13 ene. 2017

Sarlo y "la mala fe de los que fueron kirchneristas"/ "Es fundamental salir del análisis de los medios"

Muy lindo reportaje a Beatrice en la siempre recomendada Crisis
http://www.revistacrisis.com.ar/notas/ideologia-y-corrupcion

2 extractos nada más


“Vuelvo a un punto en el que no quiero conceder”, insiste Sarlo. “Hay una tradición en la izquierda que considera que todas las clases dominantes son corruptas, por la extracción de la plusvalía, por la apropiación de la tierra, o por lo que fuere. Y eso ha hecho que la izquierda no pueda tener un discurso racional y razonado sobre la corrupción. Ese es un déficit. Otra cosa es la mala conciencia y la mala fe de los que fueron kirchneristas, que no quieren hablar de esto porque no quieren llorar sobre la tumba de su hermano. Pero así como yo empiezo por decir ‘la izquierda no supo’, creo que ellos tienen que comenzar a decir ‘yo no supe’. ¿O es que sí sabían? ¿O leían la misma prensa pero decían ‘esto lo escribe Magnetto’?”.

Lo que el kirchnerismo dice es que por debajo del discurso de la corrupción hay una confrontación política que queda solapada.

—Conozco ese debate desde la época de la Unión Soviética, y la Unión Soviética fue algo bastante más grande que esta banda. ¡Lo que tardaron algunos partidos occidentales, menos el italiano, en criticar a la Unión Soviética! Hay que empezar con aquello de lo que uno fue responsable. Porque la política tiene una ética. Empecé por la deuda que tiene la izquierda porque siempre me pongo en la parrilla. Entonces, el kirchnerismo tiene que hacer esa revisión o sino tiene que salir de la política. Estoy hablando de todos los que apoyaron al kirchnerismo de buena fe, la juventud, los intelectuales. Del mismo modo que los marxistas impugnamos a Stalin y los que fuimos maoístas, con el corazón roto, reconocimos lo que hizo Mao, y nos hicimos cargo de nuestro apoyo a López Rega y a Isabel. La autocrítica no le cabe solo a los otros salvo que uno esté habitado por la mala conciencia, es decir que piense dos cosas al mismo tiempo.


....
 Como todavía pienso que es la política la que tiene la capacidad de acción, no veo otra solución posible. Para eso es fundamental salir del análisis de los medios. Salir de los bolsos, de Vicky Xipolitakis. Imágenes que funcionan como coartadas para no decir lo que hay que decir. 

12 comentarios:

Rodrigo Manuel Herrero Rosas dijo...

Los medios no hicieron otra cosa que decir lo que vos decís que hay que decir y nadie dice. El kirchnerismo no es el estalinismo salvo en el cráneo de una Lilita Carrió o Fer Iglesias. Lo que muchos quieren hacer es salir del eje del "honestismo". No me parece una mala lectura.
¿Qué pretendés que te digan, "la corrupción está mal"? Es una obviedad.

Enzo A. C. dijo...

Si es una obviedad, ¿por qué hay que evitar decirlo? ¿No sería al revés? ¿O sería contraproducente para tal o cual ventaja política o en la confrontación con tal o cual sector político o tal o cual medio de comunicación? Por lo cual dejaría de ser tan obvio el rechazo a la corrupción, y automáticamente empezaría a tallar el robo "para buenos propósitos" o "para malos fines" (esto se ha escuchado en un pasado cercano), pretendiéndose eximir al primero so pretexto de que es tan obvio que está mal que no es necesario condenarlo (esgrimiendo, a su vez, la palabra cómplice por excelencia: "honestismo"). Entre eso y aprobar lo que es obvio condenar pero no se condena no hay mucha distancia.

No digo que sea la postura de quien comenta arriba, pero creo que no se puede ceder un centímetro en condenar los casos de corrupción, no por supuesta moralina sino por una preocupación básica acerca del sistema democrático y los modelos de toma de decisiones en una República.

Anónimo dijo...

¿Nos vamos a atrever a comparar a Lopez Rega e Isabelita con Nestor Kirchner y Cristina Fernandez?? ¿Vamos a igualar la represión de Stalin y Mao con los 12 años de kirchnerismo, donde las violaciones a los derechos humanos fueron menores e incomparables con aquellas?. Me parece un dislate, ni mas ni menos. Si fue dicho a modo de ejemplo, el mismo resulta muy desafortunado.
Por otro lado cabe afirmar que, en efecto, por debajo del discurso de la corrupción hay una confrontación política. Si no se la quiere ver se puede cerrar los ojos, no por ello va a desaparecer.
Yo creo que hay una autocrítica pendiente, no solo de los que hemos acompañado de modo crítico al kirchnerismo (ej. Milani, ley antiterrorista, etc) sino también de los liberales de izquierda como Sarlo que han hecho (y aun hacen por lo visto) comparaciones que no resisten ningún análisis serio. No he leido la entrada entera, los extractos no invitan a hacerlo.

andresvas dijo...

Creo que el argumento que habría que discutir, no digo que necesariamente sea cierto pero sí que se debería discutir de buena fe es el que afirma que : sí, un gobierno x puede ser corrupto, que sí se puede reconocer, pero que ese no es el único asunto político del que se puede hablar, que una gestión de gobierno tiene un montón de asuntos más para evaluar y por lo tanto podés decir, prefiero este gobierno a este otro porque reconociendo que es corrupto y todo, este aprobó el aborto y el otro no, este redistribuyó el ingreso y el otro no, este promovió una significativa mejora en la defensa de los DDHH y el otro no, y así.... Sino convertimos el argumento del otro en una caricatura para que ganar la discusión sea pan comido, pero eso no es deliberar a la mejor luz de nada sino chicanear.
P.S.: qué tendrán que ver las purgas de Stalin con las bolsas de López. (como

Anónimo dijo...

Si le relativizan los medios a Sarlo, le anulan su único contacto con la realidad. No podría seguir conjeturando.
La verdad, es mas lúcido escuchar a la gente que tiene necesidades y que la está pasando mal. Pero para eso hay que salir del confort un poquito.

Anónimo dijo...

En el día de la fecha se habla de corrupción y no se utiliza un solo ejemplo del actual gobierno. Conocen de dónde viene Arribas? Recuerdan las triangulaciones de boca con el club maldonado de uruguay?

Anónimo dijo...

por otro lado hay que ser cuidadosos con el uso politico de la corrupción. a kiciloff lo andan linchando en la calle pese a que no le encontraron nada aun. sin embargo, a de la rua nadie le dice nada pese a la ley banelco. alguien puede citar un escandalo institucional mas grave que la ley banelco?

la claridad conceptual es fundamental: sarlo es, en el mejor de los casos radical progresista. pero eso no es en terminos estrictos la izquierda.
un problema que tenemos es que somos elusivos a la hora de definirnos ideologicamente en publico. por ejemplo: nadie puede creer que a los macristas convencidos de buena fe los escandalice la corrupcion. los panama papers, la plata inexplicable de michetti, la incomptabilidad de aranguren, ahora arrubas. el motivo no es la corrupción. debe ser otro. hay que explicitarlo y bancarselá.

Anónimo dijo...

Hace rato que vengo con muchhaaaasss ganas (casi una fantasía) de que Sarlo y vos hagan un libro.
Andrés

Anónimo dijo...

Anónimo 10.28 la diferencia es que De la Rúa fue juzgado y absuelto por "la ley Banelco" mientras que los Aníbales siguen disfrutando de su libertad impúnemente en las playas de Cariló.

Anónimo dijo...

es posible salir del análisis de medios. pero no antes de que se haga efectiva la ley de medios. en el contexto empírico actual es inevitable no hacer ese análisis.
con ese criterio también podría solicitarse dejar de hablar de la relación entre los jueces y los factores de poder. pero el contexto empírico parece hacer inevitable ese análisis.

una teoría política que no explica a clarín es inadecuada.

Anónimo dijo...

a de la rua lo absolvieron sus compinches

Anónimo dijo...

por otro lado, su absolución no le quita su carácter del peor escandalo institucional en democracia. el presidente coimeando legisladores para sacar una ley de flexibilización laboral. insólito. y despues se arma el relato de que era tonto, incapaz o que lo voltearon. ya que se habla de autocritica.
es importante la autocritica ya que muchos de los funcionarios de la alianza son funcionarios hoy. seria bueno que no repitan los mismos errores el relacion con el laburante, el jubilado y el pobre