Y las instituciones democráticas no están para proteger los negocios sino para garantizar los derechos humanos y la dignidad de los ciudadanos del pueblo argentino.

Famatina es un ecosistema semidesértico, la concreción del proyecto minero en el cerro representa la contaminación de la fuente principal de abastecimiento de agua para la población, el único curso de agua que reciben de la precordillera andina. El pueblo de Famatina, consciente de la contaminación y miseria que deja a su paso la megaminería, resiste este atropello. El 25% del territorio de la Provincia de La Rioja está afectado por la industria minera. Es verdad que la humanidad necesita una cierta cantidad de minerales para satisfacer algunas de sus necesidades, básicas o no. Pero también es igualmente cierto que el consumo excesivo de una parte de la humanidad está destruyendo las formas de sustento y el ambiente de la otra parte de la humanidad, que habita en áreas impactadas por la minería. La tierra es de todos y no de las empresas o los gobiernos. Los proyectos de la economía extractivista no son un dogma de fe. Pero para el gobierno provincial pareciera que la resistencia popular es una herejía castigada con una serie de recursos nada democráticos: represión, amenazas, persecución, listas negras y criminalización de la protesta social. Repudiamos la connivencia del gobernador de La Rioja Luis Beder Herrera con los intereses de la industria extractivista, la violencia injusta y abusiva, física y verbal contra el derecho a la protesta. Apoyamos la lucha del párroco Omar Quinteros en defensa de los derechos de la comunidad de Famatina y las Asambleas Ciudadanas por la Vida.

Alfonso Buzzo dijo...

Otro atropello repetido y casi diríamos naturalizado, es la violencia extrema contra los pueblos indígenas y en este caso contra las comunidades Qom de Formosa. Amenazas, violencia, asesinatos, malos tratos, usurpaciones, racismo, son el pan cotidiano que amarga la vida de estos conciudadanos nuestros con plenos derechos cuyo “pecado” principal es habitar las tierras codiciadas por los terratenientes de la zona. En este caso también el Gobernador Gildo Insfrán es partícipe necesario de esta violencia que justifica con su complicidad. Exigimos que se respeten las instituciones de las comunidades Qom y se impida que sigan siendo despojados de sus territorios ignorando los derechos especiales reconocidos por la Constitución Nacional (art. 75), leyes internacionales, gobiernos nacionales y provinciales.

Exigimos que cese la represión y la violencia empujadas por la dictadura de la codicia y el dinero avalada desde los gobiernos provinciales.

Exigimos que se protejan los derechos de los pueblos de Famatina y Formosa: el derecho a la vida, el derecho a la manifestación libre de las ideas y el derecho a disponer de la tierra y los recursos que son de todos para satisfacer las necesidades propias de un buen vivir.

Y pedimos al gobierno nacional, que tanto ha hecho por la vigencia de los derechos humanos en nuestra Patria, que tome cartas en estos asuntos porque pareciera que cierra los ojos ante las atrocidades de sus aliados políticos. La mayor presencia del Estado es algo que celebramos, y en continuidad con esto reclamamos un estricto control sobre la minería y sobre los despojos de tierras a los débiles de nuestro país.

Soñamos ver flamear la bandera de los derechos humanos en todo el territorio argentino.

Grupo de Curas en la Opción por los Pobres
Mayo 2013

Anónimo dijo...

12:29, es curioso que Ud. rebata mi argumento de ligero después de su "ejercicio mental". Supongamos que no sean correlaciones causales, entonces por qué le preocupa el no castigo? En todo caso, si el resultado es el mismo, cuál es el objetivo del castigo (y no cualquier castigo, acá hablamos de hacinamiento, de tortura, de insalubridad)? Muchas gracias por la sugerencia del manual, tengo acá un par... entre libros de Oriana Fallaci y la biblia (una pequeña dosis de sarcasmo ornamental).

Anónimo dijo...

(sigue de arriba) En todo caso, vuelvo a repetir, nada tiene que ver su "ejercicio mental" con la entrada de RG.
Tenemos un sistema penitenciario en tensión con el sistema de justicia. No es excusa blandir un argumento de libertinaje para no garantizar estándares mínimos de derecho (al menos no en Democracia). Es una reducción ligera y estúpida.

Anónimo dijo...

Un comentario sobre los aspectos más filosóficos de la cuestión.

Muchos son abolicionistas porque creen en el determinismo. Es decir, como el determinismo (causal) es verdadero, no hay libertad de la voluntad, ergo, el castigo es siempre injustificado (¿por qué castigar a alguien por haber hecho X, si no pudo decidir no hacer X?).

Ahora bien, va esta pregunta para nuestro hipotético abolicionista determinista: ¿Estamos determinados (causalmente) a castigar?

Si la respuesta del abolicionista determinista es que sí, parece que el debe abandonar su creencia en el abolicionismo (es una boludez oponerse a algo que de todos modos estamos determinados a hacer, por más falacia de Hume que se denuncie).

Si su respuesta es que no, que el abolicionismo es posible, y que somos libres de castigar (o, por ejemplo, perdonar o tener misericordia), el debe abandonar, obviamente, su creencia en el determinismo (causal).

Pero si abandona su creencia en el determinismo, ¿por qué no pensar que el castigo puede muchas veces ser una respuesta justificada a la libre voluntad?

Saludos!
CV

Anónimo dijo...

El problema que se está dando de las ONG "kirchneristas" es enorme. Creo que esa definición (ONG kirchnerista) es una contradicción que muestra el problema: uno no puede tener una agenda determinada y al mismo tiempo ser absolutamente leal a un partido político. Si quieren abogar por este proyecto, me parece genial: afíliense al partido y dejen la ONG. Una cosa es tener afinidad y otra renunciar a las banderas porque podría complicar al partido.

Anónimo dijo...

Lo que es curioso Anónimo 12:29 es que ud, defendiendo la postura de eliminacion de las carceles, postura que propone entre tantas cosas la mediacion entre la victima y victimario como modo de resolver la cuestion penal, usted, no sea capaz de tolerar el mas minimo disenso y recurre al insulto al primer intercambio de ideas.
Creo que no demuestra en los hechos lo que defiende con palabras.
Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Bueno Roberto, puedo admitir que P.E. no participó en la trampa con Randazzo, pero no podés desconocer que la gente de SERPAJ estuvo en el levantamiento del acampe. Ojo no intento y no quiero defender al CELS. En fin, sólo eso. Gracias por el espacio y la respuesta.

Anónimo dijo...

Que bueno leerte sin tanta rabia al disentir. Me alegro mucho, no por mí no por vos, por el debate nomás que se luce mucho más.
un saludo desde el disenso.
Fabián Parque Lillo

ccmartha dijo...

Yo lamento mucho que RG tenga esa posicion de estar en desacuerdo en la opinion a gente que valora y aprecia. Es una situacion muy estresante. Pero es doblmente valioso mantenerse en el disenso porque por ahi alguien que no se bancaba el estres de sostener esa opinion en soledad viendo a otro se anima.
Yo también disiento con la postura cercana al abolicionismo de nuestro apreciado RG.
No lo hago (o creo no lo hacerlo) desde la rabia o la revancha hacia el delincuente. Acepto y entiendo que nuestra justicia pena los delitos contra la propiedad mayormente y margina a una clase social.
Acepto que la reclusion domiciliaria es una opcion que debe tomarse y urgentemente para descomprimir las carceles. Sumado a todo un equipo de asistentes sociales que se encarguen de
A- separar al condenado de su medio social toxico
B-proveer los medios para que esa persona pueda mantenerse en el hogar.
Acepto que se lo reeduque sobre todo a menores o marginados sociales permitiendosele salidas para ir a la escuela o a aprender un oficio.
Acepto que todo criminal hasta el que mas me desagrade tiene el derecho humano de un horizonte de libertad incluso Videla. Y acepto que tiene derecho y la posibilidad de cambiar y nosotros aceptarlo y entenderlo como sociedad. Y a un entierro digno.
Hago esta profesion de fe, hago este recitado de mi credo para que no me tiren por la cabeza el estado de las carceles HOY.
Lo que no puedo aceptar es que la privacion de la libertad sea tortura y por ello la debemos erradicar. No se si recluir a una persona es justicia o no, es un tema tecnico de los especialistas.
Pero se que es necesario hoy por hoy con los niveles de violencia que estan dentro de la sociedad y que atraviesa todas sus capas e instituciones.
Algunas de las afirmaciones de quienes propugnan la abolicion de las carceles me parece que pecan de una ingenuidad absoluta. Y tengo mis razones para ello y no las voy a volcar en este espacio limitado.
Decir que el castigo no corrige al victimario ni repara el daño es un analisis muy por arriba del problema y ofende a los que deben tolerar dia a dia la amenaza de un asalto seguido de muerte hoy por hoy en las grandes ciudades. Como siempre el peso de la inseguridad cae sobre el pobre.
En fin no me quiero extender nada mas dejar sentado mi voto no positivo en este aspecto.

Anónimo dijo...

4,13:
1) Nadie está defendiendo la eliminación de cárceles. Al menos yo no. En ningún momento lo dije. Sí defiendo el debido proceso, la carcel como institución de rehabilitación, en fin, el respeto de derechos de mínima de nuestra constitución que no se cumple.
2) Nadie lo descalifica a Ud. Desestimar su argumento no es desestimarlo a Ud. Ud no disiente con mi argumento ni con cualquiera de los que respondieron a esta entrada. Simplemente está hablando de otro tema. Acá se habla de si más cárcel es igual a más justicia.

gracia dijo...

Denuncian que la Policía chaqueña mató a un qom
Pertenecía a la comunidad Curushy. Murió tras un brutal desalojo, que dejó 59 heridos.

http://www.perfil.com/policia/Denuncian-que-la-Policia-chaquea-mato-a-un-qom-20130522-0043.html

sin palabras

gracia dijo...

hola Robert, leiste el documento de carta abierta? .. no les da verguenza a esos "intelectuales" escribir tremendos disparates? , tanto lo q dicen como la forma en q escriben ... son una mezcla de capussoto y la cosmetologa de juana molina .. seria gracioso si no fuera patetico.. como dijo alguien por ahi

besos :(

aca te lo dejo por si alguien quiere leerlo, es util, para combatir el insomnio

http://www.twitlonger.com/show/n_1rke9k8

Alberto Bovino dijo...

Quiero insistir con algo que ya he dicho en la discusión que he tenido con RG, a quien admiro y respeto profundamente (de ahí la discusión).

El caso lo llevamos entre los abogados de planta del CELS y yo. No sé qué es lo que dice HV porque no suelo leer sus notas sobre el caso.

La estrategia del caso la hemos discutido y acordado con la familia de Mariano Ferreyra. Y, por último, no soy kirchnerista ni lo quiero ser. De los pedidos de pena solicitados al tribunal de juicio sí me hago cargo, y acepto las críticas de RG en ese sentido (aunque no las comparta).

Saludos,

AB

rg dijo...

está totalmente claro per me, don bovino. abraccio

Anónimo dijo...

Hola Roberto, me recomendàs bibliografia sobre abolicionismo y material relacionado a sistemas penales. Gracias.

Anónimo dijo...

Acá está el nivel de debate en su máxima expresión: después de reconocer que Videla "se llevó información importante a la tumba", no se abre ni un milímetro la reconsideración de la estrategia.
De La Sota -quien no me gusta para nada- tiró un poco de la idea (aunque con expresiones ambiguas y desafortunadas: "reconciliación") y le salieron al cruce sin hacerse cargo del problema: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-220665-2013-05-23.html
La política de juicios (desde los 80 hasta hoy) es importantísima en la construcción de la identidad nacional. Eso no quita que haya al menos tres asuntos pendientes:
1. Terrorismo guerrillero no juzgado por las mismas razones que repudiamos en los '90 que no se juzgase a los milicos (amnistías e indultos), merced a una discutible construcción de la idea de "lesa humanidad". Este punto es bien discutible, pero tal vez el que menos me preocupa.
2. Luego de casi 10 años de juicios e inversión de cuantiosos recursos en investigaciones sobre hechos, la imagen general del terrorismo de estado que tenemos tiene casi los mismos claroscuros que la de la CONADEP en los años '80. El número de 30.000, que nació como una planteo de dudas acerca de la extensión de aquella primera investigación, hoy sigue tan vigente como entonces recordándonos lo poco más que sabemos del asunto.
3. La recuperación de hijos. Las abuelas están próximas a morirse y quieren ver a sus nietos. Pero es altamente probable que pibes/as de ese origen criados/as por familias que los obtuvieron en esos años tengan miedo de salir a la luz. No por conocer a sus familiares de sangre, sino por que ello puede significar exponer a quienes los criaron como sus hijos/as (con consecuentes vínculos de afecto) a procesos penales por crímenes de lesa humanidad y una vida tras las rejas. Es una tragedia que tal vez podría negociarse de otra forma para conseguir "recuperarlos".
Pero como sea, son ideas que vale la pena debatir. No hay soluciones dogmáticas ineludibles acá; hay argumentos mejores que otros y fines más preciados que otros.

Anónimo dijo...

No acuerdo con ccmartha acerca de Videla y el "horizonte de libertad".
1. Creo que un genocida no es un delincuente más ni el genocidio un delito más.
2. La experiencia reciente de muestra que no son reeducables ni reinsertables socialmente (estuvo llamando a un golpe días antes de morir).
3. Si están enfrentando los juicios a edad tan avanzada es consecuencia lógica de la impunidad que gozaron durante tanto tiempo.

J.L.

Anónimo dijo...

Coincido con lo que dice el último Anónimo. Para mí, De la Sota representa lo peor de la política argentina, junto con gente como Menem, Duhalde, Moyano, Barrionuevo, Kirchner y un sin fin de etcéteras. Sin embargo, la idea que propuso De la Sota merece ser discutida como lo que es, una idea más (acaso polémica) para seguir pensando y repensando la razón de ser de nuestros procesos judiciales y sistemas penales. ¿Por qué en lugar de tomar esa idea y discutirla, se lo ataca a De la Sota desde los medios oficialistas aduciendo sus supuestos vínculos militares? Si De la Sota no tuviera representación popular, se lo ningunearía desde el oficialismo diciendo que habla desde un no-lugar, o se lo criticaría diciéndole lo mismo que le dijo Diana Conti a RG durante su última exposición en el congreso: que se presente a elecciones y las gane. Pero da la casualidad que De la Sota es el gobernador de una de las provincias más grandes de Argentina y aún así se lo desautoriza. Las paradojas de la política pueden ser insondables. Ahora, las paradojas del kirchnerismo son simplemente burdas.

El Imparcial del Norte

ccmartha dijo...

J.L. te respondo sin animo de polemizar ni de pelearme. Te doy mis razones por las cuales no me parece humano lo de la cadena perpetua, lo lei en aglun domumento de Naciones Unidas o algo por el estilo y me parecio sensato. Cualquier persona tiene derecho a tener esperanza. Negárselo es reducirlo a una cosa- Etiquetarlo y negarle el derecho a cambiar e incluso a arrepentirse.
Y aca esta el punto: No es cierto que una persona etiquetada de psicopata o asocial grave no cambie. Es imposible predecir lo que una persona hará en su vida y más aun es imposible predecir como sera veinticinco años despues. Las personas pueden cambiar incluso los criminales. No obstante es cierto, la casuística nos dice que por lo general siguen en lo mismo, mantienen el mismo comportamiento a lo largo de su vida como la mayoría de nosotros hacemos. Pero pueden cambiar de momento que deciden hacerlo toman la decision libre de hacerlo, usualmente no lo hacen porque se sienten muy bien como están, no sienten demasiados motivos para cuestionarse, excepto cuando se topan con el rechazo (aparentemente sienten verguenza mas bien que culpa). A veces se sienten solos pero tienen un tipo de ideacion delirante donde culparan a la sociedad por eso. Y a veces se topan con la justicia y las cosas les salen pesimas entonces a veces algunas veces se replantean. Por eso me opongo a hacerselo tan facil como muchos textos contra la carcel dicen por ahí. La cárcel es un castigo severo y grave. Yo te digo hay que plantearse quedarse encerrado en la casa hacer la prueba una semana, nada mas. Alargar la pena mas allá de veinticinco años sin posibilidad de salida a mi criterio es someter a la persona a un tormento.
La gravedad de sus crímenes amerita esa pena extensa, te lo suscribo, pero tampoco nos podemos transformar nosotros en lo que ellos fueron.
De todos modos es mi postura hoy, yo creo que todos en la medida que somos humanos tenemos los mismos derechos no creo que haya mas personas mas o menos humanas a veces ese es el punto para quitar derechos, a veces es el justificativo de muchas personas violentas no digo que vos los seas, pero por decirte algo:" ese tipo es inhumano, ni justicia"
Bueno,... eso nada mas saludos.

Anónimo dijo...

Con relación al comentario de Anónimo 1.48 pm, al que adhiere sin salvedades el Imparcial del Norte, tengo que decir lo siguiente:
Califica de "terrorismo no juzgado" a las acciones guerrilleras mediante las cuales se cometieron robos, se mató a militares y fuerzas de seguridad y a un número mínimo de civiles.
Básicamente me opongo a la equiparación por lo que sigue:
1)El total de víctimas de la guerrilla es notoriamente inferior al del terrorismo de Estado y los medios empleados infinitamente menos crueles.
2)El "terrorismo guerrillero no juzgado" no violó mujeres ni hombres, no torturó ni se apropió de bebés.
3)El único desaparecido por unos días fue Aramburu. (Causa espanto, sí, que esa figura se adoptara después por la dictadura como regla generalizada).
4)Pero a estas diferencias debe agregarse que la guerrilla aparece después (DESPUÉS) de golpes de estado que a partir de 1955 hicieron inviable la organización democrática de la sociedad civil. Eso, en un marco de represión generalizada, encarcelamiento, muerte y tortura, llevó a algunos sectores al convencimiento de que se había agotado la vía electoral.
Esto es recordar el ABC, pero no quiero dejar pasar sin más lo de "terrorismo guerrillero no juzgado" y sus diferencias con el terrorismo de Estado.
Claro que es discutible el concepto de "lesa humanidad", como dice el comentario que critico. En la discusión y salvo que mejoren argumentos, adhiero al criterio seguido por nuestra jurisprudencia sobre el punto para no equiparar situaciones no homologables, que es lo que hizo la desprestigiada "teoría de los dos demonios" que condujo a las leyes del perdón y a los indultos.

Dicho esto, sí me parece constructivo poner en discusión -independientemente del personaje que lo ha traído ahora con fines poco claros- el tema de la negociación para conmutar penas por información, mediante una norma que estipulara las condiciones del acuerdo, previo consentimiento de las víctimas o de sus parientes y, obviamente, del cumplimiento de esas condiciones.
Con los criminales juzgados, condenados y en prisión, el marco sería más propicio para el debate y la negociación propiamente dicha que en el caso sudafricano que cita rg, por ejemplo, donde la situación era distinta y mucho más riesgosa que la nuestra hoy, en términos de enfrentamiento interno y el tránsito de una administración despótica y racista a otra democrática y de unidad nacional.
No me hago ilusiones, pero los resultados podrían arrojar luz sobre el destino de los niños apropiados, de los cuerpos sin tumba y de quién hizo qué cosa a quién.
Volviendo al tema de la negociación, habría que ver el encuadramiento constitucional de la normativa a dictarse, teniendo en cuenta que las amnistías deben ser GENERALES por lo que me parece que habría que recurrir al indulto conmutativo, caso por caso. Belisario

P.S. En la acusación del Juicio a las Juntas de 1985 los fiscales Strassera y Moreno Ocampo dijeron que “la guerrilla torturó”, sin ninguna referencia probatoria pero dentro del objeto procesal que la acusación delimita y que, de algún modo, favorecía a los enjuiciados. Basta leerla con cuidado. Años después, públicamente se le preguntó a Moreno Ocampo acerca de a partir de qué elementos había afirmado tal cosa y dijo “Yo nunca dije eso”.

Anónimo dijo...

Belisario, gracias por tu respuesta.
La verdad, sería muy largo contestar punto por punto, pero voy por aspectos generales:

1. Me adjudicás la teoría de los 2 demonios, que la verdad no se exactamente qué es. En general se la refiere a que ese fue el fundamento de los juicios de los '80 (decretos 157 y 158 de Alfonsín, que ordenaban juzgar a guerrilleros y militares por sus delitos, sin hacer juicio de quién fue "más malo") o al prólogo del Nunca Más (donde dice la obviedad de que la violencia estatal no surgió de un repollo, y se la reconoce infinitamente peor que la guerrillera). Claramente esa teoría es un hombre de paja, porque nadie la sostiene, con la excepción de Menem y su pacificación nacional por indultos o los milicos que no quieren ser juzgados. O sea nadie que PIDA JUICIOS. Las leyes de PF y OD tampoco tienen su fundamento en "2 demonios", sino en problemas técnicos y políticos graves de la administración Alfonsín. Nadie salió a justificarlas con los "2 demonios" (cómo podría? solamente beneficiaron a milicos!). Hace falta mucho más de tu parte para explicar que es esto, qué tienen de malo y cómo se aplica a lo que digo. O sea que en lugar de "mejorar argumentos" yo, primero tenés que hacer un esfuerzo vos por no adjudicar cosas que no se dicen y después calificarlas de malos argumentos. Por ejemplo: que yo hablé de "equiparación"?

2. La gente que sostiene "2 demonios" (Menem, milicos), pertenecen argumentalmente a un grupo de gente más amplio y diverso: aquellos que recurren como parte de sus argumentos a la idea de que "lo que hubo fue una guerra entre dos bandos" y que esto es absolutamente relevante para determinar la responsabilidad y calidad moral de los actos de cada quien. Los milicos dicen que lo de ellos fue reacción ante crímenes espantosos y fanáticos. Los "reconciliadores" dicen que hubo crímenes de ambos lados y que nadie puede tirar la primera piedra. Pero el grupo se extiende a quienes, pro juicios a los milicos, sostienen que la reacción de éstos fue desproporcionada ante la agresión guerrillera y que "nada que haya hecho la guerrilla justifica" violaciones, desapariciones y robo de bebés, etc. Si revisás tus puntos 1 al 4 te vas a dar cuenta de que estás en esta línea; mucho más emparentado que yo con los argumentos anti-juicios. Yo niego tajantemente esta forma de pensar: si dos bandos de enfermos mentales se creyeron que podían cometer delitos horribles en defensa de sus preferencias políticas para el país allá ellos. Ante la justicia democrática lo que hay son delitos y punto; no bandos. En este espíritu, no me interesa preguntarle a un reo a qué bando perteneció o si lo que hizo lo hizo pensando en que quería un mundo mejor para todos, y si esa explicación me parece razonable (tu punto 4). Es de una ridiculez padre sostener que hay diferencia entre si mató a militares o mató a civiles (leete), el derecho penal jamás haría la distinción (todavía más, si la hace es para hacer más grave matar a un policía que a un civil!), y sólo desde el marco justificatorio de "esto era una guerra" se puede decir algo semejante. Es como si a los milicos los estuviésemos juzgando porque se les fue la mano en la represión, como si hubiesen matado sólo guerrilleros confirmados sin torturarlos vaya y pase (hay muchos que sostienen esto hoy, y no me queda claro desde tu postura cómo descartarías el asunto).

3. Hay un par de agujeritos en tu ABC histórico. Repasá los hechos de lo que es una cárcel del pueblo y decime si eso no es tortura. ¿y por qué no lo vamos a investigar? ¿porque vino del bando que no nos interesa??? Tu punto 4 es absurdo: la guerrilla montonera post-73 pertenecía al partido que acababa de ganar las elecciones, PARA buscar destituirlo (si no, y sólo "se les fue la mano", eran directamente unos imbéciles políticos).

En fin, perdón por lo corto y tajante de las respuestas, pero hay muchas trampitas en lo que decís que hay que exponer bien.

Anonimo de 4:14pm y 1:48pm

Sergio dijo...

La ejecución penal de condenas por delitos de lesa humanidad no permitirá la enmienda de ninguno de los condenados, que tampoco es necesaria, dado que no hay temor alguno de reincidencia específica (ejemplo de ello el eco ridículo del llamamiento al golpe de estado previo a la muerte de Videla).
Pero la mediación en la etapa de ejecución penal podría, sino aportar verdad, traer reparación simbólica a los damnificados directos y también patrimonial (siquiera mínima). El perdón del ofendido también repara a la víctima, que ve elevada su condición ética, reafirmados sus valores morales y religiosos, si los tiene. No es razonable impedir esta opción.
Las penas no progresivas son inhumanas. Morir en prisión en un país sin pena de muerte y con alternativas a la pena privativa de la libertad, no debería ocurrir. Para garantizarlo se federalizó la ejecución penal en la Capital (ley 26.371, art. 11 del año 2008), lo que afectó en estos casos la garantía del juez natural para la ejecución de penas, máxime para las que estaban firmes con anterioridad.
Videla murió sin que se tramitará racionalmente su legajo de condenado y sin que se proveyera a su libertad condicional (estuvo detenido desde el 10 de diciembre de 1983, es decir casi veintidós años, descontados los ocho durante los cuales estuvo indultado entre 1990 y 1998).
Durante la última década de su condena, pese a que cumplía largamente el requisito temporal para ser incorporado a salidas transitorias o semilibertad (18 años) y luego al período de libertad condicional (20 años) y nunca se supo que fuera sancionado en prisión, ningún defensor pidió que se lo incorporara a la progresividad, al período de prueba, a salidas transitorias, ni su libertad condicional (¿no lo habrá permitido Videla?). Ningún consejo correccional opinó sobre su incorporación a los dos últimos períodos de la progresividad. Ningún tribunal tramitó de oficio su semilibertad ni su libertad condicional.
Los procesos pendientes no lo impedían, sino todo lo contrario, dado que sólo podían unificarse en la condena máxima que ya tenía, en tanto mejoraban su cómputo. En efecto, con su morosidad absurda de varios lustros le sumaban tiempo de descuento (la causa de 1998 por sustracción de bebés, delito por el que había sido absuelto en 1985, cuando lo condenaron por el plan criminal sin tener por acreditado que incluyera esos delitos, si no llegó a tener sentencia firme permitía computarle 15 años, aproximadamente, por sobre el tiempo real cumplido por aplicación ultra activa del art. 7 de la ley 24.390, conforme el art 3 del Código Penal.
Una ejecución de pena tal, en mi opinión, no respetó las normas que la regían. La historia puede que no nos vea tan ejemplares como nos percibimos.
Sergio Delgado

Anónimo dijo...

Ya tenemos fútbol ¿Justicia para todos cuándo?

Creo que la idea de que con otra estrategia hubiéramos podido canjear penas por información es una suposición interesante y posiblemente bienintencionada, pero sin sustento en la realidad.

Los represores orquestaron un sistema de involucramiento y complicidad que hacía a todos sus camaradas partícipes de sus actos, justamente para asegurar un pacto de silencio. El que menos acarreó cadáveres a un horno o administró inyecciones de pentotal para los vuelos, el que más no tuvo límites. Muchos de los que se negaron a participar corrieron la suerte de los prisioneros.

Luego, ya en democracia, tenemos la connivencia entre FF.AA, Poder Judicial y Policía. Si se hubiese entrado a saco en cuarteles, domicilios y comisarías se hubiera hallado más información. No se hizo. Órdenes de allanamiento no faltaron, voluntad política sí y complicidad del personal encargado se derrochó.

Creo que terminar con la impunidad de los genocidas debería ser un paso para una sociedad más justa, por lo menos en la impartición de justicia para todos. 

Ahora miremos el presente, los miles de pobres que pueblan las cárceles hoy en día.
Cualquier acusado de participar en un asalto puede terminar perdiendo la libertad, las mínimas y esenciales garantías y cualquier forma de respeto a sus derechos como individuo y ser humano.

Su libertad y su vida estarán en manos de un sistema penitenciario corrupto y criminal por tanto o más tiempo que un uniformado que amparado en la fuerza e impunidad del aparato de Estado secuestró, torturó y asesinó. Al genocida las pruebas se le buscan, revisan y descartan con tres lupas y las garantías se le cumplen a rajatabla. Al pobre no.

J.L.

ccmartha dijo...

Estimado Sergio, concuerdo a grandes rasgos con lo que dices disiento en lo relativo a la mediacion penal. Asumo que tu postura es de buena fe y espero que entiendas que mi postura, contraria, tambien lo es.
De ninguna manera concuerdo que el perdón repara a la victima. Ello solo sería una renegación que profundizaría el daño psiquico y moral de la/s victima/s. Despues de un largo y doloroso proceso puede perdonar sí, luego de elaborar e integrar sus deseos de retaliacion totalmente legítimos. Pero ese proceso no se puede hacer con la impunidad del agresor.(y me puedo extender largamente en esto pero no lo hare logicamente)
Creo que se puede hacer la mediación penal en algunos casos y creo que se podría incluso reducir la pena del victimario vía negociacion con la victima. Lo que no puede hacerse de ninguna manera es conmutar la pena al victimario porque negamos a este y a otros individuos que observan el hecho la prueba de realidad de sus actos, que es lo unico que les queda a individuos con este grado de violencia y de ausencia de empatia para con los demas.
Muchos de quienes aqui hablan de los buenos resultados de la justicia restaurativa confunden quizás los efectos de la intervención psicosocial sobre los ofensores y víctimas. Que dará buenos resultados invariablemente por el solo hecho de tener un equipo que le preste atencion pero no acredita la conmutacion de la pena como la causa primaria de ese efecto benefico.
Nada mas los invito a considerar el famoso caso del avenimiento en la prov. de la Pampa donde una mujer violada por su expareja consiente que se le conmute la pena via casamiento. Se arrepintio de ver a su pareja en la carcel. El resultado consabido es la muerte de la mujer a manos de su pareja inmediata a la liberacion. Es un caso anecdotico que no demuestra nada y solo lo pongo como un hecho ilustrativo de que la victima puede perdonar, por su propia patologia o por un genuino intento de tender la mano al ofensor, pero que este no necesariamente recibira esa mano genuinamente. Y pueda montar una puesta en escena suficiente para liberarse del problema. Dejando intacta la dinamica de violencia que lo llevo a agredir.
Lo correcto era recluir al ofensor separarlo de la victima hasta que se pudiera separar mentalmente de su victima y de la situacion que dio origen a la agresion y entonces paulatinamente considerar otras opciones, prision domiciliaria salidas transitorias, lo que sea.
Ni hablar del famoso caso de Wanda Tadei que desato toda una epidemia de agresores que incendiaron a sus parejas. Inicialmente el baterista se libero con una triquiñuela que el fiscal original acepto sin mas. El marido quedo en libertad hasta que por la accion de un fiscal (Y por la accion de la familia) revirtieron eso. Tarde. En el imaginario de muchos violentos quedó la idea de impunidad del acto. Y luego se dasato una epidemia de ataques incendiarios a las mujeres.
Conclusión. No no podemos darle a la víctima la opción del perdón como no lo damos la opción de someterse a esclavitud para pagar una deuda o no le damos la opción de automutilarse gravemente como no le damos muchas opciones. Insisto, la prueba de realidad que es lo que le queda a muchas personas violentas o psicópatas para reconsiderar renunciar a su violencia o canalizarlas a formas aceptables socialmentne (pej dedicarse a la politica). Es más, que pueden sentirse complacidos ante el sufrimiento de sus victimas.
Hay una gran franja social sin embargo que delinque y que es reintegrable y que sin dudas es sensible a todas las formas de intervencion psicosocial. Adelante, pero otra cosa es perdonar el castigo. Eso a mi criterio es un error grave que no se puede cometer.
Eso no es condonar la tortura ni el trato inhumano en las cárceles ni pedir más penas más castigos lo que no va a hacer ninguna diferencia.
Lamento meter esta disgresion en medio de la discusion de Videla, pero no lo puedo dejar pasar. Supongo que esto lo leen muchos abogados con las mejores intenciones y es bueno hacer oir la propia voz disonante. Saludos.