6 ene. 2017

7 chilenas


En este blog nos ocupamos del cine chileno en varias oportunidades. Hablamos del gran Patricio Guzmán y Allende, de Miguel Littin y El Chacal de Nahueltoro, de Raúl Ruiz y sus exiliados. También hablamos del aspirante Matías Bize y del buen Pablo Larraín.  

Como en estos días vi una serie de películas de por allá, que aún no había visto aunque no son todas actuales, me vuelvo a detener en el ascendiente cine chileno y en algunos nombres del vecindario. Andrés Wood es un buen conocido de la casa. Autor de la gran Machuca y la muy buena Violeta, vi en estos días Historias de fútbol, bastante más floja que las anteriores, y La buena vida, un film ligero pero en donde -como en Historias- el director vuelve a mostrar su gusto por las historias pequeñas, de gente común, y su capacidad para adentrarse en ellas. La búsqueda está bien.

Gloria, de Sebastián Lelio, es la mejor de las que vi en esta tirada. Una película excelente, que pone el foco en un personaje que pocos miran: una mujer en los 60, todavía peleando por vivir bien, en su independencia y con/contra su soledad. La película está brillantemente protagonizada por Paulina García, multipremiada por esta labor.

En Turistas, Alicia Scherson vuelve a mostrar que tiene un enorme talento. En la película se sigue la trayectoria de Carla, a quien su marido "abandona" luego de una pelea, en camino a sus vacaciones, y a quien ella decide dejar de buen ánimo, animándose a vacacionar y a explorar por las suyas. Muy buena.

Scherson también es una de las manos que aparece detrás del guión de la más ambiciosa El bosque de Karadima, sobre un caso real de abusos sexuales sobre menores, cometidos dentro del ámbito de la Iglesia, La película fue dirigida por Matías Lira, fue estupendamente protagonizada por Luis Gnecco, y se basa en un estremecedor caso real, de un poderoso e influyente sacerdote que cometiera gravísimos abusos sexuales entre 1980 y 2000. La película no difiere grandemente de las varias rodadas ya sobre temas similares, pero tampoco desentona de los buenos trabajos en el área.

Las cosas como son, de Fernando Lavanderos, gira -como Turistas- en torno a los vínculos entre un/a local y un/a noruego/a (curiosa similitud). A pesar de cierta sequedad y tosquedad, la película tiene su veta (auto)crítica sobre la sociedad chilena, que la dignifica.

De jueves a domingo, de Dominga Sotomayor, gira en torno a una familia que va resquebrajándose, y a la que se mira desde el punto de vista de una niña "en su asiento de atrás." La película tuvo una buena trayectoria en el exterior, aunque en lo personal le dediqué menos atención que a las anteriores. Le daremos una segunda oportunidad.

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