12 oct. 2010

Bajar la edad de imputabilidad penal


Artículo que publicamos hoy en The Nation, con Leo Filippini. El link acá, y sino la nota a continuación

LA doctrina penal se encuentra dividida en muchos de los temas que aborda, pero casi todos los autores coinciden, al menos, en torno a algunos principios básicos. Todos aceptan que el derecho penal debe interferir lo menos posible en la autonomía personal y la vida social, y aceptan que debe actuar sólo en ausencia de otras soluciones menos lesivas. Se trata de ver al derecho penal como última ratio , es decir, como recurso que aparece recién cuando todos los demás instrumentos con que cuenta el Estado han fallado. Dicho acuerdo generalizado no es difícil de explicar, teniendo en cuenta todo lo que ya sabemos que implica la respuesta penal: privación de la libertad, estigma social, separación de la familia y de los seres queridos, y severas condiciones de detención.

Recurrentemente, el Estado vuelve la atención sobre las infracciones cometidas por adolescentes y jóvenes. Reaparecen entonces los reclamos por dar al problema una respuesta penal, una respuesta que comienza con la baja en la edad de imputabilidad. Frente a ello, ante todo, corresponde preguntarnos si estos planteos son consecuentes con el carácter de última ratio del derecho penal. ¿Hemos intentado, efectivamente, ya toda la diversidad de otras respuestas, menos intrusivas, más integradoras, mejor vinculadas con la contención y el afecto hacia las personas menores de edad? ¿Hemos hecho lo posible por garantizar, en primer lugar (y tal como estamos constitucionalmente comprometidos a hacerlo), la escolaridad, la salud, la nutrición, el ambiente sano, o la vivienda de los adolescentes y jóvenes? ¿O invocamos la respuesta penal desesperadamente, sin mayor reflexión detrás, y como modo de salir del paso de una coyuntura difícil?

Hacer estas preguntas necesarias no implica "atarle las manos" al Estado, ni negar su facultad de reaccionar frente a los crímenes. Tampoco requiere asumir que los jóvenes que delinquen carecen de discernimiento, o desconocen las consecuencias de lo que hacen. Ellos son responsables en la medida de sus capacidades y posibilidades, al igual que cualquiera de nosotros. Debemos reclamar al Estado que actúe con energía y rapidez, pero no de cualquier manera, con tal de calmar las ansiedades sociales naturalmente desatadas frente a un delito serio.

La delincuencia juvenil nos remite al problema de los menores desatendidos. Nos refiere a los jóvenes que el Estado no ha sabido educar en el compromiso con los demás y con su comunidad, y cuyos actos violentos no se sabe contener más que por vía de la segregación institucional. En efecto, y a pesar de la difusa información oficial, un reporte de Unicef, la Universidad de Tres de Febrero y la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia indica que en 2007 se alojaba, como mínimo, a 1799 muchachos y jóvenes en relación con causas penales. Un tercio de los establecimientos donde permanecían eran gestionados por instituciones no especializadas, como policías y servicios penitenciarios provinciales. El 85% de los lugares era de régimen cerrado y en todos ellos se comprobaron dificultades para el pleno acceso a derechos. Por ejemplo, el 21% de los alojados ni siquiera tenía DNI. La rotación de la población juvenil, además, sugiere que semejante vivencia es experimentada por un universo de jóvenes mucho mayor. Y por cierto, un porcentaje importante de la población penal adulta -alrededor de 60 mil- pasó por una institución de menores durante su niñez o juventud.

Estas cifras muestran que ya existe un importante número de jóvenes en conflicto con la ley penal que son regularmente captados y privados de su libertad por las instituciones del Estado en condiciones muy cuestionables. No son pocos, y bajar la edad de imputabilidad autoriza a anticipar que podrían ser incluso más, y más jóvenes. La realidad del sistema penal juvenil, sin embargo, exige repensar primero qué respuestas estamos ofreciendo, antes de concluir que es necesario ampliarlas. En lugar de expandir el castigo, deberíamos extender el sistema de prevención y protección de derechos, reservando a la pena su lugar de último recurso. Y aun cuando algunas opiniones sostienen que bajar la edad de imputabilidad podría servir para llevar los reaseguros de un proceso judicial al tratamiento de la situación de los menores, no hay razón probada que avale que el aumento del castigo a los menores sea necesario o indispensable para la mejor protección de las víctimas y de los jóvenes infractores. Sencillamente, si la idea es asegurar garantías y derechos, habilitar la vía penal no es la herramienta más razonable, ni la más útil, ni mucho menos una vía indispensable.

Ya existen varias experiencias concretas alternativas al castigo que demuestran que se puede tratar al joven infractor como sujeto de derechos y responsable de sus actos, a través de intervenciones socialmente más beneficiosas que el esquema penal, y mucho menos problemáticas. La ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, de hecho, ha estimulado el empleo de algunas de esas alternativas, como los programas de acompañamiento a los jóvenes en sus familias o comunidades de origen, o la reducción de los regímenes cerrados, sin mayores inconvenientes. Renunciar a este camino y en cambio hacer principales responsables penales a adolescentes y jóvenes sólo oscurece los deberes del Estado y de los adultos frente al delito juvenil: se trata de una buena manera de proclamar a los gritos la solución de un problema, mientras se trabaja cotidianamente para reproducirlo y ahondarlo.

20 comentarios:

A 2 dijo...

Me parece que la referencia a la ley 26.061 es un tanto equívoca. Es una ley de protección que no trata sobre jóvenes en conflicto con la ley penal sino sobre aquellos que no tienen satisfechos los derechos que, como personas en desarrollo les corresponden, sea o no que estén acusados de cometer un delito. Creo que la referencia a esa norma confunde, no es cierto que sea una alternativa para el tratamiento de niñas y niños acusados de cometer un delito, quienes continúan regidos por las disposiciones de la 22.278; la 26.061 derogó la ley de patronato de menores (10.903), que intentaba regular la manera de lidiar con la llamada infancia abandonada de una manera muy propia de su época, encerrándola.

Matías dijo...

Muy bueno el artículo. Me entristece leer los comentarios de los habitués de La Nación juzgándolos por haber escrito artículos en P/12 o afirmando que no saben lo que dicen porque nunca trataron con delincuentes...

Es lo que hay, ¿no?

rg dijo...

uh, no lo habia visto. que tremendo el foro la nacion, por favor, saquenme de aqui!

nachin dijo...

Excelente el artículo, incluso creo que se puede ahondar aún más respecto a las causas de por qué los jóvenes llegan a delinquir y a lo que debería hacer y dejar de hacer el Estado al respecto.
Pero realmente sería hablar en un idioma todavía más extraño para tantos de esos lectores que solamente se quedan en la idea superficial de que esas personas "nacieron delincuentes", delinquen porque "son así" (aunque nunca se haya cruzado una palabra con la persona), casi como hablando de personajes de película de los cuales uno nunca se pregunta un segundo por su pasado. Preocupados en mirar y juzgar sólo en lo que a uno lo pueda tocar, es decir, en el posible delito, nunca sus causas, sus motivaciones. Con respuestas simplistas al garantismo que se escudan en el "así estamos", al que se evita interrogar en lo más mínimo..¿llegará un punto en que se pedirá que los hijos de pobres nazcan y vivan en cárceles? y así seguir lavándonos las manos del por qué del delito y viviendo en paz lejos de aquellos que sólo quieren delinquir..

Matías dijo...

Más que "The Nation" es "Der Nazion"...

Anónimo dijo...

Puede ocurrir que aún considerando al derecho penal como la ultima ratio de respuesta estatal para los comportamientos violentos y delictuales delos jóvenes, la edad de imputabilidad (entendida como el hito a partir del cual dicha respuesta subsidiaria se muestra procedente), igualmente merezca su reducción, como creo que suicede hoy; por lo que respuesta penal de ultima ratio y baja de la imputabilidad penal no son soluciones necesariamente contradictorias.
Sds.
Esteban

Anónimo dijo...

La Nación es la Nación.. todos sabemos lo que es, como sabemos que pagina 12 es un pasKin. Ambos se escudan en notas de celebrities del mundo académico para limpiar sus culpas, pero todos sabemos quien es quien, es lo bueno del juego. Por eso no entiendo las críticas posteriores.. qué mas esperaban de los foristas de La Nación? que se la tiren de zurdos? sería muy ridículo esperar algo asi.

Vicente

nachin dijo...

Vicente, si te referís a mi comentario, te contesto. No esperaba que los foristas de la nación se la tiren de zurdos. De hecho tampoco esperaba que todos los foristas de la nación respondiesen con un "pensamiento de derecha" porque sería caer en prejuicios que critico en mi mismo comentario anterior. De hecho algunos pocos foristas bancaron la nota. Te reconozco que que a veces uno no termina de creer que otras personas realmente piensen tan distinto.
Solamente respondí a esos argumentos "de derecha", esperados o no, dando mi idea, en pocas palabras, de por donde creo que vienen..el hecho de que los espere o me sorprendan no me impide de decir lo que pienso respecto a ellos no?
un saludo

Anónimo dijo...

Nachin, no lo puse por tu comentario, de hecho ni lo habia leido.

Ahora que lo leo, no voy a perder el tiempo contestandote, es un mix doñarosesco para agravar la confusión general.

Saludos

Vicente

rg dijo...

vicente, por que no nos ayudamos a pensar, en lugar de tirarnos tarros de basura por la cabeza

rg dijo...

sobre el der nazion. la sugerencia seria que la nacion es un diario nazi? no sera un poco mucho? no sera un comentario totalmente fuera de lugar?

Anónimo dijo...

Dos comentarios:
Uno para que no quede mezclado o pase desapercibido... cuando hablas de 1800 pibes en conflicto con la ley penal sólo el 15% se refiere a menores no punibles (menos de 16 años); es decir cualquier discusión se reduciría a este espectro porq el resto ya es víctima del sistema penal (estos son más victimas aún porq estan presos x "estado de abandono").
Segundo al legitimar un cachito así nomás de derecho penal para los jóvenes -"... reservando a la pena su lugar de último recurso..."- pienso en cual es el criterio de la ultima ratio con un código penal anacrónico e incoherente; es la cantidad de pena? o es la reprochabilidad? es el concurso de delitos? o armamos una politica criminal y fijamos una cantidad de presos y despues trabajamos con el resto?

rg dijo...

me interesa retomar la ultima ratio para decirle a los penalistas "no olviden de la promesa que nos hicieron desde el primer dia". en lo personal, y es lo que escribi en mi librito sobre injusticia penal, tengo una relacion muy mala con el castigo entendido como imposicion deliberada de dolor, y mucho mas si esto implica penas privativas de libertad.

nachin dijo...

que fácil hablar así Vicente, abrazo

Matías dijo...

Tomeseló con soda rg, era sólo una broma. ¡Moralistas sobran, pragmáticos nos faltan!

Anónimo dijo...

Todo muy lindo pero porque en EEUU eligieron otra forma de combatir la inseguridad?

martin dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Estimado Roberto Gargarella:

Aprovecho este medio para invitarlo a integrar las Jornadas que el Centro de Estudios de Pensamiento Argentino realizará el 4 y 5 de noviembre en Rosario.
Mi nombre es Martín Lavella, soy profesor en Filosofía e integrante del Centro que dirige el Lic. Juan Giani.
Sepa disculpar la intromisión en este medio, pero no dispongo de su dirección de correo.
Puede escribirme a martin.lavella@gmail.com

Muchas gracias.

Prof. Martín Lavella.

Anónimo dijo...

No encontre un sólo comentario fuera de lugar en "The Nazion"... por favor! que cantidad de prejuicios... Acaso aquí el debate es más "elevado"... Cuando llegará el día en que nuestros "ilustrados" progresistas dejarán de mirarse el ombligo ?

Paulita dijo...

A 2, estas equivocado, la 26061, aunque sobreabundante a los Contenidos de la Convención de los Derechos del Niño, plantea un tratamiento integral de la infancia adolescencia, y muchos jueces consideran hoy, tacitamente derogado el regimen penal de menores. La Ley de Patronato era mucho mas que una ley para encerrar a la infancia abandonada, fue pensada para los hijos de los inmigrantes, debenidos en obreros anarquistas y socialistas, los excluidos de Europa. Roberto, creo que para pensar en la ultima ratio, hay que cambiar radicalmente la mirada que tenemos sobre la infancia/adolescencia, primero creer en los postulados de la CDN, y dejar de pensar que todo se reduce a un problema de la corporación medica y jurídica. El tema da para mas...saludos!